sábado, 20 de diciembre de 2014

♪♫Notas Musicales♫♪ -3-

Era sábado, las ocho de la mañana. El auditorio de la ciudad era enorme, un lugar, en el que cabían miles de personas, con un escenario enorme y muchos, muchos asientos para el público. Y eso solo en la sala del primer piso. Abajo, había una zona reservada para el jurado, y en algunos casos la orquestra. La sala ya estaba a rebosar de gente y había mucho ruido. Además cámaras. Las primeras pruebas se retransmitían solo por Internet, pero eran en directo y las verían muchas personas.
Las cámaras eran el verdadero problema de Angely, no le hacía gracia que pudiera verla tanta gente. Ella y Dakota estaban en el auditorio justo a la hora de apertura, ya tenían sus números, pero aún así querían verse en la lista. Dakota tenía el 6783 y Angely el 6790, muy cerca la una de la otra.
—Pase lo que pase no te pongas nerviosa, ignora a las cámaras —le decía.
—Muy fácil decirlo...
Había mucha gente a la que conocían que participaba, chicos y chicas del instituto, todos los del coro de Dakota, algunos que conocían solo de vista. Por supuesto, la mayoría de los jóvenes que vivían en Etherleen se habían presentado, pero venían también personas de todo el país.
Se encendieron todas las luces del escenario y salió el presentador con un micrófono, se hizo el silencio durante un momento, habían empezado a grabar.
—Señoras y señores, chicos y chicas de todo el país. Les damos la bienvenida a la trigésima cuarta edición de... —redoble de tambor— ¡Notas musicales! —Y dicho esto empezaron los gritos, aplausos, la música de fondo del programa y un juego de luces en el escenario—. Por selección aleatoria, esta edición de Notas Musicales se celebra en Etherleen, no olviden reservar las entradas para el concierto final —añadió—.  A esta edición se han presentado chicos y chicas de todas las edades y de todos los rincones del país, con talentos extraordinarios por descubrir. Un total de trece mil novecientos cuarenta participantes. Las pruebas consistirán en cantar, tocar instrumentos o bailar, la canción no debe durar más de 4 minutos. Pero, si no convencen al jurado desde el principio... Quedarán eliminados. Este año el jurado estará formado por —las cámaras apuntaron hacia la mesa del jurado— Wanda Jols —una mujer de pelo rubio y corto saludó a las cámaras sonriendo—. Heder Kins —una morena al lado de Wanda también saludó, pero tenía pinta de antipática—. Ian Luvien —era el chico más joven del jurado, con el pelo negro y ojos marrones—. Alan Nimeni —este era el más mayor de todos, pero aún así joven—. Y Daniel Herwal —por último saludó un chico rubio—. Y ahora... ¡Qué empiece Notas Musicales!
Se escucharon gritos del público, el escenario se llenó de nuevo de color y unos segundos después, cuando se hizo el silencio, el presentador dijo el primer nombre:
—Número uno, Eva Andester —se hizo el silencio, el presentador se hizo a un lado y se sentó en un sillón de diseño preparado para que él pudiera esperar a que los concursantes hicieran la prueba y no molestara en el escenario. Dakota y Angely se miraron la una a la otra, les sorprendió un poco que ella fuera la primera. En realidad, a Dakota no la sorprendía tanto.
Eva salió al escenario, venía preparada, con su guitarra. Cantó una canción acústica, lenta y simple. Pero estaba bien cantada, ni un solo error, además de que era la primera de todas. El jurado no intervino hasta que acabó y le dieron el visto bueno, Eva pasaba la primera prueba, aunque era de esperar, para quién la conociera.
—Número dos, Gabriela Sinder.
