miércoles, 24 de febrero de 2016

Dark Light 40

Capítulo 40
Soledad


En cuanto llegaron a la enfermería, la habitación dónde estaba David, le encontraron a él esposado a una tubería de la pared, Sharon estaba allí junto con otra enfermera mucho más joven.
— ¿L-le pongo ya el tranquilizante? —decía la enfermera, tenía una aguja en la mano, estaba temblando.
—Suelta eso antes de pincharte a ti misma Mae.
Mae soltó la aguja, que cayó al suelo.
— ¡Soltadme! —decía él—. ¿Dónde está Leandra? ¿Dónde está Lily?
— ¿Deberíamos llamar a seguridad? —decía Mae.
— ¡Por Dios tranquilizaos los dos! —gritaba Sharon—. ¿En primer lugar quién te ha dicho que le esposes?
—Estaba amenazando con transformarse...
— ¿Se puede saber qué haces?
En ese momento, David se dio cuenta de que Lily estaba allí.
— ¡Lily! ¿Dónde estabas? ¿Quién es este?
Por fin, después de muchos agobiantes minutos, David parecía haberse tranquilizado un poco. Lily se acercó a él, lo único que le extrañaba es que no hubiera arrancado la tubería por la fuerza.
— ¿En qué lío te has metido?
—Eh, ellas no me querían decir dónde estabas, ni dónde estaba Leandra, ni me dejaban irme. ¿Qué pasó cuando salimos del ascensor? Desperté aquí de repente y... No consigo recordarlo.
— ¿Podéis soltarle? —preguntó Lily.
Sharon miró a Mae, pero no se movío, solo miró a David.
—No. Me da miedo —dijo.
—No te va a morder —dijo Lily—. ¿verdad?
—Puede...
Lily le dio un golpe a David en el hombro y le miró de forma inquisitiva. Mae seguía negando la cabeza. Lily no podía entender que hacía una chica tan jóven allí ¿qué podría tener? ¿Trece años? Miró enfadada hacia David, con esa actitud no le extrañaba que estuviera esposado.
—Yo me encargaré de vigilarlo Mae —dijo Víctor, en el tono más protector posible.
Ella avanzó hacia David insegura, pero por alguna razón tener un vigilante al lado inspiraba algo de tranquilidad. Él solo tenía una mano esposada, a ella le daba miedo la que estaba suelta, pero solo ella podía liberarle de las esposas. Víctor estuvo a su lado todo el tiempo, con la vista puesta sobretodo en David y Lily, que seguía con una mano sobre él. Víctor no sabía que David había perdido la memoria.
Mae no se acercó mucho a David, alargó la mano justo para poder coger las esposas. En cuanto se las quitó, no tuvo tiempo para huir. David gruñó igual que haría un lobo rabioso, Mae se asustó, gritó y salió corriendo dejándo las esposas tiradas en el suelo.
— ¿Lo haces a propósito? —preguntaron Lily y Víctor a la vez.
David no hizo caso a ninguno de los dos.
— ¿Dónde está Leandra? ¿Y cómo llegamos aquí?
— ¿No lo recuerda? —le susurró Víctor a Lily.
Lily negó con la cabeza, Víctor tuvo que aguantar las ganas de reírse, David lo observó.
— ¿Y a ti que te pasa ojo morado?
Entonces Víctor se rió al darse cuenta de que él no recordaba su pelea. Pero justo en ese momento él recordó que la noche anterior había olvidado ir a la enfermería a curarse.
Sharon se acercó a Víctor, le cogió de hombro y dijo:
—Vamos a dejarles hablar solos.
Víctor y Sharon desaparecieron, Lily respiró hondo. No sabía exactamente qué decirle y cómo.
Comenzó por el principio, diciéndole cuanto tiempo había pasado desde que los dos habían caído. Luego lo que pasó en Dark Light durante ese tiempo, cuando llegó a a parte en la que Leandra había muerto, su reacción no fue diferente a la última vez. De hecho, dudó si le siguió escuchando desde ese momento. No podía mentirle, así que le dijo que los dos habían descubierto algo importante sobre Dark Light, pero no permitieron que David lo recordara, por eso le borraron la memoria.
