miércoles, 3 de junio de 2015

Pesadillas literarias - No querer decir adiós.

El curso ya ha acabado, hoy prácticamente ha sido el último día. Queda mañana, un día dedicado al deporte y el siguiente, para la música. Las notas casi están puestas, ya no nos van a dar clase. Solo queda una excursión de fin de curso.
El tiempo ha pasado demasiado rápido, tanto que nadie se ha dado cuenta. Cuatro años ¿parece mucho tiempo verdad? Cuatro años con la misma gente, todos los días en la misma clase. Llevamos juntos desde primero de la ESO y ahora se acabó. Todos vamos a tomar caminos distintos, iremos a otras clases y, tal vez, a otros institutos, pronto a otras universidades. Es hora de decir adiós.
Creo que soy la única que se ha dado cuenta hoy, nadie más parece haberlo hecho. Llevamos cuatro años juntos, tal vez con algunas personas menos, pero este curso ha sido genial. No de las que se relacionan con todo el mundo, pero me ha tocado una clase llena de gente magnífica. Todos tan diferentes y especiales a su manera, las mejores personas con las que he convivido. Y ahora, la verdad, no consigo hacerme a la idea de que no volveré a estar en la misma clase con ellos el año que viene. Se acabó, pero yo no quiero decir adiós.
Hoy, a última hora, mientras dábamos la última clase de castellano y la última clase de la ESO, de repente empecé a llorar. Solo se dio cuenta la amiga que tenía al lado, por suerte. Fue porque miré el reloj y el calendario, en el que no quedaban muchos días por tachar. Me dí cuenta de que se había acabado. Los miré a todos cientos de veces, todos los grupitos estaban como siempre y quería guardarme esa imagen para siempre.
Tomaremos caminos diferentes, nos volveremos a ver muchas veces, tal vez todos los días, pero no será lo mismo. El ambiente de este año ha sido único y lo he amado, los he amado a todos porque eran los que hacían que cada odiosa mañana cruzara la puerta para entrar en el instituto. Esta es irreemplazable y aunque en próximos años espero encontrarme con gente genial también, ellos serán únicos. Después de muchos años, nos separamos un poco, pero aquí estábamos hoy tan bien como siempre. Habrá más clases y los volveré a ver a todos, pero dudo que se repita la ocasión en la que volvamos a estar juntos de nuevo sin que nada haya cambiado.
Tal vez ellos no lo notaron, pero yo sí. Cuando la profesora nos dejó salir antes, cuando, en el pasillo, vi como cada uno de ellos se iba, sentí que se llevaban todos un trozo de mi alma. Aquí muchos me preguntaron porqué lloraba, porque no pude evitarlo, luego hicieron bromas... Intentaron animarme.
No quiero decirles adiós, a todas estas personas que han contribuido a mi felicidad durante tanto tiempo, quiero volver atrás en el tiempo, cuando todavía estaba en primero de la ESO y poder disfrutarlo más, pasar más tiempo con ellos, porque los quiero y significan mucho para mi.
Todavía nos queda una excursión a la que vamos a ir la mayoría, estoy segura de que entonces volveré a llorar y entonces sí, llegará la hora de decir adiós y que nuestros caminos al fin se separen. 
Ellos no leerán esto, porque no saben quién soy aquí. Ojalá fuera lo suficientemente extrovertida como para decírselo yo misma, pero es difícil. Seguro que se sorprenderían.Solo deseo una cosa, para todos, deseo que nunca cambien, porque todos son magníficos y les echaré de menos. Ya lo hago y todavía nos volveremos a ver mañana. 

N.Neicker 03/06/15

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