miércoles, 19 de noviembre de 2014

Dark Light 8

Capitulo 8
Prueba

—Lily ¿cómo has llegado aquí? 
—Yo... solo había entrado en un ascensor y aparecí en este piso.
—Eso es explicable ¿pero cómo has encontrado nuestra sala de reuniones?
—Seguí las flechas.
Todos se miraron entre ellos, esperando que alguno supiera a qué se refería.
— ¿Qué flechas? —Preguntó Néstor, el chico del pelo azul y los ojos marrones, debía de tener 20 años, pero a saberse si era así, ahí todos aparentaban algo que no eran.
—No sé, unas flechas azules que aparecieron de repente.
— ¿Flechas azules? Nunca había visto eso —dijo Edgar, el rubio—. He visto colores según el peligro de la situación, verdes, amarillas, naranjas, rojas y violetas. Pero azules...
—Bueno, a lo mejor la luz me engañó y no eran de ese color, no sé, tal vez eran violetas.
Lily dejó correr el tema, pero Edgar seguía pensando.
—Violetas... Eso sería en caso de evacuación... Sonaría una alarma...
—Por cierto ¿quién eres? Y cierra la puerta que se desnivela la intensidad de la luz —dijo Karen.
—Es mi hermana, Lily —Lily cerró la puerta—. Lily ellos son algunos de mis otros compañeros —empezó a señalarlos—. Edgar y Leandra, son lobos. Karen es medio humana, hija de dos lobos. Y Néstor, un mago —él chasqueó los dedos, haciendo que salieran chispas verdes—. Pero al contrario que otros, prefiere dedicarse a la lucha. A Nancy y a Sally ya las conoces.
—Hola... —saludó nerviosa. No se movió de la puerta.
Estaba metida en una habitación con 7 "personas" que probablemente estarían tan bien entrenadas como para matarla en cinco veces antes de caer al suelo.
—Estábamos haciendo planes, enseguida acabamos —dijo Aura—. Nancy apaga la luz.
Nancy apagó la luz y la habitación quedó oscura durante un segundo, la mesa redonda que rodeaban se iluminó como una pantalla, era el mapa del mundo.
Aura se quitó el guante de la mano izquierda y empezó a tocar los diferentes puntos del mapa, acercando así la vista a las diferentes ciudades, luego seleccionaba imágenes aéreas y las separaba, cuando obtuvo 12 imágenes desapareció el mapa y solo quedaron esas vistas. Todo lo había hecho con una sola mano, y encima no era la dominante, o por lo menos no lo era antes.
—Otros equipos se están encargando en este mismo momento de estas siete —separó algunas imágenes. Pronto se reunirán otros para decidir quien se encarga de las demás, ahora nosotros podemos decidir, en esta y esta —señaló a dos de las esquinas— están ya dos equipos, uno es de vampiros y otro de lobos. Las demás aún están libres. 
—Yo digo París —dijo Nancy—. Siempre he querido ir a París...
—No vamos a hacer turismo —riñó Karen—. Pero ya que estamos a mi me da igual.
— ¿París entonces? —todos asintieron, Aura la adjudicó a su nuevo equipo, el primero en elegir Paris—. Enseguida nos mandan la información sobre la prueba. Ya puedes encender la luz.
La luz volvió y la mesa se hizo blanca, como una mesa normal. 
— ¿Vais a París? —preguntó Lily.
No había entendido casi nada de lo que había pasado.
—Sí, es una misión de coordinación entre equipos. No tenemos información todavía, pero siempre es lo mismo.
—Aura, yo... —Lily no sabía si estaba eligiendo bien o sería el peor error de su vida—. Yo también quiero unirme.
— ¿Seguro?
—Sí. Bueno... Eso creo...
No podía perder nada, tenía pocas opciones y esa era la más tentadora. Unirse a un grupo secreto que lucha contra el crimen de los seres mágicos y no tan mágicos... Sonaba mejor que seguir con su vida pero en Alemania con alguna de sus parientes o ponerse a trabajar y buscarse la vida por su cuenta. Además, creía que podía confiar en su hermana.
—Pues acompáñame —estiró el brazo hacia ella, Lily sabía que quería.
— ¿No estabais reunidos?
—La información tardará en llegar, tenemos tiempo.
Lily puso la mano sobre su brazo y se desvanecieron de la sala, pero no solo ellas, todos. Estaban en la sala de interrogatorios, aunque Lily solo veía a Leandra y a Aura, lo que ella no sabía es que detrás de los espejos había otra sala de observatorio, con asientos para el "público". Y tal vez era mejor que no lo supiera.
—Esta es la sala de interrogatorios —dijo Leandra—. Eso que ves con espejos reveladores, si mientes tu reflejo dirá la verdad. Antes solíamos hacer una prueba psicológica, pero desde hace unos seis años la han suprimido. Por lo que solo tienes una prueba: atrapar a alguien.
— ¿Cómo? ¿Tan directa? ¿Cómo voy a atrapar a alguien si acabo de llegar?
Leandra le dio una carpeta con información.
—Sí, es para probar tus habilidades. Abre la carpeta.
Lily la abrió, había una foto de un chico menor que ella, de unos 14 o 15 años.
—Él es un licántropo, como yo. Se llama David y tiene 14 años. Está rompiendo las normas.
— ¿Ha matado a alguien?
—Sí, a dos personas. Pero tranquila, si no lo consigues y quieres rendirte... Siempre tendrás otra oportunidad. Además, nosotros estaremos vigilándote y si ocurre algo, apareceremos ahí sin problemas.
—No, creo que podré.

