sábado, 6 de diciembre de 2014

♪♫Notas Musicales♫♪ -1-

Sentir sin embargo, la flor entre el asfalto. Y el cielo de cobalto ver... —cantaban dos voces al mismo tiempo, con acompañamiento de piano.
—Sentir sin embargo… —una de ellas hacía el coro.
Sentir sin embargo, los sueños entre el llanto. Los días de silencio ver... Sentidos de ti —las dos al mismo tiempo—. Sentidos de ti...
—Sentir sin embargo —la chica del coro.
—Sentidos de ti... Sentidos de ti... —las dos, y acababan con las últimas notas de piano.
Eran dos chicas, la que tocaba el piano y solía hacer el coro se llamaba Dakota. Tenía el pelo largo, hasta los codos más o menos, liso y de color marrón chocolate. Llevaba una camiseta de tirantes verde y una chaqueta gris. La otra era más alta tenía el pelo por la cintura y castaño claro ondulado, ojos marrones oscuros. Vestía sudadera, vaqueros y deportivas, era Angely. Las dos se habían hecho amigas en primero de la E.S.O y llevaban 3 años seguidos en la misma clase y 3 años de amistad duradera.
—Te lo digo siempre, y te lo seguirse diciendo. Deberías apuntarte al coro, necesitamos nuevas voces —le dijo Dakota mientras guardaba la partitura del piano.
—Y yo ya te he dicho que no, no me van estas cosas de cantar en público.
—Yo solo opino que… —miró su reloj—. Son las siete y media, todavía falta una hora para que llegue mi profesora. ¿Has traído la guitarra no?
—La he dejado en la entrada, ahora la traigo.
Mientras Angely cogía su guitarra, Dakota sacó la videocámara y la encendió. Angely volvió y dijo:
—A mi déjame fuera de plano.
—Vale, vale… —puso la cámara sobre el trípode y la dejo apuntando hacia el piano—. ¿Dónde he dejado el micro?
—Si yo tuviera uno de esos micrófonos no lo perdería de vista.
Dakota encontró la funda en la mesita del comedor, lo llevó al cuarto de estar.
—Lo conecto y… Vale, acción—dijo, y empezó a grabar. Ella se sentó, mientras Angely estaba fuera de vista, y empezaba a tocar los primeros acordes de la guitarra, Dakota era la primera.
Yo no te pido nada, con tu saludo indiferente me basta. Tú ya no me haces daño.
—Tus cosas no me duelen, no vales más que aquella luna, oscura —las dos.
—Recuerda que... —Dakota.
—Decías que —las dos.
— ¡Para ti sería! —Dakota.
—Tú latido intenso y grande —las dos.
—Quédate otro día —Dakota.
—No sigamos tan distantes —las dos—. Entre cada espera entre tú y yo. Yo no confundí jamás. Otros brazos nuevos con los tuyos…
—Bromeas y te ríes, te sientas y me excluyes —Angely.
—Siento encima, sonrisas que conozco —las dos—. Sonrisas que acarician, cuando éramos tierra y estrellas. Ahora si quieres tú, me quieres tú. ¡Para ti sería! Tu latido intenso y grande. Quédate otro día, no sigamos tan distantes. Entre cada espera entre tú y yo...

*   *   *

Eran casi las diez en punto, Angely estaba en su cuarto enfrente del ordenador, mirando el canal de YouTube de Dakota. Cinco, cuatro, tres, dos, uno... Las diez en punto. Actualizó la página, había un nuevo vídeo. "Para ti seria Nek y ESDM. Cover" Angely lo miró. Dakota había mejorado la calidad del sonido y de imagen, en realidad lo que quería ver era si había salido en el vídeo, por suerte Dakota siempre cumplía su promesa. A Angely no le gustaba nada que supieran que cantaba. Llevaba solo 10 minutos colgado en Internet, y ya tenía unas cuantas visitas, el canal de Dakota era “famoso” por así decirlo, aunque más que nada sus suscriptores eran amigos del instituto, familiares, amigos del coro…
—Angely, a dormir que mañana tienes clase —dijo su madre que acababa de entrar en su cuarto.
—Voy —apagó el ordenador antes de que su madre viera lo que estaba mirando. Luego se fue a dormir.
La mañana siguiente llegó a clase y la mesa de Dakota estaba rodeada, Angely también se acercó.
—El nuevo video mola ¿Para cuándo el próximo?
— ¿Cómo consigues que se oiga tan bien? El profe de audiovisuales te tendría envidia.
— ¿También tocas la guitarra? No lo sabía.
Todos querían saber y Dakota tenía que preguntar, al fin y al cabo, en menos de media hora se les habría olvidado.
—No tengo ningún horario, pero cuando vaya a subir algo nuevo  lo pondré en twitter. No toco la guitarra, mi amiga ayuda con eso. Y no, no os voy a decir quién es.
— ¿Qué pasa? —preguntó Angely.
—El vídeo ya tiene más de mil visitas y decenas de comentarios.
—Enhorabuena, ahora me haríais un favor si os sentarais —dijo el profesor de lengua.
Todo el mundo se calló y se sentó. Entonces empezó la clase. Durante el patio tampoco acabaron los murmullos sobre el vídeo de Dakota, siempre era igual. Ella era muy popular porque todos sabían que cantaba muy bien, de hecho estaba en el coro. Casi siempre subía vídeos de ellas dos cantando, siempre con la condición de que Angely no saliera. También se había presentado a varios concursos locales, y había ganado, aunque Dakota insistía en que Angely cantaba mejor que ella.

