sábado, 18 de abril de 2015

Dark Light 21

Capitulo 21
Robo


Estaba oscuro, lo recordaba así justo antes de dormirse. Eso sí, se despertaba cada media hora, o eso creía ella. Solía moverse mucho cuando dormía y era difícil no despertarse si con cada movimiento tiraba de las esposas. Además, sabía que las esposas se adaptaban a las manos de cualquiera, pero las suyas estaban extremadamente apretadas. 
Por lo menos los numerosos cables del electrocardiógrafo, ya no estaban conectados, pero todavía le quedaba el suero de la muñeca derecha. No era fácil encontrar una posición cómoda.
La quinta vez que despertó, estaba tumbada de lado, con el brazo izquierdo incómodamente estirado detrás de la espalda. Seguía oscuro, pero había alguien más con ella. Parecía Néstor, estaba a su lado de pié.
— ¿Qué tal? —preguntó él indiferente.
—Pues nada, aquí. Lo típico, que tengo una mano dormida porque es imposible que pueda moverme así. ¿Y tú? ¿Qué te trae por aquí? ¿Las esposas no te valen y tienes que vigilarme?
Cambió de posición, de lado dejando esta vez el brazo derecho hacia atrás, mientras intentaba mover la mano derecha.
—Solo estoy de paso.
—Ya, de paso... Pues ya que estás, no sé tú, pero a mí no me importaría que me quitaras esto —levantó la mano izquierda todo lo que le permitía la cadena—. O por lo menos, cambiarlo de mano, porque así, te aseguro yo, no se puede vivir.
—Yo te quito las esposas si tú me dices la verdad.
Lily buscó con la mano, a tientas, pero no encontró la libreta cerca suya. Vio que Néstor la tenía en la mano.
—La verdad —repitió.
Encendió las luces, que casi dejaron ciega a Lily,  y señaló los espejos que había en las paredes.
Él, probablemente, todavía no se creía que Lily no fuera una espía, e imaginaba que ella no sabría qué decir. Pero ese no era un problema, porque podía decir la verdad sin que el espejo respondiera y haciendo pensar a Johann, o a quién escuchase, que ella se había creído su propia mentira. Pero todo su discurso cambió cuando el mismo Johann empezó a dictarle lo que debía decir y así empezó ella a recitarlo, aunque no era muy diferente al suyo.
—Yo no soy una traidora. Solo encontré la oportunidad de saber más, sobre un tema del que nadie tenía ni idea y la aproveché. Yo me infiltré entre ellos, aunque crean que estoy de su lado. No he vuelto a Dark Light como espía, si no casi, por mi propia voluntad. Aunque haya tenido que acabar en una cama de hospital y con una mano esposada.
Mientras la escuchaba, Néstor estaba mirando las hojas sueltas de la libreta, pero se dio cuenta de que su reflejo aún no había dicho nada. Pero, al fin y al cabo ella podía mentir.
—Y si has estado allí, para investigar. ¿Qué información traes?
—Nunca pude acercarme demasiado a nadie que supiera mucho.
Néstor sonrió, la primera vez que lo hacía desde que estaba allí.
— ¿Y cómo sabemos nosotros que eso es verdad y no sigues con ellos? ¿Qué de alguna manera no seguís en contacto?
—Te puedo asegurar que no, que no seguimos en contacto. Si no me crees, pregúntale a mi reflejo. 
—¿Sabías que se puede engañar el espejo?
—Lo sé. ¿Pero sabías tú que dicen que quién lo consigue se vuelve loco?
Néstor volvió a dejar la libreta en la cama, abierta justamente por la página que lo explicaba casi todo. <<Cada palabra que oigo, cada imagen que veo, todo, todo pueden saberlo ellos. Sigo escuchando sus voces algunas veces, cuando quieren que diga alguna mentira en especial, a veces simplemente tratando de apresurarme para que convenza a todo el mundo de que no soy una traidora. Porque un espía atrapado no sirve para nada y cada segundo que pasa, estoy más cerca de ser "despedida" por decirlo de alguna forma>>.
— ¿Me sueltas ya?
Néstor suspiró, le liberó la mano a Lily. Ella observó que le había dejado una marca alrededor de la muñeca. Unos segundos después, sintió que recuperaba toda la movilidad en la mano. Néstor, por suerte, decidió no esposar su otra mano. Apagó la luz.
—Demuéstrame, que aún puedo confiar en ti.
Se desvaneció. Aquella noche, Lily no volvió a dormir.
En realidad, fuera cual fuera la habitación de enfermería, todas tenían un armario. Un armario, que Lily abrió y en el que encontró varios uniformes, uno perfecto para ella. Se vistió, con los ojos cerrados obviamente.
"¿Dónde vas?" le preguntó Megan. Pero ella no se molestó en responder. Ni a todas las preguntas que esta le hizo después.
Solo había una persona, que ella supiera, que se había separado del grupo que ella conocía y que además tenía un rango más grande. Karen, había muchas posibilidades de que ella no se hubiera enterado de su desaparición y regreso. Solo tenía que encontrarla, pero se preguntaba si la encontraría antes de que todos pensaran que se había escapado.
El lugar más probable en el que podría encontrarla, era entrenando. Aunque su habitación estuviera oscura y, según Shannon, era de noche en Dark Light siempre había alguien trabajando. De hecho, había mucha gente por los pasillos. Ella pasó totalmente desapercibida en cuanto salió de la habitación.

