miércoles, 23 de diciembre de 2015

Dark Light 36

Capítulo 36
Alphas II


—Yo creo que no hace falta que responda a esa pregunta —dijo Sharon.
—Lo mismo digo —la siguió la vampiresa, que agarró del brazo a Hermes para incluirlo.
La primera persona a la que miró Lily fue a Swan.
— ¿Qué te dice mi nombre? —le preguntó esta.
— ¿Cisne? —contestó David en su lugar.
—Exacto, soy una mujer cisne.
— ¿Qué se supone que significa eso?
Swan sonrió, realmente le encantaba hacer eso, pero no lo hacía muy a menudo. Levantó sus brazos como si estuviera desplegando unas alas y en eso se convirtieron. Unas grandes alas blancas pegadas a sus brazos.
Fueron unos segundos alucinantes y que sorprendieron a todos los presentes en la habitación. Cuando volvió a recoger sus brazos, ella volvió a la normalidad, pero había provocado un pequeño desastre al chocar sus alas contra los objetos de su alrededor, y también por el viento que había creado al mover las alas, además, todo se había llenado de plumas de cisne.
— ¡Swan! ¡Aquí dentro no! Mira la que has armado —dijo Jenebith.
Se llevó las manos a la cabeza mientras Swan se reía por lo bajini, empezó a pasearse de un lado a otro mientras lo ordenaba todo usando la magia. Lily no entendía porqué se quejaba tanto si podía resolverlo todo tan fácilmente.
— ¿Y vosotros?
El camarero sin nombre sonrió de manera provocativa, tenía una mirada daba miedo. Su gemelo había desaparecido.
—Yo soy... un incubo.
—... Vale...
Lily hubiera podido jurar que le había guiñado un ojo, pero empezó a darle un poco de grima, sobretodo al pensar que podía haber llegado a gustarle en algún momento.
Detrás de ella escuchó un rugido, cuando miró hacia atrás no pudo evitar gritar. Había un puma negro enorme detrás del sofá. Aunque no parecía realmente peligroso, solo un gatito gigante.
—Es... ¿Axel?
El puma pareció querer responderle, saltó sobre el sofá y se puso delante de Lily, se acostó en el suelo y empezó a restregarse contra el suelo cual gato casero.
—Es un nahual —dijo Jenebith.
— ¿Qué es eso?
—Que se convierte en animal y etc etc —contestó el camarero sin nombre.
Lily miró a los dos gemelos, supuestamente gemelos. El gatito negro/puma y el demonio.
— ¿Sois hermanos?
Uno asintió, el otro se sentó y ladeó la cabeza.
—Vale... ¿Entonces porqué no sois de la misa especie? ¿Que lógica tiene eso?
—Es largo de explicar —dijo Axel, que se había convertido de nuevo.
Solo le quedaban dos.
—Y... ¿la banshee no habla nunca?
La chica de pelo negro parecía un poco entristecida.
—Tiene un modulador de voz —respondió Swan—. Un micrófono capta las ondas de su voz que están a alta frecuencia y las transforma para que no nos destroce los tímpanos a nosotros. Pero lo perdió.
Lily y David la miraron incrédulos.
— ¡Sois los jefes de Dark Light! ¿No sois capaces de encontrar un objeto que vosotros habéis perdido?
La Banshee parecía estar a punto de llorar y eso era peligroso.
—En realidad, creemos que alguien lo escondió —dijo Swan.
Jenebith no pudo evitar reírse. Axel y ella empezaron a discutir, la chica banshee parecía querer intervenir, pero no se atrevía a pronunciar una palabra. Tanto discutieron Axel y Jenebith que esta empezó a correr y Axel la persiguió convertido en puma. Desaparecieron entre los numerosos estantes y mesas que había por la sala.
— ¿Y tú? —le preguntó al hombre de la limpieza.
—Yo solo limpio —dijo, pero Lily estaba segura de que mentía o no quería revelarle nada.
—Pero la más importante de las preguntas es... ¿Cuánto tiempo llevamos allí? —dijo David.
—Y también qué hacemos aquí —continuó Lily.
Cuando Jenebith, Axel  y la Banshee volvieron, la última ya había recuperado su modulador, consistía en un micrófono y unos cascos.
—Más de cinco años, realmente os habéis perdido mucho —dijo la Banshee, su voz sonaba un poco artificial, pero era realmente bonita y al parecer se oía a través de sus cascos—. Mi nombre es Alida.
