domingo, 23 de octubre de 2016

Mensaje del presente y el pasado para el futuro

Como se puede apreciar mirando la fecha de publicación de mi última entrada, este blog está, lo que se dice, un poco abandonado. Realmente no se si después de estos meses de parón todavía hay alguien que entre aquí, pero por si lo hay, dejo este mensaje dirigido a cualquier visitante del futuro.
No se si es que no me apetece escribir.
No se si es que no me queda qué decir.
No se si es que no tengo tiempo.
Simplemente no se porqué.
Pero hace ya algún tiempo que no consigo escribir nada coherente, ni una triste redacción. Así que hasta que vuelvan a visitarme las musas, este blog quedará temporalmente paralizado.
Cuando al fin aclare mis ideas y decida que rumbo quiero que tome este blog, volveré a escribir. Hasta entonces, gracias por tu atención y nos vemos, espero, muy pronto.
Atentamente: Natalia Neicker


viernes, 12 de agosto de 2016

La princesa que no quería ser rescatada

El príncipe James cabalgaba por el bosque oscuro con su caballo blanco (Luna) en busca de un antiguo castillo abandonado. El rey de Wenland había prometido la mano de su preciosa hija a quien pudiera encontrar este lugar y... rescatar a la princesa.
Decían que la había secuestrado un enorme dragón. El rey mandó patrullas de búsqueda, pero no encontraron más pistas que aquel castillo abandonado, donde podían escuchar, algunas veces, los rugidos del dragón. Pero ningún grupo conseguía acercarse, puesto que alertaban al dragón con su presencia.
De esta manera, el rey propuso a todos los príncipes de los reinos cercanos que buscaran el castillo en el bosque oscuro, mataran al dragón y rescataran a la princesa, entonces esta sería suya.
James no era el primero en ir hacia allí, pero todos los demás que habían ido antes que él, habían muerto en un fatal accidente. Los que no, habían vuelto con historias de terror sobre la ferocidad del dragón y lo peligroso que era acercarse a él. 
Luna galopaba entre los árboles del bosque oscuro. Conforme se adentraba, la vegetación se hacía más exuberante, dificultando el paso del caballo, mientras la luz parecía apagarse lentamente, hasta que todo era oscuridad casi completa. 
Después de mucho camino, logró atravesar todo el bosque y encontró un puente colgante en ruinas. Todavía parecía viable, así que se aventuró a cruzarlo con el caballo. Apenas llegó al otro lado, este cayó, dejando así la imposibilidad de dar marcha atrás.
Delante de él, se alzaba un gran castillo de piedra, era verdaderamente antiguo. Algunas partes parecían destrozadas, pero aún así su grandeza era muy imponente. Sus muros eran tan altos que eclipsaban al sol, dando la impresión de que a ese lado del castillo, ya hubiese anochecido.
El gran portón, que daba paso a los jardines del castillo, estaba abierto. Sin embargo, con el paso de los años habían crecido zarzas que impedían el paso. James desmontó y dejó a su caballo en la entrada. Después de coger todo su armamento, descubrió que había un hueco entre las zarzas, un hueco suficientemente grande cómo para que él pudiese pasar, arrastrándose por debajo de estas. Así logró entrar al jardín del castillo.
No había ni un alma, parecía completamente deshabitado, ya que el jardín estaba descuidado, habían crecido enredaderas que cubrían casi por completo los muros. No había rastro de vida, excepto una antorcha.
La antorcha estaba justo en la puerta de la entrada al edificio. James entró y allí descubrió que su camino estaba iluminado por muchas más antorchas, que le conducían por los pasillos laberínticos y las escaleras serpenteantes. Finalmente, llegó a su destino.
Igual que en los cuentos de hadas que se escuchaban en su reino, la princesa estaba encerrada en la torre más alta del castillo. En cuanto estuvo en frente de la puerta, se armó de valor y confianza para entrar. Supuso que estaría encerrada y no podría abrirla así como así, ya que decían que la princesa estaba atrapada allí. Se alejó unos pasos para coger carrerilla y arremeter contra la puerta, con la intención de tumbarla y podes así abrirla.
En cuanto él se lanzó contra la puerta, esta se abrió, pero no fue él quien lo hizo. En lugar de chocar contra la puerta, chocó contra la persona que estaba allí y cayeron los dos al suelo.
— ¿Pero qué demonios? ¡Apártate ahora mismo! —gritó ella.
James se levantó rápidamente y le ofreció la mano a ella, pero la chica se levantó por si sola. La miró detenidamente un momento. La princesa tenía un vestido azul brillante, el pelo castaño y largo, recogido de forma sencilla con algunas trenzas, los ojos verdes y la piel pálida. Ella era la princesa Alice, la más deseada de todos los reinos.
James hizo una reverencia.
—Princesa Alice... He venido a rescataros en nombre de mi reino...
— ¡Venga ya otra vez no! —Ella lo cortó y no dio tiempo para que pronunciara el nombre de su reino.
—... ¿Disculpe?
—Vuelve por donde has venido, antes de que el dragón te mate.
Se trataba de una seria amenaza.
—No os preocupéis princesa, yo lo mataré y me llevaré su cabeza para demostrarlo a los 12 reinos. Os llevaré de vuelta a vuestro hogar y luego...
—Os convertiré en mi esposa y bla bla bla... Gracias, pero no me interesa tu oferta. Ahora vete. Este castillo es mi hogar y ese dragón es mi familia. 
James se quedó atónito, pero no por eso abandonó su misión. La princesa debía estar, desde luego, hechizada, para que creyera que ese era el lugar donde debía estar. Pero James no estaba dispuesto a permitir que una criatura tan temible como un dragón, abusara de la inocencia de una princesa. Se ajustó la armadura y se arrodilló ante ella. Luego le cogió la mano y le dio un beso en el dorso.
—Volveré a por vos, mi amada.
Se levantó y salió de la habitación.
Alice hizo una mueca en cuanto él se fue y se limpió la mano contra el vestido. Él no era el primero que se las daba de valiente y luego moría: aplastado, asfixiado, quemado, masticado... O otras cosas que solía hacer el dragón a la visita no deseada.
Nadie, absolutamente nadie le entendía, excepto Alice, Alice podía hablar con él, era su mejor amigo. Él la protegía a ella y ella le hacía compañía. Era el último en su especie, el día que muriera, se extinguirían los dragones. Simplemente, ella no podía dejar que él estuviese tan solo el resto de su vida.


