miércoles, 22 de julio de 2015

Dark Light 28

Capítulo 28
Ataque


Cambió completamente su visión de Aura. En tan poco tiempo había pensado tantas cosas de ella, desde que la había visto cuando había llegado y ella había bajado el arma al verle. Cuando entró, mientras le interrogaba... Hasta se preguntó si era normal pensar en lo preciosa que era mientras le decía que tenían la intención de matarle si era un espía... Pero no se había fijado en sus ojos, le habían parecido marrones, pero no lo eran. Y ella era tan fría... Todo el odio que podía tenerle a los de su especie, cambió completamente la visión que tenía de ella.
¿No era un peligro que ella estuviera allí? ¿Por qué no lo había atacado en ningún momento? No quería averiguarlo tampoco. Tal vez solo era una cuerda lo que lo mantenía atado, pero estaba muy estrecha a sus manos, no podía casi moverlas, tampoco podía hacer mucho teniéndolas a su espalda y con un pilar en medio, ni verlo. Solo intentaba deshacerse de las ataduras por la fuerza.
—Te quedas sin tiempo. ¿Quieres una ayudita? —preguntó Aura en tono sarcástico.
—Ni te me acerques... —murmuró él.
Aura suspiró, luego se movió y la perdió de vista, oyó un estruendo detrás de él.
— ¡Uy! —dijo Aura—. Se me ha caído una caja llena de dagas desafiladas al suelo. Vaya, que torpe soy, a lo mejor alguno ha caído cerca de tus manos...
Víctor dudó un momento, luego Aura le dio una patada "accidental" a una de las dagas que llegó justo entre sus manos. Víctor se cortó al cogerla y también mientras intentaba manejarla para cortar la cuerda. Entonces se levantó de un salto, con las manos sangrando y sujetando la daga.
Aura aplaudió un poco indiferente, Víctor la miró incrédulo.
—Muy bien, has pasado (aunque yo haya hecho trampa...) No tenemos tiempo así que, vamos.
Aura cogió su chaqueta y se la puso, luego agarró a Víctor por el hombro y le sacó a empujones de la tienda. Luego se desvaneció.
Víctor se quedó confundido cuando se dio cuenta de que había desaparecido como de la nada.
Fuera todo el mundo estaba corriendo hacia todos los lados de manera descontrolada, parecían hormigas a las que les habían inundado el hormiguero. Se gritaban órdenes unos a otros, corrían, tropezaban, volvían a gritar... Se oyó estallar una bomba que retumbó en las montañas, todos se quedaron quietos, pero no se veía nada.
— ¿Qué haces novato?
Hermes estaba detrás suya, claro que él no sabía quién era.
—Eh... 
—Muévete, no te metas en la pelea, ve al área de reabastecimiento, te darán algo que hacer allí.
Víctor se quedó mirando el lugar que señalaba el teniente, pensó que no sería buena idea quedarse allí plantado. Empezó a ir hacia allí, sin dejar de mirarle de reojo. Cuando llegó, se planteó seriamente echar a correr colina abajo hacia la niebla.
—No pienses en ello, eso sí que les haría enfadar —dijo una mujer que allí había—. Esto no pinta bien...