Esa también era conocida, de hecho, los primeros en salir, eran bastante conocidos, pequeños artistas que ya se habían presentado a pequeños concursos e incluso algún que otro cantante anónimo de las redes sociales e Internet. Todos estaban aprobados. Pasaba el tiempo, iban por el numero 1208, una chica de su ciudad, sin ningún talento, como muchos otros que se presentaron antes. En los primeros diez segundos, ya la habían echado, como pasó con los siguientes. Realmente, Heder Kins no tenía mucha paciencia. Aunque la canción pudiera durar hasta 4 minutos, ella pocas veces dejaba pasar 2 e incluso 1, aunque lo hicieran bien y pasaran. Los que empezaban mal en los primeros segundos, se iban fuera. Al llegar al número 4000 hicieron un descanso de diez minutos, lo hacían a cada hora.
Las dos habían cogido sitio entre el público al llegar, llevaban allí tres horas mirando la selección. Todavía tenía pinta de que tendrían que esperar un rato hasta que les tocara salir.
Casi todo el mundo se levantó en el descanso para estirar las piernas, ir a comer… Pero ellas se quedaron.
— ¡Estamos cada vez más cerca! Y por ahora solo han seleccionado a 2302 —dijo Dakota.
— ¿Cómo lo sabes? ¿Has estado contando? —preguntó Angely.
—Lo he mirado en la página oficial —diciendo esto, le enseñó el teléfono a Angely, pero ella a penas pudo leer nada.
— ¿No podemos irnos un rato? Me estoy cansando de estar aquí todo el rato…
Las dos estaban de pié, al principio habían cogido un sitio en el que sentarse, pero luego se levantaron a estirar las piernas. Probablemente les tocaría dentro de unas horas, pero Dakota insistía en quedarse y verlo todo en directo, mientras también lo seguía con su teléfono.
— ¿Cómo lo sabes?
—Recuerda que están emitiendo en directo en Internet y lo han dicho. Hay 2302 ya seleccionados y 47 en espera.
—...
—No te pongas nerviosa, lo harás bien. Imagínate que no están las cámaras ni el público, ni los espectadores viéndote…
—Con la cantidad de buenos talentos que hay, a mi seguro que no me escogen.
—Ya veremos. Todavía quedan unas 2600 personas hasta que nos toque. Disfruta del momento.
Un momento que duraba eternamente. Cada concursante que pasaba la acercaba más a su hora de actuar… Y pasaba el tiempo y se aburría, se cansaba, volvía a ponerse nerviosa, se aburría de nuevo, tenía hambre…
La número 4001 era Kim Harly, una chica del coro de Dakota a la que no le tenían mucho cariño. Era rubia, alta, de ojos negros. Cantaba igual de bien que Dakota, pero la superaba en que ella sabía bailar como la musa de la danza y nadie lo podía negar. Pasó la prueba cantando y bailando una balada lenta. Angely no paraba de removerse en su asiento, no había estado tan nerviosa en su vida. Número 6700, ya eran las cinco de la tarde.
—Vamos Angely, date prisa —le dijo Dakota mientras tiraba de ella.
Las siguientes 100 tendrían que estar ya preparadas para salir al escenario, detrás del telón. Ellas llevaban preparadas desde las ocho de la mañana, por suerte habían ido a comer unas horas antes.
Iba avanzando la cola, ahora las dos estaban separadas porque tenían que ir en orden. La 6782 quedó eliminada en los primeros cuarenta segundos de música.
—Número 6783, Dakota Edsan.
Dakota salió al escenario con paso decidido, se sentó en la silla del piano, en cuanto se hizo el silencio, empezó a tocar Into the dark, Sebastian Larsson. No cantó, solo tocó el piano durante cuatro minutos, una buena señal era que no la habían interrumpido, al tocar la última nota, esperó. Los del jurado hablaron entre ellos, Ian era el que parecía querer que pasara, pero los demás se negaban, después dijeron.
—En espera.
Dakota sonrió, saludó y salió del escenario contenta, tendría otra oportunidad para pasar. No pudo detenerse a hablar mucho con Angely porque tenía que irse con los demás en espera (con los otros 65) pero le dio tiempo a decir:
—Animo y recuerda disfrutar del momento.
