viernes, 5 de junio de 2015

Dark Light 23

Capitulo 23
Cuarentena

Todo lo que había empezado con unos simples mareos, fiebre, algunos temblores y casos aislados de desmayos y partes del cuerpo adormecidas, se había convertido en un caos. Todos los que habían experimentado esos síntomas tenían que ir a la enfermería y hacerse las pruebas. Los que habían estado en contacto con algún enfermo también.  Medio edificio estaba en cuarentena, se había cortado el acceso por los pasillos y nadie podía desvanecerse por esas zonas.
Aura esperaba en una sala de la enfermería, de hecho había muchos más vampiros esperando en esa misma sala. Muchos estaban de pie, no había ni camas ni sillas suficientes para todos. Había un enfermero extrayéndoles muestras de sangre por turnos, sonaba extraño que un vampiro necesitara un análisis de sangre. Shannon acababa de entrar, en cuanto cerró la puerta detrás de ella se quitó la mascarilla, los guantes y dejó suelto su pelo pelirrojo.
El enfermero justamente le había sacado una muestra de sangre a Aura, Shannon se le acercó.
—Está bien, ningún vampiro está infectado, el virus no les afecta.
— ¿Qué es lo que pasa? —preguntó Aura.
—De alguna manera, ha entrado un virus en Dark Light, es bastante peligroso y se contagia por el simple contacto de la piel... Pero bueno, el voluntario infectado directamente por el virus no tiene síntomas, vosotros estaréis bien. De momento sois los únicos. Héctor prepara el informe médico de todos.
El enfermero, más confiado, también se quitó la mascarilla de la boca y dejó todo el instrumental sobre la mesa. Luego se fue.
— ¿Qué se sabe de mi hermana? No me han dejado salir de aquí desde que sonó la alarma.
—Creo que no soy yo quién tiene que decirte esto... Tus amigos están afuera, ya puedes irte.
El pánico invadió su cuerpo, si ella no podía decírselo, solo podía significar que eran muy malas noticias. Salió corriendo de la sala de enfermerías, al fondo del pasillo estaban Edgar y Néstor, los dos equipados. Edgar estaba sentado en el suelo con la cabeza gacha, había dejado sus armas a un lado, desde luego no parecían buenas noticias.
— ¡Edgar!
Los dos miraron a Aura que iba hacia ellos. Edgar no se molestó en levantarse cuando ella estuvo delante de él, ni se molestó en dejarla hablar.
—Lo siento...
— ¿Qué ha pasado?
—Aura... Ella lo decidió. Robó una pistola eléctrica, entró en los calabozos por la fuerza y... Se tiró al foso.
Aura no sabía nada sobre ningún foso, por lo que no lo entendió. ¿Su hermana seguía viva o no?
— ¿Qué foso? ¿De qué hablas Edgar?
—Un foso que lleva a una dimensión alterna de la que nadie puede salir. Es donde lanzan a todos los presos con cadena perpetua.
—Pero... ¿Qué? ... ¿Está viva?
—Lo está. Pero no tiene vuelta atrás.
—No... No, no, no, no... Tiene que haber una forma. ¿Cómo pudiste...? ¡Cómo pudiste dejar que lo hiciera!
A pesar de que sus gritos llegaron a todos los rincones del pasillo, Edgar ni se inmutó.
—Los Alphas intentaron intervenir y detenerla. Yo lo intenté... Pero ella se lanzó.
Las lagrimas invadieron sus ojos, pero entre tristeza porque Lily podría estar perdida para siempre y la rabia de que nadie hubiera hecho nada por ella, ganó la rabia. Podría haber matado a Edgar en ese mismo momento.
—Aura... No es culpa de Edgar.
Ella miró a Néstor, no había tenido la intención de hablar con él, pero él había querido obligarla a hacerlo.
—Claro... No es culpa de Edgar... ¡Es completamente tuya! Creo recordar que le pusiste esposas. ¿¡Verdad!?
Se fue acercando a él, tanto que lo tuvo al alcance de su mano. Edgar se dio cuenta y se levantó.
— ¡Las esposas solo las puede quitar quien las pone Néstor! ¿¡Por qué demonios tuviste que quitárselas!? ¿Qué te hizo cambiar de opinión? 
—Aura, cálmate... —Edgar puso una mano en su hombro, intentó hacerla retroceder.
Aura le quitó la mano de un manotazo, fue Edgar quién retrocedió ante su mano de plata. Había sido mala idea.
—No te me vuelvas a acercar —Aura le amenazó con la mano de plata.
Edgar volvió a intentar acercarse a ella, pero Aura le pegó una bofetada. Eso debía dolerle muchísimo, ella no quería parar, pero su mano se detuvo en el aire cuando intentó pegarle de nuevo. Se dio la vuelta, Néstor estaba impidiéndole que volviera a hacerlo. No podía mover el brazo.
—Lo siento Aura. Ha sido culpa mía, así que deja a Edgar en paz, soy yo quién se merece ese golpe.
— ¡Lily no volverá porque tú lo sientas!
Volvió a dejarla libre, en cuanto Edgar se apartó.
—Lily simplemente no volverá. Y yo lo siento tanto como tú o incluso más.
— ¿Como puedes siquiera atreverte a decir eso? Lily es mi hermana. ¡Y tú no debiste dejarla libre!
—Ella era tu hermana. Pero yo la amaba más de lo que pudieran amarla mil hermanas como tú.
— ¡No te pongas melodramático ahora, tú no eres Hamlet, ella no era Ophelia!
—Lily era una traidora. ¿Crees que alguien hubiera acudido a la llamada de socorro de una traidora? Absolutamente nadie, fueran cuales fueran las circunstancias. Pero tú querías ir. ¿Crees que alguien te lo hubiera permitido? Ni siquiera los Alphas hubieran dejado que lo hicieras. Y si lo hubieran permitido ¿crees que algún piloto arriesgaría su vida para ir a buscarla? Nadie te hubiera ayudado, pero yo lo hice, te acompañé. Falsifiqué informes y cambié el sistema de localizadores para que no supieran que era ella.
—Y si tanto dices que hiciste por ella. Si tanto dices que la quieres... ¿Por qué la soltaste?
—Por esa misma razón. Y porque me demostró que no mentía.
—Te mereces estar en su lugar. Ahora mismo debería...
—Hazlo, sin barrera, sin trucos. Sin remordimiento. Porque sabes que deseas reventarme la cara.
Aura no se lo pensó dos veces, le pegó un puñetazo en el ojo a Néstor. Había dicho la verdad, no había puesto ninguna barrera entre ellos dos. En cuanto lo vio tambalearse hacia atrás, se desvaneció.
Aunque la reacción de Aura ante el suicidio de Lily no era lo que le más de interesaba a Dark Light en ese momento, Aura recibió un mensaje en su busca. En el remitente estaba escrito el símbolo α, no había que ser un genio para adivinar de quién venía el mensaje. <<Velaremos por ella>>.
No había entendido porqué le mandaron ese mensaje. Simplemente tiró el busca al suelo y lo aplastó con el pié.
Nancy y Sally no tardaron mucho tiempo en ir hasta su departamento después de hacerse las pruebas. Intentaron consolarla, pero a ninguna se le daba bien. Menos a Nancy.
—Vamos Aura, los vampiros no lloran, no tenemos alma —solo era una de las cosas que le había dicho.
Luego no pudo esperar más tiempo para decírselo, eran malas noticias.
—Me han dado tu bajada de rango... Acabo de pasar por las oficinas.
— ¡Venga ya!
Aura cogió la carpeta que tenía Nancy. En ella estaban sus datos, su rango anterior y el rango al cual la bajaban, del Oro que había conseguido hacía poco al Plata. Involucrarse demasiado con el caso del grupo Beta. Grupo Beta... Leyó ese término varias veces antes de continuar.
— ¿Grupo Beta?
—Los de Dark Light eran Alphas... Como fue Alexter quién les dio ese nombre antes de separarse de ellos, se llamaron a si mismo Grupo Beta...
— ¿Y cómo saben esto de repente?
—Lily lo descubrió. Aunque lo de las cruces egipcias sigue siendo un misterio.
—Me importan un bledo las cruces.
Tal vez dijeran que era por involucrarse demasiado, pero tenía la sensación de que lo hacían para que no abusara de su rango e intentara recuperar a Lily por su cuenta.
Nadie había estado allí abajo y había salido para contarlo. No había manera de salir de allí, por eso era el sitio perfecto para castigar a los presos. La muerte era demasiado digna para alguien que había cometido tantos crímenes. Y tener a alguien encerrado en una celda, dándole de comer gratis y estando sin hacer nada, tampoco era un castigo exactamente. Sabían que en el otro lado nunca morirían, aunque fueran mortales, el tiempo se detendría para siempre. No conocían mucho de aquel foso, pero lo dominaban.


