domingo, 28 de diciembre de 2014

♪♫Notas Musicales♫♪ -4-

—Por favor, dejad paso a las campeonas —dijo Alexis.
Era lunes a tercera hora, tenían optativa, es decir teatro para Dakota y Angely. Al entrar en clase su amiga Alexis había empezado a hacerles publicidad. 
—No me lo puedo creer...
—Habéis conseguido pasar.
— ¡Vais a ser famosas!
— ¿Me firmas un autógrafo? jajá… Es broma. ¿O no? ¿Me firmas un autógrafo?
— ¿Desde cuándo cantas Angely?
Iban haciendo preguntas al mismo tiempo, hasta que Alex hizo la última y todos callaron.
—Yo no canto —respondió Angely— solo ha sido una ocasión especial.
— ¿Quieres salir conmigo? —repitió Sam por enésima vez.
—Que no —le dijo Angely—. Paso de ti —se alejó de él con Dakota.
— ¿Por qué no le das una oportunidad? Está desesperado el pobre —sugirió Dakota.
—Lleva así desde segundo. No es que me caiga muy bien, y tampoco es mi tipo. Solo es un pesado sin más. Ya le he dicho que no de todas las maneras posibles.
— ¡Desfilando todo el mundo!—Dijo la profesora de teatro, había aparecido de repente. Los alumnos se pusieron en círculo de pie alrededor de ella.
No iban a volver a concursar hasta el siguiente mes, el 10 de Abril. Tenían dos semanas para prepararse. Tenían que hacer un buen número, porque solo se salvarían 1000 de 5000.
Al final del día iban de camino a casa de Dakota, pero antes pasaron por delante de la de Eva. Ella estaba en la puerta, a punto de entrar en su casa y todavía llevaba el uniforme de su instituto privado, las saludó con la mano.
—Buena actuación la del sábado, no os he visto desde entonces.
—Tú también lo hiciste muy bien ¿cómo conseguiste ser la primera?
—Lo tenía planeado desde hace días.
—Eva, deja pasar a tus amigas —le dijo su madre, acababa de aparecer de la nada, Eva se encogió de hombros.
— ¿Queréis pasar?
El padre de Eva estaba entrando al salón, las miró de reojo.
—Fernando vendrá este fin de semana —dijo.
—Ya. Qué alegría, un fin de semana con el niñato… —la siguieron hasta el final del pasillo, pero antes su madre dijo:
— ¿Os llevo algo de beber?
—No hace falta mamá.
—Luego bajo —le respondió sin hacer caso a su respuesta.
Bajaron hasta el sótano, y no esperaban encontrarse con un lugar así.
—Parece un estudio de grabación —dijo Angely, muy asombrada
—Es eso más o menos, paso aquí más tiempo que en mi habitación —se sentó en una butaca, Dakota y Angely hicieron lo mismo.
— ¿Quién es Fernando? —preguntó Dakota con curiosidad.
—Mi hermanastro.
—Ah... ¿Ese no era tu padre?
— ¿Mike? No, es mi padrastro desde hace cinco años. Divorciado, como mi madre, y este fin de semana voy a tener que aguantar a Fernando en casa... Menos mal que puedo cerrar el sótano con llave, a saber que hace si lo dejo abierto…
— ¿Cuántos años tiene tu hermanastro?
—Uno menos que yo, 16. No viene mucho a nuestra casa, solo algunos fines de semana, pero aun así no lo soporto. A veces me gustaría… —iba a decir “que muera entre terribles sufrimientos” pero pensó que sería mejor dejar de lado la faceta de loca.
Dakota dejó correr el tema de su familia. Su madre bajó y les dejó encima de la mesa, tres vasos con té helado. Angely no pudo evitar preguntárselo.
— ¿Qué vas a hacer para la próxima actuación?
— ¿Eh? ¿Acaso queréis robarme las ideas? —Angely y Dakota se miraron la una a la otra incómodas, Eva se rió—. Era broma. Tocaré The silence.
—Tienes muchas canciones, me extraña que no hayas hecho ningún disco.
—En realidad voy  a tocar The silence de Alexandra Burke, solo tengo dos canciones propias, pero ninguna de ellas es “oficial” y luego… es una larga historia —contestó Eva, Dakota miró el reloj sonriendo.
—Tenemos tiempo.
