miércoles, 3 de diciembre de 2014

Dark Light 10

Capitulo 10
Trampa

Uno del equipo  2, dos del equipo  3, Nancy, Karen y, gracias a la rapidez de Nancy, Lily también seguía. De no haberla cogido, hubiera acabado muy pero que muy mal.
—Creo que solo quedamos nosotras —dijo Nancy mientras dejaba a Lily en el suelo
—Por un momento, pensé que iba a morir —reconoció Lily.
—Nah... En el campeonato hay muchos tramposos y después de que te eliminen no puedes seguir en el área de juego, pero no dejarían que nadie muriese de forma tan tonta. Aunque yo no hubiese estado aquí.  Bueno —Nancy se giró hacia su otra compañera— ¿Cuál es el plan Karen?
— ¡Corred! —ordenó Karen.
Nancy y Lily echaron a correr hacia el Campo de Marte, Karen esperó medio minuto más, hasta que algunos de los últimos bajaron a por ella, entonces lanzó una granada aturdidora hacia la torre, y escapó antes de que ella también se perdiera.
— ¿Dónde estáis? —les preguntó después por el transmisor.
—Hemos dado vueltas hasta acabar en el puente de Mirabeau —contestó Nancy—. La policía está llegando a la torre.
—Quedan solo dos, nosotras somos más, pero no tengo ni idea de donde se han metido esos.
—Están incumpliendo normas ¿no se supone que deberían descalificarlos o algo así? —preguntó Lily.
—Nos las tenemos que arreglar solos, aunque está claro que aunque nos ganaran, quedarían en mala posición. Ahora la cuestión es cómo encontrarlos. Me dirijo hacia vosotras.
Un rato después, Karen llegó corriendo al puente. Los dos que quedaban eran Teseo, el que había tirado a Lily, y Wilfred. 
—No podemos simplemente escondernos —dijo Karen— eso resta puntos. Pero tampoco sabemos por donde buscar. Porque son idiotas, pero no creo que tanto como para quedarse a los alrededores de la torre.
— ¿Y si dejamos que nos busquen ellos a nosotras?
—Buena idea Lily —dijo Karen—. Aunque tardarán mucho, antes nos encontraron porque se toparon con Edgar y Aura, y vosotros estabais justo en frente...
—Pero siempre podemos quedarnos bien a la vista para que les sea más fácil...
—Lily... ¿Estás hablando de un cebo?
—Sí, ¿por qué no? Yo misma lo haré.
— ¿Bromeas? Ya lo hago yo —se ofreció Nancy—. Tu hermana nos mata siete veces antes de que dejemos que lo hagas tú.


