viernes, 27 de marzo de 2015

Dark Light 18

Capitulo 18
Espía


—Buscábamos a alguien a quien mandar ahí para sacarles más información. ¿Quién mejor que tú? Se creerán todo lo que les digas, sobre todo con tu hermana de rango oro allí. Puedes volver a infiltrarte.
De lo que le había dicho, lo que más le impactó fue lo del rango oro. En apenas un mes, había conseguido pasar de rango, desde que ella se había ido.
—... ¿Y si no me creen? ¿Qué pasa con el espejo?
—Al espejo le puedes engañar, convéncete a ti misma de que dices la verdad. Por algo te he enseñado como hacerlo. Lo habías hecho bastante bien la última vez.
Algunas noches, cuando se iba a dormir, todavía recordaba aquellas sesiones en frente de un espejo revelador. Había aprendido a dominarlo, demasiado bien, tanto que a veces se engañaba a sí misma. <<Yo soy Aura. Yo soy Aura…>> Ese había sido su reto, decir que ella era su hermana delante del espejo. Si conseguía hacer eso, podría decir cualquier mentira. Pero era verdad, uno podía volverse loco aprendiendo a mentir.
—Lo que nos importa es que entres allí, no si te encierran. Pero si conseguir volver a una vida normal allí, mejor para nosotros. ¿Lo harás?
No le había dejado claro si era una orden o una petición. Pero al fin y al cabo, le convenía volver. 
—Claro. ¿Por qué no?

*   *   *

— ¿Por qué la enfermería?
Johann le acababa de abrir la puerta para que pasara, Lily nunca había estado en la enfermería, pero sabía que lo era.
—No puedes ponerte en contacto con nosotros, pero nosotros tenemos que saber lo que pasa por allí. Ya te lo explicaré cuando despiertes.
— ¿Cuando despierte?
La misma Megan hacía de enfermera, sorprendió a Lily con una aguja. Mientras Megan se la clavaba en el brazo y ella sentía el efecto de la anestesia. Lo único que deseó, antes de caer inconsciente, fue que esa aguja estuviera desinfectada y que ojalá no fuera ella la que se encargara de hacer lo que fuera que querían hacer.

Una hora y media. Fuera quien fuera el médico, era rápido. Ahora ellos podían ver lo que ella veía y escuchar lo que ella escuchaba. Tenía un localizador minúsculo debajo de la piel, en su muñeca izquierda. Y una bomba en el corazón (un pequeño explosivo, más bien), por si oían que ella se chivaba de algo, así no correrían riesgos. Si decía algo que perjudicara a Johann, su corazón se pararía de inmediato y ella, obviamente, moriría. Pero había más. Ella también podía escuchar lo que le decían, como si llevara el transmisor, pero no llevaba ninguno, al menos no visible.
Lo primero que se preguntaba, era cómo demonios podían ponerle a una persona una bomba en el corazón. Lo segundo era, cuándo había dejado ella que le hiciera algo así. Y todo sin ninguna cicatriz. Ni una. ¿Y los ojos? Se suponían que verían a través de sus ojos. Ella misma lo había comprobado cuando miró a la pantalla del ordenador. Claro que eso provocó un efecto extraño de fondo infinito que solo hizo que se mareara.
Cuando se tocaba la muñeca, sentía el lugar en el que suponía que estaba el localizador. También tenía un dolor punzante en los ojos, solo en ocasiones, y cuando pensaba en el peligro que tenía que se le parara el corazón de repente, sentía que se le aceleraban los latidos.
El siguiente paso, era irse. Tenía que ser un sitio sin trampas, alguna parte en la que los de Dark Light supieran que no iba a ser una emboscada. Un sitio como aquella llanura.
Lily se sorprendió, había olvidado que era invierno y se estaba congelando. Hacía mucho que había abandonado el uniforme de Dark Light, y tenía que reconocer que nunca pasaba frío ni calor con él.
Había un río, suponía que el agua debía estar helada, casi no había plantas, a penas algunos árboles. Solo nieve, en algunas zonas, tierra y barro. El sol acababa de salir, era por la mañana.
— ¿Y ahora? ¿Cuál es el plan?
—Hacer que vengan —Johann sacó un anillo. Era el localizador original de Lily, aunque no sabía como lo había conseguido, pues ella lo solía olvidar muy amenudo—. Supongo que te echaré de menos.
— ¿Supones?
—Cierra los ojos.
Lily cerró los ojos, Johann se le acercó y le dio un beso en la mejilla, sin que nadie pudiera verlo. Él no lo sabía, pero Lily ya estaba segura de que Johann solo la utilizaba. Lo que él tampoco sabía, era que Lily también le utilizaba a él. Porque, aunque Johann lo creyera, Lily no era tonta.
—Nos vemos.
Cuando Lily abrió los ojos, Johann estaba a tres metros de distancia y la apuntaba con una pistola. Ella ya se lo esperaba, pero también sabía que, aunque disparara, ella no moriría ese día, porque ese era el plan.
Él disparó, Lily cayó al suelo, había recibido la bala en el pecho. Se tocó la herida con la mano y sintió como brotaba la sangre. Si Megan estaba viendo a través de sus ojos en ese momento, suponía que estaba dando saltos de alegría, de hecho, se había dejado el micrófono abierto y la oyó reírse.
Johann presionó la piedra de su anillo, después de dar la señal lo tiró en el suelo junto a Lily y se fue sin dejar más rastro que sus huellas en la nieve. Aunque pronto desaparecieron, pues se puso a nevar. 
Mientras tanto, en Dark Light debatían si ir a dónde se había mandado la señal o no. Pero Aura acabaría convenciéndolos a todos si o si.
Lily ya no sabía si lo que veía y oía era la realidad, un sueño o tenía alucinaciones.
Si, su hermana estaba allí de verdad pero, por extraño que fuera, no llevaba guantes. Sí, era Néstor el que la había acompañado, también era él quién había cogido a Lily en brazos y la había subido en avión, entonces perdió la conciencia.

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