*   *   *

James fue a la parte trasera del castillo, donde encontró al dragón dormido. Pensó en ir despacio y cortarle el cuello con su espada. No le tenía miedo, aunque fuera tan grande que pudiera aplastarlo con una de sus gigantescas patas o comerlo de un bocado... Tal vez fuera tan grande que ocupara todo el patio trasero del castillo inclusive el muro derribado y el bosque. Tal vez midiera tanto como cuatro humanos, aunque de momento estaba acostado en el suelo... Pero se veía capaz de poder con él. Estaba recubierto de escamas azules y tenía cuernos en la cara, cosa que le daba un aspecto más fiero. Pero James no tenía miedo.
Se acercó a él y cuando estuvo suficientemente cerca de su cara, pudo notar su aliento tan caliente como un volcán en erupción.
—Adelante, prueba a ver —dijo Alice, que estaba al lado del dragón.
— ¿Cómo habéis llegado hasta aquí, mi señora?
Alice señaló la torre y su ventana, aunque muy alta, había escalado y había llegado antes que él.
—Es mejor que os alejéis princesa, esto podría volverse peligroso.
Alice negó con la cabeza, no se movió del lugar donde estaba.
Cuando James estuvo suficientemente cerca, el dragón despertó de repente y abrió uno de sus dos ojos negros. Le miró detenidamente, luego abrió la boca llena de afilados colmillos y rugió.
James retrocedió, el dragón se puso en pie de repente y miró a Alice. Parecía que ella le estuviese hablando, pero sin mover los labios, tal como hacían las brujas. Ella le decía que se marchara.
El dragón levantó el vuelo y desapareció en el cielo, en dirección al bosque. James echó a correr hacia el bosque también. No podía dejar que escapase.
Antes de que pudiera cruzar el muro derrumbado por el dragón, Alice le detuvo, estaba justo detrás de él.
—No lo hagas por favor, no necesito que me salves.
—Me enfrentaré a él, pase lo que pase.
—Morirás pase lo que pase. Todos murieron y tú lo harás también. Deja esta locura de hazaña y vuélvete por donde has venido antes de que seas tan solo un cadáver más de este bosque.
—No me importa morir. Me enfrentaré a la muerte con valentía y moriré con el honor de haber luchado contra un dragón, si es necesario.
Salió al bosque, pero antes de que se fuera...
— ¿Sabes algo de un tal, Sir Michael de Greenland que volvió de aquí?
James asintió. Él había sobrevivido y había conseguido volver a su reino después de enfrentarse al dragón, pero no lo venció.
— ¿Y no dijo nada?
Se detuvo a pensarlo. Había escuchado un rumor acerca de él cuando volvió, decía que la princesa no quería ser rescatada. Pero no le dio vueltas, a él solo le importaban dos cosas: matar al dragón, conseguir a la princesa... 
Se dio la vuelta y se marchó encaminado al bosque.
Alice no era capaz de entender de dónde se sacaban todos esa mentalidad heroica. ¿Por qué no podían aceptar un "no" por respuesta? ¿Todo tenía que ser tan radical y terminar con la muerte?
Príncipes... Vivían en su propio cuento de hadas, sin comprender que no todos los cuentos tenían un final feliz y que no todas las princesas soñaban con un héroe dispuesto a luchar y morir por ellas.

*   *   *

El dragón estaba en un claro en el bosque, al otro lado del castillo. Empezaba a atardecer. El caballero armado apareció frente a él dispuesto a atacarle, pero el dragón no sabía que hacer. Alice le había dicho que huyera y que ella se encargaría del humano. ¿Debía atacar? ¿Debía esperar? ¿Huir? No quería defraudar a Alice, pero él tampoco iba a dejarse vencer por un humano recubierto de metal.
James se puso el casco y desenvainó su espada. El dragón no se movió, solo rugió con fuerza hacia él.
James corrió hacia el dragón y le atestó el primer golpe a una de sus patas delanteras, le cortó y eso dolió al dragón. Empezó a salir sangre de su pequeña herida, pero aunque el corte había sido profundo, para un dragón de tal envergadura, solo era un arañaszo. Levantó la garra del suelo y volvió a rugir, parecía dispuesto a echar fuego pro la boca en cualquier momento.
—Última oportunidad Sir James de no-sé-qué reino, vete ahora o no me haré responsable de lo que el dragón haga contigo.
Alice volvía a estar allí, entre los dos. James pensó en ese momento, que la muchacha se movía muy rápido por el bosque, a pesar de ser una princesa.
—Lucharé. Y si hace falta moriré en honor a mi reino.
Alice negó con la cabeza decepcionada, luego fue hacia su dragón, que agachó su cabeza. Alice le acarició, luego le susurró.
—Ya lo intenté, pero es igual que los demás... Haz que... se vaya.
El dragón se levantó, Alice se agarró a una de sus garras y observó la pelea desde allí.
James fue directo hacia el dragón, el dragón le atacó con una de las garras y James le cortó de nuevo, pero cayó al suelo del impulso.
El dragón echó llamas por la boca e incendio el bosque que les rodeaba, James volvió a atacar, pero no llegó a hacerle nada, pues volvió a caerse y no tuvo tiempo de levantarse. El dragón agachó la cabeza y le agarró con los dientes, James solo pudo gritar antes de que el dragón azul cerrara por completo su boca y convirtiera al príncipe en su aperitivo.
Su boca y sus dientes se llenaron de sangre, que chorreó hasta llegar al suelo. Luego lo escupió lejos, volvió a rugir y despegó el vuelo, con Alice todavía agarrada a él y ella con lágrimas en los ojos. Mientras se iban, prendió fuego a todo lo que quedaba del bosque.
Así termina la historia de James, terriblemente asesinado por un dragón. Y su caballo Luna, que huiría del terreno horas después.
Durante los años venideros, caballeros y príncipes de los 12 reinos acudieron nuevamente a rescatar a la princesa Alice. Hasta que un día, al fin comprendieron que no lo conseguirían nunca. La princesa no quería ser rescatada. Nadie más se acercó al castillo.
Nació una nueva leyenda, que sustituyó a la de la princesa cautiva. La leyenda de la bruja que susurraba a los dragones y arrasaba con cualquiera que le viniera al paso. La bruja Alice.
Más tarde, el dragón murió de viejo. El último de su especie, pero no estuvo solo, ya que Alice nunca rompió su promesa, nunca lo abandonó. Incluso cuando de él solo quedaron huesos, Alice se quedó a su lado, en el antiguo castillo. Hasta el fin de sus días.
Decían que estaba cautiva, decían que era una bruja... Pero puede que al final ella fuera la única princesa realmente libre de los 12 reinos.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Dark Light 55

Capítulo 55
Salto

Parecía una especie de adivinanza o pista, tal vez Mae solo se estaba burlando de ella. Quién sabe qué cosas tenía en la cabeza esa niña.
Lily se fue a ver a Sally y le dijo que le mandara un mensaje si Aura despertaba mientras ella no estaba. Luego fue hacia los ascensores y pensó en la planta 27, la planta de entrenamientos sector B. Era el sector donde se entrenaba el manejo de armas, sabía que ese era el único sitio en el que había taquillas. En las taquillas cada uno guardaba todo lo que llevaba encima antes de coger las armas de entrenamiento. Solo en la planta 27, dónde entrenaban los de rango más alto, tenían taquillas personales, con nombre y llave.
Nadie le prestó atención cuando se coló en la sala de entrenamientos, a pesar de que había mucha gente en el interior, más interesados en hablar con sus compañeros que en entrenar. Tal vez por eso no se fijaron en Lily.
Estuvo paseándose durante un largo rato buscando las taquillas a partir de cinco mil. ¡Eran demasiadas! Después de media hora buscando, encontró finalmente la taquilla 5524. Se dio cuenta solo al final que las taquillas tenían el número del agente de Dark Light, por eso no estaban ordenadas numéricamente. La que ella buscaba estaba al final de la sala, en la parte de arriba, a su altura. Miró la llave para comprobar que era la correcta, solo entonces se dio cuenta de que tenía un llavero de un vampiro chibi. Eso le extrañó, pero no le dio demasiada importancia.
Abrió la taquilla sin darse cuenta de que había un niño a su lado mirándola (era un elfo). Este, en cuanto vio que abría la taquilla, envió rápidamente un mensaje a su compañera.
Dentro de la taquilla no había nada extraño, unos pares de esposas, algo de munición que había sido olvidada allí... Y el pañuelo rojo de Aura.
Lo sacó casi sin poder creérselo, pensando todavía que era imposible que fuera el mismo, pero no cabía duda, era ese. Cuando lo extendió, se dio cuenta de que estaba rasgado, seguía de una pieza, sin embargo, tenía las marcas de unas garras de lado a lado.
Alguien cerró de repente la puerta de la taquilla.
Lily se dio la vuelta asustada. Era una joven, con el pelo rubio y largo, llevaba un vestido de color beige, con volantes de color rojo oscuro y bordados rojos. Una chaqueta larga de color granate con botones y guantes sin dedos. Tenía los ojos rojos, una sonrisa muy simpática y unos colmillos aterradores.
— ¡Vaya! Esa es la llave que perdí. Gracias —dijo con una voz melódica.
Natalie se la quitó de las manos.
—Pero... ¿Por qué la tenías tú eh?
—Yo...
—Ladrona... —murmuró Natalie, su humor parecía haber cambiado de golpe—. ¿Qué hacías husmeando en mi taquilla? ¿Pensabas encontrar algo interesante Lily?
—... ¿Cómo sabes quién soy?
—Primero, conocí a tu hermana. Segundo, todo el mundo sabe quien eres. Pero por si no lo sabías, husmear en las taquillas de tus superiores es un delito gravemente castigado por Dark Light y...
En ese momento, sonó una alarma en el busca de Lily, una alarma que ella no había llegado a escuchar nunca, porque todo el tiempo que llevaba en Dark Light, lo llevaba siento una "Principiante".
Mientras Lily sacaba el busca para mirarlo, Natalie y el niño elfo que estaba a su lado miraron instintivamente hacia el panel de novedades.
—Un Salto. Ha dado un salto de nueve rangos —dijo el niño.
Lily no estaba tan emocionada cuando vio en su busca la notificación de su subida de rango, estaba preparándose para escribir un mensaje. Entonces Natalie vio también la anotación de su próximo ascenso.
—... Esto... Olvida lo que he dicho —dijo Natalie—. Toma, te regalo la taquilla si te hacía tanta ilusión.
Le volvió a poner su llave en la mano.
Pero a Lily no le hacía tanta ilusión tenerla. Le devolvió la llave, pero no soltó el pañuelo de Aura en ningún momento.
—Tengo prisa, adiós.
Lily se fue corriendo.
— ¡Oye! ¡Espera! ...