El plan era sencillo, Karen  y Lily se quedaron dónde estaban. Mientras, Nancy volvía a la torre para ver si seguían allí. Todavía estaba la policía y había varias personas curioseando, pero Nancy destacaba entre todas con el uniforme de Dark Light negro. Tal vez muchos pensaban que era un disfraz. Dio vueltas por los alrededores tranquilamente, a paso lento, expuesta para que cualquiera pudiera verla. No tardaron mucho en caer en la trampa. Cuando Nancy llegó al estadio, dispararon hacia ella, y por poco le dieron. No tenían puesto el silenciador, los ciudadanos se asustaron, de nuevo.
—Avenida de Suffren, en frente de un restaurante —dijo por el transmisor mientras corría.
Karen apareció allí junto con Lily, pero no la encontraron. Empezaron a correr, siguiendo por la avenida, con la intención de encontrarla por el camino. Cuando la vieron Nancy tenía a uno detrás y otro bloqueándole el paso por delante. Podría haber desaparecido de allí, pero iba en contra de las normas desvanecerse en las persecuciones, y también había gente mirándola y policías gritando en francés que bajaran las armas. Para conseguir una buena puntuación, no tenían que delatarse, y las tres lo sabían.
Al parecer los dos chicos que quedaban también dudaban de si atacarla o no, pero al final encontraron la manera.
Uno de ellos levantó su arma hacia el cielo y empezó a disparar hacia las nubes, todos los que estaban en la avenida, se tiraron al suelo o salieron corriendo. Y cuando ya Nancy también se iba a ir, le dispararon y ella cayó al suelo.
—Estoy fuera...
Su nombre se borró de la lista y ella desapareció. Los dos se escabulleron de la multitud por otra calle, que se había quedado desierta cuando empezaron los disparos. Karen tenía muy clara la manera de puntuar. Si herías por la espalda, ganabas algo, pero si herías de frente mucho más. Claro que desvanecerse muchas veces restaba puntos, pero los puntos que le restaran por volver a desvanecerse se recuperarían con el disparo sigiloso. Apareció en frente de los dos cortándoles el paso. Hizo exactamente lo que decían las normas, los hirió gravemente, disparando a uno de ellos al hombro y al otro el en brazo. Entonces los cuatro desaparecieron de París, dejando a miles de franceses y turistas confusos.
Aparecieron en el piso de la enfermería. Cientos de personas corrían de un lado a otro. La mayoría de las habitaciones estaban ocupadas, había doctores llevando a los heridos con camillas o sillas de rueda. Al parecer había muchos "heridos gravemente". Incluso en los pasillos, había algunos esperando. Una chica con bata blanca y el pelo rizado y pelirrojo, salió enseguida a atenderlas.
— ¿Algún golpe? ¿Herida? ¿Disparo? No os veo nada —apuntó con una luz a los ojos de Lily—. Sigue mi dedo.... Vale, tú estás bien —le pegó una pegatina verde en la ropa—. 
— ¿Dónde está Aura? —le preguntó.
— ¿Aura? ¿Qué Aura? Ah, Aura la vampiro biónica... Sí, habitación ciento cuarenta y... ¿cuarenta y qué? Cuarenta y siete. Sigue las flechas azules.
— ¿Biónica?
Y las flechas azules volvieron a aparecer en las paredes. Lily las siguió, al doblar la esquina encontró la habitación 140, más adelante la 147. Aura, Edgar y Sally ocupaban tres de las camas que había, en la otra estaba un desconocido. Leandra daba vueltas por la habitación, parecía que ella estaba bien.
—Aura ¿estás bien?
— ¿Yo? Perfectamente, me han apuñalado por la espalda y disparado dos veces —dijo como si fuera lo más normal del mundo—. Pero llevo muchos años en este campeonato, me han pasado cosas mucho peores... ¿Y tú? Veo que tienes la pegatina verde. ¿Habéis acabado con ellos?
—Sí, bueno ha sido Karen. ¿Y vosotros...?
Miró al resto de su equipo.
—Bien, nos curamos rápido —dijo Leandra.
—No es grave —Sally sonrió.
—Me muero... —Edgar se quejó.
—Tú lo que eres es un cuentista —le dijo su hermana, mientras le pegaba con su propio informe médico en la cabeza.
Lily se sentó a los pies de la cama de Aura, la enfermera pelirroja entró de repente en la habitación. Se había puesto una mascarilla y se había atado el pelo con una cola, por lo que Lily vio que tenía las orejas... puntiagudas. Aún le parecía extraño.
—En un momento estoy contigo —señaló a Aura.
Fue hacia la cama que había en la esquina de la habitación, cuando se fijó mejor en quién estaba allí, juraría que era alguien del equipo contrario, si no recordaba mal, él era Wilfred, y Karen había acabado con él hacía poco.
—Bueno, ya era hora.
—Anda cállate si no quieres que te haga daño... 
Empezó a desinfectarle las heridas, a suturar los cortes, y Lily vio incluso como le sacaba una bala, y él casi sin quejarse del dolor. De lo que se quejaba era del tiempo.
—Más rápido que tengo cosas que hacer —le decía, ella le miraba como si fuera capaz de matarlo allí mismo—. Yo hubiera acabado más rápido —le dijo cuando le hizo el último punto.
Entonces ella se enfadó, de verdad. Cogió un bisturí, se lo clavó en el brazo y se levantó.
— ¡Pues a la próxima no me hagas perder el tiempo!
— ¿Pero de qué vas? Haré que te rebajen rango por esto —amenazó.
—Ya. Tú prueba —le desafió.
Ella se había quitado la mascarilla, por lo que todos pudieron ver la sonrisa de satisfacción que tenía cuando su paciente.
— ¿Pero tú sabes con quién estás tratando? Tengo rango de Zafiro, las enfermeras no suelen tener ni el bronce. Las pagarás.
— ¿En serio? No me digas —volvió a ponerse la mascarilla y se sentó en una silla al lado de la cama de Aura.
Wilfred se levantó y salió de la enfermería dando un portazo.

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