jueves, 25 de junio de 2015

Dark Light 26

Capítulo 26
Exterior


El virus había afectado a la gran mayoría de los agentes de Dark Light, andaban cortos de personal. Se había proclamado estado de emergencia, ya nadie salía a hacer misiones de reconocimiento, se canceló el concurso por equipos anual, a penas salían agentes de rango muy alto fuera del edificio. La enfermería estaba saturada, muchas áreas del edificio habían sido bloqueadas por peligro de contagio, de hecho ya no era posible que se desvanecieran en el edificio. Los únicos que de momento parecían ser inmunes eran los vampiros, el virus no podía hacerle nada a alguien que ya había muerto, aunque la verdad era que no sabían mucho sobre el tema.
Pero el problema principal era que habían recibido una amenaza, todos. Beta había conseguido atravesar su sistema de seguridad y transmitir un mensaje de vídeo a todos los que estaban allí. Eso había ocurrido seis semanas después de que Lily fuera declarada como muerta.
Todas las pantallas se conectaron a la vez, las que monitorizaban misiones, las que estaban conectadas a cámaras de seguridad, los mapas, los anuncios... Todo. En ellos apareció Johann, se le podía ver muy contento. Su mensaje no fue muy largo, era más bien un aviso, querían meterles miedo, que supieran que podían oír y ver todo lo que hacían, que ellos empezaban a tener el control. Además, reconocieron ser ellos los causantes de la epidemia.
Luego, todos los que regresaban de alguna misión, fuera cual fuera, aunque no tuviera nada que ver, si regresaban todos tenían una beta marcada con sangre en el pecho, vivos o muertos, todos volvían así.
Se podía prevenir una guerra, una guerra que tal vez tuviera lugar en la sede de Dark Light y además era su peor momento.
Mientras en las plantas secretas investigaban alguna solución para el virus, empezaban a reclutar un pequeño ejército, alguien que debería defender a Dark Light con todo lo que estuviera a su alcance, si algo malo ocurriera. Así fue como empezaron a verse cada día más personas caminando por los pasillos. Venían de todas partes, preparados para recibir ordenes. Porque no todos trabajaban dentro del edificio.
Aura se encontró con unos cuantos un día, se dirigía a su departamento cuando aparecieron unas cuantas decenas de militares. Eran de Dark Light, pero llevaban uniforme militar, aunque algunos aún no se lo habían puesto.
Todos los presentes en el pasillo tuvieron que apartarse para dejarles pasar, iban en fila pero desordenados, Aura vio una cara conocida, alguien a quien no había vuelto a ver desde hacía más de diez años, pero no había cambiado nada. Era una chica joven, con el pelo rubio y largo, llevaba un vestido de color beige, con volantes de color rojo oscuro y bordados rojos. Una chaqueta larga de color granate, con botones, y guantes sin dedos. Aunque esos guantes se los estaba quitando al momento, para ponerse otros de piel negros. Podía escuchar sus tacones al chocar contra las baldosas pulidas, también se acababa de poner un auricular en su oído. Natalie, la agente 5524. Ella también la reconoció.
—Aura Edwin ¿cuánto tiempo no?
Paró, junto con otros compañeros, los otros siguieron caminando por el pasillo.
— ¿Qué haces por aquí? ¿Tú no eras una guía?
—Ah... Si, bueno. En situaciones de emergencia, las personas con experiencia vienen bien.
— ¿Va a pasar algo no? Algo grave.
Natalie recogió su pelo rubio en una cola en pocos segundos, uno de sus compañeros le impidió hablar.
—Eso es información clasificada. Más para gente que ha tenido relación con traidores.
—Tú no la conocías...
Natalie tenía un don para saber cuando la situación podía empeorar y sabía como usarlo para evitarlo. Mandó a su acompañante a la sala de informaciones, junto con los demás, antes de que Aura pudiera descontrolarse y que acabara en una pelea, mientras ella le decía unas últimas palabras.
—No puedo decirte mucho, porque nosotros tampoco sabemos demasiado. Beta sabe donde estamos, la verdad es que han habido algunos ataques en el exterior del edificio, debemos defenderlo hasta que cambien la posición.
— ¿Exterior? ¿Hay un exterior?
Natalie se arrepintió de haberlo dicho, pocas personas conocían la forma corpórea del edificio y lo que lo rodeaba, era difícil explicarlo en ese momento.
—Ha pasado mucho tiempo desde que estás aquí. ¿Qué rango tienes ahora?
—Me devolvieron al Plata hace no mucho.
—... Bueno, puedo hacer una excepción por ti. Acompáñame.
Le tendió la mano.
—No podemos desvanecernos dentro del edificio —dijo Aura.
—Tú no, pero el rango Diamante tiene permiso.
— ¿Diamante? ¿Tan cerca del Alpha?
Casi rozándolo, hubiera querido decir Natalie, pero se calló. Aura le dio la mano y las dos se desvanecieron. Aparecieron en medio de una colina neblinosa.