*   *   *

Sabía perfectamente que no podía desvanecerse hacia la planta de los Alphas, iba a ir corriendo hacia el ascensor. No se dio cuenta de que todo le mundo reconocía su cara y la estaban mirando.
Antes de que llegara a su destino, Víctor se interpuso en su camino, la cogió de la mano y se desvaneció con ella, sin darle la oportunidad de elegir su destino.

miércoles, 22 de junio de 2016

Dark Light 54

Capítulo 54
Desertora

Todo el tiempo sus ojos estuvieron cerrados. No pudo moverse ni escuchar absolutamente nada, pero podía sentirlo todo a su alrededor. Todo lo que tocaba, todas las personas que se movían a su alrededor. Estaba en un estado de inconsciencia consciente, lo sentía todo pero no podía manifestarlo.
Hubiera dado cualquier cosa por poder abrir los ojos, por hablar o por moverse. Pero ese era el precio que tenía que pagar por lo que había hecho. Ya lo sabía, no era la primera vez.
Pero era diferente. Antes no le hubiera importado quedarse paralizada por días por culpa de las drogas. De hecho, le parecía que no era tan malo comparado con el regocijo de hacerlo y esa sensación de poder destruir el mundo. Pero ella quería despertar.
Si todo lo que había vivido esa noche no era un sueño, volvía a tener una razón para vivir en el mundo que la rodeaba. Deseaba tanto poder abrir los ojos para volver a ver a su hermana, que no supo como lo consiguió, pero lo hizo.
Abrió los ojos y la luz artificial de la habitación la cegó, todo era tan blanco que no reconocía nada de lo que veía. En cuanto su vista se adaptó, se levantó de golpe. No tardó en reconocer la habitación, todas eran iguales en Dark Light.
Estaba de nuevo en Dark Light, lo que significaba que todo lo que recordaba era real, estaba en la realidad.
Se puso en pié con la intención de salir corriendo de allí.
— ¡Aura!
Sally estaba en frente de la puerta. Corrió hacia ella y la abrazó.
— ¡Idiota! ¿Por qué? ¡¿Por qué me hiciste esto?!
—Sally...
— ¿Sabes cuánto hemos sufrido por ti? ¿Por qué? —le reclamaba.
—... Lo siento.
Sally soltó a Aura y la miró. Ella estaba llorando y Aura parecía resentida, ni siquiera la miraba.
Se fue pensando que no le importaba nada más en Dark Light. Sin pensar, en primer momento, que no había ido allí por Lily y que había alguien más a parte de ella a quien tenía. Fue impulsivo, ni siquiera lo pensó, pero de repente estaba corriendo y se había ido muy lejos. No había vuelta atrás, era una desertora.
— ¿Y qué has hecho? ¿En qué te has convertido? ¿Se puede saber que llevas puesto?
Entonces Aura se miró a sí misma en uno de los espejos de la habitación. Ni siquiera recordaba cuándo se había puesto esa ropa, solo había aceptado que formaba parte de ella.
—Te había traído tu uniforme... —Sally señaló una mesilla que había al lado de su cama—. Si quieres voy a avisar a Lily.
—Yo iré a buscarla —se apresuró a decir Aura.
Con solo escuchar su nombre, sus ganas de volver a verla aumentaban por momentos. Aura se dio la vuelta y cogió su uniforme para cambiarse, sin observar que algo había caído al suelo. Sally decidió no decir nada más por el momento. Las cosas tal vez se arreglaran con el tiempo.
Solo cuando se vistió observó la insignia en el suelo y la recogió. La miró durante un segundo, pero luego la dejó caer de nuevo.
Iba a marcharse otra vez, pero Sharon había aparecido allí de repente.
— ¿No te la pones? —le preguntó.
Las dos cruzaron miradas.
— ¿Medalla al honor? No me la merezco. Soy una desertora. ¿Verdad Alpha? —lo dijo con una sonrisa burlona.
—...
Sharon desapareció de allí cómo si nunca hubiera estado. Aura salió de la habitación sin darle importancia.
Pasó desapercibida entre la multitud que iba de un lado al otro por la planta. Unos metros antes de llegar al ascensor se detuvo ante un gran panel electrónico. La gente iba pasando por su lado, entrando y saliendo del ascensor. 
El panel mostraba las novedades de Dark Light. Cuando hubo una alerta de ataque, apareció allí, cuando estuvieron en cuarentena, apareció allí. También apareció allí cuando acabaron con Beta y detuvieron a Johann y a Megan. Cuando no había grandes novedades, mostraban los ascensos y también los agentes de Dark Light con el rango más alto. 
Iban pasando nombres y posiciones rápidamente, un Principiante que ascendía a Bronce. Uno de rango Plata que pasaba a Oro, etc. Cuando se adelantaban más de un rango, aparecía durante más tiempo, lo llamaban "Salto". Alguien del rango Plata había ascendido a Zafiro de golpe. Los que estaban en el pasillo se detuvieron a curiosear.
Nancy no estuvo allí para verlo, pero todo el mundo aplaudió, incluso Aura.
Pasaron un par de personas más y volvió a mostrarse un Salto. Un Principiante que había ascendido de golpe al rango Diamante. Se había saltado ocho rangos, el Salto más alto que se podía dar.
Volvieron a escucharse aplausos y hasta silbidos, algunas exclamaciones como "Flipante" o "¡Eso sí que es dar un Salto!
No hubo más anuncios, así que volvieron a mostrar el top de los agentes con rango más alto. Se rumoreaba que los que estaban en el puesto más alto tenían posibilidades de convertirse en Alphas. De hecho, el primer nombre de la lista tenía una nota "Próximamente ascenso".
—Eso significa... ¿Un agente se va a convertir en Alpha? —dijo alguien que estaba al lado de Aura.
Todos los agentes que se encontraban en Dark Light en ese momento se detuvieron para mirarlo. Muchos pensaban que tenía que ser un error, eso no podía pasar, todos sabían que los Alphas eran 9, ni uno más, a pesar de nos numerosos rumores.
Erin también estaba allí cuando ocurrió el Salto y, al no poder creérselo, se adelantó a todos y se puso en medio del panel. Puso la mano en el número 1, Lily Edwin y el panel mostró su fotografía. Con todo el odio que Erin le tenía a esa chica, no podía evitar sentir admiración y a la vez envidia.
Era una fotografía antigua, Lily todavía tenía el pelo largo y sonreía. Erin se dio la vuelta en ese momento para irse de allí antes de cabrearse aún más y ponerse a pelear con alguien. Pero chocó de cara con Aura y por un momento pensó que era ella.
Erin conocía perfectamente la historia de Lily y Aura Edwin ¿quién no? La reconoció en cuanto vio sus ojos rojos y no pudo evitarlo.
—Aura Edwin... ¡Desertora! —le gritó con todo su desprecio.
Todo el pasillo se quedó mirándola en cuanto la reconocieron.
Edgar salió de entre la multitud y se lanzó sobre ella. Se desvanecieron un segundo antes de que comenzaran los abucheos.