La primera línea de defensa empezó a disparar hacia la niebla, alguien venía y no en son de paz. Aura estaba al frente, dando órdenes a todo el mundo.
— ¡Alto al fuego! Cambio a táctica A. Todo el mundo a cubierto.
Hizo señas al chico que llevaba la pirotecnia mientras todo el mundo se echaba hacia atrás, alguno seguía disparando al objetivo. En pocos segundos todo empezó a retumbar, hicieron explotar la línea de defensa 1. En el suelo se abrió un gran foso que los separaba de la niebla. En ese momento empezó a aparecer el enemigo, al principio no parecían muchos, pero venían cada vez más, el foso les detenía.
— ¡Recordad que tiene que la misión es capturar al mayor número posible! —gritó Aura—. ¡Fuego automático ya!
— ¿Quién demonios te ha puesto al mando? —dijo el teniente en cuanto se acercó a ella.
—Yo misma.
—Bueno... Pues sigue. ¡Máscaras! —gritó Hermes.
Todo el mundo buscó su máscara y se la puso, segundos después cayeron más bombas, de gas. Dark Light aprovechó para poner plataformas para poder llegar al otro lado del foso. Algunos, entre ellos Aura, dieron un salto para llegar. Cuando el humo se disipó desenfundó sus armas y se quitó la máscara. Mientras otros esposaban a los que habían quedado vivos y estaban inconscientes, Aura esperó hasta que se hicieron visibles las siluetas de los demás. Había de todo, pero como siempre, abundaban hombres lobo y vampiros. Ella ya conocía los puntos débiles de todos.
Pronto empezaron a abandonar las armas y pasar a otras tácticas, lucha cuerpo a cuerpo, así hasta que empezaron a quedar cada vez menos.
—Solo es un primer equipo de reconocimiento —dijeron—. Es posible que ya hayan comunicado a Beta su situación.
—Vendrán más.
Una vez dejaron de aparecer más, todos parecieron más tranquilos, habían conseguido capturar a muchos con vida, podrían interrogarlos. Aura enfundó de nuevo sus armas y se quedó mirando a la niebla por unos segundos.
—Vamos vampiresa, no te quedes ahí parada —le dijo Natalie desde el otro lado del foso.
Aura giró la cabeza para mirarla, la saludó con la manó, era una seña de despedida, entonces Natalie observó que se acababa de quitar el anillo con el localizador.
Desabrochó su cinturón con todo su armamento y lo dejó caer al suelo mientras corría. Llevaba desde aquel día deseando hacer algo así y encontró la oportunidad. Se adentró en la niebla y huyó de Dark Light.
Natalie quiso correr detrás suya, pero en cuanto tocó la niebla recordó que si se adentraba, no encontraría nunca el mismo camino de vuelta.
Todos los demás, que la estaban viendo, le habían gritado que se detuviera, que no podría volver, pero era tarde y no sabían que Aura no quería volver.
— ¿Quién era ella? —preguntó Víctor, que estaba observando la escena desde lo alto de la colina.
Todos parecían desesperarse ante su huida, no se lo podían creer.
—Aura es... Una leyenda de Dark Light.