Su momento se acercaba, seis personas más, el número 6789 se fue fuera después de que el jurado se lo pensara.
—Número  6790, Angely Marlian.
Ya había cogido la guitarra, al salir sentía las manos temblorosas y sentía como si los pies le pesaran toneladas y no pudiera avanzar, pero por suerte llegó al centro del escenario. Tenía un foco encima suya que la estaba cegando, había miles de personas mirándola desde todas partes, escuchaba a la gente hablar… Solo conseguía verle el lado negativo a estar ahí arriba. De repente se le olvidaron todos los acordes que tenía la guitarra y las letras de las canciones y el ritmo y todo lo que había ensayado... Se quedó plantada durante unos segundos que le parecieron eternos, vio como el público ponía caras raras preguntándose por qué no hacía nada, el jurado... Le pareció que comentaban que ya deberían eliminarla, seguía sin poder moverse, tenía la guitarra en posición para tocar, pero hiciera lo que hiciera no le salía ningún acorde. Ya llevaba medio minuto sin hacer nada, el público empezó a inquietarse y a hacer ruido, Heder ya iba a pronunciar la palabra "eliminada" pero antes oyó un grito.
— ¡Muévete Angely! —le dijo Dakota desde el otro lado del telón.
Entonces despertó de su sueño, cerró los ojos y simplemente empezó a tocar de memoria lo primero que le salió, Ian cortó a Heder antes de que hablara. Angely no cantaba, pero su guitarra resonaba por todo el auditorio gracias al excelente micrófono que tenía delante, tocaba A paso de tortuga, El Sueño de Morfeo.
Cuando acabó, el público aplaudió, tal vez les gustó como tocaba, o la canción en sí, o tal vez solo querían darle ánimos. El jurado lo debatió durante un momento y Wanda dijo:
—En espera.
Salió del escenario corriendo, la llevaron a un camerino donde estaban los demás en espera. Había una escalera que conducía a un espacio entre bastidores detrás del escenario, o abajo dependiendo de cómo se mirara. En ese momento todos los trastos estaban amontonados a un lado de la estancia, habían dejado solo mesas y muchas sillas para los que tuvieran que esperar un buen rato. Angely se acercó a Dakota mientras bajaban la escalera y le habló lo más rápido que pudo, trabándose la lengua dos veces.
—Que miedo he pasado, me quedé en blanco ¿por qué no cantarte, cantaste? Podrías haber pasado a la primera. Te has ariezgad.ARIESGADO —respiró hondo, luego continuó y enumeró con los dedos—. Quiero: gritar, saltar, llorar, tirarme desde la ventana más alta, cambiarme de nombre y mudarme a China para siempre.
— ¿No te alegras? ¡Estás en espera! Todavía podemos ganar.
—Ni lo sueñes —le dijo un chico, estaba sentado encima de una mesa, con los pies sobre la silla, cerca de la escalera. Era alto, mayor que ellas (de la edad de Eva) tenía el pelo negro y corto, los ojos castaños claros, llevaba vaqueros rotos y una chaqueta de cuero con deportivas grises.
— ¿Perdona? ¿Tú quién eres? —respondió Dakota mirándolo de arriba abajo.
—Soy Jake —dijo, como si ellas debieran conocer ya su magnífico nombre—. Vosotras dos —las señaló con el dedo— no tenéis ninguna oportunidad. Solo habéis tocado unos instrumentos y eso no vale para nada si no sabes cantar. No sé ni para que os han metido en espera. Ian Luvien, ese es el que defiende los instrumentos, pero no hay oportunidad si no hay voz que los acompañe.
— ¿Y tú que sabrás si sabemos o no cantar? ¿A caso te crees mejor? Porque a ti también te veo en espera, y a saber por qué —Dakota rió falsamente.
