domingo, 14 de junio de 2015

Dark Light 24

Capitulo 24
Cicatrices

No imaginaba como sería la caída. Fue rápido, pero se le había hecho eterno, fue peor que cuando había caído desde la torre Eiffele. Pero sintió como descendía a una gran velocidad y el impacto contra suelo de tierra. Le extrañaba no haber muerto en aquel mismo momento.
Podía escuchar el eco de muchas voces, suplicas, gritos, llantos... Las escuchaba en tantos idiomas, en tantas tonalidades... ¿Por qué no dejaban de gritar? Era como si el sufrimiento de todo el mundo intentara meterse en su cabeza.
Veía doble y borroso, tenía las palmas de las manos ensangrentadas y llenas de polvo de tierra, sentía como le escocían las heridas. Tenía un dolor punzante en el pecho, todos los huesos parecían habérsele roto en pedazos. Trató de levantarse, apoyó las manos en el suelo, consiguió ponerse de rodillas, pero estaba temblando. Se miró las manos, movió los dedos y estos crujieron. A su vez parecía que todos los arañazos estaban desapareciendo. La pistola eléctrica había caído con ella ¿Seguiría funcionando? No lo comprobó, solo la recogió del suelo y se la puso en el cinturón, era su única arma. Aunque no funcionara, podría al menos aparentar.
Se puso en pié, tambaleando, se frotó los ojos, miró a su alrededor. ¿Dónde estaba? Había mucha luz, pero era una luz oscura como la de la playa después del atardecer, que daba a todo un tono azul grisáceo. El cielo era gris anaranjado. La tierra que pisaba era roja, había rocas, a penas algunos hierbajos secos. Parecía un desierto infinito, creía estar sola.
Lo primero que pensó, fue en Johann. No escuchó nada, no le hablaban. Podría haber pensado que tal vez no tenían nada que decirle, pero tenía un presentimiento. Adiós electricidad, adiós voces, adiós a tener la vida entre sus manos.
—Cuánto tiempo. ¿No Joley? Aunque creo que me mentiste, aquí hay gente que me ha dicho tu verdadero nombre. La famosa Aura, la que mató a Alexter.
Lily se dio la vuelta. Medía dos o tres palmos más que ella, tenía el pelo corto y castaño, llevaba vaqueros grises raídos, deportivas y una cazadora de cuero negra. Fuera quién fuera, tenía un asunto pendiente con su hermana y la habían vuelto a confundir. ¿A caso los vampiros no podían oler la sangre humana? O tal vez era porque allí todo olía a agua de mar y era imposible diferenciarlo.
—Yo no soy Aura... —dio un paso atrás.
Samuel se movía rápido, ya estaba en frente suya.
—Te recuerdo perfectamente pequeña mentirosa. ¿Cómo has acabado aquí eh? Al final todos caen.
—Oye... Te equivocas. Aura es mi hermana. Yo no te conozco de nada.
— ¿Hermana? ¿Y qué? ¿Te convirtió a ti también?
—No yo...
Tal vez se había equivocado al negarlo, porque si no la había convertido, significaba que era humana. Samuel se lanzó sobre ella, cayó al suelo.
—Nunca moriré de hambre aquí, pero no voy a desaprovechar este trocito de cielo.
Lily se retorció, forcejeó, intentó librarse de él, pero no podía. Samuel le clavó los colmillos en el cuello, le chupó la sangre, era tan dulce como la imaginaba. Desgarró su piel, la mordió, arrancó pedazos de su carne como si nada. Lily no murió, solo se desmayó y perdió el movimiento. Volvió a escuchar las voces que gritaban ayuda, sentía fuego en sus venas y el dolor no desaparecería.
Daba la casualidad, de que la manga izquierda de su chaqueta estaba desgarrada, en cuanto no pudo moverse más y dejó caer el brazo, su tatuaje quedó visible. Samuel lo vio y casi no pudo creérselo. ¿Humanos en Beta?
