sábado, 10 de enero de 2015

♪♫Notas Musicales♫♪ -6-

Llovía cuando decidió ir a ver a su amiga. Angely estaba en frente de la puerta de la casa de Dakota, había llamado al timbre decenas de veces sin parar, pero nadie contestaba. Sabía que los padres de Dakota no estaban, pero estaba segura de que su amiga estaría ahí, pero al parecer no oía el timbre, o no quería oírlo. Angely dejó su paraguas verde en el paragüero de la entrada. Salió del porche y busco entre las piedras de los arbustos, ahí estaba la copia de la llave, y ella era la única que no era de la familia de Dakota, que si sabía dónde encontrar la copia. Abrió la puerta y entró.
— ¿Dakota? —la llamó
En el comedor no, en el salón tampoco, ni en la cocina... Subió por las escaleras que llevaban a las habitaciones. Estaba en frente del cuarto de Dakota, la puerta era blanca y tenía un poster de JPop muy grande. Llamó a la puerta, pero como no contestó, entró sin más. Dakota estaba de espaldas a ella, sentada enfrente del escritorio con el portátil encendido.
—Dakota —no la oyó, llevaba los cascos puestos y la música tan alta que hasta ella la oía—. ¡Dakota! —nada.
Fue a su lado y le quitó los casos.
— ¡Ay! —protestó ella—. Anda hola. No te había oído entrar —Dakota no parecía ni enfadada, ni triste, ni nada...
— ¿Estás bien? 
—Claro ¿por qué no?
—No sé, porque ahora miso están emitiendo un reportaje de Notas Musicales, “un romance entre bastidores”. En el que tu yo y el idiota somos los protagonistas. Y porque ahora todo el mundo sabe que a ti te gusta Jake. Y porque al parecer a él le gusto yo...
—Ah, eso… Yo ya te he dicho que no me gusta en realidad, solo es… Ah, olvídalo. No hace falta preocuparse por estas cosas, se olvidarán, si intento negarlo será peor.
—Vale… —decidió que era el momento de cambiar de tema—. ¿A quién tienes de pareja?
—Es una chica de 10 años. Se llama Susana y vive aquí. Ya tenemos la canción, que ensayaremos por separado, es Berlín, de Coque Malla y Leonor Watling. Iremos pensando en la coreografía por separado, y el sábado nos veremos en el auditorio para acordarlo todo. Luego empezaremos a ensayar juntas y por separado —cogió la libreta y se la enseñó a Angely—. Esta es mi idea por ahora, pero ya lo iré perfeccionando. ¿Sabes algo sobre Eva? —Angely abrió la boca para decir algo, pero Dakota lo ignoró—. ¿No? Vamos a verla.
Guardó la libreta en un cajón, se puso la chaqueta y las dos salieron de la habitación. Aunque la casa de Eva estaba a apenas diez metros, las dos llevaban paraguas. Tocaron el timbre dos veces y esperaron, esperaron y esperaron. Al cabo de un minuto, la madre de Eva les abrió la puerta y las miró.
—Vosotras erais, eh... Hmm... Bueno, las amigas de Eva.
—Dakota y Angely.
—Eso, eso. Está en el sótano... Con un chico... —dijo esto último algo preocupada y a la vez emocionada—. Bueno, ahora la aviso.
Llamó a la puerta con la mano varias veces, hasta que al final se escuchó que abría la puerta con llave desde dentro.
—Eva, han venido tus amigas.
— ¡Hola! Pasad, antes de que os vea Fernando.
— ¿Ha vuelto? La última vez que vino no nos lo presentaste —dijo Dakota bajando las escaleras. Abajo había otro chico de unos 16 años, sentado en un sillón. Tenía el pelo castaño oscuro y los ojos marrones. Llevaba vaqueros, deportivas y una camiseta de manga corta roja. — ¿Hola?
—Hola —saludó él leyendo algo en un cuaderno.
—Chicas él es mi pareja, se llama Vincent. Vincent, ellas son Angely y Dakota.
— ¿Vosotros ya habéis decidido qué vais a hacer?
—Lo ha decidido él —le señaló, como si no estuviera totalmente de acuerdo.
—Heartless. Feeling Every Sunset.
—Ah, vale… —Dakota repasó todos los nombres de músicos y grupos que conocía, pero ni la canción ni el grupo le sonaba.
—Ahora que me fijo —Vincent dejó de hacer lo que estaba haciendo y las miró a las dos—. Es verdad, vosotras sois esas dos que están en un conflicto amoroso —intentaba aguantarse la risa—. Muy interesante…
—Bueno, ya nos vamos, cuando estés sola hablaremos Eva —Dakota dio la vuelta y empezó a subir las escaleras, seguida de Angely. No quería oír ni una palabra más.
Estaban fuera de nuevo, se quedaron mirando durante un rato, la fachada de la casa.
—Sabes... —Dijo Dakota—. Llegará el momento en el que tendrás que aprender a trabajar junto a Jake, si no quieres perder.
—Pues me retiro.
—No. Esta es una gran oportunidad. Te prohíbo retirarte Angely.
—Me niego a cooperar.
—Eso ya lo veremos
                         
*   *   *

—Entonces hay que hacer también un poco de juego con las luces… Al principio debería estar todo a oscuras, para luego poner un foco blanco sobre los dos…
— ¿Blanco? Me parece muy soso —objetó Vincent—. Mejor un azul
—El azul distorsionaría el color de nuestros trajes.
— ¿Ya lo tienes?
Eva asintió, se levantó de su sillón y le enseñó a Vincent su cuaderno. Rojo, verde, negro y algo de blanco. Una chaqueta militar con un estampado que no encontrarían en ninguna tienda y otras prendas que dudaba que existieran.
— ¿Y dónde piensas encontrar esto?
—Tengo contactos… Nos lo pueden hacer a medida.
Vincent la miró asombrado, la había subestimado, al principio solo pensaba que era una chica normal que se creía demasiado superior a los demás y acabaría cayendo, pero era más que eso. Eva lo tenía todo bien pensado y planificado para destacar entre todos, cosa que estaba consiguiendo.
— ¿Y para la coordinación y el baile hay algo espectacular que tengas reservado?
—Of course my dear friend…
Eva abrió el armario que tenía en una esquina del sótano, de él sacó una caja de cartón vieja, las tenía compradas desde hacía tiempo, pero era el momento de usarlas.
—Estás loca… Aunque claro, si lo que buscas es que nos tropecemos y nos caigamos de morros…

—Esto funcionará, te lo aseguro.

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