—Dakota —le susurró Angely al oído, Jake no había oído nada— es el que desafinó en la parte final, unos 100 antes de nosotras.
—Ah, ya veo —volvió a dirigirse a Jake, y le gritó—. ¡Por lo menos yo no desafino!
Jake se levantó de un salto y en un segundo estaba en frente de Dakota con el puño en alto dispuesto a pegarle un puñetazo, pero no lo hizo, porque Angely se había puesto entre ellos dos, Jake era un palmo más alto que ella, pero no por eso le daba miedo, se había metido en situaciones parecidas con Dakota y ya había recibido golpes por ella otras veces. Golpes que dejaban marca y por los que Dakota se sentía en deuda con ella infinitamente. Pero las dos sabían, que ella haría lo mismo, aunque nunca se les había presentado la ocasión.
Jake tuvo que alejarse de Dakota, se sentó en una silla un poco más lejos y apoyó los pies en una de las mesas. Los que estaban en ese mismo sitio hicieron muecas, pero no protestaron. Dakota daba gracias a su suerte al mismo tiempo en que Angely la arrastraba a otra silla más alejada de él.
—No vayas a meterte en líos, menos ahora. ¿Y bien? ¿Qué vas a cantar?
—No cambies de tema… Gracias, te debo otra.
—No te hubiera pegado de todas formas. ¿No ves que había parado en el último momento?
—Porque te habías puesto en medio.
— ¿Qué vas a cantar?
—Emm… He pensado en... —se cortó y miró hacia atrás, Jake las observaba. Dakota escribió en un pedazo de papel <<hoshi no mukougawa>>.
— ¿Qué? ¡Estás loca!—dijo Angely. Sabía que a Dakota le gustaban esas cosas en japonés y todo lo que era de ese estilo, pero era muy arriesgado.
— Es una canción conmovedora…
—Ellos no sabrán lo que dice la letra —apuntó Angely.
—Es muy bonita, las canciones en otros idiomas valen por más, siempre.
—…Loca, pero de remate.
—Bueno, ya hablaremos de esto más tarde —sonó un teléfono, pero era el de Angely.
Lo sacó de su bolsillo, era su madre y volvieron los nervios. ¿Qué le diría? Ella le había dicho que estaba pasando el día en casa de Dakota.
— ¡Angely! ¡Haberme dicho que participabas! Menuda sorpresa nos llevamos. Estaba navegando y me encontré con la publicidad de esto. Miré por curiosidad ¡y vi a tu amiga Dakota!
—Sí, bueno… Lo olvidé.
Y se hicieron las diez de la noche, Dakota insistía en que no se fueran, porque si no estaban ahí cuando dijeran sus nombres las descalificarían. Durante las horas que estuvieron en esa sala de espera, probablemente las únicas idiotas que se quedaron a esperar, Dakota se dedicó a hacerse fotos y twitear como le iba. Ya habían llegado al concursante número 13940, que perdió. Habían alcanzado un total de 4995 elegidos y 87 personas en espera.
—Estamos a punto de concluir la selección de los primeros cinco mil —dijo el presentador, sin el entusiasmo con el que había hablado al principio—. Tenemos ochenta y siete personas en espera, y solo cinco de ellas, podrán formar parte de los cinco mil elegidos, diez minutos de descanso y volveremos con... ¡Notas musicales!
El presentador fue a la sala de espera, estaba lleno de gente y en cuanto entró se hizo el silencio.
—Bueno —dijo—. Dad lo mejor de vosotros, saldréis en el orden en el que entrasteis al principio y cantareis ahí. Después de que hayáis salido todos, el jurado lo hablará, elegirán a cinco y yo diré vuestros nombres ¿correcto? —todos asintieron y el presentador salió, los demás empezaron a prepararse. Diez minutos después salió el primero, el segundo, tercero... Pasó hora y media hasta que salió Jake, tenía el número 6730. Cantó It's my life, de Linkin Park. Angely se dedicó a criticarlo durante su actuación, mientras que Dakota defendía que no lo había hecho mal del todo. Unas persona más y le tocó a Dakota, esta vez le iban a poner la canción instrumental de fondo. Comenzó.