Aura miró a su alrededor, toda la gente que allí había vestían uniformes diferentes, la mayoría parecían militares. Había tiendas de campaña, gente corriendo a todos los lados, reuniendose y dando ordenes. Pero lo que más impresiono a Aura fue mirar detrás de si. Un edificio tan alto que no podía verle el techo. Estaba completamente cubierto de un material reflejante, no era espejo aunque lo parecía, era algo de color plateado. Solo había una entrada, una puerta de acero llena de cadenas gigantes, en lugar de parecer una entrada, parecía ser la guarida de un monstruo que no debería abrirse.
— ¿Qué...?
—Estás en frente de la primera sede de Dark Light, este es el lugar en el que se encuentra.
— ¿Pero donde estamos? ¿Cómo es que nadie ha encontrado esto?
No se veía nada más alrededor que colinas, bosques, montañas y mucha niebla.
—Esto no está en un mundo en el que pueda ser encontrado.
Aura no comprendía nada. Si no podía ser encontrado ¿por qué les habían encontrado? ¿A qué se refería con otro mundo?
— ¿Un mundo diferente?
—Es difícil de explicar, es el mismo mundo que del que vienes tú, pero una parte de él que es inaccesible por ninguno de los medios. Aún así nos encontraron y tenemos que defenderlo. Sin Dark Light, podría volver el caos, igual que hace mil años.
—Natalie. ¿Quién es esta pulga de mar? ¿Qué hace aquí?
El teinente Hermes apareció delante de ellas dos. Natalie se puso firme, mientras que Aura se quedó mirándolo embobada.
—Es...
—No me lo digas —la interrumpió—. Ya lo sé, es Aura Edwin, hermana de la desaparecida. Si se va a quedar, será mejor que se prepare, vete a informarla.
—Si señor —Natalie hizo un saludo militar.
Hermes solo asintió, luego pasó de largo.
En cuanto Natalie le dio un uniforme militar a Aura y ella se lo puso, dejó de ser una pulga de mar para cualquiera, allí todos dejaban de tener rango y pasaban a ser soldados. Le explicaron un poco sobre la zona que tenían que defender, la entrada, el muro principal. Había más equipos en la retaguardia y rodeando todo el edificio, tenían todo un campamento montado. Cada vez que llegaba gente nueva, la niebla retrocedía dándoles más terreno para ocupar.
El gran edificio de Dark Light ocupaba una llanura en lo alto de lo que parecía una colina, más abajo empezaban a crecer árboles y plantas, alrededor solo había montañas. No podían saber qué más había, porque si se adentraban en la niebla podían perderse y no volver nunca, de todas formas la niebla no les dejaría ver nada. El mayor problema era que si el enemigo se acercaba, no lo verían venir hasta que saliera de la niebla, por lo que tenían que ocupar la máxima zona posible.
Ese lugar no podía ser señalizado en un mapa, pero todos aseguraban que formaba parte del mismo planeta que conocían.
—Solo hay un camino para llegar aquí —le había dicho el teniente—. El de la huida. Cualquiera que de verdad huya del mundo que le rodea podrá llegar aquí, pero es difícil desprenderse de todo lo que hay allá fuera, por eso nadie lo consigue nunca.
— ¿Y por qué creéis entonces que Beta conseguirá llegar?
—Porque crearán otro camino.
Preparaban tácticas de ataque para cualquier tipo de grupo que se acercara, numeroso, pequeño, sigiloso o escandaloso. Balas, bombas, flechas o barreras. Eran unas estrategias que cada grupo de defensa debía memorizar a la perfección para que, cuando se diera la alarma, pudieran ponerlas en marcha sin equivocarse. Pero no se esperaban que apareciera una sola persona.
Primero se hizo visible su silueta a través de la niebla, luego apareció él. No tenía armas, parecía confundido. Casi todos los equipos que defendían la entrada acudieron allí y apuntaron con sus armas, pero él no respondía a ninguna de las preguntas que le habían gritado. Paró, los miró a todos sin entender nada y levantó las manos, tal vez pensando que eran militares de verdad.
— ¿Otra vez? —murmuró—. No parece tener fin...
—Delira —declaró Aura.
—Desde luego, delira —dijo Hermes—. ¡Alto el fuego! Él no es el enemigo... Solo se ha perdido.
Cuando todo el mundo bajó las armas y Aura empezó a acercarse a él, el chico pareció perder el equilibrio y cayó al suelo. Se había desmayado.
—No era el mejor momento —dijo Natalie—. Con las puertas cerradas, no podemos llevarle a dentro para interrogarle.
— ¿De dónde ha salido?
—Ha encontrado el camino para huir del mundo. Lo mejor que podemos hacer es llevarle a una tienda, encadenarlo e interrogarlo allí. Tal vez podamos reclutarlo y nos ayude con esto.
—Yo me encargo —dijo Aura.
Natalie se la quedó mirando esperando que fuera una broma.
— ¿Cómo vas a poder explicarle como ha llegado aquí si ni siquiera tú lo sabes?
—Me lo puedes decir tú ahora.

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