miércoles, 1 de octubre de 2014

Dark Light 1

Capítulo 1
Cambio

Era todo perfecto, una casa en un barrio bonito, una familia feliz, buenas notas en el instituto y los mejores amigos del mundo. Pero que la vida de Aura daría un giro de 180 grados de una forma que nunca se hubiera imaginado.
Era el 1 de octubre, un sábado como cualquier otro. Aura había salido con sus amigos y se había hecho bastante tarde. A las tres de la madrugada estaban acabando la fiesta y volviendo a casa. Sus amigos se separaron de ella a mitad del camino. Aura caminaba sola, pero de todas formas no se preocupaba, solo le faltaban tres minutos para llegar a su casa. Giró a la derecha y se chocó con alguien, estaba parado en la esquina, apoyado en la pared.
—Lo siento —se disculpó Aura.
No había visto quien era, de hecho le extrañaba que hubiese alguien parado así en la calle a las tres de la madrugada. Levantó la mirada un momento antes de seguir su camino.
Era un chico dos o tres palmos más alto que ella, parecía un poco más mayor que ella, pero no pudo adivinar su edad con certeza. Llevaba una cazadora de piel marrón, dejó de apoyarse en la pared y se sacudió un poco el polvo. Miró fijamente a Aura, tenía el pelo completamente negro y un poco largo y los ojos de color rojo.
—Vaya, hueles que alimentas —dijo en un tono de lo más siniestro.
Aura dio un paso atrás, deseando no haber ido por esa calle aquella noche, mientras, él sonreía mostrando unos colmillos afilados. Ese habría sido el momento ideal para empezar a correr, pero antes de darse cuenta, Aura estaba estaba entre el desconocido y la pared. Un segundo después él le había clavando los colmillos en el cuello, murió casi al instante.
En la calle aparecieron dos lobos enormes, uno blanco y uno negro, que primero gruñeron, pero después aullaron a la vez. El atacante de Aura se dio la vuelta y en cuanto  vio a los dos lobos, dio un salto para pasar por encima de ellos dos y salió corriendo, seguido de los dos lobos. Mientras Aura caía al suelo, inmóvil, con la sangre todavía fluyendo desde su herida.
Ella no tenía ni idea de cuánto tiempo había pasado, ni qué había ocurrido. Simplemente volvió a ponerse de pié, como si no hubiese ocurrido nada. De hecho, en ese momento no recordaba nada, pero se encontraba bien, mejor que nunca. No sentía dolor de ningún tipo, a pesar de que estaba sangrando todavía.
Empezó a caminar, y no caminaba en dirección hacia su casa. El mundo se había vuelto diferente, aunque la luz de las farolas era pésima, ella podía verlo todo sin problemas. Y ese olor tan agradable que nunca antes había olido...tan dulce, tan aromático y tentador...¿De dónde provenía? Había una mujer en pijama, estaba en el jardín de su casa, aparentemente buscando a su gato.
Aura saltó la valla, acercó a su presa con el mayor sigilo posible. Estaba deseando hincarle los dientes. Su instinto de supervivencia le decía que debía hacerlo, pero siendo la primera vez, lo hizo con más lentitud y torpeza de la que hubiera esperado. Todo ocurrió en un frágil momento, la mujer sintió su presencia detrás y se dio la vuelta y la vio. Gritó asustada, pero un segundo después ya no había nadie y su grito quedó enterrado en el silencio de la noche.