Después de esto, cuando Lily se levantó y le dijo que tenía que irse, solo entonces David volvió a hablar.
— ¿Y qué hay de Edgar?
—Cuando le vea, le diré que estás aquí. De momento solo espera...
— ¿Y mientras tanto qué? ¿Qué haré yo ahora que estoy solo? ¿Y qué vas a hacer tú?
—Yo... Me voy a una misión, luego intentaré encontrar a Aura. Nos vemos.
Lily salió de la sala, dejando a David solo, sentado en el suelo apoyado en la misma columna. Ta vez ella no se diera cuenta, pero él sentía como la había abandonado y como ese adiós había sido un hasta siempre. Finalmente, ella se le había adelantado. Aún no había cambiado de rango, pero ella ya no era una principiante y tenía la sensación de que no la volvería a ver muy pronto.
Cuando Lily salió, Víctor la estaba esperando afuera, Sharon se había encargado de curarle los moratones de su última pelea con David. En ese momento Sharon estaba obligando a Mae a que volviera a entrar.
— ¿Por qué vas conmigo a todas partes? —le dijo Lily a Víctor.
—Antes, tus compañeros de equipo irían contigo, tus conocidos. Pero ellos aún no saben que existes. Y yo soy tu única conexión con Alpha y todas las cosas extrañas que estás planeando. Es hora de tu reunión.
Lily volvió a tomarle el brazo y los dos se desvanecieron. Mientras Sharon empujaba a Mae para que volviera a entrar, acabó entrando.
Mae llevaba mucho tiempo en Dark Light, en el departamento de enfermería, pero nunca había atendido a nadie directamente. Ese año había decidido convertirse en enfermera de verdad, pero no le hacían ninguna gracia los pacientes como David.
David giró su cabeza hacia la puerta cuando ella entró, no es que le estuviera dando la bienvenida con una sonrisa.
—Esto... —no sabía muy bien como hablarle—. T-tengo que cogerte una m-muestra de san-gre...
—...
Como no dijo nada, ella simplemente descolgó su llave del cuello,abrió el armario del equipo médico y empezó a buscar. Cuando sacó una jeringuilla y la desinfectó, se acercó a él despacio, al ver que no parecía querer atacar ni nada por el estilo, se puso de rodillas a su lado. Pero no sabía cómo dar el siguiente paso, solo balbuceó unos segundos, sin decidirse por como empezar la frase.
David desvió la mirada un segundo hacia la chica asustada, no podía entender como un personaje como ella podía ser enfermera. Él suspiró y se subió la manga de la camiseta mientras tendía el brazo hacia ella.
Mae lo cogió finalmente y empezó a sacarle sangre.
— ¿Es irónico no? —dijo él, aunque no esperaba que le respondiera—. Que se haya lanzado al abismo por mi, pero después de todo se haya ido sin mi otra vez. Parece que no soy nadie ni para ella.
— ¿Lily? No eres el único que está en esa situación —le dijo Mae, sin saber porqué realmente—. Hay alguien más que está enamorado de ella.
Había acabado de sacarle la sangre.
— ¿Ah sí? ¿Quién?
—N-no puedo decirtelo. Pero esa persona, todavía cree que ella ha muerto.
David volvió a mirarla, esta vez ella se dio cuenta, su mirada le daba mucho miedo, tanto que pensó que era una amenaza y se levantó de golpe.
—Vale, vale, vale... Te lo digo pero no me ataques —se había puesto en guardia de repente. Se arrepintió en ese momento de haber dejado las esposas en el suelo.
—Da lo mismo. No me importa.
Ya no le quedaba nada en Dark Light. No había razón para quedarse.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Dark Light 39