Se convirtió en una desertora y lo iba a ser para siempre.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Dark Light 53

Capítulo 53
Inconsciente

Siguieron caminando, Lily llevaba a Aura consigo que estaba tan afectada que a penas notaba lo que ocurría a su alrededor. Todo para ella eran luces y sonidos y a veces el exterior le daba tanto miedo que no hubiera podido moverse. Lo único que la mantenía en pié era Lily y se alegraba de verla, la primera vez en cinco años.
Llegaron a una calle más apartada del centro, donde ya no circulaban tantos turistas. Lily vio un edificio no muy alto, podía ver desde abajo su azotea, o parte de ella. Se concentró en cada objeto que allí había, las antenas de televisión, la puerta para llegar arriba, que no había ningún muro que impidiera la caída... Cuando se situó, se desvaneció con Aura y desde allí fue a otro edificio más alto y a otro más alto... Así hasta que estuvo en el bloque de apartamentos más alto de ese barrio.
—Lily ¿me escuchas? No conseguimos tener tu posición exacta. ¿Sabes dónde estás? ¿Qué ves? —era la voz de Sally.
—Eh...
Veía solo edificios desde arriba, nada que pudiera ayudarles a encontrarla. Entonces levantó su mano hacia su boca para contestar y se fijó en algo, el anillo localizador de Aura. ¿Por qué no lo había pensado antes? En lugar de contestar, presionó la piedra azul.
—He mandado una señal...
—Tenemos la señal de Aura... ¿Tienes su anillo cierto? ¿Y ella? ¿Ella está?
—Está aquí.
Pasaron unos minutos hasta que empezó a escucharse el sonido de un helicóptero. No llegaron a aterrizar cuando Sally se lanzó desde más de cinco metros de altura hacia allí. Cayó de pie, por suerte, y fue corriendo hacia ellas.
Abrazó a Aura, la besó, Aura también la reconoció y la abrazó, Lily alucinó.
— ¿Vosotras...?
— ¿Algún problema con eso? —dijo Sally sin soltarla.
Lily negó con la cabeza. El helicóptero había aterrizado y Nancy, Edgar y Néstor habían salido.
—Aura...
Los tres se quedaron mirándola. Edgar se acercó a ellas, observó que Aura estaba llorando. Aura los miró unos segundos, luego se desmayó en los brazos de Sally.
— ¿Se ha desmayado? —preguntó Nancy alarmada—. ¿Cómo puede ser? ¿Le has dado algo Sally?
—No... yo no he sido.
— ¿Cuál es el problema? —preguntó Lily.
—Vampiro igual a muerto. Muerto igual a no duerme. No duerme igual a no se desmaya —dijo Nancy—. Solo hay una forma de que pierda la conciéncia tan profundamente y son unos polvos que tienen los elfos.
Los tres volvieron a mirar acusadoramente a Sally.
—La han drogado —dijo Lily.
— ¿Drogado?
—Eso dijo y eso vi.
Néstor ayudó a Sally y subieron a Lily al helicóptero, luego subieron ellos.
—Tenemos que llevarla a la enfermaría rápido —dijo Nancy.
El helicóptero estaba despegando.
— ¿Y por qué no os desvanecéis con ella? Es más rápido —dijo Lily.
—En primer lugar, porque desvanecerse con alguien en ese estado, o alguien que solo estuviera herido, empeoraría mucho su situación y hay pocas probabilidades de que sobreviva —dijo Néstor—. No vamos en avion por gusto Lily.
En ese momento recordó que Víctor lo había mencionado. Si ella estaba herida, podía desvanecerse sin problemas, pero si llevaba a alguien con ella podría empeorar porque no controlaba su situación al desvanecerse.
—Pero entonces tú... Cuando te fuiste con Nancy la pusiste en peligro.
—En ese caso era mejor intentarlo...
Nadie dijo nada más durante todo el viaje. Aura no despertó.

Cuando llegaron a Dark Light, Sharon le prometió que cuidaría de ella y haría que volviera sana y salva, por el bien de todos. Pero no les dejaron entrar en su habitación mientras todos los médicos y enfermeros de Dark Light se paseaban por allí, tratando de encontrar una solución.
Al principio, todos esperaron en el pasillo, con la esperanza de que lo consiguieran pronto. Pero finalmente Edgar se durmió en el suelo y cuándo despertó, Néstor le convenció de que tenía que dormir, los dos se fueron.
Erin llamó a Nancy para una misión, por lo que también se vio obligada a irse.
Sally fue la siguiente en dormirse, pero ella en cuanto despertó, solo se movió hacia uno de los sofás que había en la sala de espera cerca de la enfermería para seguir durmiendo.
Lily trató de estar despierta todo el tiempo. Estaba sentada en el suelo, con la espalda en la puerta de la habitación, cuando una enfermera bastante joven salió, llevaba las manos manchadas de sangre.
Lily reprimió un grito al verla así.
—Ah... No, no te preocupes —dijo Mae—. No es su sangre, lo juro. O sea... Le hemos tenido que poner un gotero con sangre, porque no sabemos cuanto tiempo ha pasado en ayunas, y a mi se me rompió una bolsa... Pero no le pasa nada.
— ¿Ha despertado?
—No... No hay cambios de momento así que se va a quedar lo que queda de día en observación.
— ¿Puedo entrar?
—La doctora ha dicho que no. Que si despierta, tiene que hacerlo por su propia voluntad sin que nadie la altere o podría no ser la misma.
— ¿Pero sabeis que le ha pasado?
—Es una droga extraña que lleva mucho tiempo tomando. Creemos que es eso lo que al final ha podido con ella y está en un estado de coma, técnicamente esta durmiendo. Han conseguido sacar una muestra y la están analizando. Sabemos que algunos de los efectos son parecidos a los de la cocaína, pero nada más. Alucinaciones, perdida del apetito... Esperan que despierte pronto.
— ¿Para poder interrogarla cierto?
—No somos tan malos.
Alida apareció de pronto en el pasillo.
—Queremos a Aura mucho más de lo que parece. Si la interrogamos a ella o a ti, es solo porque somos curiosos y queremos saber. ¿Qué ocurre cuando caes al foso? ¿Qué le pasó a ella? ¿Qué es esa droga? Pero nuestra prioridad es que vuelva a ser la que era, aunque ya no quiera estar en Dark Light.
Mae se quedó mirando a la bibliotecaria un poco alucinada, nunca la había visto hablar.
—Estoy segura de que conseguirá despertar, no te preocupes por ella.
Alida se fue y Mae y Lily se quedaron a solas otra vez. Sharon también salió de la habitación sin decirles nada.
Mae comenzó a limpiarse las manos con su bata.
—Tú... ¿No sabrás algo sobre David? —preguntó Lily de repente.
— ¿No has hablado con él desde ese día?
Lily negó con la cabeza. Eso solo podía significar una cosa, David tenía razón. Y Mae tenía que cumplir su parte del trato con David.
—Él se fue. El siguiente día de que tu le dijeras adiós, después de hablar con su primo.
— ¿Cómo que se fue?
—Dijo que él vino a Dark Light para estar con Leandra. Pero Leandra ha muerto y solo le quedabas tú. Pero tú le olvidas facilmente, así que decidió irse y no volver a no ser que tu le buscaras.
— ¿Dónde ha ido? —Lily se levantó de repente, no podía creerse lo que escuchaba.
—No me lo dijo. De todas formas, llegas tarde. Dos meses tarde. ¿No creerías que iba a esperarte eternamente no?
Esas palabras realmente le dolieron. Eternamente no, ella tampoco había pensado mucho en David en todo ese tiempo, pero ahora que se había ido...
—Bueno, es hora de que me vaya. Sharon se ha dejado la puerta abierta —Mae señaló hacia la habitación de Aura—. Pero si confías un poco en la doctora, no deberías entrar. Adiós.
Mae desapareció por el pasillo. Lily puso una mano en la puerta, con la tentación de abrirla, pero nada más, solo se quedó esperando.
Miró hacia el suelo y encontró una llave.
—Oye ¿se te ha caído? —le preguntó a Mae mientras la recogía.
Ella se dio la vuelta y la miró.
—No. Mío no es. Pero a lo mejor deberías ver para qué sirve.
Entonces se marchó hacia los ascensores.
Lily se quedó mirando la llave, era de una taquilla, la número 5524.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Dark Light 52

