miércoles, 17 de junio de 2015

Dark Light 25

Capítulo 25
Trato


Una dimensión alterna, eso era lo que todos creían que era. Los que más tiempo llevaban allí, habían desarrollado sus propias teorías, pero nadie sabía nada en realidad. Había una zona, en la que ellos se encontraban, donde aparecían todos. Caían, pero nadie veía a nadie caer del cielo, aunque la caída doliera, simplemente aparecían allí.
Los únicos que se quedaban toda la eternidad no haciendo nada, por aquella zona, eran los tranquilitos. Luego estaban los que vagaban por ese mundo, pasando el tiempo o buscando una salida.
Cuando los que estaban reunidos en aquel bosque de rocas, amigos de David, les vieron llegar y observaron que Lily tenía todavía el arma se rieron de ella.
— ¿Para qué llevas eso niña? ¿No sabes que aquí nada funciona?
—Podría pasar cualquier cosa —dijo ella indiferente.
Un hombre que estaba sentado en una roca, a pocos metros de ella, se rió ante su comentario. Entonces se levantó, desenfundó su pistola y empezó a dispararle. Lily tuvo el impulso de apartarse y correr, pero no lo hizo, porque antes de que las balas llegaran a ella, habían desaparecido, entonces el hombre empezó a reírse histéricamente.
— ¿Qué podría pasar? —dijo, en cuanto dejó de reirse—. Nada funciona bien aquí, como mucho se encenderá y lanzará chispas pero... ¿Hará daño a alguien? —negó con la cabeza—. No lo creas.
Eso hizo dudar a Lily, que sacó la pistola eléctrica y la encendió, parecía funcionar, quería probarla, saber si de verdad funcionaba, pero si así era... probarla sería un error. Podría electrocutarse a si misma o a cualquiera, pero la atacarían de las dos formas.
—No importa, la guardaré por si acaso... Cuando salgamos de aquí...
— ¿Salir de aquí? —la interrumpió una chica con los colmillos muy afilados—. No hay salida amiga, deja de soñar.
—Eso es lo que todos creéis, pero yo encontraré una salida, pase lo que pase volveré.
— ¿Y para qué querrías volver?
—Para demostrar que puedo superar a Dark Light.
Algunos de los presentes sonrieron, llevaban uniformes de Dark Light, por lo que Lily supuso que eran traidores a los que les habían dado la perpetua en ese mundo. La vampiresa se le acercó y le preguntó.
— ¿A caso eres una traidora? ¿Por qué estás aquí? ¿Para quién trabajas?
—Soy espía —dijo Lily, a continuación levantó la manga de su chaqueta para mostrar su tatuaje—. Trabajo para Johann.
Respeto, era la palabra que definiría la nueva actitud de los allí presentes hacia Lily, cualquier miembro de Beta se lo merecía, más si se había arriesgado por Beta como para llegar allí.
—Encantada de conocerte —dijo la vampiresa, le ofreció la mano izquierda para estrechársela, pudo ver que ella tenía el mismo tatuaje—. April, fiel discípula de Alexter.
—Lily —le estrechó la mano—. He de reconocer que yo solo he llegado a conocer a Johann, por el pequeño incidente que tuvo mi hermana con Alexter, al matarlo...
April se la quedó mirando.
— ¿Hermana?
— ¿Hermana? —repitieron los demás que se encontraban allí, parecía que no habían estado atentos a la conversación.
—Sí, no me enorgullece reconocerlo, pero Aura la asesina de Alexter es mi hermana.
April hizo una mueca.
—En fin, supongo que no es culpa tuya ¿no? Nadie puede decidir de quien ser familia.¿Por dónde íbamos? ¿decías que querías salir de aquí? ¿A caso tienes un plan?
—Alejarme cuanto pueda de la zona de la caída —dijo ella.
Todos se rieron. El tipo de la risa histérica se acercó a ellas.
— ¿Alejarte? ¿Sabes que te harán si sales ahí fuera con todos esos locos? Están por todas partes, les dan igual las normas de este mundo. No podrás dar un paso al frente.
— ¿A qué te refieres?
April rió. 
—A que te matarán una y otra y otra vez, solo querrán verte sufrir... Sería algo así.
Sin previo aviso, sacó dos cuchillos de sus mangas y se abalanzó sobre Lily, entonces se los clavó en el pecho, volviéndola a matar. Mientras Lily caía al suelo, David tomaba su venganza contra April, siendo esta asesinada por lo que más odiaba, un hombre lobo. Nadie se inmutó ante el espectáculo.
Se recuperaron casi al mismo tiempo, Lily no pidió explicaciones, no esperó a nada. Se acercó a April, que se estaba aún levantando del suelo, esta se pensó que Lily quería atacarla, pero no lo hizo.
—En este caso, acompáñame.
Eso sorprendió mucho a April, a David y a todo ser presente.
— ¿Qué?
—La unión hace la fuerza. Acompáñame, si encontramos la forma de salir, saldremos todos.
David la miraba como si se hubiera vuelto loca, April se lo estaba pensando, los demás también.
— ¿Y qué me das tú a cambio?
No había nada material que ella pudiera ofrecerle, nada en ese mundo y en ese momento. Y cuando por fin se le ocurrió algo, no era una cosa que pudiera ofrecerle antes de tiempo.
—Te aseguro que tengo algo a lo que no te puedes negar... ¿Pero eres una traidora no? No puedo fiarme de una traidora, antes tendrías que venir conmigo.
—Antes yo quiero saber qué es. Y qué tienes planeado, porque no pienso salir de la zona segura para vagar eternamente.
— ¿Tú eres un vampiro, me equivoco?
April se señaló los colmillos con obviedad, no entendía el porqué de la pregunta. 
—Mi sangre, te ofrezco mi sangre a cambio de tu protección. Supongo que debo añadir que soy humana.
April se quedó atónita, pero aceptó enseguida, de hecho ya tenía ganas de pegarle un bocado.
David se la llevó un poco más lejos del grupo, mientras los demás discutían con April. 
— ¿Estas loca? ¿No crees que es una mala idea, en el caso de que consigamos salir, darles la libertad a "esos"?
Lily miró hacia atrás insegura.
— ¿No pueden oírnos? Ya sabes... Vampiros con super oidos...
—No es lo mismo que en nuestro mundo.
—Ah... Pues no, no es mala idea, porque no pienso dejar que salgan.
— ¿Tienes algún plan, realmente?
—No, solo se que si hay entrada hay salida.
David no sabía que decirle, no le gustaba nada esa idea de ir a lo loco, pero tampoco podía abandonarla.
— ¿Y eso de vender tu sangre?
—Oye, en realidad, eso de que el dolor aquí no desaparezca... Al final acabas ignorándolo.
— ¿Ah si? Pues ya me dirás cuando media decena de vampiros te hinquen los dientes, ya me dirás... 
—Tú no te preocupes por mi. No tengo un plan, es una intuición, más bien solo tengo una pista, pero la única opción que tenemos es la de dar vueltas hasta encontrarlo.
— ¿Encontrar qué?
Lily no contestó, ni ella misma estaba segura de lo que hacía.

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