Le explicaron diferentes formas de las que le podría atrapar. Luego la dejaron coger un par de amas, por si acaso, pero no se atrevió a coger una pistola. Luego cogió las esposas y un pendiente transmisor. Como a los licántropos les quemaba la plata, suponían que si conseguía ponerle las esposas, le tendrían atrapado.
Y así es como ella, acabó sola en Barcelona, buscando una aguja en un pajar.
Pensaba que le costaría mucho, la ciudad estaba repleta de personas, a pesar de que estaba anocheciendo. Pero David andaba por la calle tranquilamente. Era de su misma estatura, y eso que Lily era bajita para tener su edad,  tenía el pelo corto y castaño oscuro, no pudo verle los ojos. Tenía ropa informal, vaqueros, sudadera y deportivas.
Por un momento, pudo observar como el giraba su cabeza para mirarla de reojo, eso le daba muy mal fario. Pero el fugitivo siguió su camino, con Lily detrás, intentando no parecer que le estaba siguiendo.
Pocos minutos después, en una calle llena de gente, él se paró, se dio la vuelta y le cortó el paso.
— ¿Por qué me sigues?
— ¿Yo? —Dijo intentando aparentar inocencia—. Yo no te sigo.
— ¿Ah no? Llevas media hora detrás de mí.
—No es verdad, ni siquiera te conozco.
—Más te vale, o si no... 
Había algo en la mirada de ese chico que la puso de los nervios.
— ¡A mi no me amenaces niñato!
No supo porqué, pero se había enfadado de repente. En realidad, siempre se enfadaba cuando alguien hacía ademán de amenazarla, y siempre replicaba si estaba en buena situación.
— ¿Cómo que "niñato"? Además aquí has sido tú la que ha empezado a seguirme.
—Que yo no te sigo ¿te crees tan guapo como para que las chicas vayan detrás de ti?
—Pues a lo mejor sí.
Mientras ellos discutían, Aura estaba observando su manera de actuar junto a los demás, hasta que Nancy dijo:
— ¿Están peleando como unos críos?
—Eso parece... —dijo Néstor.
—Cuando creas que está en peligro dímelo Aura —dijo Leandra—. Así vamos a buscarla.
—Podemos esperar...
Aura no sabía porqué, pero Leandra sonreía como si fuera a echarse a reír en cualquier momento, Aura no solía hacer las pruebas a los principiantes. De todas formas no podía atacarla si había tanta gente cerca. Lo único que podía hacer es seguir discutiendo o marcharse. Siguieron discutiendo, obviamente.
—Déjalo ya —decía David.
— ¡Pero si has empezado tu!
—Pero tú has seguido —levantó la mano y la señaló.
Eran los reflejos o el miedo tal vez, pero Lily le puso las esposas, pero solo alcanzó en esa mano. Se quedó de piedra cuando David la miró con cara de asesino, pero lo que él hizo fue ponerle a ella la otra esposa. Era evidente que al hacerlo se quemó la mano, y que la otra también debería quemarle. Mucho.
—Suéltame y te suelto —dijo él con cara de dolor.
— ¡Que te den! —gritó ella. No sabía cómo iba a salir de esa. Se alejó de él, pero hiciera lo que hiciera, estaban esposados juntos, si ella se movía él también.
— ¡Estate quieta que son de plata! —se quejó.
—Lo sé. ¡Ah claro! ¿La plata quema no?
— ¿Qué no lo sabías? Espera... ¿Esta es tu prueba? ¿Me ha atrapado una alumna que todavía está en la primera prueba? ¿Qué pasa?
Lily se rió, era inevitable reírse. David miró a su alrededor, como intentando buscar a alguien.
—Parece que si...
Algunos transeúntes los miraban de reojo, pero ellos solo veían a dos niños discutiendo como idiotas en medio de la calle.
