miércoles, 16 de septiembre de 2015

Dark Light 30

Capítulo 30
Bienvenida

En cuanto el peligro desapareció junto con Aura, bajaron un poco la guardia y se llevaron a los prisioneros al interior. También se llevaron a Víctor, tanto por su condición de nuevo recluta, como por haber aparecido de la nada y por haber sido el último en hablar con Aura.
En ningún momento pudo saber qué estaba pasando, dónde le estaban llevando y qué estaban haciendo. No tenía ni idea de quienes eran los que le acompañaban de un lado a otro. Finalmente acabó en una sala redonda, con las paredes recubiertas de espejos.
Había solo una mesa y unas sillas alrededor, a él le obligaron a sentarse en una de ellas, dos eran los que le acompañaban. Hablaban entre ellos y no parecían estar escuchándole.
— ¿Dónde estoy? —preguntaba él.
— ¿Ya han informado a los Alphas de lo ocurrido?
— ¿Cómo... hemos llegado aquí? —seguía preguntado, pero ellos no le hacían caso.
—Sí, ya se ha enterado todo el maldito edificio. La compañera también.
— ¿Alguien sabe que ha podido ocurrir?
De repente uno de ellos cogió un par de esposas de plata de su cinturón, se las puso a Víctor en las manos sin que se diera cuenta. Entonces los dos desaparecieron dejándolo completamente solo.
— ¿...?
Miró detenidamente las esposas, no había ni un cierre y sin embargo se las habían puesto, pero él no podía quitárselas, parecía que las hubieran construido sobre sus muñecas.
—No entiendo nada... —acabó diciendo en voz alta, abatido.
—Claro que lo entiendes —contestó su reflejo.
Víctor se sobresaltó al escuchar la voz proveniente del espejo, hubiera podido jurar que se había movido su reflejo, pero cuando lo miró estaba quieto, igual que él. Pero la voz decía la verdad, sí que lo entendía, la vampira se lo había dicho. Había mencionado esas esposas que no se podían quitar...
Dos chicas vestidas con un uniforme negro de cuero aparecieron de repente. Las dos tenían una placa con las letras "D.L" plateadas grabadas en el pecho. Alguna tenía más medallas que la otra, pero aparte de eso vestían igual, tenían incluso el mismo cinturón de armas.
Una de ellas tenía el pelo un poco corto, castaño claro con mechas rosas chillonas, los ojos rojos y colmillos asomando entre sus dientes. La otra tenía el pelo rubio oscuro y largo hasta los hombros, sus ojos eran verdes como el bosque y podía ver que sus orejas sobresalían entre su pelo, tenían una forma puntiaguda muy extraña. Ella estaba llorando.
Víctor se puso tenso, no sabía decir qué era la segunda chica, pero la primera tenía toda la pinta de vampiro. Hablaban en susurros cuando habían entrado, la segunda le miró fijamente con los ojos llorosos.
—Tú hablaste con ella... Me lo han dicho, a ti te hizo una prueba... Tú fuiste el último que habló con ella ¿qué te dijo? —Al ver que no contestaba, se abalanzó hacia él y gritó más fuerte—. ¿Por qué se ha ido? ¿Dónde está? ¿Qué ocurrió?
Parecía bastante triste y enfadada a la vez, Víctor se levantó de la silla de un salto y trató de alejarse de ella, pero esa sala era muy pequeña. La chica no tardó en acorralarlo contra un espejo. 
— ¿Tú debes saberlo verdad? Tú lo sabes. Tú lo sabes, tú lo sabes, tú lo sabes, tú lo sabes, tú lo sabes... —repetía sin parar.
Víctor ya no sabía qué hacer en esa situación, estaba totalmente aterrado. Ella parecía estar un poco desequilibrada.
—Sally ya basta —su compañera puso una mano sobre su hombro—. Le estás asustando.
Sally enseguida calló, pareció ser que su amiga la había tranquilizado un poco y Sally se apartó de él, pero se le quedó mirando fijamente, mientras sus lágrimas seguían cayendo sin parar.
—Víctor, por favor, siéntate —dijo Nancy.
— ¿C-cómo...?
— ¿Sé tu nombre? Me han informado sobre ti hace un rato. Tu situación es complicada, así que es mejor no tardar demasiado en esto...
— ¿Mi situación?
—Apareciste de la nada en el borde de un ataque. La persona que te puso a prueba y autorizó tu entrada en Dark Light se ha fugado sin decir nada. No sabemos quién eres realmente ni qué haces aquí.
Sally acabó dándose por vencida y fue a sentarse mientras intentaba secarse las lágrimas con la mano. Víctor seguía mirando a Nancy reacio a su proposición. Ella podía ver en su mirada el odio que le tenía, así que decidió adoptar una vez más, después de tanto tiempo oscuro, esa máscara de indiferencia que parecía hacer sentir a todos más tranquilos.
— ¿Qué pasa? ¿Tienes miedo a los vampiros? —dijo mientras reía—. Vamos que no voy a comerte —sonrió, mostrando todos sus dientes y colmillos—. No debería hacerlo, aunque seguro que estás delicioso —se relamió los labios.
Se acercó a él y puso sus dos manos sobre sus hombros, él no reaccionó, Nancy lo llevó a sentarse en frente de Sally, mientras le susurraba.
—Pero solo porque aún no es hora de cenar —soltó una pequeña risita.
Nancy se sentó al lado de Sally.
