miércoles, 28 de octubre de 2015

Dark Light 35

Capítulo 35
Alphas I


Había pequeñas luces azules que titilaban, también había quedado alguna pantalla de ordenador encendida, pero en blanco. Sus ojos no tardaron nada en acostumbrarse a esa rara oscuridad. Lily pudo divisar un sofá a apenas un metro de distancia, así que no dudó en sentarse. Hacía tanto tiempo que no estaba tan cómoda, que se hubiera echado una siesta si no fuera por las circunstancias.
Después de pasar casi un minuto en esa oscuridad, escuchando movimientos o susurros pero sin ver nada, Lily se hartó de esperar.
— ¿Vais a encender las luces de una maldita vez o qué? Sé que estáis ahí.
—Tiene razón chicos, estáis haciendo el tonto...
Todas las luces se encendieron de repente iluminando toda la estancia. Parecía un enorme despacho y sala de descanso para múltiples personas.
La que había encendido las luces era una chica joven, el pelo rubio atado en una cola, pero con medio flequillo suelto, sus ojos eran de color azul agua. En ese momento vestía con unos pantalones blancos, un crop top de tirantes y el mismo color y unas zapatillas de deporte blancas. Tenía un aspecto muy juvenil, era bellísima y parecía más relajada que la última vez que la había visto. En su mano tenía un mando a distancia con muchos botones y una correa que lo ataba a su muñeca.
—Bienvenida Lily, me llaman Swan.
—Realmente, tienes razón, se comportan como críos, por fin nos vemos cara a cara Lily —dijo el Teniente.
Él era bastante mayor, vestía con un uniforme militar de alto rango, llevaba gorra, tenía el pelo gris y una gran barba. Lily pudo reconocer en su mirada que era un hombre lobo, había visto muchas veces esa mirada en David.
—Oh Hermes, déjanos jugar de vez en cuando.
Otra mujer con un precioso acento francés, y un poco más mayor que la primera, se acercó al Teniente y con una mirada pícara, le hizo una caricia y luego le besó.
Lily y David no dijeron nada, aunque parecía que esas personas, a pesar de estar hablándoles, pasaran olímpicamente de ellos dos.
Ella era morena, el pelo liso y largo, ojos rojos y colmillos, vestía un bonito y femenino traje de oficina. No dijo su nombre.
Por detrás de Lily aparecieron otros dos chicos, los dos parecían humanos y eran gemelos o mellizos. Tenían la misma cara, la misma altura, llevaban la misma ropa completamente informal... Incluso tenían el mismo peinado, solo que uno de ellos era rubio y el otro tenía el pelo negro, a Lily le recordaron a Edgar y Leandra en ese aspecto.
— ¡Bo!
Al parecer intentaban asustarla, pero nada podía sorprenderla después de tanto numerito. Ya eran cinco, faltaban solo cuatro para ser los nueve Alphas.
—Yo soy Axel —dijo el del pelo negro—. Y él... bueno, no suele decir su nombre.
Alguien apareció de la nada en la habitación, era una mujer con el pelo rojo oscuro y  atado en una cola, tenía puntiagudas orejas de elfo y los ojos verdes. Llevaba una mascarilla y guantes manchados de sangre, igual que su bata blanca. Se quitó los guantes y los dejó tirados por el suelo. De su bolsillo sacó un mando y se lo ajustó en la muñeca. Lily observó entonces que los seis llevaban el mismo mando a distancia.
— ¿Me he perdido algo?
—Estos estaban haciendo el tonto.
Un hombre viejo y flacucho estaba detrás de todos, estuvo todo el rato sentado en una silla giratoria, de repente se había dado la vuelta. Vestía un uniforme de limpieza muy simple y tenía en sus brazos un gato persa de color blanco.
— ¡Oye tú! ¿Qué te he dicho de manchar todo el suelo de sangre?
Otra mujer con una capa violeta brillante apareció y riñó a la doctora, parecía que estuviera vestida un poco como un mago de feria, pero llevaba botas de montaña y pantalones de gimnasia largos. Tenía el pelo castaño oscuro y rizado atado en una cola alta, pero le quedaban mechones de pelo sueltos que le rodeaban la cara. Llevaba unas gafas de aviador antiguas subidas a la frente.
Con un movimiento de mano, hizo desaparecer los guantes ensangrentados del suelo, ella era una bruja, seguramente.
—Me llamo Jenebith.
—Falta uno —dijo David con toda la obviedad del mundo.
Una mujer con el pelo negro y largo que iba vestida de blanco, le puso una mano a David en la espalda, él se asustó y gritó. Ella no dijo nada.
—Es una banshee, si abre la boca te deja sordo —dijo Jenebith.
La banshee miró a su compañera enfadada, intentando reprocharle con la boca cerrada.
—Bueno Lily ¿qué piensas sobre nosotros? —dijo Swan.
Lily estuvo callada todo el tiempo, pero cuando le hizo la pregunta, no pudo aguantarlo ni un segundo más. Empezó a reír escandalosamente.
— ¿Qué le pasa? —susurró Axel.
—Se ha vuelto loca —dijo David, mirándola de pié mientras ella se retorcía entre risas en el sofá.
Lily tardó un buen rato en serenarse, pero cuando lo hizo, para ella no se había acabado la broma.
—Nadie los conoce —dijo, con tono misterioso e imitando lo que mucha gente le había dicho—. Nadie los ha visto. Nadie sabe quiénes son realmente. Solo sabemos que los Alphas están en algún lugar.
En seguida, volvió a reír, esa vez David también pilló el chiste.
—El camarero —Lily señaló al gemelo de Axel—. El de la limpieza —señaló al viejo sentado en un sillón—. La bibliotecaria —esta vez su mirada se puso sobre la banshee—. La doctora —señaló a Sharon—. La despistada de las oficinas —puso su dedo frente a Swan—. Y tú...
—La del departamento de control de armamento —dijo David, señalando a Jennebith.
—Vosotros, ni idea de quienes sois, pero seguro que os he visto —Lily señaló al resto—. Sí, desde luego, nadie os ha visto jamás. Vamos, estáis super escondidos. No lo hubiera adivinado nunca, en serio... Pero venga, la pregunta del millón ¿qué demonios sois vosotros?

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