—Cinco años... no me parecieron más que unos días —dijo Lily.
Todos los Alphas ahí reunidos se coordinaron a la vez, sacaron sus mandos y pulsaron unos botones. La sala se oscureció por completo pero el techo blanco se iluminó como una pantalla de cine.
La imagen que se mostraba era una ALERTA roja titilante, una alerta que había aparecido por todo el edificio en algún momento.
—Justo cuando tú desapareciste por segunda vez —comenzó a decir Sharon— llegó una epidemia a Dark Light. Virus Beta, así acabamos llamándolo ya que provenía de la misma organización. Antes de que pudiéramos darnos cuenta, los primeros infectados habían muerto a causa de este. En solo unos días casi el 50% de los agentes estaban infectados o si no en cuarentena. Todo el edificio estaba en cuarentena de hecho. A los únicos a los que no afectaba era a los vampiros.
—Durante el tiempo que estuvimos afectados por el virus, la mismísima Beta consiguió hackear nuestros programas y entrar en la red informática del edificio, dejando a todos claro que estaban un paso por delante de nosotros —dijo la vampira.
—Presentíamos un gran ataque al edificio, que como deberías saber, no tiene una ubicación exacta en el mundo, pero se puede acceder aquí. Preparamos el terreno exterior para el ataque. Cogimos a los mejores soldados de más alto rango que quedaron vivos y no fueron infectados —continuó Hermes.
Por primera vez en todos esos años, Lily pudo ver el exterior del edificio de Dark Light, hacia arriba estaba cubierto de nubes y a su alrededor había una espesa niebla. Pudo ver los campamentos que habían montado alrededor y cuando comenzó la primera ola de ataques.
—Tuvimos razón, nos atacaron. Este era solo un grupo de reconocimiento, aunque nadie consiguió irse de nuevo, las noticias llegaron a Beta de todas formas.
Aura estaba dirigiendo la batalla desde primera fila. En ese momento Lily se preguntó lo que no le había dado tiempo a pensar ¿dónde estaba ella? La imagen cambió justo antes de que ella soltara todas sus armas y Lily pudiera verlo. Aparecieron muchas más, pero en las próximas no vio a su hermana.
—No encontramos cura al virus Beta, pero si una forma de eliminarlo —dijo Sharon.
— ¿Qué quieres decir?
—Es largo de explicar, pero digamos que aunque no podamos matar aún al virus, se le puede sacar del cuerpo como si fuera solo un parásito. Luego solo queda esperar a que el paciente se recupere de los síntomas y sobreviva, aunque seguirá siendo vulnerable al virus.
—Cuando esto se logró, ya había pasado más de un año, recibíamos ataques diarios aunque no fueran directos. Pero conseguían acercarse lo suficiente para provocar daños en los edificios.
La imagen del una planta del edificio destruida, había sido un ataque de bomba.
—Hay cosas que no se pueden reconstruir por arte de magia —añadió Jenebith—. Como los que ves hubo bastantes y durante mucho tiempo. Nunca sabríamos cuando iban a atacar de nuevo. Dark Light tuvo años de muy mala suerte, estuvo al borde de la extinción para así decirlo.
—Pero cuando conseguimos eliminar el virus, fuimos al ataque. Tardamos más de dos años, pero gracias a la información que tú nos dejaste, conseguimos acabar con ellos. Punto por punto, base por base.
—Al final, encontramos a Johann. Beta ya no existe. Aunque murieron muchos por el camino, de los nuestros y de los suyos.
— ¿Y dónde están todos ahora? Los presos, quiero decir.
—Muchos encerrados, otros en el foso, los demás muertos. Johann está encerrado en una de las celdas de más alta seguridad.
— ¿Y quienes murieron? ¿Qué hay de Leandra y de Edgar? —David fue el primero en preguntarlo.
—Ese es un tema complicado, la gente que murió fue mucha... Los nombres... Fueron demasiados.

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