— ¡Pero si no he hecho nada! —intentó ir a por ella, pero Lily retrocedía y se lo llevaba con ella, y las esposas le estaban quemando la mano a David, por lo que perdía el equilibrio y Lily podía evitar sus golpes—. ¡Deja de moverte!
— ¡Yo a tu edad no mataba personas! —respondió ella—. Te lo mereces —volvió a tirar de la cadena, a propósito.
— ¿Yo? Yo no he matado a nadie.
David se tiró sobre ella y cayeron al suelo.
— ¡Lily no dejes que te muerda! —Le dijo Aura por el transmisor—. Aunque no esté convertido es peligroso.
— ¿Y por qué iba a morder yo a esta? —dijo David.
— ¿Qué? ¿Has oído lo que ha dicho? —dijo Lily totalmente confundida.
Leandra y Aura aparecieron allí y se los llevaron de vuelta a la sala de interrogatorios, donde Leandra sujetó a David para que no pudiera acercarse demasiado a Lily.
— ¿Oye cómo me quito esto? —dijo Lily señalando las esposas.
—Solo te las puede quitar él —dijo Aura—. Pero mientras deberías desesposarlo tú primero, está demasiado cerca de ti...
Lo decía con una sonrisa burlona, igual que Leandra, pero Lily no se había dado cuenta.
Lily le quitó la esposa a David lo más rápido que pudo y se alejó de él. David se frotó la muñeca, tenía una marca roja donde había tocado la plata.
—Bueno, a parte de este problema —levantó el brazo mirando la esposa y la cadena colgando—. Atrapado está. ¿He superado la prueba?
—Superada está —dijo Leandra—. Pero de cómo te la quitas, es problema tuyo.
—No... —dijo Lily.
 Leandra le puso otras esposas de metal a David, por seguridad.
— ¿Qué clase de broma cruel es esta? —dijo él.
—Bueno, ya te las arreglarás —dijo Leandra, se desvaneció.
—Suerte —dijo Aura, también se desvaneció.
David y Lily se quedaron  a solas, pensó que la mejor opción que tenía era ir a lo directo.
—Quítamela —le ordenó.
—No me da la gana —dijo él, con un tono propio de un berrinche.
Obviamente, no iba a funcionar, pero había sonado muy infantil por parte suya.
—Vamos, no me dejes con esto colgando de por vida.
—Te aguantas. Tú me has quemado.
—Ya, porque tenía que atraparte.
— ¿Por qué? Yo no he hecho nada.
—Según Leandra has incumplido las normas y has matado a dos personas... ¡Yo que sé! Solo estaba haciendo la prueba.
— ¡Yo no he hecho eso! —dijo poniéndose en pie.
Lily se paró a pensar, él estaba en frente de un espejo revelador.
—Espera... Se supone que si mientes tu reflejo dice la verdad, y tu reflejo no ha dicho nada. ¿Entonces...?
—Ya te he dicho que no he hecho nada —repitió.
— ¿Y entonces por qué me han dicho que si qué lo habías hecho? ¿Aura?
Oyó como se reía Leandra por el transmisor, pero no contestaba. 
—Esto tiene que ser un error... 
—Eso ya lo sé —dijo David enfadado.
—Vale, quítame las esposas y esto se resolverá —le tendió la mano.
—No confío en ti.
—No tienes más remedio.
David le quitó la esposa de la mano, en el momento entró Leandra riéndose y le quitó también las suyas a David.
—Ya te dije David, que te estaríamos vigilando, y que tal vez recibas visitas sorpresa. 
—Pero no me imaginaba que sería este tipo de visita —señaló con un dedo acusador a Lily.
—No lo entiendo —dijo Lily.
—Cómo tu eres humana no podíamos ponerte un fugitivo real, sería demasiado peligroso. David no ha hecho nada. Pero ha sido divertido.
—Te lo dije —dijo David frotándose la muñeca en la que antes tenía la esposa de plata.
—Ah... ¿Lo siento?

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