*   *   *

— ¿Qué tal el examen de inglés? —preguntó Angely.
Ya estaban saliendo del instituto, iban pasar por la plaza mayor para ir a sus respectivas casas.
—Bueno, no me ha dado tiempo de hacer el writing… ¿Qué es eso? —empezaron a oír música de alguna parte de la plaza, sonaba una guitarra clásica y una voz de chica de algún lugar, aunque se habían dado cuenta de que llevaba bastante tiempo cantando, la pillaron por el final.
—Y es la historia que un día, voy a contar. Sobre un lugar muy lejano, al que voy a viajar. Compartiré mis sueños, con gente especial. Viajare al pasado, y empezaré a cantar. No voy a perder el tiempo, pues este es mi lugar —los últimos acordes y la gente empezó a aplaudir— Gracias, ¡contaré con vuestro voto final!
Nadie había entendido lo del voto final, pero siguieron aplaudiendo igualmente. Dakota, que estaba grabándola con el móvil, subió el vídeo a su canal en menos de dos minutos.
—Qué pena no haberla pillado desde el principio…
La chica que cantaba estaba subida encima de un banco. Tenía el pelo rubio rizado, corto y una gorra hippie azul. Vestía pantalones vaqueros y zapatillas negras y una camiseta de tirantes roja con una chaqueta vaquera oscura.
—Me suena de algo —volvió a decir Angely— y no sé de qué —se quedó mirando cómo se iba, y le vino una iluminación—. ¡Es Eva!
— ¿Quien?
— ¿No te acuerdas? Me dijiste tú que ganó nos e que concurso nacional y donó el premio a no sé qué asociación a favor de la lucha por no sé qué. Y todo eso de que le ofrecieron hacer discos y no sé que más, pero al parecer nunca ha aceptado.
Esperó a que Dakota se acordara. Aunque cuando Angely se explicaba sin saber la mitad de las cosas que decía, podía ser complicado.
— ¡Es verdad! —salió corriendo detrás de ella.
Diez segundos después, Eva se encontró con dos chicas cortándole el paso y mirándola fijamente mientras sonreían.
—Tú. Eres. ¡Eva!
— ¿Qué? —Preguntó un poco confundida—. ¡Ah sí! Soy yo. ¿Y vosotras dos?
—Yo soy Dakota. Te hemos oído cantar.
—Cantas como los ángeles... —dijo Angely—. ¿A qué te referías con eso del voto?
—Eh… A nada... ¿Queríais algo? Es que tengo prisa, tenía que irme a casa...
— ¿Qué? ¿¡Vives aquí!?
—Me acabo de mudar ¿Esto es un interrogatorio? —empezó a caminar, llevaba unos 20 metros cuando dijo—. ¿Me estáis siguiendo?
—No, nosotras también vivimos por aquí.
—... Ah Vale… Está bien…
Siguió caminando, pero se sentía un poco incómoda por las dos chicas raras que la seguían, las dos la miraban con interés desde detrás. Empezó a acelerar el paso, hasta llegar a una casa grande, pintada de blanco, justo al lado de la casa de Dakota, entonces se paró a buscar la llave y las miró de reojo, seguían ahí paradas. Dakota preguntó:
— ¿Vives aquí?
—Si ¿algún problema?
— ¡Eres mi vecina! ¡Oh ya sé! —gritó de repente haciendo que a Eva se le cayeran las llaves.
— ¿Por qué tienes que gritar tanto? —preguntó mientras recogía las llaves, pero Dakota la ignoró.
— ¡Te traeré un regalo de bienvenida!
Eva esbozó una sonrisa un poco forzada, abrió la primera puerta, pero esperó un momento antes de entrar.
—Dakota, ¿no tenías que ir al coro? faltan 10 minutos para las tres —preguntó Angely.
—Tienes razón... ¡Nos veremos más tarde nueva vecina!