Capítulo 52
Libélula

Ninguna de las dos reaccionó. Aura miró al vampiro que estaba a su lado de nuevo, estaba suficientemente despierta para saber lo que él iba a hacer, algo que hubiera hecho ella misma un minuto antes si no hubiera visto a Lily... ¿Pero como podría abandonarla así?
Él sacó una jeringuilla y le cogió el brazo a Aura, pero ella retrocedió, liberó su mano.
—Sabes que lo quieres Jane. ¿Por qué ibas a resistirte a esto?
Pero esa vez ella no sentía esa agonía y sufrimiento que la llevaba a dorgarse, no lo quería realmente, por lo que empezó a forcejear con él, obviamente ella era la más débil.
—Libélula... —consiguió murmurar Lily.
Intentó apartarse de su hermana, pero alguien se había sentado a su lado impidiéndole la salida.
—Qué dulce bocado nos has traído esta vez... —afirmaba el vampiro que tenía al lado.
Toda la gente allí hablaba a gritos, la música estaba tan alta que a penas se escuchaba a las personas hablar.
— ¿Lily? ¿Estás bien? —decía la voz de Víctor en su oído.
De repente se vio rodeada, no estaba solamente el que había a su lado, otras dos vampiresas más mayores se habían subido encima de la mesa y se acercaban peligrosamente a ella. Aura a su lado había perdido su batalla.
—No... —ni siquiera ella supo si le había contestado a la pregunta a Víctor, o simplemente se negaba a quedarse allí.
Llevó una mano a su cinturón y desenfundó el arma, pero después de levantarla sintió como si le pesara mucho y simplemente la dejó caer, quedándose con la mano ligeramente levantada.
—Uff... Con que es una agente de Dark Light. ¿Qué se sentirá siendo tan importante como ella?
— ¿Qué se sentirá estando así ahora?
— ¿Lily? ¿Dónde estás? Contesta. Dime dónde estás, podemos ayudarte —decía Víctor.
Y con cada palabra que él pronunciaba, sabía que había algo más por lo que luchar, pero no podía quedarse allí eternamente.
Acercó la mano hacia su boca y susurró hacia donde ella sabía que estaba el micrófono.
—Solo sigue hablándome.
El ruido allí dentro era insoportable, de hecho no estaba segura de si Víctor la habría oído, para colmo todos habían empezado a reírse de ella.
— ¿Qué siga... hablando?
Y de repente Víctor se calló.
— ¿Podemos comérnosla ya? —decía una de las vampiresas, se había bajado de la mesa y había ocupado el lugar entre Aura y Lily.
—Esperemos a que nuestra anfitriona haga los honores ¿no? —dijo el vampiro del principio, que miraba a Aura—. Ella lleva mucho aquí, sin embargo todavía no lo ha hecho.
Dejaron de nuevo sitio entre ellas dos.
—Lily, estamos localizando tu posición, pero la señal del comunicador se interrumpe con algo y tardaremos un rato. ¿Qué está pasando ahí? Solo espera unos minutos más.
Justo cuando Víctor había dicho las últimas palabras, Aura se había abalanzado sobre ella. Lily todavía consiguió pararla con sus brazos y tenía la suerte de que sus colmillos no podían atravesar el uniforme. Solo tenía que pensar en un lugar, un lugar al que volver, pero su mente no estaba lo suficientemente clara y demasiadas imágenes se movían por su cabeza, no conseguía concentrar para desvanecerse de allí.
—Tenemos que irnos de aquí —dijo Lily.
Los ojos rojos de Aura se clavaron en ella y en medio de todo el caos de música y voces, las dos desaparecieron.


*   *   *

En medio de una gran multitud, todos hicieron una cuenta atrás, cuando esta llegó a cero comenzaron a sonar campanas, era el Big Ben dando la media noche. Cuando toda la gente comenzó a gritar, Aura la abrazó. Se oyeron explosiones y cientos de luces de colores iluminaron el cielo oscuro, eran fuegos artificiales, en medio de todo esto, Aura le susurró.
—Nunca más vuelvas a irte.
—Entonces dame ejemplo de hermana mayor.
Ninguna de las dos dijo nada más durante unos momentos, hasta que la voz de Víctor volvió a interrumpir en su cabeza.
— ¿Lily? ¿Sigues ahí? Un equipo se está dirigiendo hacia London, pero tienes que confirmar tu posición para que puedan recogerte. Contesta. ¿Estás bien? ¿Qué es ese ruido?
Lily volvió a hablarle a la pulsera de su muñeca.
—La tengo Víctor, la tengo. Estamos cerca del London Eye.
— ¿Tienes...? ¿Aura? Está bien, voy a pasarte a otra red de comunicación. Buscad un lugar aislado para que puedan aterrizar. Cambio y corto.
La conexión se cortó durante unos segundos. Lily miró a su hermana, que a su vez estaba mirando embobada hacia el cielo y los fuegos artificiales. La cogió por el brazo y empezó a arrastrarla entre la multitud.
—Tiene gracia que en tu carta de despedida de hace 15 años dijeras que ibas a Londres y ahora te encuentre aquí.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Dark Light 51