—Verás, no sabemos que te contó exactamente Aura, por eso voy a hacerte un breve resumen. En Dark Light luchamos contra todo los sobrehumano que acecha en este mundo. Ahora mismo estamos teniendo problemas con una banda bastante antigua que reúne muchas especies, pero sobre todo vampiros. Estás dentro de nuestro edificio y al parecer has venido aquí por voluntad propia. Esto es una sala de interrogatorios, nuestros espejos hacen que tu reflejo diga la verdad cuando mientas. Por supuesto, estas esposado por medidas de precaución. ¿Preguntas?
—...
—Prefecto. Ahora, por favor, cuéntanos cómo has llegado aquí y qué ocurrió cuando estuviste con Aura.
Víctor tardó un momento, pero terminó contándoles de nuevo la misma historia que le había contado a Aura. Sobre lo que pasó con ella, no pudo decir muchas cosas realmente, ya que no le había dicho nada en realidad.
—Ya veo... —dijo Nancy mientras miraba su reflejo, que no había interrumpido en ningún momento—. Entonces, realmente, tú no eres sospechoso de ninguna de las formas...
—No...
Nancy suspiró, luego dijo algo a través de su auricular. La persona que le había esposado apareció al momento y le quitó las esposas tan rápido como se las puso. No se fue después.
—Ahora solo nos queda decidir qué hacer contigo...
— ¿En qué sentido...?
—Bueno, has dicho que un grupo de vampiros la han tomado contigo, así que supongo que hacerte olvidar todo lo sucedido y mandarte de vuelta donde estabas... no es una solución que vaya de acuerdo a la ética de Dark Light —Víctor negó levemente con la cabeza, no quería imaginarse volviendo donde estaba antes—. Pero la prueba que te hizo Aura... Aunque fueran circunstancias excepcionales... fue bastante banal así que tendrías que hacer otra para ser agente.
Víctor había visto la pelea que habían tenido los demás (probablemente) agentes allí fuera, no quería hacer nada parecido.
—Yo no... No quiero ser ninguna clase de agente...
Nancy sonrió un poco apenada, pero el otro que estaba detrás suya solo ahogó una risa, desde luego se burlaba de él. Incluso le había oído murmurar “Cobarde”.
—En ese caso... Voy a tratar algunos asuntos con un par de personas y luego arreglaremos esto. No hay solo agentes en Dark Light.
Nancy se desvaneció, esa vez a él ya no le pareció tan extraño. No lo entendía, pero ya se había acostumbrado a que aparecieran y desaparecieran de la nada.
Quedaron solo ellos tres. Sally había dejado de llorar, pero tenía los ojos rojos y una expresión de completa tristeza.
—... Siento lo de tu amiga... —dijo Víctor intentando romper el silencio.
Sally la miró totalmente incrédula. Si Aura hubiera estado allí para verlo, hubiera podido afirmar que nunca la había visto tan decepcionada y triste, desde que descubrieron que su primo era un traidor, pero Aura no estaba.
—Ella era más que mi amiga... para mí... Y para todos, era más que una simple agente. Ha pasado por más tragedias que los más veteranos. Por causa de una epidemia, ha perdido a muchas personas cercanas en Dark Light. Arriesgó su vida cientos de veces. Tenía una hermana que era su viva imagen, aunque ni siquiera tuvieran la misma edad. Tanto en apariencia física, como en su forma de pensar...
— ¿Tenía? ¿Ya no?
—Después de traicionar supuestamente Dark Light, volver con información, tratar y lograr convencer a todos de su inocencia, que su vida estuviera en manos del enemigo... Se destruyó a si misma tirándose al foso.
— ¿No crees que estás hablando demasiado? —dijo el que estaba detrás de Víctor.
—Hablaré cuanto me dé la gana. De todas formas si se queda, se acabará enterando de todo... Y puede que él, que ha atravesado la misteriosa niebla, entienda Dark Light mejor que muchos de nosotros...
Él gruñó, Sally se quedó callada. Nancy apareció con otras dos personas. Una chica muy joven y mona que iba con una carpeta entre los brazos y el Teniente.
Era muy raro que el Teniente se involucrara en casos tan aislados como el de Víctor, pero a nadie le extraño. En cuanto a la chica, ella se encargaba de la parte administrativa de Dark Light y se encargó de encontrarle algo que hacer a Víctor.
—Creo que tengo algo que te vendría bien chaval —dijo el Teniente—. Sin embargo, tendrás que someterte a algunas pruebas para conseguirlo. Aquí no adoptamos y mantenemos a nadie por la cara.
—Aquí tienes todo lo que necesitas saber "vigilante" —la gerente le dejó un par de folios en la mesa.
—Exacto, porque vas a hacer las pruebas para guardia —dijo Nancy—. Trabajarás dentro del edificio. ¿Está bien no? Así te tendré más a mano…
Los comentarios de Nancy no le hacían ninguna gracia a Víctor, sin embargo todos los presentes se rieron.
—Pero para eso, tienes que olvidarte de todos esos miedos absurdos —dijo el Teniente— esto no es un juego. Bienvenido a Dark Light.

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