domingo, 12 de julio de 2015

Dark Light 27

Capítulo 27
Extraño


Cuando abrió los ojos, lo primero en que se fijó fue que estaba en una tienda. Luego se dio cuenta de que estaba en el suelo, con las manos atadas a un poste de madera. No podía ver nada de fuera, no sabía si era día o noche, la tienda estaba iluminada con velas, como si estuvieran en otro siglo. Había una mesa con algunas sillas alrededor, otras mesas con montones de ropa doblada...
De la nada apareció una chica, no la había visto entrar, fue como si se teletransportara hasta allí. Era alta, tenía el pelo rubio y largo, tenía el mismo uniforme que todos, pero llevaba una camiseta de tirantes blanca en lugar de la chaqueta. Se sentó en una de las sillas, bastante lejos de él, se le quedó mirando unos segundos.
— ¿Dónde estoy? —preguntó él.
—En una tienda de campaña —contestó Aura dejando clara la obviedad.
—...
No estaba seguro de si contradecirla y corregir su pregunta, ella tenía pinta de querer matarle.
— ¿Quién eres? ¿Cómo has llegado aquí? —preguntó Aura.
—Me llamo Víctor y... No lo sé.
Aura sonrió, se acomodó y puso su mano derecha sobre la mesa, solo entonces Víctor se fijó en que no era de carne y hueso.
— ¿Por qué tienes la mano...?
Aura miró su mano como si no lo recordara, luego la movió, a Victor le sorprendió que pudiera moverla.
—Ah... Nada, que me la corté y tuvieron que ponerme otra de plata. ¿A que mola?
Tal vez esa no había sido la mejor pregunta dada la situación. ¿Se la había cortado por aburrimiento? ¿Qué clase de tontería era esa?
—Bueno y ¿cómo dices que habías llegado? ¿De dónde vienes? Hay gente allí fuera que no estará muy contenta si no lo averiguo.
— ¿A qué te refieres?
—A que te consideraran un espía y te matarán como si fueras un simple bicho molesto. 
—Ah... —parecía un poco decepcionado— ¿Y qué hago para que no me maten?
—Cuéntame tu historia y si te creo, te daré la opción de unirte a nosotros.
— ¿Pero quienes sois vosotros?
—Somos Dark Light y protegemos al mundo sin que este siquiera lo sepa.
Víctor parecía asombrado.
— ¿Protegerlos de qué?
—De todo lo que ellos no controlan porque siguen creyendo que son mitos. De los monstruos que acechan en cada esquina.
— ¿De vampiros?
—También están entre ellos.
— ¿Y dónde estuvisteis tanto tiempo? ¿Dónde estuvisteis hace ocho años cuando los vampiros mataron a mi familia?
A Aura le sorprendió su pregunta y empezó a poner más atención a lo que decía. Tal vez si que tenía sentido que hubiera llegado allí. Se preguntaba si también odiaría a los vampiros... ¿No podía ver sus ojos desde la distancia?
— ¿Y dónde estuvisteis hace unos meses? Cuando atacaron el orfanato matando a todos los niños...
— ¿Cómo has conseguido escapar? —dijo Aura sin creérselo. Víctor no parecía tener más de 14 años.
— ¿Dónde estuvisteis anoche? Cuando los mismos volvieron a aparecer.
— ¿Siempre eran los mismos?
—Siempre, nunca olvidaría esas caras.
—Así que te seguían... Luego hablaremos de ellos. Sigue.
—No hay más, simplemente empecé a correr y a correr sin pensar en nada, nada más que escapar. Solo sé que de repente había mucha niebla y un montón de militares me estaban apuntando y gritando cosas.
— ¿Viste algo?
Víctor se quedó unos segundos en silencio, pensando, le era difícil recordar.
—Creo que oí más voces antes, muchas voces, pero no sé q...
No esperó a que dijera nada más, salió corriendo dejándolo con las palabras en la boca y las manos atadas.
Si había oído voces, solo significaba una cosa, estaban al caer, en cualquier momento, y tenía que avisar para que estuvieran preparados.
Cuando volvió, 15 minutos más tarde, volvió a aparecer de la nada detrás de él.
—Ok, nos pueden atacar en cualquier momento, así que voy a ir rápido. Puedes unirte a Dark Light si pasas una prueba, de normal sería de otra forma, pero ahora estamos en medio de una "guerra" así que la ocasión es especial. La prueba va a ser fácil, libérate, tienes diez minutos.
Víctor no podía verla desde su posición, parecía alterada. Él movió un poco sus manos, las tenía un poco adormecidas, pero sentía las cuerdas apretarle las muñecas, no parecía fácil.
— ¿Bromeas?
— ¿Bromeas tú? ¡Es solo cuerda! Se puede quemar, cortar y desatar. Podrían haberte puesto esposas, las de aquí solo las quita quien las pone y entonces sí sería difícil, tendrías que cortarte las manos.
—Pero...
— ¿Pero qué? ¿Quieres que te ponga más presión?
Fue hacia él tan rápido que ni se dio cuenta, simplemente la sintió detrás suya. Entonces lo rodeó con los brazos, puso su cabeza junto a la suya, luego le susurró. La sintió helada.
—Si esto te anima a escapar más rápido... ¿Recuerdas a los vampiros que te seguían? Solo... piensa que... —acercó sus dientes a su cuello, rozándolo con los colmillos— yo soy exactamente lo mismo que ellos.
Aura rió. Víctor desvió la mirada hacia ella, teniéndola tan cerca pudo ver lo que no había visto antes, unos ojos rojos terroríficos y unos colmillos que ya no escondía. Entonces él gritó completamente aterrorizado y ella se alejó de él riendo.