Las dos se fueron de nuevo corriendo, mientras Eva entraba en su nueva casa. No solía encontrarse con gente que la conociera, las personas se olvidaban fácilmente de simples adolescentes que participaban en concursos de música. Durante el tiempo que duraba el concurso la seguían como a su ídolo, le mandaban ánimos con mensajes en las redes sociales e incluso por carta. Pero cuando todo acababa, aunque ganara, se olvidaban completamente de su cara. Tal vez era mejor así para ella.
Tan solo entrar su padrastro ya le estaba dando órdenes.
—Tus cajas están en el pasillo, ve colocando tus cosas en el cuarto.
—Hola a ti también —respondió ella con desgana mientras subía las escaleras.
Era verdad, en el pasillo había montones de cajas puestas unas sobre las otras, en algunas ponía su nombre, y en otras cosas como "sala de estar" o "baño". Su madre se cruzó con ella por el pasillo.
—Hola ¿quiénes eran esas chicas?
—No lo sé, me las encontré por ahí y me reconocieron. Una vive al lado, un poco pesaditas... Una parecía hasta hiperactiva… Si llaman al timbre en medio de la noche no me sorprenderé…
—Que bien, ya has hecho amigas —le dio dos palmadas en el hombro—. Me voy a hacer la comida que se me ha hecho tarde. Macarrones con tomate, solo para ti.
Eva entró en su habitación, era muy grande y espaciosa, con las paredes y el techo pintados de blanco. La cama estaba al fondo, junto a la ventana, y no tenía sabanas ni nada. El armario era de puertas corredizas con espejos, empotrado en la pared y nada más. Todavía faltaba que montaran las estanterías y colocaran el escritorio. Miró por la ventana, daba justo a la calle. Tenía mucho trabajo por delante, pero empezó colocando las cosas en el armario, aunque lo que ella quería en ese momento, no era precisamente ordenar su habitación. Pero eran órdenes de Mike “Habitación primero, ya hablaremos del sótano después”. Casi acabó cuando su madre la llamó para comer, a las cuatro.
— ¿Qué tal tu actuación? —preguntó su madre cuando estaban ya comiendo.
—Bien.
— ¿Solo bien? ¿Entonces para que pierdes el tiempo en estas tonterías? —Dijo su padrastro—. Para eso te quedas en casa ayudando con la mudanza. Anda que menuda manera de escabullirse…
—Lo que tú digas —se levantó de la mesa y volvió a subir a su cuarto.
Últimamente ni siquiera hacía caso a lo que decía Mike, contestaba algo al azar y se iba. No lo soportaba y estaba segura de que él a ella también. ¿Pero qué podía hacer? Su madre ya se había casado con él y ella no se iba a interponer en la felicidad de su madre.
—Los de la mudanza han llamado, el último camión llegará por la noche.
Por la noche, la mitad de su habitación ya estaba ordenada, por lo que se tomó un descanso y se tiró sobre la cama con el portátil sobre el regazo. Un video especial, subido a un canal al que ella estaba suscrita le atrajo la atención.
<<Adivinad a quien me he encontrado tocando la guitarra en mi ciudad. ¡La mismísima Eva! Por desgracia no pude grabarlo todo, pero aquí tenéis la parte final. Además ¿sabéis qué? ¡Es mi vecina! Disfrutad ^_^>>
Su nombre era Dakota Larren y tenía foto de perfil. Desde luego, era esa chica.

Pocos minutos después llegó el último camión de mudanza. En él venían unas cuantas cajas muy grandes con etiquetas de “Frágil” “Este lado hacia arriba” por todas partes, de hecho parecía haber más etiquetas que cajas en sí. Tardaron mucho en descargarlas, por eso la decoración del sótano la dejaría para otro momento. Cuando acabaron de descargarlo todo, Dakota apareció de repente en su puerta con una cesta de bienvenida, llena de magdalenas de chocolate.

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