Capítulo 39
Montaje


—Tiene razón, un poco violenta sí que estás.
Víctor y Lily estaban dentro de un ascensor.
—Tú no me conoces...
—Ya, tú a mi tampoco. ¿A quién querías visitar?
El ascensor estaba bajando, llegó a su destino y paró.
—Al ex-líder de Beta.
— ¿Por qué?
—Pura diversión supongo.
Víctor no hizo más preguntas mientras las puertas se abrían y ellos dos salían. El guardia de siempre estaba allí, leyendo el periódico, Lily se llegó a plantear si leía el mismo todos los días. Víctor hizo un saludo al que el guardia respondió con desgana, miró a Lily un poco con recelo. Seguro que la recordaba, ella le sonrió.
No les dijo nada, Víctor sacó una tarjeta de su bolsillo y se la enseñó, en cuanto el guardia la pasó por el escáner, les dejó entrar.
— ¿El permiso especial te deja entrar con armas? —preguntó ella en cuanto hubieron avanzado por el pasillo.
—Desde luego, te lo permite todo.
Él la fue guiando a través de todos esos pasillos y niveles con escaleras, se encontraban a veces con otros vigilantes que vestían igual que David, todos hacían el mismo, repetitivo y automático saludo. De vez en cuando, cuando entraban en otro nivel de seguridad volvían a pedirles identificación para pasar. Pero no tuvieron ningún problema.
Cuando cruzaron la última puerta que cerraron a presión detrás de ellos, llegaron al último pasillo.
Había celdas a los dos lados del pasillo, en lugar de barrotes tenían cristal, aunque Lily suponía que no sería un cristal frágil como otro cualquiera. Pasando por algunas, pudo observar varios de los prisioneros, unos tenían más movilidad que otros. Los había sueltos, con cadenas o completamente inmovilizados.
— ¿A qué viene eso?
—Realmente no lo sé, creo que porque son demasiado agresivos... Yo no trabajo en este sector nunca. La celda de Johann es la penúltima al fondo de pasillo. Para hablar con él tienes que ponerte los auriculares, ya que el cristal aisla el sonido completamente. Aquí me quedo yo.
Víctor paró en mitad del pasillo, el único sitio en el que no había celdas. Le dio la tarjeta a Lily.
—Para que puedas activar el sonido. Realmente, con esto puedes entrar también, pero no te recomendaría hacerlo. Ponerte al alcance de ese loco... 
—Eso sí que sería una locura. Vale, gracias Víctor.
No le preguntó porqué no la acompañaba, ya que tampoco quería que él lo hiciera. Además Víctor no quería ver a alguien que también estaba alojado al fondo del pasillo.
Lily avanzó despacio. Vio que en las paredes, al lado de cada celda, había paneles táctiles donde estaba escrito el nombre y el delito de cada preso, su número de identificación y todos sus crímenes, además de un escaner para leer las tarjetas. Todos los presos que estaban allí, eran líderes de algún grupo, probablemente nunca habían cometido ningún crimen peor que el de matar a alguien, pero habían mandado a hacer cosas peores a otras personas.
Lily paró justo antes de llegar a la penúltima celda, observó que la de enfrente estaba vacía. Pasó a tarjeta por el escaner, cuando se puso a luz verde descolgó los auriculares, se los puso y ajustó el micrófono a su medida. Avanzó hacia la celda y paró en frente del gran cristal.
Johann seguía igual que siempre, excepto por su cambio de ropa y las cadenas en las manos y los tobillos, estaba de espaldas a ella, de pié. No se imaginaba que podría estar haciendo, era una celda completamente vacía, en la que solo había una solitaria cama, todas las paredes estaban acolchadas, como en un manicomio.
—Vaya que pena... el uniforme de presidiario no te favorece para nada —dijo Lily con tono burlón.
Johann había reconocido su voz, pero no se movió. Estaba evaluando la situación, pensando que no era posible que ella estuviera allí. Ella había muerto.
—Bueeeeno... ¿Qué tal lo estás pasando desde tu jubilación? ¿Ascendiste a alguien a tu puesto?
Entonces él se dio la vuelta, la miró de arriba abajo, asegurándose de que no se equivocaba de persona.
—Lily...
—Sí, así me llamo. Gracias por recordármelo.
—Deberías estar muerta.
Avanzó tanto como pudo hacia ella, pero las cadenas enganchadas a la pared no le dejaban seguir adelante, estaba a medio metro del cristal.
— ¿En qué sentido lo dices? ¿En el que tu creías que había muerto, o quieres que haya muerto?
—Puede que los dos traidora.
— ¡Vaya! Pero si antes te encantaba eso de que fuera una traidora.
La actitud de Lily parecía cabrear cada vez más a Johann.
— ¿Qué pena que tu imperio se haya destruido finalmente no? No has sido capaz de mantener tu juramento con Alexter.