lunes, 6 de julio de 2015

El amigo de las sirenas Episodio 2

(Episodio 1 aquí)
Lo primero que hizo ella, fue gritar. Lo primero que hicieron los pescadores, fue acorralarla, para que no escapara. Y, como si no se tratara de una sirena, de un ser mitológico y bello que había aparecido por error en sus redes, la trataron como a cualquier otro animal, le dieron la bienvenida con dardos tranquilizantes.
Pero eso sí, estaba claro que era una nueva especie descubierta. ¿A quién llamarían primero? ¿A la prensa? ¿Al parque acuático? ¿A los científicos? La verdad, es que cada uno llamó a un sitio diferente, pero al principio solo una persona les tomó en serio. El director del parque acuático de aquella misma ciudad. ¿Y que menos que llevarla a su parque? Claro, él solo quería "ayudar a la ciencia" ya que llamó el mismo a algunos investigadores. Y "ayudar a una sirena perdida dándole un hogar". Como si no tuviera millones de kilómetros cuadrados de mar, pero al parecer era mejor un estanque. Y no faltaba menos que un par de radiografías, análisis de sangre, tensión, cardiograma... Pero, a suerte de Naomi, no se enteró de nada. Porque de haberlo hecho, hubiera perdido toda la fe que había llegado a tener de los humanos, pero ya la estaba perdiendo poco a poco. Y de tantos análisis, solo descubrieron que, era igual a las personas, salvo por la cola de pez y que si pasaba demasiado tiempo fuera del agua, su ritmo cardíaco disminuía y sus escamas y piel se secaban. Podía morir.
Pero de todo eso, lo que más le importaba a Lorenzo Hernandez García, era que iba a ganar montones de dinero, más incluso de los que ganaba hasta el momento. Su parque acuático era muy famoso. Decenas de atracciones de agua arriba, piscinas, toboganes... Y abajo, acuarios con tiburones, peces tropicales y todo tipo de animales acuáticos. La sirena real era lo que completaría su colección. Ya tenía chicas que se disfrazaban y buceaban, pero ellas necesitaba tomar aire, en cambio una real atraería a turistas de todo el mundo. Su nueva atracción, la sirena Virginia, le dio este nombre en honor a su querida nieta.


*   *   *

Era sábado a mediodía, Marcos estaba cerca de la playa. Justo acababa de volver de una visita a la casa de su tía. Su madre le llevaba en coche, pero el insistió en bajarse en cuanto llegó a la playa, le dijo que ya volvería a pié, que le apetecía caminar un rato. Pero no era esa la razón. Ellas lo estaban esperando. Corrió hacia el rompeolas, era extraño, pero no había nadie pescando y tampoco había mucha gente en la playa para ser mediodía. Alicia y Azula estaban allí, pero solo estaban ellas dos. En cuanto lo vieron, también se acercaron a él. Alicia estaba llorando.
— ¿Pasa algo? ¿Y Naomi? —les preguntó cuando llegó ahí.
—Se la han llevado —dijo Alicia—. Por mi culpa, ella me salvó y se la llevó un barco. Nadie quiere buscarla, porque está en tierra y nosotros no podemos estar allí.
— ¿Qué se la han llevado? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Quién?
—Ayer por la mañana —respondió Azula—. Un barco pesquero, vimos como paraba en un puerto cerca de aquí.
—Tienes que ayudarla —suplicó Alicia—. Eres el único que nos conoce y puede pisar tierra. Encuéntrala por favor.
—La encontraré, te lo prometo.
—Es mi hermana, se que aún no está todo perdido.
Iban apareciendo cada vez más olas, parecía que la corriente se las querría llevar.
—Nos tenemos que ir —dijo Azula—. No deberíamos estar aquí y cuando notan que faltamos... Manipulan las corrientes para llevarnos de vuelta.
—Encuéntrala —repitió Alicia.
Las dos desaparecieron entre las olas. En ese momento, un coche anunciante pasaba por el paseo de la playa, la grabación se repetía una y otra vez, encima del coche había un logotipo y una imagen.
—Parque Acuático Magic Sea. Vengan a ver nuestra nueva atracción. La sirena Virginia, de las profundidades del mar. De lunes a sábado, de doce a una y de cinco a seis. Parque Acuático Magic Sea...
Junto al logotipo había un dibujo de una sirena parecida a Naomi, no una foto, un dibujo.
Eran las doce y cuarto, el parque quedaba a diez minutos desde dónde él estaba.
No se lo pensó dos veces, empezó a correr.


