viernes, 13 de marzo de 2015

Dark Light 16

Capitulo 16
Alianza


—Nosotros vigilamos podéis iros —les dijo la secretaria a los acompañantes de Aura.
En cuanto obligaron a Aura a sentarse, los dos se fueron. En esta ocasión, la secretaria cerró la puerta con llave.
— ¿Y tú quién demonios eres? —preguntó Aura.
—Johann.
Él se había levantado, estaba de espaldas mirando por la ventana. Era de noche. Aura miró a Lily, pero ella no dijo nada. Aura buscó con la mano en la manga de su chaqueta, ella pensaba que no la veían, pero se equivocaba.
—Oh, eso no está muy bien —le dijo la secretaria, como si hablara con una niña pequeña—. Deja eso antes de cortarte —se acercó a Aura y la miró, esperando a que le hiciera caso.
Aura tenía una daga en la mano, podría haberla atacado, pero si lo hacía, los otros dos irían a por ella. Acabó dejando la daga encima de la mesa.
—Muy bien, ahora todas las armas. Vamos las dos.
Aura miró a Lily, ella ya estaba dejando sus armas ¿cómo podía resistirse a esa sonrisa de asesina simpática? Aura se quitó el cinturón y lo dejó sobre la mesa junto a su daga.
—Todas las armas.
Aura suspiró, se sacó también las otras dagas que tenía en las mangas.
—Todas —repitió marcando aún más su sonrisa.
También se sacó los cuchillos que tenía dentro de la chaqueta. La secretaria echó todas sus armas a una caja y se las llevó lejos de ellas. Johann se dio la vuelta y las miró a las dos, sentadas juntas. Parecían gemelas si no fuera porque se llevaban 10 años, aunque con Aura no se notaba la diferencia de edad.
—Hola Aura. Tú no quisiste aliarte con Alexter, así que no voy a preguntarte si quieres aliarte conmigo, porque dudo que hayas cambiado de opinión... Por lo que tendría que matarte, pero igual te agradezco que me dejaras el camino libre para ser el líder.
— ¿Líder? ... No das la talla.
Johann hizo una mueca, pero decidió ignorarla, se centró más en Lily. Las dos eran muy parecidas, por esa razón tanto Alexter como él habían intentado reclutarlas. Había en ellas un no sé qué, que las hacía especiales a su manera. Por lo contrario, Aura era una guerrillera y Lily parecía más… sumisa, controlable. Aunque si Lily hubiera oído eso, no se lo hubiera tomado muy bien.
— ¿Y tú Lily? ¿Aceptas mi oferta? Si no, podrías tomar el mismo destino que tu hermana.
— ¿A qué se refiere?
Aura les miraba a los dos, intentando entender algo que no quería entender. Lily no había dicho nada de momento, tampoco la había mirado, eso hubiera significado cambiar de opinión.
—No... Lily no lo hagas.
—Cállate.
—Lily...
—Soy capaz de tomar mis propias decisiones. Y yo decido que sí, quiero aliarme.
Johann sonrió, la secretaria y su amiguito se levantaron y cogieron a Aura.
—Chica lista. Pero primero quiero jugar a un juego… ¿Cuánto tiempo podría tu hermana estar encerrada contigo sin atacarte? Si te mata... en fin, será una perdida. Pero si te conviertes, sería más divertido.
Y así es como las metieron a las dos en la habitación de al lado y cerraron la puerta. La única salida era la ventana, pero había una caída de 30 metros.
— ¡No puedes hacer eso Lily!
— ¿Y quién me lo va a impedir?
Lily se cruzó de brazos.
Aura había dejado todas sus armas, pero todavía tenía el transmisor. Si los demás se habían retirado ante el aviso de Lily, no les habrían atrapado y podrían escucharla.
— ¿Qué haces? —preguntó Lily, en cuanto la escuchó hablar.
—Llamar refuerzos, para que nos saquen de aquí.
—Yo no me voy.  ¿Sabes qué? Sería mucho más fácil para ti y para mí si acabaras con esto. Vamos, muérdeme, sé que es lo que quieres.
— ¿Cómo? ¡No! Me niego a hacer eso.
Lily miró por la ventana, solo se veían algunas luces de la calle.
—Mientes. Al fin y al cabo, eres un vampiro como todos los demás. Por mucho que sea tu hermana, no significa que nunca tengas ganas de chuparme la sangre.
Tenía razón, la tenía y Aura lo sabía. Pero no quería decírselo.
— ¿Por qué haces esto? Tú no eres así.
— ¿Y tú que sabrás? No sabes si he cambiado en esos 10 años en los que no estuviste allí. Yo podría hacer algo. Algo más que simplemente estar en misiones de principiantes.
—Claro que podrías, pero traicionar a Dark Light no es el camino. Solo te pondrán en la lista negra, serás perseguida durante toda tu vida. No cometas ese error.
Lily suspiró. Estaba claro, que Aura no podía leerle la mente. Pero, aunque Aura había dejado el cinturón entero, Lily solo se había quitado las armas. Todavía tenía el busca… Lástima que los mensajes no podían ser muy largos. Lo cogió y se escribió un mensaje a sí misma.
<<Simplemente confía en mí. ¿Sabes que nos escuchan verdad? >>
No se había parado a pensarlo. Pero ella también estaba escuchando, el sonido de un helicóptero.
—Lily no hagas tonterías. Sea lo que sea que estés pensando hacer…
—Son mis decisiones. Si quiero hacer locuras es cosa mía.
<<No es traición. >> Había escrito.
Aura le dio unos golpecitos a la gran ventana que había en esa habitación y que ocupaba casi toda la pared del fondo. El cristal era muy frágil. El sonido se había vuelto mucho más fuerte. También Johann lo sabía, había dado la orden de matarlas a las dos si intentaban escapar.
Aura calculó la distancia a la que estaba el helicóptero. Muy cerca.
Aquella ventana no se podía abrir. Dio unos pasos atrás, luego empezó a correr y se lanzó contra la ventana.
El cristal se rompió y Aura cayó hacia abajo. Lily fue corriendo a ver qué le había pasado. Imaginaba que se habría caído, pero, por muy increíble que fuera, el helicóptero estaba a la altura de la ventana y Aura acababa de subirse. Lo siguiente que hizo al asomarse, fue dejar que el busca cayera al vacío, para que nadie pudiera leer sus mensajes.
— ¡Vamos Lily! —le gritó Edgar.
Pero Lily ya había decidido. Aura había hecho muchas cosas, mucha gente en Dark Light conocía su nombre. Pero ese era el momento  de Lily, era el momento de que ella hiciera algo. Y Aura no podría mantenerla a salvo eternamente.
—Ella ya no va a venir —asumió Aura.
Ellos querían insistir, pero la puerta se había abierto y tres personas les apuntaban con armas, había llegado la hora de que se marcharan. Lily se dio la vuelta, de momento, lo que le esperaba era su nueva vida. Johann la esperaba en la puerta, sonriendo.
—Bienvenida a mí imperio.

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