Ellos dos habían llegado tarde. Tenían tantas ganas de pillar a aquel criminal, que se habían olvidado de su nueva víctima. Cuando volvieron era tarde y ella se había convertido, aunque al menos consiguieron evitar que ella atacara a la siguiente.
— ¿Pero qué...? 
Aura miró a su alrededor. Estaba en la calle y de repente ya no estaba. Había aparecido en un salón oscuro, sin ventanas. El suelo era de mármol, las paredes de piedra. Había muchos sitios donde sentarse, sofás y sillones de terciopelo rojo. Estaba sola.
Durante los pocos segundos que estuvo allí sin la presencia de nadie, despertó del trance en el que había estado y volvió a ver la realidad. Los últimos instantes antes de su muerte volvieron a ella.
Acercó una mano a su cuello, donde tenía la mordedura, aunque ya no sentía dolor. Sus dedos quedaron empapados en sangre... 
—Bienvenida a mi humilde morada —dijo una voz femenina, sarcástica, que provenía de algún lugar.
Una chica joven y elegante estaba bajando las escaleras del fondo de aquel salón.
—Por favor, siéntate.
Tenía el pelo rubio y largo, llevaba un vestido de color beige, con volantes de color rojo oscuro y bordados rojos. Caminó pausadamente, mientras se quitaba el abrigo largo y lo dejaba en el respaldo de un sillón. Hizo una señal a Aura, que aún no se había sentado, indicándole que se pusiera cómoda.
—Tendrás muchas preguntas —dijo, al tiempo que se quitaba los guantes—. Estás en un lugar seguro, así que tómate tu tiempo. Respira hondo, aunque ya no lo necesites, cálmate, y charlemos un rato.
— ¿Dónde estoy? —preguntó Aura.
—En mi castillo, ubicado en las montañas más altas de Escocia.
Una vez la desconocida se hubo sentado, Aura también lo hizo en frente suya.
—Me llamo Natalie, soy la agente 5524. Tengo 25 años inmortales, pero en realidad ya tengo unos 1600 ¿o más? La verdad es que he perdido la cuenta. Tendría que mirar el calendario para recordarlo... Estoy aquí para guiarte en tu camino vampírico.
— ¿En mi qué? —dijo Aura incrédula.
— ¿Quieres algo de beber?
No esperó a su respuesta. Chasqueó los dedos y aparecieron un par de criados con copas de plata, le ofrecieron una a Aura, ella la cogió y miró su contenido rojo oscuro. Sospechoso, si no más.
—Por favor, bebe un poco, es de mala educación no hacerlo si te lo ofrecen.
— ¿Pero qué es esto?
—Eh... Zumo de fresa. No... —se corrigió a si misma— eso es demasiado rosa... Quería decir tomate. Solo bebe, te sentirás mejor.
Aura se atrevió a darle un sorbo, era dulce, empalagoso y a la vez agradable. Una vez lo probó, no pudo evitar terminarlo todo para saciar su sed. 
—Es sangre, pero no humana, eso es delito... —dijo Natalie.
Antes, esa idea habría espantado a Aura, pero en ese momento le dio absolutamente igual. se había dad cuenta, la sangre no tenía ese peculiar sabor metálico, la sentía diferente. Ella estaba diferente y lo sabía, no tardó en asumirlo. Todos esos rumores sobre misteriosos asesinatos y desapariciones que habían ocurrido en los alrededores de su ciudad... Nunca fueron rumores.
Natalie la miró fijamente.
—Creo que ya te has dado cuenta de porqué estás aquí... Pero todavía tendrás dudas que resolver. Empezaré por el principio...
>>Hace muchos años se creó una organización secreta, su nombre es Dark Light. Fue creada en una época oscura, cuando los hombres lobo, vampiros, elfos, magos, hadas y demás no eran solo mitos. Pero ciertas personas decidieron que era pimordial proteger a la humanidad de todos ellos, así que unieron fuerzas y poco a poco creció la organización. Actualmente los miembros de Dark Light se dedican a proteger a la humanidad de todos estos seres. Todos tenemos una función aquí, dos de nuestros agentes, Edgar y Leandra, perseguían a un vampiro criminal que está en búsqueda desde hace varios siglos. Su nombre es Alexter, el que te convirtió.