—Bueno… Desde siempre tuve el sueño de ser cantante, por eso me iba presentando a concursos de talento, subiendo siempre el nivel de dificultad. Pero cada vez que me ofrecían grabar un disco o cualquier cosa que me involucrara más, tenía que rechazarlo. Mi madre, no quiere que deje los estudios. No quiere que me meta en el mundo de la música hasta  hasta los 18. Y ya tengo 17, por lo que pienso ganar este concurso, para ir preparándome, cuanto más me conozcan antes de que forme mi propio grupo, mejor —las miró—. Bueno… Rectifico. Quiero ganar sea como sea, pero os deseo suerte.
—Eso es… ¿Contradictorio?
—Sinceramente Angely Marlian ¿tú no quieres ganar?
Angely se encogió de hombros indiferente.
—No.
—Eres una chica extraña.
— ¿Tu tocabas la guitarra cierto? —dijo Dakota, para cambiar de tema.
—Sí.
—Yo toco el violín y el piano —añadió Dakota, Eva sacó una partitura.
— ¿Puedes tocar esto? —le preguntó a Angely mientras le tendía una de sus guitarras. Ella la cogió y miró la partitura.
—No creo...
— ¿Por qué? 
—Es que... No sé leer las partituras, bueno en realidad casi que no puedo leer nada —parecía avergonzada.
—No comprendo.
—Que tengo dislexia.
— ¿En serio? —preguntó incrédula.
La miró a ella, miró la partitura, luego volvió a mirar a Angely. No conseguía comprender como había aprendido a tocar la guitarra entonces.
—Si, a duras penas puedo leer un libro. Y si miro una partitura... Complicado.
—Vaya y... ¿Puedo preguntarte cómo tocas entonces?
—Tengo muy buena memoria para la música. Si sé cómo suena una guitarra, sé también como tocar una canción, si la he escuchado.
—Fascinante… entonces escucha.
Cogió otra guitarra y empezó a tocar The silence, aunque solo la primera mitad, entonces miró a Angely, que asintió y empezó a tocar también desde el principio.
—Lo haces bien, realmente lo hacéis bien las dos. Y no me extraña que pasaseis la prueba. Por cierto, la de Esta soy yo me la se pero... —esta vez miró a Dakota— ¿qué cantabas tú?
—Es una canción que sale en un anime, el anime está basado en un grupo pop japonés llamado Akb48… En un futuro, cuando el entretenimiento está prohibido…
—Sí —la cortó—. Vale, no necesito que me expliques toda la historia. Gracias.
Angely se levantó y dejó la guitarra en su sitio.
—Creo que tenemos que irnos. ¿No?
Dakota asintió, volvieron a subir la escalera del sótano. En cuanto se despidieron de ella en la puerta, Eva les dijo:
—Tal vez nos veamos a las seis en la estación. Ya sabéis porque.
Dakota solo dejó su mochila en casa, porque tenía que ir a ensayar con el coro, pero de camino, al llegar a casa de Angely y despedirse dijo:
—Oye Angely... —se le notaba preocupada— ¿Tú no crees que vayamos a pelearnos por quién ganará verdad?
— ¿Qué? ¡No! A mí me da igual perder y si en algún momento tu lo haces, abandonaré.
— ¿Cómo? No puedes hacer eso.
—Estoy haciendo esto solo porque lo haces tú, no tendría sentido seguir. Yo no quiero ganar… Bueno, nos vemos más tarde, avísame cuando salgas.
—Sayonara…

La estación del tren estaba repleta ese mismo día, y no solo de viajeros, también de oportunistas. Gabriela Sinder, Kim Harly (que al parecer había faltado al ensayo del coro), Jainy Cantell y muchos otros más, todos haciéndose propaganda, igual que Eva, y todos repetían lo mismo “Cuento con vuestro voto”. Y ahora, Angely, por fin entendía lo que significaba. En las dos últimas pruebas, votaría el público.
Angely estaba mirando a Eva actuar, había gente escuchándola también, entre ellos también varios concursantes que pasaban de hacer ese tipo de publicidad. Ahí estaba Jake, a medio metro de Angely.
—Hola… —saludó, él no contestó, pero Angely buscó conversación—. ¿Tú no eres de aquí cierto?
—No tengo porque darte explicaciones.
—Solo intentaba ser amable.
—… Vengo de lejos. Solo estoy aquí por el concurso.
—Ah… Te deseo suerte.
—… Ya nos veremos en el escenario.

La siguiente prueba era martes, a mediodía. No tenían excusa para faltar a las clases anteriores, pero por lo menos Angely y Dakota se saltarían el terrible examen de matemáticas a última hora, aunque lo tuvieran que hacer otro día.

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