*   *   *

Todo estaba oscuro a su alrededor, oía sonidos y no sabía de dónde venían. A parte de algunas bombillas verdes, no había nada que iluminara el sitio en el que estaba, pero en menos de un minuto podría verlo todo. Empezó a sonar una voz desde fuera.
—Damas y caballeros, niños y niñas. Tenemos el honor de presentarles, a Virginia. Una verdadera sirena. Solo aquí, para nosotros.
Se abrieron las cortinas, dejando ver el acuario en el que estaba encerrada Naomi. Ella se asustó, primero de ver a cientos de personas al otro lado del cristal, luego de los flashes de las cámaras que se dispararon y casi la dejaron ciega. Después, cuando vio dónde estaba. Un acuario con decoraciones de plástico, corales, rocas incluso una foto del fondo marino en la pare de atrás. Todos los que estaban fuera la señalaban, la miraban, le hacían fotos... Ella gritaba y golpeaba el cristal, pero no servía de nada, no había salida. Ni siquiera en la parte de arriba, tenía una rejilla de metal que le bloqueaba el acceso a la superficie. Y por más que ella gritara, nadie la oía, aunque ella a los que estaba fuera si. Tal vez porque su oído era mucho más sensible.
Entonces se miró a si misma asqueada. ¿Qué se suponía que llevaba? ¿Un disfraz? Eso parecía. Un chal de gasa de color verde esmeralda (a juego con su cola) que tenía puesto sobre la espalda y cogido a unas pulseras verdes en cada mano, en un lado visible había un bordado que decía "Virginia" con letra cursiva. Llevaba anillos dorados, que también tenían ese nombre grabado. Un guardapelo de plata con una V, pulseras de perlas (falsas, por supuesto) alrededor de la cola. Pinzas con forma de estrellas del mar en el pelo, una corona con piedras brillantes. Estaba preparada para ser expuesta al mundo como una verdadera sirena que venía del mar, como las de los cuentos de hadas. Pero ella, no era Virginia. Se arrancó el chal, se quitó las pulseras, el guardapelo la corona las pinzas, todo cayó al fondo del acuario. Para rematar, dio un golpe con la cola contra el cristal que lo hizo temblar y emitió un estruendo.
Varias personas retrocedieron más. Aunque ya había una distancia de un metro del cristal, no querían que lo mancharan o que alguien se quedara sin poder ver (por eso también tenían cámaras que la grababan continuamente). La mayoría de las personas que habían ido allí, fueron porque pensaban que sería alguna chica disfrazada, pero "Virginia" llevaba mucho tiempo en el agua. No veían ningún truco, ninguna manguera con oxígeno, ningún rincón oculto. Parecía real.
Ella no paró de moverse de un lado a otro mientras todavía daba golpes al cristal, que por lo menos asustaba a algunos. Entonces llegó Marcos. Eran las doce y media cuando consiguió entrar. Se coló entre la gente, dio empujones, los apartaba, chocaba con ellos. Así hasta que llegó delante del todo, dónde estaban los niños pequeños.
— ¡Naomi! —gritó su nombre.
—Se llama Virginia pringao ¿Qué no sabes leer? —un niño le señaló el cartel que decía "Sirena Virginia".
—Yo quiero jugar con ella. El abuelo me prometió que cuando cerraran las puertas me dejaría jugar con ella —dijo la verdadera Virginia.
Naomi, cuando oyó su nombre, se dio la vuelta y pudo reconocer, de entre todos, a Marcos por su llamativo pelo verde. Ella se acercó al cristal. Marcos saltó sobre la cuerda de terciopelo (sobre la que no había que pasar). Muchos se quejaron, pero Marcos tenía unos segundos antes de que los de seguridad le cogieran. Apoyó sus dos manos en el cristal, Naomi también lo hizo, estaban cara a cara, con las manos juntas, pero separadas por el cristal de una pecera.
Ella intentó hablarle, pero Marcos no la oía. Aunque podía ver perfectamente, que le pedía ayuda.
—Te sacaré de aquí —le dijo él.
Naomi si que pudo oírlo, los de seguridad también, que lo cogieron cada uno por un brazo y le sacaron a rastras, mientras Naomi le seguía con la mirada. Si hubiera podido llorar bajo el agua, hubiera llorado. Pero no podía, no podía hacer nada en ese lugar. Estaba encerrada.

