miércoles, 12 de noviembre de 2014

Dark Light 7

Capitulo 7
Recluta

Era aterrador. Nunca la hubiera imaginado de esa forma, no conseguía verla como la misma que era antes, aunque lo intentaba. Porque, realmente, no era la misma de antes, aunque ella quisiera aparentarlo.
—No te me acerques.
—Lily, confía en mí, no va a pasarte nada. Yo no te haría nada.
— ¿Por eso no has cambiado? ¿¡Eres inmortal!?
Aura se levantó, pero decidió no acercarse a ella aún.
—Por eso. Sí, soy prácticamente inmortal.
—Y tú... ¿matas personas?
—Nunca.
— ¿Y qué comes entonces? ¿Los vampiros no comen personas?
—Supongo que la sangre de algún animal, es lo que hay aquí.
—Ah... Y tú que eras vegetariana.
Se rió nerviosamente. No quería bajar la guardia, pero Aura se había acercado a ella sin que se diera cuenta. Aunque la estaba vigilando, se movía con mucho sigilo
—Yo también lo pensaba antes. Pero eso ya forma parte del pasado. Esta soy yo ahora, pero no he cambiado tanto como crees. No me tengas miedo.
—No, si no te tengo miedo —era una mentira a medias.
—Pues acércate, tampoco nadie de aquí te hará daño. Todos son buena gente.
Debería haber dicho casi todos, había gente muy antipática por allí ademas de algunos traidores... Lily negó con la cabeza, prefería quedarse allí, de pié.
—Entonces tu corazón...
—Ha dejado de latir, sí. Pero sigo estando viva, de una forma u otra... —Optó por dejarse de rodeos e ir directa al grano—. Ahora mismo, estamos en el departamento del equipo J26, mi equipo, somos 3. Trabajamos persiguiendo a los que no cumplen la ley, los atrapamos y los traemos aquí, a las cárceles de más abajo.
—Oh... Cárceles unos pisos más abajo, suena super seguro... ¿Y siempre los encerráis?
—Siempre, la muerte sería demasiado digna para ellos.
— ¿Entonces nunca has matado a nadie?
—...
— ¿Sí o no?
Aura suspiró. No podía ocultarle nada, casi nada, había cosas que Lily no necesitaba saber.
—Sí, hace ocho años. El que me convirtió, Alexter, quería que me uniera a él pero yo me negué. Le maté a él y a dos hombres lobo que estaban con él, pero fue por defensa propia. Aunque casi me cuesta mi sitio aquí. Está prohibido matar sin permiso.
— ¿Y cómo te libraste?
—Los Alphas intervinieron. Ellos son los creadores de Dark Light, casi nunca hablan. Pero me defendieron, y además me premiaron con la medalla al honor, a la valentía ya la lealtad. Supongo que fue porque Alexter era el enemigo más antiguo de Dark Light, fue uno de los creadores, pero se separó.
—Ah...
No sabía que otra cosa decir. Tampoco lo había entendido todo. Se oyeron golpes en la puerta, y esta de repente se abrió. Entró, haciendo mucho ruido, otra chica que parecía un poco más mayor que ellas. Llevaba el mismo uniforme que Aura, tenía el pelo bastante corto, era castaño claro con mechas rosas. También tenía los ojos rojos y, aunque tuviera la boca cerrada, se le veían los colmillos. Se quedó plantada en la entrada, llevaba dos vasos de papel con pajitas.
—Hmmm... Qué ambiente más delicioso... Esto es para ti.  —entró en la habitación y dejó un vaso en la mesa, luego volvió hacia dónde estaban Aura y Lily—. ¿Y ella es...? —Miró fijamente a Lily—. Ah, que tu eres la que huele tan bien... Qué dulce aroma…—se acercó mucho a ella, y a su cuello, a Lily le daba escalofríos, tenía miedo de moverse—. ¿Humana verdad? Me apetece darte un bocado...
Entonces fue cuando Lily cambió de sitio, fue retrocediendo seguida de esa vampiro hasta tropezar con la mesa y caer en el sofá.
—Nancy, déjalo, es mi hermana —le dijo Aura.
Nancy hizo una mueca de presunta inocencia.
—Si no le iba a hacer nada...
Se apartó de ella y se tiró sobre el otro sillón y sorbió de su pajita, Lily se quedó petrificada en su asiento.
—Lily, ella es Nancy, una de mis compañeras. Ella también es un vampiro.
—Sí, sí...Me he dado cuenta...
—Pero no te preocupes, lo decía en broma... ¿Verdad que si? —Nancy asintió, Aura cogió el vaso que le había traído y empezó a beber con la pajita.
— ¿Qué bebes? —preguntó inconscientemente—. Oh... ya... Olvida mi pregunta. ¿Qué hago yo aquí? Si puedo saberlo, claro...
—Pues, yo querría que te unieras... No te voy a obligar ni nada —aclaró—. Eso es decisión tuya, pero es el motivo por el que te he traído.
— ¿Yo? ¿Unirme?
—Piénsatelo lo que quieras... Pero, una vez que entras en Dark Light no puedes dejarlo.
La puerta volvió a abrirse, entró otra chica morena, con el pelo largo y ondulado, los ojos verdes, las orejas demasiado puntiagudas...
— ¿Interrumpo algo? —dijo cuando vio que todas la miraban.
—No —dijo Aura—. Ella es mi otra compañera, Sally.
—Es un ¿es un elfo?
—Si —Sally se apoyó en el escritorio y buscó entre los papeles.
—Ah bueno... Por lo menos supongo que ella no va a morderme.
—No te fíes —dijo Sally sin apartar la vista del escritorio—. Hace mucho tiempo algunos elfos mordían humanos y les envenenaban por simple diversión.
—Genial. Simplemente genial...
—Pero solo algunos, y eso ahora está prohibido.
Se dio la vuelta hacia ellas, estaba leyendo algo.
—Oye Aura ¿por qué llevas guantes? —Le preguntó Nancy—. Tú no llevas guantes.
—Que sutil eres Nancy —dijo Sally en tono sarcástico—. De verdad.
— ¿Qué por qué? —Miró a Sally, luego a Lily, después a las mano de Aura—. Ah claro, por eso...
— ¿Por qué? —Lily no entendía.
—Por nada —dijo Aura.
—Ahora quiero saberlo —insistió.
—Créeme, no quieres. 
Nancy se levantó cuando su vaso quedó vacío, cogió todos los demás de la mesa y los tiró al cubo de basura.
—Nos vemos luego, me voy a entrenar ahora que tengo un rato libre —salió de la habitación.
Lily apoyó el codo en el reposabrazos del sofá, y la cabeza en la mano. 
—Aura esto... Estos papeles no estaban grapados y se han mezclado, ahora no sé quién es quién.
Aura se levantó y fue hacia allá, los informes de los fugitivos estaban mezclados, pero Aura ya los había leído muchas veces y sabía cuál era cuál.
—Este con este... —los iba poniendo en orden— Este aquí... Este nos lo adjudicaron anoche. Este está apresado desde ayer, debería estar ya mandado de nuevo a las oficinas, incluso tiene ya el sello y todo. ¿No le tocaba a Nancy?
—Yo lo llevo  —Sally lo cogió—. Es el que estaba buscando... —se dio la vuelta de nuevo y vio a Lily con los ojos cerrados y la cabeza entre sobre los brazos, cruzados en el reposabrazos—. Creo que tu hermana se ha dormido.
—Bueno déjala... Ya hablaré con ella más tarde.
— ¿Estás segura de que quieres que se una? Ella es más débil que tú. Cuando tú llegaste aquí aceptaste tu destino como si nada, eras de carácter fuerte. Pero ella no. Siempre pueden borrarle la memoria y hacerla volver a su casa, ya sabes, si cambias de opinión.
—Veremos si consigue entrar... Pero las dos sabemos, que a parte del peligro de las misiones, Dark Light es el lugar más seguro que existe en el mundo.