Capítulo 51
Alucinaciones


Lily trató de entrar a la mencionada discoteca cuando llegó, pero los guardias de seguridad le preguntaron por su nombre, por su ropa, por quien la había invitado... Ella no tenía ninguna invitación, ni tampoco un pase premiere, estaba sola y obviamente no consiguió entrar.
Pero esperó a que se hiciera de noche y vigiló de cerca. Vio como la cola para entrar se hacía cada vez más larga y las luces de neón se encendían y atraían a un gran público. Reconoció a una gran cantidad de humanos, sobretodo los que esperaban a la cola, pero también otros tipos de seres mágicos, los más abundantes los vampiros, que pasaban sin que nadie preguntara.
Lily supo que ese sitio no tenia nada de bueno cuando vio cómo entraban dos adolescentes que llevaban mucho tiempo esperando en la cola. Iban vestidas de fiesta, con vestidos muy cortos pese al frío que hacía. Estaban súper emocionadas mientras esperaban, porque tenían una invitación de a saberse quién. Cuando llegó su turno, los guardias las dejaron entrar amablemente dejando a sus acompañantes fuera, sin que ellas opusieran ningún tipo de resistencia. Detrás de la cortina de la entrada, no supo que ocurría, pero seguro que no era nada, nada bueno.
Merodeó alrededor del edificio y consiguió adentrarse dentro del callejón que daba a la parte trasera de la discoteca. Había una puerta de emergencia, pero al parecer solo se podía abrir desde dentro. Iba a cambiar sus planes y a irse, pero las casualidades empezaron a juntarse.
Vio salir a una chica de pelo rubio y largo, aunque no tenía bastante revuelto y desordenado, pero las grandes cantidades de laca lo mantenían con volumen, aunque le tapaba bastante la cara. Llevaba unos tacones negros de aguja tan altos que podría haberse caído en cualquier momento con la forma en la que se tambaleaba al caminar. Tenía medias de rejilla que a penas cubrían sus piernas, una minifalda de tubo de color dorado, un top de tirantes con la espalda al aire y un gran escote, también llevaba numerosas pulseras en sus manos e iba muy maquillada, pero solo cuando dirigió su mirada hacia ella la reconoció. No podía creérse que esa de ahí fuera su hermana.
No... Tú otra vez no. Déjame ya en paz... Solo te pido eso, olvídame.
—Aura... ¿En qué te has convertido?
— ¿Por qué sigues aquí? —decía mientras se llevaba las manos a la cabeza—. ¿Por qué?
Lily no lo entendía, se comportaba de una forma muy rara, como si hubiera enloquecido.
—He venido a buscarte Aura. Como tú a mi ¿lo recuerdas? ese día.
—Nunca debí hacerlo. Yo te metí en todo esto. Te obligué a hacerlo. Todo es mi culpa. Solo mía... Solo mía...
Repetía y repetía mientras intentaba huir de la mirada de Lily, finalmente se rindió y cayó al suelo encogida, llorando. Las voces nunca se callaban, la perseguían fuera a donde fuera, hiciera lo que hiciera. Y ella siempre estaba allí. Y esta vez la perseguían dos fantasmas. Lily estaba de pié, equipada con el uniforme y las armas de Dark Light, pero también estaba a su lado sentada, con la ropa que vestía el día que fue a buscarla.
—Eres una inútil. No has conseguido hacer nada con tu vida después de todo este tiempo —decía su voz.
—Cállate.
—Yo no he dicho... —Lily se dio cuenta finalmente de que hablaba sola.
Aura no la veía a ella, parecía estar alucinando. Tal vez ni la hubiera escuchado.
—Pareces drogada —dijo Lily.
—Jajajajaja ¿a qué es divertido? —decía Aura—. ¿A qué no sabías que las drogas si afectan a los vampiros?
—.... ¿De verdad? —dijo Lily incrédula.
—Estás fatal.
—Vuelve con ellos.
—No deberías estar aquí fuera.
—Te odio.
—Desaparece de mi vista.
Cada vez que hablaban, sus palabras entraban más y más en su mente. ¿Qué hacia allí? No quería ver a esas alucinaciones, ella quería, quería...
—Aura ¿que te ocurre, no me reconoces? —dijo Lily—. Vuelve conmigo, no pasa nada.
—Miente. No la escuches.
Odiaba verla, a todas horas, no quería volver a verla nunca pero también tenía miedo de olvidarla por completo. Pero realmente solo había una parte buena en esa alucinación.
—Mientes... —dijo Aura—. No eres real. Olvídadme. Olvídame.
Pero de repente Aura calló, sonrió y miró hacia su izquierda, un fantasma. A través de los ojos de Aura, la figura de una niña sentada a su lado jugando con una muñeca, parecía estar viva todavía, estaba tan cerca de ella que...
La puerta volvió a abrirse y salió un hombre que debía de tener unos 30 años, era un vampíro y buscaba a Aura. En cuanto ella le vio se levantó y fue a atacarle como por acto reflejo. Pero él la agarró por los brazos y la abrazó por la espalda mientras ella miraba hacia Lily y se mordía los labios rozándolos con sus colmillos. De repente tenía unas enormes ganas de sangre, sin embargo nunca podría atacar a su hermana, aunque fuera una alucinación.
A Lily le sorprendía como se había dejado atrapar por él, sin decir nada, ella no se movió.
— ¿Y quién es tu amiguita Jane?
— ¿Qué? ¿Quién? ¿De qué hablas?
—Estás peor de lo que aparentas... No deberías escapar así de mi y lo sabes. ¿Y? ¿no nos presentas?
Él miró a Lily, Aura lo hizo también.
— ¿Qué? ¿Tú también la ves?
Todas las alucinaciones de Aura habían desaparecido, excepto la verdadera.
Él se rió, mientras daba unos golpes en la puerta y alguien del interior abría. Empujó a Aura hacia dentro y se quedó mirando a Lily, a la espera de que ella también cediera. Y ella sabía que la única forma de sacar a Aura de allí era seguirla, pero por alguna razón, entraba allí sin pensar en sus planes.
Había algo en el interior de ese local, lo sintió tan pronto como atravesó la puerta, le invadió un gran sentimiento de desimportancia. Algo le decía que no merecía la pena hacer nada, no merecía la pena Aura, ni todos sus amigos, no merecía la pena resistirse a nadie. No necesitaba luchar, podría quedarse allí para siempre, sin tener que hacer nada.
Antes de que se diera cuenta, estaba en la zona vip, sentada en un sofá rojo de forma circular, había una mesa delante, su hermana estaba a su lado, el vampiro que había ido a por ella estaba también allí.
Miró hacia su cinturón de armas ¿por qué no se lo habían quitado? Tenía que hacer algo... pero sus manos no respondían a sus deseos interiores, no merecía la pena coger un arma... A penas controlaba ninguno de sus movimientos, pero por suerte recordó algo. Llevaba puesto todavía el comunicador de Víctor, solo tenía que activarlo... ¿pero para qué iba a hacerlo?
Miró un momento a su izquierda, un poco más lejos de donde estaban ellos, una de las chicas a las que había visto entrar estaba tendida en una mesa, podía verle perfectamente la cara, estaba muerta, de hecho, su amiga estaba a su lado bebiendo su sangre, mientras otros miraban.
Sintió algo helado tocando su mejilla, era una mano, pero no de carne y hueso, era una mano helada de plata, era Aura. Por alguna razón no la sorprendió, tal vez fuera porque le daba igual casi todo... pero en el fondo ella lo sabía ¿no le habían dado decenas de pistas?
—Eres real... —dijo Aura, al comprobar que su mano no atravesaba a su alucinación—. Lily... ¿Eres real?
Ella despertó en ese momento, asintió levemente mientras veía como la expresión de Aura cambiaba a una mezcla de alegría de que volviera a verla y angustia de que estuviera allí.
—No deberías estar aquí... —susurró.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Dark Light 50

