viernes, 9 de enero de 2015

Dark Light 15

Capitulo 15
Incógnito


Lo solía visitar, siempre que podía. El peor castigo que podían dar los de Dark Light cuando encerraban a alguien, ya fuera 2 años o una eternidad,  era el aburrimiento. Pasar todos los días de lo que te quede de vida, o hasta el infinito si por desgracia eras inmortal, haciendo nada. Solo esperando a que pasaran las horas, mirando al techo... Y ya está. David le había contado que había un tipo, en el siguiente pasillo, que se había puesto a contar. Llevaba allí unos dos días y había llegado al 497684031, pero de repente se calló. Era la única persona a la que había oído hablar desde que estaba ahí. De hecho, no había visto a nadie en las celdas de su mismo pasillo, algunas veces pasaban guardias y llevaban a los presos para encerrarlos, pero nunca cerca suya.
Habían pasado un par de meses, siempre que hablaban tramaban planes, tan absurdos como complicados, para conseguir que él saliera en libertad. Incluso habían llegado a leerse todo el reglamento de Dark Light, tres tomos de 500 páginas cada uno, pero no servía de nada. Los dos sabían que no podían hacer nada contra esas normas, que necesitaban una revisión y actualización urgente.
El guardia de seguridad de la entrada ya la conocía, se había acostumbrado a verla pasar por ahí casi todos los días. Aunque ella no lo sabía, estaba esperando con ansias el día que ella dejara de bajar por el ascensor.
Aunque, quedaba algo que a Lily no le cuadraba. No conseguía entender porque mantenían a los presos encerrados hasta el infinito, sin hacer nada. El aburrimiento era una cosa, pero no tenían que hacer nada, les daban cama y comida gratis, cuando muchos de ellos ni se lo merecían. Y ni tan solo les ponían a hacer trabajos comunitarios, o algo perecido, para ayudar en lo que fuera. Tenían una vida aburrida, sí, pero tenían la vida solucionada. No es que ella estuviera a favor de la condena a muerte, pero lo otro tampoco le parecía normal.

*   *   *

Una mañana, tarde o noche (no lo sabía) estaba en la cafetería sentada en su mesa de siempre. El camarero (rubio de ojos verdes), un chico de unos 19 años (aunque dudaba si tenía 19 o si llevaba más de 100 años teniéndolos) se acercó a su mesa. Como siempre, la atendió con una sonrisa.
—Buenas noches Lily. ¿Menú del día?
—Buenas noches Camarero Sin Nombre —él una vez le preguntó su nombre y ella se lo dijo encantada, pero él no quería decirle el suyo, por lo que le llamaba así—. ¿Cómo sabes que es de noche?
—Intuición. Hoy tenemos arroz al horno y pizza vegetal como plato del día, los cocineros no se ponían de acuerdo.
—Pizza por favor.
—A tus órdenes.
El camarero se fue, pero justo en ese momento sonaba su busca, un mensaje de Nancy. <<Sala de reuniones>>. Solo significaba una cosa, o iba en ese mismo momento o se perdía una misión. Solo Nancy la llamaba para las cosas más interesantes.
Lily cogió un bolígrafo, en las mesas siempre había papel y bolígrafo, y escribió una nota. Luego se marchó. Cuando el Camarero Sin Nombre llegó a la mesa solo vio su nota. <<Lo siento, me acaban de llamar>>.
En la sala de reuniones estaban solo Aura, Nancy, Edgar y Leandra, pero Lily y Sally entraban al mismo tiempo.
— ¿Y a vosotras quién os ha llamado? —dijo Aura.
Sally señaló a Leandra, Lily se encogió de hombros.
— ¿Vosotros siempre vais juntos?
Preguntó Lily, refiriéndose a Aura, Edgar y Leandra.
—Cuando un principiante te agarra, ya no te vuelve a soltar —contestó Edgar—. Esta no nos ha soltado en 10 años.
—Vivo con el miedo a que pase de rango antes que nosotros —confesó Leandra.
—Aún tenéis tiempo —dijo Aura.
—Claro, claro... Pero no todos somos inmortales ¿ok? Aunque tal vez no se me note tanto, también pasan los años para mi, un día acabaré muriendo y tú seguirás aquí.
— ¿Cuántos años tienes? —preguntó Nancy.
—34.
Lily se quedó mirando atónita a Leandra, no parecía tener más de 20 años.
— ¿Y de qué iba la misión?
La voz de Sally interrumpió su conversación.
—Una misión de incógnito. No vamos a hacer nada, solo a espiar y a estudiar a nuestros enemigos —dijo Aura—. Buscamos al sucesor de Alexter, lo tenemos muy cerca.
— ¿En una misión de incógnito hacen falta tantas personas? —preguntó Lily.
—Al principio íbamos solo Nancy Edgar y yo...
—Pero yo no iba a dejar que mi hermanito se fuera a ninguna parte sin mí, así que me acoplé. Y ya que estaba llamé a Sally.
—Y ya que estaba yo, llamé a Lily —dijo Nancy.
—Y por cierto Aura, te estás obsesionando mucho con este tema. Ya sabes lo que pasa cuando alguien se obsesiona con solo un tipo de misiones...
Aura la ignoró, Lily no lo sabía.
— ¿Qué pasa?
—En el caso de Aura, le prohibirían acceder a cualquier misión que tuviera que ver con el nuevo Alexter. Luego pasaría unos meses sin poder hacer ningún tipo de misión, algo así como unas vacaciones.... Bueno ¿vamos en avión no?
— ¿Por qué a veces vamos en avión o helicóptero? No lo entiendo. Si podéis teletransportaros...
—Porque vamos a sitios que no hemos visitado nunca y no podemos "teletransportarnos" (como dices tú) hasta ahí.

