miércoles, 22 de octubre de 2014

Dark Light 4

Capitulo 4
Venganza

Hacía frío, la madera de las paredes crujía con la fuerza del viento. Estaba en un refugio, en alguna montaña, Aura había aparecido allí sola y no tenía ni idea de dónde estaba exactamente. Había una puerta, que seguramente estaba cerrada, por si acaso lo comprobó, y sí que estaba bien cerrada. Obvio ¿quién secuestraría a una persona y dejaría la puerta abierta? También había una ventana en un lado, las cortinas estaban echadas y parecía ser que tapaban el sol. No habría sido buena idea intentar comprobar si las ventanas estaba abiertas... Por el resto, la habitación era cuadrada, pequeña, no tenía muebles, solo tenía esposas colgando de la pared, esposas con la marca de Dark Light y muchas manchas de sangre seca por todo el suelo. No había nadie allí, ni se oía ningún ruido a parte del viento. Estaba sola, pero no por mucho tiempo.
Menos de un minuto tres personas la rodearon, pero ¿eran personas humanas?. Dos de ellos la habían cogido cada uno por un brazo.
—Ni te molestes en intentar escapar —decía uno.
—No puedes hacer nada contra nosotros vampiresa.
Alexter estaba en frente suya, observándola atentamente, entonces dijo:
—Cuánto tiempo ha pasado desde la última vez que nos vimos. ¿Verdad Aura?
— ¿Cómo sabes mi nombre?
—Hay muchos más espías con vosotros de los que creéis. Además yo no me olvidaría de ti. La única que ha sobrevivido. Y no me hubiera imaginado que te ibas a poner contra mí...
— ¿Y qué te esperabas? ¡Me arruinaste la vida! Asqueroso cap...
Se lanzó hacia adelante, si los otros dos no hubieran sido más fuertes que ella, le habría destrozado la cara a Alexter.
— Yo lo llamaría mejorar, pensaba que después de dos años te darías cuenta de las ventajas que tiene ser un vampiro. Deberías agradecérmelo.
— ¿Agradecértelo? ¡Cómo te coja te mato! —amenazó.
—Yo que tú ni lo intentaría —se rió—. No tienes ninguna posibilidad contra mi querida —se le acercó y le acarició la mejilla mientras sonreía—. Si te portas bien podremos hacer un trato. Los dos saldremos beneficiados de este... agradable encuentro.
Eso era surrealista. La había secuestrado y quería hacer un trato con ella. Ella estaba allí sin poder hacer nada, pero Alexter sonreía y la miraba, como si se tratara de una reunión pacífica. Pero, teniendo en cuenta quién era él, eso debía ser perfectamente normal para él.
— ¡Antes muerta que hacer un trato contigo! Ah, que no, que tu ya me has matado una vez. Mira que bien... —dijo con sarcasmo.
—Quiero que te unas a mi Aura, aquí tienes muchas más oportunidades y no hay ninguna regla. Puedes hacer lo que quieras sin estar bajo el mando de nadie. Solo te pido una cosa, que después seas fiel y que me cuentes todo lo que sabes de Dark Light, igual que muchos de tus antiguos compañeros lo han hecho.
— ¡Vete al infierno!
Aura se negó rotundamente, no iba a abandonarlos a todos y menos por alguien como él. 
—Cómo quieras, ya cambiarás de opinión. Aunque esperaba que no fuera por las malas... En fin... —miró a sus dos secuaces—. Adelante, que ceda.
Alexter dio la orden y se desvaneció. Solo quedaron ellos tres en la habitación.
—Que anillo más bonito —dijo en tono irónico el que la tenía agarrada por el brazo izquierdo.
Le sacó el anillo del dedo y lo aplastó, dejándolo completamente destrozado. Si antes había alguna posibilidad de que buscaran su señal, ahora estaba perdida.
—Y mira que armamento Cesar. Es del bueno, aunque algo simple. ¿Rango bronce?
Le guitó el cinturón, lleno de cuchillos, con las esposas, con el transmisor, que se aseguró de destrozar también, munición para las armas...  Lo tiró todo a un rincón.
—Hoy hace un día espléndido, deberíamos abrir las cortinas ¿verdad Rick? —soltaron a Aura y se dirigieron a la ventana, abrieron las cortinas.
La habitación quedó dividida en dos por un haz de luz, Rick y Cesar quedaron en un lado, y Aura retrocedió hasta la pared en el suyo. Ellos dos no debían de ser vampiros, la luz no les afectaba nada. Aura, hacía algún tiempo, había descubierto lo que era capaz de hacerle la luz del sol, aunque solo fuera por unos segundos de exposición.
Se acercaron a ella de nuevo, intuía lo que iban a hacer. 
—No, no, no, no, no, no... —decía mientras seguía retrocediendo hacia una esquina, pero ya no tenía a dónde ir.
—Vamos Aura —decía Rick mientras la cogía de una mano.
—La luz de sol tiene vitamina D —Cesar la cogía de la otra y entre los dos la arrastraban—. Es muy buena para la salud. ¿Nunca te lo dijo tu madre?
Ella se retorcía e intentaba librarse de ellos, pero no podía hacer nada, sus manos se quemaban mientras ella gritaba.