Capítulo 50
Londres


Sabía que no podía pasearse por el territorio de Christopher así como así, que tendría antes que hacerle saber que iría, hablar con el y esas historias, porque si no se pensarían que iba a atacarles, que les estaba invadiendo y etc, etc. Pero para localizar el rastro de Aura (o Jane).
Tuvo la suerte de pasar desapercibido aquella noche, sobre todo porque todo el maldito mundo le conocía y si alguien le veía le reconocería enseguida, persona o lobo. Pero encontró su rastro.
No le fue difícil seguirlo, pero tampoco duró mucho, porque en cuanto se acercó a la guarida de Christopher, supo que allí paraba. Aunque también le extrañaba que después de todo ese tiempo no se hubiera ido su esencia. 
El caso era que Aura podía desvanecerse y seguir a alguien que desaparecía de un lugar e iba a otro era muy complicado, porque interrumpía su rastro y tal vez no la encontrara nunca.
Siguió vagando toda la noche por los alrededores, buscando esa esencia perdida, algo más reciente que el de la guarida de Christopher, pero solo cuando amaneció se dio por vencido. No había otra forma de buscarla que adentrarse en Londres, si es que había llegado allí, así que se desvaneció.
Pero no tuvo en cuenta que el lugar en el que había aparecido, a plena luz del día y con muchos turistas, no era muy bueno para que andara paseandose un lobo gigante. La gente empezó a gritar y a huir, él tuvo que hacer lo mismo para pasar desapercibido, hasta que se alejó de la masa de población para poder transformarse de nuevo en una persona.
Entonces se dio cuenta, de que su objetivo estaba cada vez más cerca, muy cerca. No se había equivocado. Solo tenía que encontrarla definitivamente, y eso no le costaría más que unas pocas horas. Luego solo tendría que volver a encontrar a Lily


*   *   *

Era cerca del atardecer cuando vio a Mark aparecer en frente suya. Ella seguía donde la había dejado, solo que se había sentado en el suelo.
—No te has movido ni un milímetro en todas estas horas? —le dijo en tono burlón.
—No es que tuviera planes en realidad. ¿Ya la tienes o es que te has rendido porque va a caer la noche?
—Qué poca confianza... Claro que la he encontrado. Esta es la dirección —sacó un papel de su bolsillo—. El lugar donde la vi por última vez, no te será muy dificil encontrarla esta noche.
Lily se levantó del suelo y cogió el papel de su mano.
—Es una discoteca —dijo Mark.
—Oye... ¿Y qué hay del trato? ¿Cómo voy a pagarte por esto?
—Dejémoslo en que me debes un gran favor. Mientras tanto, si no te importa, y si te importa me da igual, ahora es mío —dijo señalando el pañuelo rojo que llevaba en el cuello—. El resto es problema tuyo.
Lily advirtió que iba a irse, pero ella todavía tenía algo que pedirle.
—Oye espera.
Mark se dio la vuelta.
— ¿Y ahora qué?
—... Es que nunca he estado en Londres —reconoció un poco avergonzada.
Mark la miró, sin creérselo, luego suspiró y le dio la mano. Los dos se desvanecieron, pero cuando Lily apareció en medio de la ciudad, estaba sola y tenía que comenzar a buscar.


*   *   *

Y ya muy entrada la noche no pudo soportar mucho más tiempo su presencia. El ruido a su alrededor volvió a hacerse insoportable, el aire que respiraba aunque no lo necesitara... Se deshizo de su brazo bruscamente y desapareció entre la multitud de gente.
Las luces parpadeantes y casi epilépticas, las personas que no dejaban de moverse y gritar. Un borracho aquí, otro desmayado por allí, alguien muerto por allá... Un auténtico caos.
Ella estaba mareada de nuevo, empezaba a ver borroso y ya no distinguía las palabras que decía la gente. Su pesadilla volvía a acercarse, a cernirse sobre ella y recordarle todo lo que había hecho. Quería escapar de allí, cuanto antes. A un lugar tranquilo, donde dejara de escuchar toda esa música taladrándole en los oidos, donde no pudieran encontrarla jamás. Pero no había ningun lugar así.
Los guardias la tenían ya muy vista, ni siquiera le hicieron caso cuando se acercó sola a la puerta trasera, aunque nadie podía salir de allí sin permiso. Fue tambaleandose hasta llegar a la salida, abrió la puerta y se hizo el silencio.
Era un callejón completamente oscuro que nadie transitaba, no había ni una sola luz excepto la de la luna llena y las que provenían de la calle desde lejos. Cualquiera se hubiera acercado allí. El suelo estaba mojado, de hecho había algunos charcos por la constante lluvia, pero había parado. Levantó la mirada al cielo y vio algo que no veía desde hacía mucho tiempo, las estrellas. Tantas estrellas que no las hubiera podido contar.
Pero volvió a perder el equilibrio y cerró los ojos mientras se agarraba a uno de los muros. Ella podía escuchar restos de la música de dentro.
Cuando abrió los ojos, una sombra se estaba acercando a ella, pero paró unos metros atrás, en frente suya y se la quedó mirando inquisitiva.
—No... Tú otra vez no —dijo Aura con la voz cortada—. Déjame ya en paz... Solo te pido eso, olvídame.

miércoles, 27 de abril de 2016

Dark Light 49

Capítulo 49
Samantha


Solo cerró los ojos, esperando cualquier cosa, porque ella en realidad no sabía mucho sobre los hombres lobos. Ella no sabía que la mordida solo la convertiría si era luna llena, y aunque esa noche se acercaba, no era el momento.
Estaba contra la pared, Mark sobre ella,  sin embargo él no hizo nada si no reírse.
— ¿De verdad hubieras dejado que lo hiciera?
Lily abrió los ojos, Mark no se había movido, pero tenía una amplia sonrisa.
— ¿O es que en realidad ya sabías que no podía hacerlo si no había luna llena? —Lily le miró desconcertada, no tenía ni idea sobre eso—. No, desde luego no era eso. ¿Entonces qué te hace tener un pensamiento tan suicida?
—Tampoco creo que hubiera sido para tanto...
—Hmm... Qué inocente. De verdad, de todos los males que se le puedan desear a una persona, ni a mi peor enemigo le desearía que pasara por eso. ¿No pensaste tampoco en esto? ¿Para qué hubiera querido yo convertirte el licántropo? ¿Qué me beneficiaría?
Lily no contestó, Mark le quitó el pañuelo de la mano mientras se alejaba de ella.
—Sé más sobre ti de lo que puedas creer. Que los vampiros te quieran tanto que deseen tu inmortalidad, lo entiendo. Pero debes tenertelo muy creído si pensabas que yo buscaba lo mismo.
Lily iba a protestar, no estaba segura de si lo que había dicho era ofensivo o no, pero justo en ese momento vio que Mark salía por una de las ventanas que daban a la escalera de incendios, mientras se ataba el pañuelo al cuello.
—La encontraré antes de la próxima luna llena.
—Eso es mañana...
—Ya lo sé. No hace falta que me esperes, yo te localizaré.
En lugar de bajar por las escaleras como haría cualquier persona, él bajó de un salto y justo antes de tocar el suelo se convirtió en un lobo de color gris, con un pañuelo rojo en el cuello, y se marchó corriendo.
En ese momento Lily recibió un mensaje en su busca, el único mensaje que recibía desde que se había ido, el remitente era "α" (alpha).
<<Recogimos a esos dos que atrapaste en tu antigua casa. Solo escribimos para preguntar. ¿Qué haces? ¿Dónde estás? ¿Cuando volverás? Te echamos de menos ♥ Pero hay alguien que te echa de menos más que nosotros. Tú ya lo entiendes... En fin, no te mueras.>>
Lily se quedó leyendo el principio del mensaje una y otra vez. ¿Dos? ¿Se equivocaban ellos o se había escapado uno. Ella también escribió un mensaje.
<<Eran tres. Un chico y una chica, ambos jóvenes y otro más mayor>>.
Al instante de mandarlo recibió la respuesta.
<<Qué sosa eres... Vale tal vez se escapara uno. Pero podrías saludar de vez en cuando. Y los emoticonos los añadimos para que se usaran >.< >>
<<Vale... >.> ¿se puede saber con quien hablo?>>
<<Axel y Jin :D Sí, ahora nosotros también le llamamos así.>>
<< ¿Y qué os ha pegado de repente por enviarme mensajitos?>>
<< ¿Y qué cosa tan importante estás haciendo tú si tienes tiempo para contestar? En cualquier caso. Todos están trabajando o "trabajando" Hasta a Swan le ha pegado por meterse en misiones y estamos solos y aburridos. Vuelve pronto <3 >>
Lily no volvió a contestar, aunque realmente ella tampoco sabía que hacer en ese momento, a parte de esperar.
Decidió quedarse allí esperando. Durante la noche y el día escuchó ruidos provenientes del edificio y de las afueras, a veces conversaciones en susurros, pero no le importaban. Si tan solo ella hubiera sabido que David estaba una planta por encima de ella y que él de hecho sabía que ella estaba ahí.
Había estado escuchando su conversación con Mark. Por un momento, realmente deseó que él la convirtiera. Pero no lo hizo, así que se había prometido a si mismo que, en el momento en que la luna llena saliera, lo haría el mismo. Así Lily no podría alejarse de él otra vez.