*   *   *

Entre todos rodearon la torre de oficinas e investigaron todas las entradas. Solo lograron averiguar, que estaba repleto de humanos. Al fin y al cabo, eran oficinas, tal vez los vampiros también hubieran alquilado un par de oficinas. Lo único que podían hacer, era pasearse por allí y buscar cualquier cosa sospechosa. Algo así como un cartel en la puerta de una oficina que dijera "Despacho nuevo jefe de la banda de Alexter", tal vez incluso si pusiera su nuevo nombre... Porque, en realidad, nadie sabía nada sobre nada, solo suponían que podría estar ahí.
Se separaron. Pero ninguno de ellos había pensado, que no pasaban desapercibidos. Tal vez para los humanos solo fuera algún uniforme raro, pero para alguien que conociera Dark Light sabrían quién eran. Claro que, si alguno hubiera sugerido cambiarse de ropa, eso sería romper las normas. En uno de los libros de normas decía claramente que había que llevar el uniforme en todas las misiones, no había excepción.
No era de extrañar que una mujer, probablemente una secretaria, detuviera a Lily por el pasillo. Parecía tener unos 30 años, tenía el pelo castaño oscuro y sonreía. 
—Señorita, ¿me haría usted el favor de acompañarme?
Lily miró a su alrededor.
— ¿Me lo dices a mi? Creo que no... Yo iba a...
Lily se dio la vuelta, pero no podía avanzar por ahí, un hombre de la misma edad que la secretaria le bloqueaba el camino. Este también sonreía. Los dos tenían una sonrisa tan tranquila que daba escalofríos, era más bien aterradora.
—Te ha pedido amablemente que la acompañes. ¿No le vas a hacer el feo de no ir con ella verdad?
—Yo no...
Dio un paso atrás, pero la secretaria no se había movido y chocó con ella. El otro agarró a Lily del brazo, los dos se la llevaron por el pasillo. A los humanos eso no les parecía extraño.
Cuando vio que no podría librarse de ellos, levantó disimuladamente la mano libre hacia su oído, dónde todavía tenía el transmisor.
—Abortar misión —dijo.
Era lo que había que hacer si uno creía que se encontraba en peligro, avisar a los demás de que algo iba mal.
—Anda bonita, pórtate bien y dame eso.
La secretaria le arrancó el pendiente, por suerte era de pinza. La llevaron hasta la puerta de un despacho, al contrario de cómo le hubiera gustado, no tenía ningún letrero. Entraron y cerraron la puerta.
Aquel que se encontraba sentado al otro lado de la mesa era un vampiro, y no se molestaba en ocultarlo. Le indicó con un gesto que se sentara. Lily dudó, pero comprendió que la amable sonrisa de sus dos escoltas no era nada amable, detrás de ella se ocultaba una amenaza. "Haz lo que te diga o te arranco el brazo" parecían decir. Lily acabó sentándose.
El vampiro tenía apariencia de veinte años más o menos, pero seguramente tenía más de lo que aparentaba. Tenía el pelo corto y rubio platino, igual que ella. Tenía la piel muy pálida, igual que su hermana y demás vampiros. Ella imaginaba que iría vestido con traje, o algo parecido si estaba en una oficina, pero iba completamente informal. Podría pasar por un adolescente común.
Había pasado mucho tiempo entre vampiros, no tenía porqué mostrarle a él su miedo. Salvo porque él sí que podría matarla...
—Bienvenida. Eres la primera miembro de Dark Light que ha conseguido encontrarme, desde que estoy al mando. Así que creo que tienes el honor de conocer a dos generaciones de jefes.
— ¿Dos?
—Alexter, él fue quien... Ah, no. Tú no eres Aura ¿cierto?
— ¡Pues claro que no soy Aura! ¿Por qué todo el mundo se empeña en confundirme con la inútil de mi hermana?
Tanto él como Lily se sorprendieron de que dijera eso.
—Hermana vampiro... y tú eres humana, muy curioso —se rió—. ¿Y qué tal os lleváis? Me extraña que aún no te haya convertido. ¿Sabes que hueles muy bien?
—Si me dieran dinero cada vez que me han dicho eso...
—Entonces, tú eres...
Decirlo o no decirlo, decirlo o no decirlo, decirlo o...
—Lily.
Lo dijo. ¿Por qué tendría que ocultar su nombre?
—Vale, Lily ¿te gustaría unirte a mí?
— ¿Y por qué iba a hacer yo eso?
—Porque a lo mejor no estás en el sitio equivocado. ¿Qué te hace quedarte con los de Dark Light? —Lily no contestó, en realidad no lo sabía—. Yo te puedo ofrecer algo mejor. Ellos no lo saben, pero en cualquier momento nuestras fuerzas superarán a las suyas, entonces nosotros seremos los que mandan. ¿No quieres que recuerden tu nombre cuando eso pase?
La puerta había vuelto a abrirse, alguien acompañaba a Aura a empujones. Ella se quedó desconcertada al ver que Lily estaba allí, charlando tranquilamente.

3 comentarios:

  1. guay pero no entiendo para que quiere hacer un trato con ella.

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    1. Digamos que le gusta Lily... Aunque no solo le gusta.. Que le pone, vamos xD

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    2. no me parecen motivos suficientes pero si tu lo dices, además ya sabemos como piensan los hombres (¬-¬)

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