Lily no quería seguir hablando y sin darse cuenta, se había dormido. No había relojes allí, ni ventanas para que se pudiera orientar por el sol. Cuando se despertó no había nadie y no tenía ni idea de qué hora era.
Era idiota, completamente. ¿Cómo había logrado dormirse en un edificio plagado de seres que se alimentaban de personas humanas?
Miró a su alrededor confusa, luego a la puerta. No estaba segura de si se atrevería a abrirla, pero se levantó y lo hizo. Se encontró con un pasillo muy luminoso. Podría perderse y acabar en cualquier sitio, podría meterse en problemas... Salió de la habitación.
Lo primero que pensó, fue en ir hacia el ascensor, estaba al fondo del pasillo, salía y entraba gente de él continuamente. Pero cuando ella estuvo en frente, no había nadie más. Entró y se fijó en que… No había botones. Solo pensó en Aura, no sabía dónde estaba pero era a ella a donde quería llegar.
Las puertas se cerraron y se abrieron rápidamente. Había subido varios pisos, estaba en el 29º. Había más gente allí, ella era la única que no llevaba uniforme e iba algo despistada. Caminó despacio, fijándose en el letrero de cada puerta. Pero no tenía ni idea de qué significaban los números y las letras. ¿Qué había dicho Aura? ¿J24 o algo así?
Había alguien fregando los suelos, un hombre viejo con un mono de limpieza, llevaba un cubo y una fregona normal y corriente. Fregaba como si nada, ese edificio debía ser muy grande. Lily se preguntó si sería el único que limpiaba... Él la miró un momento.
—Buenos días —dijo él.
—Esto… Buenas.
Él volvió a mirar al suelo y siguió con su trabajo. Entonces, en las paredes aparecieron unas flechas azules luminosas. Algunos miraron las paredes extrañados, pero se encogieron de hombros y siguieron a lo suyo. Lily las siguió. Señalaban a la sala de reuniones número 47, reuniones de bajo riesgo, eso decía su letrero. Cogió el pomo de la puerta y desaparecieron las flechas. Abrió la puerta y la luz casi la cegó, era mucho más luminosa que el pasillo. Todo el techo era un cristal enorme que iluminaba toda la sala.
Al ser interrumpidos, todos levantaron la mirada para ver quién entraba. Aura, Sally, Nancy, Néstor, Karen, Edgar y Leandra. Pero solo tres de ellos reconocieron a la chica que entraba. Por un momento pensó que se había equivocado de lugar.

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