*   *   *

Poco quedaba de Aura en ese pañuelo rojo después de quince años, pero lo suficiente como para que él pudiera encontrarla. Pero si de algo estaba segura era de que Aura no estaba en esa ciudad, probablemente estaba muchísimo más lejos, pero no podía rastrear todo el país en una noche. Tenía que empezar buscando información sobre ella, cosa que no se le daba mal.
Siguió corriendo durante varias horas intentando evitar la ciudad, por carreteras nacionales y bosques, poco después de la media noche llegó a su destino. Un pueblo apartado de la mano de dios, cerca del mar en el que llovía día sí y día también.
En el aparcamiento más vacío del pueblo más vacío, había aparcada una camioneta negra, no había nadie allí. Pero Mark se volvió a convertir y abrió la puerta (no estaba cerrada con llave).
Empezó a tocar el claxon, haciendo el mayor ruido posible, algo que seguramente alteraría a todos los vecinos, pero todos estaban ya acostumbrados, los pocos humanos que vivían allí.
Una vampiresa apareció allí como de la nada, había caído de un salto al capó del coche. Era pelirroja, vestía con un deportivas, unas mallas cortas y camiseta de tirantes a pesar del frío que hacía allí en invierno. ¿Pero qué le importaba ella el frío? era un vampiro, no podía sentirlo, pasaba por una chica deportista común y corriente de ojos rojos y colmillos.
— ¿Cómo te va Mark? ¿A qué viene esta inesperada visita?
— ¿Dónde está Tomás?
—Borracho. ¿Por qué? Yo no te sirvo de ayuda esta vez? —dijo mientras entraba en la camioneta, justo en ese momento caía el primer rayo y comenzaba a llover.
—Tengo que preguntarle por algo de lo que me habló una vez.
—Prueba conmigo. ¿Qué tienes que perder?
Los dos se miraron durante un momento, Mark en el asiento del conductor y Samantha en el del copiloto, que justamente se estaba acomodando apoyando sus pies sobre el salpicadero. Parecía tener unos 14 años, pero ambos sabían que tenía muchísimos más.
Mark suspiró.
—Una vampiresa con mano de plata que vio hace varios meses. Pero no llegó a decirme dónde ni que pasó con ella.
—Oh Dios, esa chiflada...
— ¿La conoces?
—Claro. Estaba con él. ¿Qué? ¿Ahora quieres que te lo cuente? Jajaja. Pues ya no quiero.
—A veces te comportas como una niña.
—Técnicamente lo soy. Pero va, como me caes bien te lo diré. Estaba merodeando por la zona de Chris.
— ¿Tan lejos de aquí?
—Sí. Decía que se llamaba... Eh... Jane o algo así.
— ¿Jane? Descríbela.
Había dos opciones, se había cambiado el nombre o no estaban hablando de la misma persona.
—Pues, rubia, mona, mano de plata, vampírica pero con principios... Cuando Chris le preguntó por Dark Light ella no sabía lo que era eso. ¿Te das cuenta? Yo creo que mentía, ellos nos tienen controlados a todos y cada uno, imposible que no se pusieran en contacto con ella, teniendo en cuenta que dijo que se había convertido en vampiro hacía más de diez años.
— ¿Y por qué lo de chiflada?
—No se. Contaba historias raras sobre una amiga suya que había ido a otra dimensión y no se que rollos. Hablaba como si no le importara nada su vida. ¿Sabías que consiguió pasar tres meses sin comer absolutamente nada de nada? Batió mi record...
— ¿En serio?
—Ya ves, no se como se ha atrevido a romper mi record...
—No lo de los tres meses. Si fuera así no hubiera tenido fuerzas ni para hablar.
—Seguro que ha hecho trampa. En fin, no se. De todas formas, ya está muerta.
Mientras Samantha seguía hablando y perdiendo el rumbo de la conversación, él desvió la mirada hacia el pañuelo que llevaba en el cuello, lo acercó a su nariz y volvió a olerlo. Estaba seguro, ella estaba viva, lo más vivo que puede estar un vampiro, pero lo estaba. En algún lugar, pero no sabía exactamente donde.
— ¿Me escuchas? —protestó Samantha dándole un golpe en le hombro.
—Para nada. ¿Por qué dices que está muerta?
— ¿Tú que crees? Chris no se anda con bromas, sabía que ella mentía. Y en cuanto ella empezó a burlarse de él... Bueno, chasqueó los dedos y dos de sus matones se encargaron de ella.
— ¿La viste morir?
—No.
—Entonces creo que sigue viva. ¿Dijo algo más? Porqué estaba allí o hacia donde iba.
Samantha se quedó pensando mientras daba golpes con sus dedos a la ventanilla de la camioneta.
—Hm... No me acuerdo jeje ¿pero por qué crees que está viva? ¿La buscas? ¿Sabes quien es?
—Sí, se quien es más o menos.
—A lo mejor si me refrescas la memoria... Tú ya me entiendes.
Se inclinó hacia él, más bien sobre él y un segundo después Mark la besó. Aunque la felicidad de Samantha no duró demasiado tiempo, porque fue el quien la obligó a separarse más tarde.
— ¿Eeeh? ¿Solo eso? Que tacaño...
—Venga suéltalo.
—Vale, si no recuerdo mal mencionó que venía de la capital y tenía planeado ir a Londres a buscar algo. Pero ya te lo he dicho, es probable que haya muerto. Y yo no te recomendaría ir donde Chris después de vuestra pelea...
— ¿No confías en mi criterio? Aura está viva.
— ¿Has dicho... Aura?
Mark se arrepintió de haber hablado demasiado.
—No importa. Creo que ya me marcho.
Abrió la puerta e iba a salir cuando Samantha le agarró del brazo y le miró con pena.
— ¿No me das las gracias? ¿No te despides? ¿Nada?
—Sam, gracias pero solo eres una niña pequeña.
— ¡Pues soy mayor que tú idiota!
—Te convertiste en mala edad, pero tu mente también parece ser que se quedó bloqueada.
Salió de la camioneta bajo la lluvia y volvió a convertirse.
— ¡Ya volverás! —le gritó Samantha mientras él se iba—. Siempre vuelves...