miércoles, 24 de diciembre de 2014

Dark Light 13

Capitulo 13
Sospechoso

El otro chico se le acercó, era un vampiro. Aún viendo casi doble y borroso, Lily supo distinguir ojos rojos y colmillos.
—No, no creo que sea esta. Se supone que Alexter la convirtió pero... 
Cuando el vampiro estuvo a su lado, Lily volvió a sentir el impulso de coger algo de su cinturón, una pistola, una daga, esposas o lo que fuera. Pero una vez más, la chica la amenazó, con un disparo fallado a propósito, y se acercó más a ella. El vampiro se tomó la amabilidad de quitarle el cinturón con armas y tirarlo lejos. Luego le apartó el pelo del cuello,  y empezó a olerla.
—Es humana al cien por cien. ¿Te han dicho alguna vez que hueles muy bien? Delicioso.
Se lo preguntó como quien pregunta: ¿Qué perfume usas? Lily le arañó la cara. Él se tocó la herida, pero casi que la ignoró. Se oyeron explosiones arriba y disparos abajo.
—Podemos tenerla como rehén —dijo la chica—. Trae las esposas.
El primer chico cogió el cinturón de Lily y buscó sus esposas, mientras el vampiro seguía oliéndola. Lo que Lily no podía casi evitar, eran las arcadas. Por alguna extraña razón, apestaba a ajo y cada vez que hablaba su aliento la invadía y sentía ganas de vomitarle encima.
— ¿Tienes 16 verdad? —le preguntó—. Las adolescentes son las mejores presas. Suelen tener la sangre muy dulce ¿le puedo dar un bocado? —le estaba pidiendo permiso a la chica.
—No —ella hacía un esfuerzo inmenso por controlarse y no mostrar sus colmillos—. Es un rehén. Si yo no la pruebo, tú tampoco. Te aguantas. Además, si muere no podremos liberar a esos —señaló a los otros dos que Lily había esposado.
Ella se dio la vuelta y echó un vistazo a la escalera, de momento, nadie se preocupaba por esa planta. El chico herido le dio las esposas a la vampiresa.
El vampiro que tenía a su lado la cogió del pelo y le dobló el cuello, lo suficiente para poder morderla rápido si la otra vampiresa cambiaba de planes. Pero él no podía resistirse a olerla, le encantaba su esencia. Hubiera dado lo que fuera por un pequeñito mordisquito, no pedía más. 
Cuando la vampiresa iba a ponerle las esposas, utilizó un truco que le había enseñado Leandra para evitarlo. Aunque las dos sujetaran en ese momento las esposas, técnicamente era Lily la que se las ponía voluntariamente, por lo que luego pudo girar las muñecas y convertirlas en simples pulseras. La vampiresa se enfadó, mucho. Le dio un puñetazo y volvió a amenazarla.
—Te mereces un castigo —dijo el vampiro.
La cogió de las manos para que no luchara. Acercó su boca al cuello de Lily, pero no la mordió, empezó a besarle el cuello, luego a lamerlo…
Lo único que consiguió, fue que Lily se acordara de un chico con el que había salido hacía algo más de un año. Le había hecho un chupetón en el cuello, su madre se había enfadado.
<<Ok, esto sí que no. >> Se dijo a si misma en cuanto lo notó. Ella aún tenía armas secretas, aunque ellos no lo supieran. La vampiresa estaba demasiado ocupada muriéndose de envidia como para mantener el arma en alto.
Lily consiguió soltarse una de las manos, rebuscó por dentro de su chaqueta. Antes de que él se diera cuenta, le había clavado un cuchillo en la mejilla gritó. Su compañera volvió a la realidad, pero Lily le había lanzado otro cuchillo también a ella. Le dio en la mano, le cayó el arma. Lily se levantó, de camino volvió a coger su cinturón. Cogió lo primero que tocó, una pistola.
Apuntó primero a la vampiresa le dio en el abdomen, el vampiro se quitó el cuchillo de la mejilla y fue a por ella. 
—Vas a morir —le dijo—. Seas o no la que mató a Alexter, Aura o como te llames.
— ¿Me buscabais idiotas?
Aura subió la escalera corriendo disparó al mismo tiempo que Lily. Los tres cayeron al suelo, no muertos. Lily volvió a convertir las pulseras en esposas. Entonces recordó las palabras de aquel chico que les había dado órdenes. Podían dejarlos moribundos, si querían, mientras pudieran hablar delante del espejo… Cuando le puso las esposas al vampiro, tirado en el suelo quejándose del dolor, le miró con desprecio y le dio una patada en la cara.
Aura estaba llena de polvo, tenía múltiples arañazos, el hombro sangrando y más manchas de sangre en la ropa, la cara y el pelo, sangre que no era suya. En cambio, Lily tenía restos de escombros caídos por la explosión, la sangre que le había salpicado el vampiro en la cara, las manos sucias y... Saliva de vampiro en el cuello.
Se oyeron gritos abajo.
— ¿Quién más queda abajo? —preguntó Lily.
—Solo David pero cuando subí estaba bien...
Lily bajó corriendo las escaleras, pero cuando llegó a la segunda planta, no vio demasiado. David tenía un fusil, un hombre detrás que le tenía cogidas las manos y el arma, obligó a David a dispararle, con el riesgo de que David también saliera malparado. Todos los que habían estado en la planta de abajo, aunque ya estuvieran todos esposados y encadenados, estaban muertos. Tenían heridas de bala en el corazón y en la cabeza y no parecían accidentales.
— ¿David? ¿Qué ha pasado?
Bajó de un salto los últimos escalones, estuvo a punto de resbalar. Había mucha sangre en el suelo y unos siete u ocho cadáveres. Además del que se había "suicidado" y caía al suelo. Tenía que hacer un gran esfuerzo para no vomitar.
—Lily yo... Esto no es lo que crees.
Al momento llegó Aura, miró toda la planta, miró a David que todavía tenía el arma... Luego bajaron los demás.
—Oh Dios. David ¿qué has hecho? —Néstor acababa de bajar.
Todas las plantas habían sido registradas, todos atrapados a parte de algún otro que había escapado. Los otros estaban ya abajo, todos miraban a David como al culpable.
—Yo no... —dejó el arma caer al suelo. Estaba tan conmocionado como los demás. No sabía cómo explicar, que él no había sido.
Aquel chico, que les había estado dando órdenes, el de mayor rango, todos se habían quedado sin esposas, pero alguien tenía que coger a David. Él le quitó las esposas a uno de los cadáveres, sin miramientos, luego sorprendió a David poniéndoselas.
— ¿Qué? ¡Suéltame, yo no he hecho nada!
— ¡No puedes hacerle eso, el no estaba disparando! —protestó también Lily.
—De momento solo le tenemos a él como culpable. Que los espejos y el juez decidan.

Veinte minutos después, llegó un avión, con el que se llevaron a todos los prisioneros y a David. Aunque su culpabilidad no estaba comprobada, de todas formas lo llevaron a los calabozos, hasta el juicio. Pero David no sabía cómo eran los juicios en Dark Light.

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