viernes, 3 de julio de 2015

Asociación Blogger

Ohayo! En otra entrada especial os traigo: "Asociación Blogger". Varias bloggeras decidieron hacer esta asociación de amigos bloggers a la que hoy yo me uno. Aquí tenéis un enlace por si tenéis blog y queréis uniros. Yo he descubierto esta iniciativa por Alba y ahora me toca a mi compartirla.
Dicho esto, nos vemos en otra entrada pequeñas luciérnagas ^.^


jueves, 2 de julio de 2015

El amigo de las sirenas Episodio 1

Marcos había ido a la playa como todos los días. Por la mañana habían muchas olas, pero pasaba el tiempo y a la hora de comer, no quedó ninguna. El mar estaba completamente en calma y era tan azul que brillaba con luz propia. Aunque era pleno verano, en la playa no quedaba mucha gente siendo la hora que era. Si había algunas que otras personas, pero pocas.
Él tenía 17 años, le encantaba hacer surf y la mayoría de la gente le consideraba un poco friki. Pero solo porque cuando le veían y se fijaban en su pelo largo y verde... pensaban muchas cosas raras de él. Tenía el pelo verde, él mismo se lo había teñido, si todo el mundo se lo hacía con rojo, negro, rubio o castaño ¿por qué verde no?
Tal vez era hora de que él también se fuera, de que dejara la playa y volviera a su casa para comer, pero no lo hizo. Se acostó en su tabla de surf y se quedó allí un rato, le encantaba el mar, desde siempre y mucho más desde la pasada primavera.
Cerró los ojos un momento, el sol estaba muy alto, por lo que intentó apartar la vista de él. Una de sus manos rozaba el agua fría, entonces otra surgió del agua y se la cogió. Marcos abrió los ojos, casi se había asustado.
—Hola Marcos —saludó su amiga.
— ¿Qué pasa? —dijo otra, que estaba a su izquierda.
— ¿Viste la luna llena? Fue preciosa —dijo la tercera.
—Hacía algunos días que no os veía —dijo él.
—Si, bueno. Tuvimos algunos problemas.
La primera se sumergió, al hacerlo dejó visible su cola vere brillante y escamosa. Luego volvió a la superficie, detrás de él. Era extraño, pero su pelo pelirrojo se veía bien tanto en el agua como fuera.
— ¿Problemas?
—Si —respondió la tercera y rubia se quedó mirando el diseño de la tabla, mientras movía suavemente su cola azul debajo del agua—. Nos recomendaron que no volviéramos a salir. Ni alejarnos tanto, ni volver a verte —suspiró.
— ¿Y eso?
—Temen que alguien más nos pueda ver y que nos pesquen. ¿Te imaginas a alguien pescándonos? Jaja...
La segunda, que tenía las escamas verdes como su hermana, se estaba peinando el pelo rubio con las manos.
—Tú más Alicia —le dijo su hermana—. No deberías acercarte tanto a los barcos. ¿Has visto que redes tienen? De esas no te deshaces si no tienes algún cuchillo.
—No te preocupes Naomi, a partir de ahora iré siempre con un cuchillo bien afilado.
— ¿Visteis la luna llena? —volvió a preguntar Azula—. Ayer brilló más que nunca, creo que subió la marea.
—Subió la marea —le aseguró Marcos.
Alicia le susurró algo a Naomi, las dos se rieron, Marcos lo notó.
— ¿De qué habláis?
Ninguna dijo nada, pero Azula se le acercó más y dijo:
—Ayer estaban hablando y debatiendo quién era más guapo. Si tú o Escorpio.
— ¿Escorpio? ¿Qué clase de nombre es ese?