*   *   *

Miraba a la pared donde estaban los estantes. Tenía unas horas libres, después de mucho tiempo, y no estaba cansada. Tenía que entrenar un poco, ese día sus reflejos habían fallado mucho, había cometido un error por distraerse. Tuvieron que abortar la misión por su culpa, era mejor que no le volviera a ocurrir.
—Karen… Hola.
Lily apareció a su lado, hacía mucho tiempo que no la veía. Meses enteros.
—Ah, hola. Cuanto tiempo. ¿Qué tal?
—Emm… Bien. Oye, venía a preguntarte algo… Como tú ya eres del rango oro...
—Zafiro soy zafiro.
Lily quedó bloqueada. Había pasado mucho tiempo, pero no creía que tanto como para que pasara del oro al perla y del perla al zafiro…
— ¿Tan rápido?
—Una vez llegas al oro, pasar es fácil si sabes cómo. ¿Qué querías?
Dejó su cinturón con armas en una taquilla, cerrada y que se abría con tarjeta electrónica. Antes de acercarse a las armas de fuego, miró un momento las vitrinas. Allí se encontraba el arma más potente de Dark Light, solo para rango Esmeralda. Mirándola, Lily cambió de tema sin quererlo realmente.
— ¿Eso es una pistola eléctrica?
—Sí. Pero ni pienses en intentar cogerla, necesitas un código y si te pillan con una robada…
—Las he visto en películas. Creo que también sirven como defensa personal o algo así… ¿no?
—No es solo una pistola eléctrica. Tiene tres niveles. El primero siempre depende de la duración de la descarga. El segundo te puede dejar en coma para siempre. El tercero te fríe en un segundo. Son las armas más peligrosas de este sitio… Creo que ni siquiera hace falta cargarlas, pero están contadas.
Luego cogió una pistola, de entre tantas, para prácticas. Eran las normas, armas de prácticas para entrenar y las armas de equipamiento guardadas.
—Quiero que me digas que sabes sobre las prisiones.
— ¿Cómo? ¿Qué pasa con las prisiones? Pues… Es donde encierran a los delincuentes.
Se puso en la zona de tiro.
—Comando de voz: Contrarreloj. Treinta segundos.
Apareció un temporizador en la pared. Descargó el arma y dejó caer las municiones al suelo. Cuando comenzó la cuenta atrás, las volvió a coger, cargó y empezó a disparar a las figuras que aparecían.
—Trasladan a los prisioneros. Se supone que la visita está permitida, sobre todo si son miembros de Dark Light que… Han cometido errores. Pero trasladaron a David y Leandra dice que no la dejan visitarlo. Se supone que solo tendría que estar encerrado 2 años.
—Ah bueno…Pues no sé. Siempre puedes poner una queja en el buzón de sugerencias.
En los últimos cinco segundos, solo acertó a tres de cinco. Y había fallado más. ¿Cómo podía ser eso? Karen no era así.
—Voy en serio. Sé que las celdas están vacías, pocas veces he visto prisioneros. Y si los veía, pocos días después, desaparecían. ¿A dónde se los llevan? ¿Qué ocurre realmente?
Karen puso los ojos en blanco, se giró hacia Lily y la miró seria.