*   *   *

Cinco horas, ni una más ni una menos. Aura subía unas escaleras de un pasillo muy estrecho, no iba sola, Cesar y Rick iban detrás de ella, pero ella ni siquiera iba esposada, no hacía falta, si apenas podía mantener el equilibrio, pero solo necesitaba ganar tiempo para recuperarse. La puerta del final de la escalera estaba abierta, Alexter estaba de espaldas, mirando unos libros de su estantería, pero se dio la vuelta cuando entraron.
—Qué sorpresa, no pensé que aguantarías tanto —dijo con toda su sinceridad.
La obligaron a sentarse en un sillón, había varios y muy lujosos (a su parecer). También había una chimenea de leña encendida, la estantería llena de libros sobre criaturas mágicas. Una mesa, alejada de ella, con armamentos de Dark Light. En la pared antiguas armas para matar vampiros, cruces de hierro con punta muy afilada, hachas viejas pero con un buen filo, estacas de madera, flechas y arcos, frascos con agua bendita... Había una ventana, pero estaba cerrada y tenía persianas. Alexter la miró durante un momento.
— Vosotros podéis iros —indicó Alexter.
Cesar y Rick se marcharon, Alexter cerró la puerta con llave. Aura ni se movió, seguía sentada mirando al suelo. Las manos quemadas se estaban ya curando, pero todavía tenía moretones, heridas, cortes que aún sangraban, tal vez la sangre ya no corriera por sus venas como cuando estaba viva, pero seguía allí, de una forma diferente. Todavía estaba temblando. Ella nunca había visto películas antiguas de vampiros, pero había aprendido una nueva lección, el agua bendita no era nada buena. Alexter se sentó en frente suya.
—Tú, estabas con Dark Light ¿verdad? —consiguió decir Aura.
—No querida, yo fui uno de los creadores de Dark Light.
— ¿Qué? —Aura levantó la mirada.
—Que yo fui uno de los 10 que crearon Dark Light, pero todos tenían ideas diferentes a las mías. Buscaban la paz entre todos nosotros y no dañar a la raza humana. Yo no.
—Y te separaste...
—Y me separé. ¿Y tú Aura? ¿De qué lado estás? No mientas.
—Yo, del de Dark Light y no me harás cambiar de opinión.
En realidad, ella ni siquiera les había dicho a Cesar y Rick que se rendía. No había accedido aún a hablar con Alexter. Nunca había tenido la menor intención de traicionar a Dark Light, ni la tendría.
—Qué pena —se había movido, estaba a su lado, ni lo había visto—. Yo quería que estuvieras conmigo, podríamos haber hecho grandes cosas juntos.
—En tus sueños.
—Yo ya no sueño. Ahora mismo debería matarte ¿lo sabes?
Aura se encogió de hombros.
—Pero te propongo otra cosa. Sé que hay una entrada para el sótano 2, una entrada a pie, sin detectores cuando te desvaneces. Se lo que ocultan allí, pero no como entrar ni salir. Dime dónde está y acabaré con tu sufrimiento, te dejaré morir, será rápido. Y si no, bueno... Dejaré que Cesar y Rick acaben contigo muy lentamente.
—No sé de que hablas —dijo Aura, y era verdad.
—Cuanto lo siento por ti, si cambias de opinión, solo dilo —la agarró de las manos y sacó unas esposas.
Si Aura tenía alguna habilidad muy buena y útil, era la agilidad de las manos. Se adelantó y se esposó a sí misma la mano derecha y a Alexter la mano izquierda.
— ¿Pero... qué demonios haces? —Alexter tiró de ella y se levantó involuntariamente, aunque todavía estaba débil y las fuerzas le fallaban. Cayó al suelo. Él sacó un cuchillo, la agarró y se lo puso en el cuello—. Suéltame.
— ¿O qué? ¿Vas a matarme? Hazlo y quedarás esposado a mí para siempre.
Ni siquiera intentó deshacerse del cuchillo que tenía en el cuello, ni cuando notó que este ya le estaba cortando con la presión.
— ¿Qué pretendes?
—Yo no pretendo nada. Pero ya que quieres matarme, otra vez, te incordiaré tanto como pueda.
—Si hace falta, te cortaré el brazo —la amenazó.
Aura se rió. Se rió de verdad, pero fue tan exagerado que hasta Alexter tembló.
—Pero no serás capaz de cortarte el tuyo.
Alexter dejó el cuchillo de plata en el suelo, la arrastró hacia la mesa, aunque Aura también tiraba de él para intentar detenerlo. Después de varios forcejeos Aura acabó con el brazo inmovilizado encima de la mesa y con el otro a un lado.
—Lo que has hecho ha sido un gran error Aura —cogió una hacha de mano y la levantó—. Lo siento cariño, cuanto menos te muevas mejor.
Aura gritó, una vez más. Quería detenerlo, pero Alexter no dudó ni un momento, ya lo había hecho. Siguió gritando mientras Alexter se deshacía de su mano, ahora solo quedaba liberar las esposas de su propia mano. Se dio la vuelta, sin prestar atención a los gritos y lamentos de Aura.

Había mucha sangre, ella retrocedió hasta golpearse contra la pared. Dio tal golpe, que algunas de las cosas que había en la pared cayeron al suelo. Aura se levantó, sin dejar de sangrar, cogió una cruz del suelo. Era un poco más grande que su mano, de color marrón brillante, con un cuchillo en la punta y el relieve de Jesús crucificado. Caminó despacio hacia él, tambaleándose con cada paso, cuando estuvo muy cerca, se tiró sobre él. Rodaron por el suelo, entre los dos consiguieron tirar al suelo el bidón de gasolina que había junto a la chimenea, empapando toda la alfombra y a si mismos. Alexter intentó detenerla, casi lo consiguió al empujar a Aura hacia el fuego, pero las ganas de vengarse de Aura le había dado fuerzas. Le empujó hasta quitárselo de encima, Alexter quedó al otro lado de la habitación, había hecho caer varios libros. Aura volvió al ataque, recordó la prueba psicológica que le habían hecho cuando llegó a Dark Light, entonces no lo dudó. Ni cuando observó la mirada de miedo de Alexter. Le clavó la cruz en el corazón. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y tú que opinas?