>>Imagino que ya habrás llegado la conclusión, ahora eres una vampiro. Edgar y Leandra te han traído a mí para que te lo explique todo y te diga cuales son tus opciones. Soy tu guía, por decirlo de algún modo. Verás, los vampiros de ficción son muy populares este siglo, aunque no los definen correctamente. No te quedes con los tópicos que ya conozcas, no vas a tener superpoderes ni nada por el estilo. La única verdad es que no volverás a tocar la luz del sol (si no quieres morir definitivamente, claro), tu única forma de sobrevivir es beber sangre y puedes decirle adiós a seguir envejeciendo. Te vas a quedar parada en esta edad... —la miró de arriba abajo—. ¿Cuántos años tienes por cierto?
—Dieciséis y medio...
—Vaya... Que complicado. ¿Y bien? ¿Asustada?
—No realmente...
—Eso está bien, supongo. Vamos a mirar la parte positiva de todo esto. A pesa de que sentirás el dolor como normalmente, todas tus heridas se curarán más rápido. 
Instintivamente, Aura volvió a tocar el lugar donde había sido mordida. Bajo la sangre no quedaba ni rastro de la herida, ni siquiera una simple cicatriz.
—Puedes llegar a ser mucho más fuerte y rápida que los humanos, si te entrenas adecuadamente, claro, y tus sentidos se han vuelto mucho más agudos. Sin embargo... Ya no podrás convivir con los humanos, no deberías al menos.
Y ahí estaba, lo único que temía Aura. Por muy bonito que intentase pintarlo Natalie, era una condena.
—Pero todavía puedes elegir. Puedes intentar llevar una vida normal, podemos ayudarte a que ocultes tu verdadero ser, aunque no será fácil para ti y normalmente intentar hacerlo lleva a la desesperación. También puedes simplemente desaparecer, ser libre, siempre y cuando cumplas una norma básica, no atacar a los humanos, nosotros no nos meteremos en tu vida. Tu tercera opción, es que te conviertas en una asesina, como Alexter, entonces no lo dudes, iremos a por ti y lo más seguro es que te encerremos... Y la otra opción es... unirte a nosotros, a Dark Light, siempre buscamos nuevos reclutas. 
—Quiero unirme —dijo Aura convencida.
¿Tenía a caso otra opción? Sus amigas siempre leían historias de vampiros y ella las conocía, casi todas  eran un copia y pega de la otra. Un adolescente que se convierte en vampiro e intenta vivir una doble vida secreta... ¿Matar para alimentarse? No quería ni imaginarse eso. ¿Cómo iba a atacar a una persona humana? Viajar... Pasar toda su eternidad moviéndose de un lugar a otro del planeta, evitando los rayos de sol. Siempre sola.
—Sí que estás decidida... En fin, en ese caso, solo puedo hacerte unas últimas recomendaciones. Despídete de tu familia como es debido, obviamente sin contarles nada sobre nosotros, y ten cuidado de no atacarlos. Si ya lo tienes decidido...
—Lo tengo.
—... entonces mi labor ha concluido.
Natalie suspiró. Se llevó una mano a su oreja y se apartó el pelo, entonces Aura pudo ver que llevaba un transmisor.
—Podéis venir, quiere unirse —dijo Natalie.
Aparecieron de la nada un chico rubio y una chica con el pelo negro y largo. Los dos llevaban uniformes de algo parecido al cuero, con botas, un cinturón de armas y una insignia azul en el pecho con letras de plata "DL"
—Hola, hoy te llevaremos de vuelta a tu casa —Edgar sacó un anillo con una piedra azul y se lo dio a Aura—. Si necesitas ayuda, solo usa el anillo. Y si solo quieres contactarnos, también.
—Adiós Aura —dijo Natalie—. Espero que nos veamos pronto. Y recuerda, en cualquier ciudad en la que no brille el sol, habrá vampiros. Ten cuidado.
Entonces Edgar y Leandra pusieron sus manos sobre Aura, ella desapareció del castillo y apareció en su cuarto. El reloj de su mesilla señalaba que eran las cinco y media de la madrugada.
No quería estar allí, no debía estar allí.

1 comentario:

  1. Jose Antonio Jimenez Granados4 de febrero de 2016, 16:21

    Muy buenas. Queria felicitarte y dar mi humilsde opinion, siempre constructiva sobre este primer capitulo. Me ha gustado bastante, te expresas bien, y aunque alguna que otra vez se repiten palabras de seguido no llega a sonar mal. Respecto a la historia, es muy directa, demasiado diria yo, pero eso esta muy bien, pues es la mejor forma de enganchar al lector y suele funcionar, (por lo menos conmigo funciono xd). En general se ve bien, con buena trama y todo bien explicado. Seguire leyendo y te dire que me parece n.n. Por cierto, revisa tu correo cuando puedas, que te deje un mensaje que no es precisamente cortito xd. Un saludo.

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