miércoles, 7 de octubre de 2015

Dark Light 32

Capítulo 32
Abandono


Nunca hubiera podido imaginar que después de caer a un foso a una dimensión alterna, pudiera caer más abajo todavía.
Ella sabía que el que decía ser Dios, no lo era realmente. Se imaginaba que todo era una estrategia para que todos le obedecieran, igual que había hecho ella. Sabía que buscaba la salida, sabía que él también podía encontrarla, pero la necesitaba a ella.
Cuando llegó abajo, no murió de nuevo por la caída. Había agua y no veía nada en la oscuridad, solo podía escuchar voces. Escuchó como más gente caía al agua también, después de ella. Luego dos gritos de otras dos personas que habían caído.
— ¿David? —preguntó Lily en la oscuridad.
No hubo respuesta.
Alguien la cogió del brazo y empezó a arrastrarla.
— ¡Suéltame! —gritaba ella.
Pero no le hacía caso.
Ella creyó que la estaban arrastrando fuera del agua, pero no era así. Otra mano la cogió y se hundió en el agua helada y oscura sin poder resistirse. Pero no pasó mucho tiempo hasta que volvió a la superficie. Y en esa superficie, ya había luz, era fuego y estaban en una enorme cueva, escondida bajo esa masa de agua.
— ¿Dónde estamos? —preguntó entonces.
—Bienvenida, al centro de este mundo. Mi dominio.
Entonces cayó en la cuenta de que estaba por debajo de todo lo que había caminado ella. Detrás suya, apareció April acompañada de dos de los fieles seguidores del Dios, luego David.
— ¿Qué quieres de mi?
—Fácil, que enciendas la vela.
— ¿Qué importancia tiene esa vela? —lo preguntaba aunque ella lo sabía.
Soltaron a Lily y alguien le devolvió el mechero que habían rescatado del agua. Lily se quedó mirándolo a él fijamente, preguntándose quién era realmente y qué hacia allí abajo. Era bastante mayor, probablemente más de 30 años, tenía el pelo corto y pelirrojo como el fuego, vestía con algo parecido al uniforme de Dark Light, así que supuso que era un antiguo agente.
—Tú no eres un Dios... No dominas este mundo realmente... ¿Quién eres? ¿Hay mucha gente aquí que se ha tragado esa mentira?
Él miró algo preocupado a todos los que estaban allí.
—Muy bien, hablemos. Vosotros, fuera.
Sus acompañantes se fueron de allí sin rechistar, se adentraron más y más entre las galerías de la cueva, hasta desaparecer. Ese lugar tenía pinta de laberinto. Solo quedaron Lily, David y April y el misterioso y seguramente falso Dios.
—Mi nombre es Ismael y caí aquí en el año 1458.
Los tres se quedaron callados, hasta que April empezó a bromear.
—Si claro. ¡Venga ya! No puedes tener más de 500 años. Es 2005 no nos puedes engañar.
David y Lily miraron a April.
—April... No es 2005...
Entonces Lily cayó en que, probablemente, el tiempo allí abajo pasara de otra forma muy distinta. Y tal vez, si consiguieran volver a su mundo, allí ya habría pasado mucho tiempo.
— ¿Por eso te creen todos? ¿Por qué estabas aquí antes que ellos?
—Exacto querida amiga. Yo fui uno de los primeros en caer aquí por traición y aproveché mi condición. Ahora que lo sabes, enciende la vela y así nos podremos ir todos.
— ¿Todos?
—Bueno, solo nosotros. Obviamente no voy a dejar que esa gentuza salga allí fuera y acabe con mi plan.
— ¿Qué plan?
—Cuando yo caí, me dijeron que si encontraba una forma de salir yo solo, me lo perdonarían todo y me dejarían libre. Así que, ya ves. Ahora, haz el favor de no hacerme perder el tiempo.
—Suéltala y lo hago.
Ismael no se negó, se agachó en el suelo y puso la vela allí, de pié. Lily también se agachó, David y April se acercaron.
Lily encendió el mechero y acercó el fuego a la vela, en cuanto prendió, todo se volvió oscuro a su alrededor, excepto la vela. El fuego que producía era totalmente negro, sin embargo, iluminaba.
Ismael fue rápido y la levantó del suelo, luego se alejó de ellos.
Lily ya se imaginaba que lo haría.
—Dime Ismael... ¿Sabías que solo puede encender aquel que tenga el nombre grabado?
La vela empezaba a derretirse, más rápido que las velas normales.
—Claro que lo sabía.
— ¿Y sabías que solo puede apagarla la misma persona que la enciende?
Entonces el dudó, miró la vela e intentó apagarla, ya estaba medio derretida y el nombre de Lily no se veía. No conseguía que se apagara la llama de ninguna forma, entonces Lily se levantó.
Ismael no veía que detrás de él se acercaban todos sus súbditos, que eran muchos. Habían estado escuchando a Ismael hablar. Tantos años llevaban allí, que ya no les importaba a salida ni volver, lo único que querían era a su líder, sin él, ellos ya no serían nada. No dejarían que se marchara.
Todos avanzaron hacia él, solo entonces Ismael se dio la vuelta y los vio.
Lily aprovechó el momento, cogió de la mano a David y se lo llevó consigo mientras le quitaba la vela de las manos a Ismael. No esperó ni un solo momento y sopló la llama negra. Esta se apagó al instante y dejaron de escuchar los gritos de la muchedumbre que había empezado a atacarlos.

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