—Kokoro no dokoka ni. Hitotsu hoshiga aru… Unmei no hito, sundeiru to…
El público se sorprendió, algunos rieron, otros cuchichearon, algúna otra otaku silbó. Al final todos volvieron a aplaudir, se los había ganado, apostar por algo en otro idioma era muy buena idea, según Dakota. En cuanto se fue, volvió a salir Angely, los nervios no se le habían pasado aún, llevaba la guitarra todavía. No sabía que canción tocar, pero entonces miró a Dakota, le estaba haciendo señales, con los pulgares arriba. Esta soy yo, El Sueño de Morfeo, versión acústica. Le costó pronunciar las palabras, pero cerró los ojos para no ver a nadie y imaginó que de verdad
—Dicen que soy, un libro sin argumento. Que no se si vengo o voy, que me pierdo entre mis sueños. Dicen que soy una foto en blanco y negro. Que tengo que dormir más, que me puede mi mal genio. Dicen que soy, una chica normal, con pequeñas manías que hacen desesperar. Que no se bien, donde está el bien y el mal. Dónde está mi lugar. Esta soy yo asustada y decidida, una especie en extinción, tan real como la vida. Y esta soy yo, ahora llega mi momento. No pienso renunciar, no quiero perder el tiempo. Y esta soy yo. Y esta soy yoo —solo guitarra, mientras la gente empezaba con las palmas al ritmo—. No soy lo que tú piensas, no soy tu cenicienta. No soy la última pieza de tu puzle sin armar. No soy quien ideaste, quizás te equivocaste. Quizás no es el momento. Y esta soy yo. Y esta soy yo. Y esta soy yo. Y esta soy yoo... 
No se había sentido mejor en su vida, estar encima de un escenario, oyendo como te aplaude la gente… Era lo mejor del mundo. Salió del escenario corriendo en cuanto pronunciaron otro nombre y volvió con Dakota.
— ¡No me puedo creer lo que he hecho!
—Tal vez, hoy sea el día en el que superes tu miedo escénico, o no…
En una de las paredes de la sala de espera, había una pantalla que enseñaba lo que ocurría en ese momento en el escenario. Acabaron todos y subieron de nuevo, se desordenaron sin querer mientras intentaban hacer un par de filas, y al final Dakota quedó en otra punta, separada de Angely, que se quedó con Jake al lado. Después de una larga perorata soltada por el presentador, empezó la tensión.
—El primer elegido es... Eduardo Montaguel. 
Un chico rubio de unos 16 años salió de las filas un poco ruborizado, saludó al público y un técnico lo condujo a otra parte.
—La segunda en salvarse va a ser... Jainy Cantell.
Esta vez era una chica de su misma edad, parecía un poco engreída, la típica niña malcriada que se adueñaba del mundo. Pero sonrió al público como lo hubiera hecho una niña adorable de 7 años.
—La tercera será... ¡Dakota Edsan! —el público la llenó de aplausos. Angely también aplaudió, se estaba poniendo más nerviosa que nunca, más incluso que cuando actuaba. Llevaban tres, sería demasiada casualidad que la escogieran también.
—El penúltimo es Jake Lorain—la gente volvió a aplaudir.
Angely miró como se iba de su lado, tenía una sonrisa de triunfo, pero durante un momento le pareció que la miraba con pena ¿o con amargura? no se le distinguían mucho las dos cosas en esa cara de idiota que siempre ponía.

—Y por último, el elegido que va a formar parte de Notas Musicales y el número cinco mil es... ¡Angely Marlian! Y con ella ya tenemos a nuestros cinco mil elegidos.


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