*   *   *

El Teniente no solía presentarse mucho por los calabozos, pero había convocado una reunión para las únicas 23 personas que trabajaban en el sector del foso. Se encargaban de vigilar que nadie se acercara ni entrara, eran los que lanzaban a los presos adentro, los que se encargaban de que NO hubiera ERRORES. Tenían el deber de repasar los informes al menos 10 veces y preguntar a todas las personas que supieran sobre ese foso de que los datos estuvieran puestos correctamente y que no se equivocaran de persona. Al preso lo tenían que trasladar de su celda a la más cercana del foso y esperar 24 horas hasta la última confirmación del Teniente, entonces podían lanzar al preso.
Pero de alguna manera, David que solo tenía que estar un tiempo encerrado había acabado allí, de alguna manera se equivocaron y olvidaron el protocolo, haciendo que alguien inocente acabara en un lugar del que no podía salir. Lily también había conseguido entrar, había tenido que electrocutar a la mitad del personal, que estaban en la enfermería pero tenían monitorizada la reunión. Aún así, por alguna razón los demás no opusieron demasiada resistencia.
El Teniente Hermes era un hombre que aparentaba bien los cuarenta y tantos años, tenía una barba gris, el pelo de la cabeza se lo escondía la gorra de teniente. Su uniforme era negro y de cuero, como el de la mayoría, pero tenía muchas más medallas en el pecho. Muchos decían que era un hombre lobo, pero los inmortales sabían que llevaba allí mucho más de 40 años y seguía igual que siempre, por lo que, de alguna manera, había conseguido la inmortalidad. ¿Sería un premio por llegar a Teniente? Los 16 que no estaban en la enfermería, habían formado filas en el pasillo.
—El responsable, o los responsables de la caída de esos dos chicos no van a quedar impunes. Pero si no salen ahora, el castigo será peor que foso. ¿Alguien se anima?
Nadie confesó ni chivó nada, pero Hermes ya lo sabía. No podía estar al tanto de lo que pasaba en los calabozos en cada momento, pero si que podía rebovinar y saber que había ocurrido el día que David había caído.

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