Pese a que le hubiese encantado vivir toda la eternidad disfrutando de la sangre de Lily, la dejó. Por principios más que por otra cosa, aunque ya hiciera 10 años que él estaba allí, seguiría siendo leal a su grupo.
Justo cuando se había levantado, un lobo blanco se le había lanzado encima. Le gruñó, lo mordió y araño hasta que Samuel salió corriendo. Luego se dirigió hacia Lily, parecía que ya estuviera muerta, pero él sabía que se recuperaría. Lo que le preocupó fue ver su tatuaje, no hubiera imaginado que ella acabaría en el otro bando. Se quedó sentado esperando, mirando al cielo sin luna ni sol.
No pasaron muchos minutos, cuando Lily volvió a abrir los ojos. Nada había desaparecido, el dolor punzante en el pecho, la presión en todos los huesos, el fuego en la sangre. Pensó que lo había soñado, puso una mano en su cuello, no había sangre ni cortes ni nada, solo una cicatriz.
— ¿David?
Estaba a su lado, ya con forma humana, sentado en el suelo mirando al cielo. Ella se volvió a poner de rodillas, se acercó más a él.
— ¿Qué has hecho Lily? ¿Por qué estás aquí? —ni siquiera la miró.
—No es lo que piensas.
— ¿Ah no? ¿No traicionaste a Dark Light te pillaron y te lanzaron aquí? No creía que tú fueras así, no creía que acabarías aquí.
—Yo no soy así. Estar aquí no es mi sentencia, yo me lancé. Déjame... 
David le cogió el brazo izquierdo, misteriosamente la manga estaba entera, él se la apartó, dejando su brazo al descubierto y el tatuaje de la cruz egipcia.
— ¿Entonces como explicas esto?
—Fue en mi última misión. Encontramos a Johann, es el nuevo líder del grupo Beta.
— ¿Grupo qué?
—Beta. La banda de Alexter, ahora de Johann —empezó a explicar apresuradamente—. Él me propuso unirme. Todos los demás que iban a la misma misión escaparon, pero yo me quedé. Aunque no traicioné a Dark Light, fue al contrario. Cuando conseguí volver... Fue difícil demostrar que era inocente, porque ya sabía cómo engañar al espejo, tenías razón, uno se puede volver loco intentándolo. Pero sabía más sobre Beta que nadie en Dark Light, así que supongo que casi les convencí.
— ¿Volviste así como así?
Era complicado, pero Lily procuró contarle cada detalle de lo que había pasado en los últimos meses. Volvía a sentirse libre, nadie la estaba vigilando, podía decir lo que le diera la gana, porque cuando cayó, toda la electricidad se cortó.
—La electricidad se corta en cuanto caes —le aseguró David—. Nada funciona, créeme lo he comprobado. Ni siquiera las pistolas más simples funcionan. Disparan balas infinitas que se desintegran en el aire. Nada aquí desaparece. Si cuando caíste tenían hambre, nunca te saciarás, hasta la eternidad, si tenías frío no se te pasará ni aunque te quemes. Si tenías sueño, duermas lo que duermas lo seguirás teniendo. Si había heridas, dolerán y no se curarán. Y cuando aquí te hagas daño... O mueras. No morirás, pero todas las cicatrices duelen como heridas recientes.
Lily no pudo evitar tocarse la cicatriz del cuello, era cierto, todavía sentía como si tuviera los dientes de Samuel en el cuello. Intentó pensar en otra cosa, cogió la pistola eléctrica y la miró detenidamente. Seguía en el nivel mínimo. Pulsó el botón.
Vio como se iluminaba, escuchó el sonido de la electricidad, sintió en su mano como se movía y tuvo que aferrarlo más fuerte para que no se le cayera.
— ¿Cómo? —David miró estupefacto. Había visto muchas cosas eléctricas en ese mundo y ninguna funcionaba.
—Esto no es solo una pistola eléctrica —repitió lo que Karen le había dicho.
— ¿Te he dicho que eres idiota? —preguntó David de repente.
— ¿Por qué?

—Has saltado por voluntad propia. No se puede salir de aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y tú que opinas?