jueves, 2 de julio de 2015

El amigo de las sirenas Episodio 1

Marcos había ido a la playa como todos los días. Por la mañana habían muchas olas, pero pasaba el tiempo y a la hora de comer, no quedó ninguna. El mar estaba completamente en calma y era tan azul que brillaba con luz propia. Aunque era pleno verano, en la playa no quedaba mucha gente siendo la hora que era. Si había algunas que otras personas, pero pocas.
Él tenía 17 años, le encantaba hacer surf y la mayoría de la gente le consideraba un poco friki. Pero solo porque cuando le veían y se fijaban en su pelo largo y verde... pensaban muchas cosas raras de él. Tenía el pelo verde, él mismo se lo había teñido, si todo el mundo se lo hacía con rojo, negro, rubio o castaño ¿por qué verde no?
Tal vez era hora de que él también se fuera, de que dejara la playa y volviera a su casa para comer, pero no lo hizo. Se acostó en su tabla de surf y se quedó allí un rato, le encantaba el mar, desde siempre y mucho más desde la pasada primavera.
Cerró los ojos un momento, el sol estaba muy alto, por lo que intentó apartar la vista de él. Una de sus manos rozaba el agua fría, entonces otra surgió del agua y se la cogió. Marcos abrió los ojos, casi se había asustado.
—Hola Marcos —saludó su amiga.
— ¿Qué pasa? —dijo otra, que estaba a su izquierda.
— ¿Viste la luna llena? Fue preciosa —dijo la tercera.
—Hacía algunos días que no os veía —dijo él.
—Si, bueno. Tuvimos algunos problemas.
La primera se sumergió, al hacerlo dejó visible su cola vere brillante y escamosa. Luego volvió a la superficie, detrás de él. Era extraño, pero su pelo pelirrojo se veía bien tanto en el agua como fuera.
— ¿Problemas?
—Si —respondió la tercera y rubia se quedó mirando el diseño de la tabla, mientras movía suavemente su cola azul debajo del agua—. Nos recomendaron que no volviéramos a salir. Ni alejarnos tanto, ni volver a verte —suspiró.
— ¿Y eso?
—Temen que alguien más nos pueda ver y que nos pesquen. ¿Te imaginas a alguien pescándonos? Jaja...
La segunda, que tenía las escamas verdes como su hermana, se estaba peinando el pelo rubio con las manos.
—Tú más Alicia —le dijo su hermana—. No deberías acercarte tanto a los barcos. ¿Has visto que redes tienen? De esas no te deshaces si no tienes algún cuchillo.
—No te preocupes Naomi, a partir de ahora iré siempre con un cuchillo bien afilado.
— ¿Visteis la luna llena? —volvió a preguntar Azula—. Ayer brilló más que nunca, creo que subió la marea.
—Subió la marea —le aseguró Marcos.
Alicia le susurró algo a Naomi, las dos se rieron, Marcos lo notó.
— ¿De qué habláis?
Ninguna dijo nada, pero Azula se le acercó más y dijo:
—Ayer estaban hablando y debatiendo quién era más guapo. Si tú o Escorpio.
— ¿Escorpio? ¿Qué clase de nombre es ese?
—Astrológico —dijo Alicia—. Definitivamente tu más.
—Eso me halaga, supongo...
—Los tritones son muy diferentes a los humanos —dijo Naomi.
Volvió a sumergirse y cuando salió de nuevo dijo:
—Creo que te buscan Azula.
Azula se sumergió también, al parecer podían oír si alguien las llamaba debajo del agua.
—Es verdad. Nos vemos... Cuando nos veamos, ya te encontraremos. Bye bye.
Esta vez se fue de verdad, se impulsó con la cola, al irse salpicó a sus dos amigas y a Marcos.
Ellos tres se quedaron hablando, pero no durante mucho tiempo, porque sus padres también las buscaban y se tuvieron que ir. Cuando se fueron, Naomi se despidió mandándole un beso con la mano, desde debajo del agua. Era el momento de que él también volviera a casa.
Se conocieron cuando empezó la primavera. Fue algo raro, él había ido a surfear como la mayoría de las mañanas, pero aquella vez, las olas eran más grandes de lo normal, en un despiste, cayó al agua. Estaba muy acostumbrado a abrir los ojos debajo del agua y había pocas personas que lo hicieran, pero a él casi no le molestaba. Entonces vio a Naomi, que se quedó sorprendida, pero al parecer, ni ella, ni Alicia, ni Azula  le tenían miedo a los humanos. Ese día se convirtió en el amigo de las sirenas, sobretodo porque les había dicho que no contaría nada de su existencia. Solo lo sabría él. Aunque para ellas tres, era mucho más difícil ocultarlo, pero aunque estuviera mal visto dónde ellas vivían, algunas incluso las admiraban por su valentía a acercarse tanto a las playas.
Tenían razón, tal vez deberían tener cuidado con acercarse a los barcos pesqueros, muchas veces habían visto como atrapaban cientos de inocentes peces que no se podían liberar y a saber que les pasaba después... Pero, a Alicia le gustaba desobedecer, solo tenía 14 años por lo que no tenía ni idea de lo peligroso que era. Naomi siempre tenía que ir detrás de ella, porque algunas veces estuvieron a punto de atraparla, como aquel día.
— ¡Alicia vuelve aquí! —le decía—. No es un buen momento para acercarse, podrían lanzar las redes encima tuya.
—Tendré cuidado, no te preocupes por mi.
Pero Naomi se tenía que preocupar por ella, de no hacerlo la hubieran podido atrapar y no podía dejar que atraparan a su hermana pequeña. Alicia estaba de espaldas, por lo que no vio como una red iba peligrosamente hacia ella.
— ¡Alicia!
Nadó lo más rápido que pudo hacia ella, chocó contra Alicia y la empujó, haciéndola caer hacia el fondo, mientras ella quedaba atrapada en una red acabada de lanzar. Su hermana pensó en ir a ayudarla, pero los pescadores ya sabían que algo había caído y empezaron a levantar las redes, pero no sabían lo que les esperaba. Alicia salió a la superficie, vio como su hermana quedaba inmovilizada, algunos pescadores ya miraban boquiabiertos sin poder creer lo que veían.
— ¡Naomi! —le gritó a su hermana desesperada.
Entonces todos miraron hacia Alicia.
— ¡Vete de aquí! —le dijo Naomi.
Alicia volvió a sumergirse, quería volver a su casa, pedir ayuda, que rescataran a Naomi, pero no iba a llegar a tiempo. Y si Naomi llegaba a tierra, allí no podrían hacer nada, no era su territorio.
(Episodio 2 Aquí)

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y tú que opinas?