—Mira… En Dark Light no solo trabajamos nosotros con las misiones. También hay otro tipo de trabajos, algunos incluso tan peligrosos como estos, cada uno con su secreto. Los doctores y enfermeros conocen secretos de la cirugía que los humanos envidiarían. Los cocineros saben de dónde viene la sangre de los vampiros. Los pilotos saben cómo sacarte de Dark Light volando, tal vez incluso saben dónde estamos, se conocen el planeta como su propia mano. Hay gente, que ni conocemos, que trabaja en las plantas sin acceso, de las que no sabemos absolutamente nada. Los magos, de normal, modifican las armas y no son solo cosa de magia. Hay quienes hacen experimentos e investigaciones… Los guardias saben que pasa en las prisiones. Nosotros solo nos encargamos de coger delincuentes...
En ese momento, su mano empezó a temblar, dejó caer la pistola sin querer. Pero se agachó rápido a cogerla. Entonces se dio cuenta de que no sentía su mano, ya no podía mover los dedos.
—Pero ¿tú sabes algo verdad? Necesito saberlo Karen, tengo que encontrar a David, o por lo menos saber dónde está.
Karen se dio la vuelta, volvió hacia su taquilla, algo iba mal. Mientras cogía sus cosas, pensaba que no era para tanto decirle lo que sabía…
—No sé mucho pero… En el sector A de la última planta de prisiones, hay una habitación. Según se solo entran los guardias. Yo solo te digo lo que me cuentan. Al parecer, hay un foso y lanzan ahí a los prisioneros que van a pasarse la eternidad encerrados. Creo que no los matan solo… Llegan a algún sitio. También dicen que allí abajo todo cambia, la electricidad se corta y en cuanto uno cae deja de oír lo que hay arriba, aunque esté cerca.
— ¿Cómo? ¿Estás de broma?
—No sé si está ahí el chico que buscas. Pero si dices que tendría que estar unos años... O lo han trasladado a otra zona más segura o lo está ahí por error. Claro que solo te digo lo que me cuentan. Pero en Dark Light también hay muchas leyendas, como que el ascensor sube hacia la azotea porque Dark Light está en una dimensión donde no hace falta subir o bajar y la azotea es el único sitio de salida... Bla, bla, bla...
Esa sensación fue subiendo por el brazo, hasta que dejó de sentir todo su brazo derecho hasta el hombro. Entonces empezó a asustarse más que antes.
— ¿A dónde vas? —dijo Lily.
Karen se marchaba muy rápido pese a haber llegado hacía pocos minutos.
—A la enfermería.
Karen se fue. Lily esperó unos minutos. La sala de entrenamiento se iba vaciando, mientras ella miraba las armas. No tenía nada, ni cinturón, ni armas, ni busca… Pero sabía que lo del foso era cierto, había cotilleado mucho en el ordenador de Johann, aunque el tampoco sabía demasiado sobre el foso, tenía suficiente información como para saber llegar a él. De hecho, Frank había llegado allí pero había conseguido escapar antes de que lo tiraran. Entonces pudo oír de nuevo a Megan, haciéndole preguntas enfadada. Quería saber que estaba tramando Lily, pero no había manera de que ella contestara.

No quedó nadie en la sala. Le dio un golpe con el puño al cristal de la vitrina, robó una pistola eléctrica. Se fue corriendo.

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