—Astrológico —dijo Alicia—. Definitivamente tu más.
—Eso me halaga, supongo...
—Los tritones son muy diferentes a los humanos —dijo Naomi.
Volvió a sumergirse y cuando salió de nuevo dijo:
—Creo que te buscan Azula.
Azula se sumergió también, al parecer podían oír si alguien las llamaba debajo del agua.
—Es verdad. Nos vemos... Cuando nos veamos, ya te encontraremos. Bye bye.
Esta vez se fue de verdad, se impulsó con la cola, al irse salpicó a sus dos amigas y a Marcos.
Ellos tres se quedaron hablando, pero no durante mucho tiempo, porque sus padres también las buscaban y se tuvieron que ir. Cuando se fueron, Naomi se despidió mandándole un beso con la mano, desde debajo del agua. Era el momento de que él también volviera a casa.
Se conocieron cuando empezó la primavera. Fue algo raro, él había ido a surfear como la mayoría de las mañanas, pero aquella vez, las olas eran más grandes de lo normal, en un despiste, cayó al agua. Estaba muy acostumbrado a abrir los ojos debajo del agua y había pocas personas que lo hicieran, pero a él casi no le molestaba. Entonces vio a Naomi, que se quedó sorprendida, pero al parecer, ni ella, ni Alicia, ni Azula  le tenían miedo a los humanos. Ese día se convirtió en el amigo de las sirenas, sobretodo porque les había dicho que no contaría nada de su existencia. Solo lo sabría él. Aunque para ellas tres, era mucho más difícil ocultarlo, pero aunque estuviera mal visto dónde ellas vivían, algunas incluso las admiraban por su valentía a acercarse tanto a las playas.
Tenían razón, tal vez deberían tener cuidado con acercarse a los barcos pesqueros, muchas veces habían visto como atrapaban cientos de inocentes peces que no se podían liberar y a saber que les pasaba después... Pero, a Alicia le gustaba desobedecer, solo tenía 14 años por lo que no tenía ni idea de lo peligroso que era. Naomi siempre tenía que ir detrás de ella, porque algunas veces estuvieron a punto de atraparla, como aquel día.
— ¡Alicia vuelve aquí! —le decía—. No es un buen momento para acercarse, podrían lanzar las redes encima tuya.
—Tendré cuidado, no te preocupes por mi.
Pero Naomi se tenía que preocupar por ella, de no hacerlo la hubieran podido atrapar y no podía dejar que atraparan a su hermana pequeña. Alicia estaba de espaldas, por lo que no vio como una red iba peligrosamente hacia ella.
— ¡Alicia!
Nadó lo más rápido que pudo hacia ella, chocó contra Alicia y la empujó, haciéndola caer hacia el fondo, mientras ella quedaba atrapada en una red acabada de lanzar. Su hermana pensó en ir a ayudarla, pero los pescadores ya sabían que algo había caído y empezaron a levantar las redes, pero no sabían lo que les esperaba. Alicia salió a la superficie, vio como su hermana quedaba inmovilizada, algunos pescadores ya miraban boquiabiertos sin poder creer lo que veían.
— ¡Naomi! —le gritó a su hermana desesperada.
Entonces todos miraron hacia Alicia.
— ¡Vete de aquí! —le dijo Naomi.
Alicia volvió a sumergirse, quería volver a su casa, pedir ayuda, que rescataran a Naomi, pero no iba a llegar a tiempo. Y si Naomi llegaba a tierra, allí no podrían hacer nada, no era su territorio.
(Episodio 2 Aquí)