Podía ver toda la rabia en sus ojos, sin embargo, tenía una media sonrisa que no intentó disimular.
—Algún día, saldré de aquí. Ese día ellos me estarán esperando.
Primera confesión.
— ¿Ellos? ¿todavía queda alguien? —la voz de Lily se quebró con esas palabras.
Johann se rió de ella.
—Nadie puede destruir Beta.
— ¡Ah! Espera, tú te refieres a Megan ¿no? Jaja... qué gracia ¿cómo pudiste confiarle todo esto a Megan? Ella no es capaz de mantener nada, de hecho, no fue capaz.
Él no dijo nada, sabía que lo que decía Lily podría ser una mentira.
— ¿Por qué crees que yo sigo viva si no? Porque la encontramos, la encontramos y destruimos todo lo que quedaba de ella y de tus seguidores. Todas vuestras armas, toda vuestra tecnología... ¿No me hubiera matado ya Megan si viera que estoy aquí burlándome de vosotros?
—... Mientes.
— ¿Tú crees? Puedo describirte exactamente como la encontramos —empezó a hablar más despacio, buscando crear tensión—. Tú te fiaste de la espía equivocada. Ella también se fió del espía equivocado. En cuanto él volvió a Dark Light, descubrimos su paradero fácilmente. No esperamos ni un segundo, entramos y fuimos a por ella. Puedo recordar cómo suplicaba, cuando vio que no le quedaba nada a lo que aferrarse. "Oh porfavor Johann, perdóname, perdóname porque te fallé" —dijo imitando la voz de Megan, Johann no pudo contener por más tiempo su expresión de sorpresa—. "Pero volveré, volveré contigo". A ti te perdonaron la vida. Pero a ella no. Tres disparos, de tres personas diferentes. El mío lo recibió en a cabeza —dijo señalándose a si misma la sien—. Y otros dos de mis compañero, en el corazón. Puedo asegurarte que ella ya es cenizas.
—No, es imposible que hayáis conseguido destruirlo todo...
Segunda confesión.
—Claro que sí. Cuando te cogieron a ti, todas tus bases. Japón, Manhattan, Nueva York —con cada nombre Johann parecía derrumbarse más—. La famosa Rumanía... Transilvania... Todo. Y cuando fuimos a por Megan, su última esperanza, la última esperanza de Alexter y tuya... A...
—Alejandría... —murmuró él.
Tercera confesión. Lily no esperaba que hubiera caído tan rápido. No iba a decir en ningún momento ese nombre, si no a seguir dándole vueltas al asunto, pero ya había conseguido su cometido.
—Claro... ¿Quién hubiera sospechado que los vampiros se esconderían en un sitio tan caluroso? Encima con tantos turistas en tantos edificios... Pensaríamos que sería difícil que os escondierais ahí. Sin embargo...
— ¿Quién se acercaría a un hotel destartalado? Tan imperceptible dentro de una gran ciudad tan lujosa —dijo él para si mismo, sin tener en cuenta que Lily seguía escuchando.
Cuarta confesión, definitiva.
— ¿Solo vienes por eso? ¿Para burlarte de mi derrota?
—No... Realmente, cuando bajé aquí... No hubiera imaginado que caerías tan fácilmente.
Lily se quitó los cascos en ese momento, justo a tiempo para que Johann se diera cuenta de lo que acababa de hacer y ella no pudiera oír todas las cosas que gritaba.
Le vio hablando a través del cristal, pero no le importaba lo que dijera, Lily solo sonrió y se despidió con la mano.
Cuando volvió donde estaba Víctor y se encaminaron hacia la salida, le dijo:
—Manda un mensaje a Alpha, diles que preparen un equipo, el mejor que tengan para destruir a Beta de una vez.
—Vale... Pero ellos me han mandado un mensaje a mi, que tu amigo se ha puesto un poco de los nervios, dicen...

lunes, 15 de febrero de 2016

Concurso de dibujo ♥♥♥♥♥

Este es un concurso creado por Izumi Shirokawa del blog Una Otaku del Montón para celebrar el día de San Valentín (14 de febrero) y el White Day (14 de marzo). En su entrada ya os explica de qué va la cosa, pero os hago un resumen: Se trata de hacer un dibujo (o más) inspirados en estas dos celebridades. Si queréis apuntaros más arriba he puesto el enlace, solo tenéis que seguir las instrucciones.
El banner del concurso es un ejemplo de dibujo, hecho por Izumi ^^

miércoles, 10 de febrero de 2016

Dark Light 38

Capítulo 38
Permiso


Cuando Lily despertó, no supo cuántas horas habían pasado, pero le daba igual de todas formas. Primero observó que tenía una nota en a mesilla, recordaba haberla visto antes de dormirse, pero no la había leído. Decía "Por nosotros haz lo que te de la gana, pero no te des a la fuga que aún tenemos que hablar contigo". Los Alphas podían ser muy directos e incluso bruscos en situaciones informales...
Lo primero que hizo fue irse a la ducha, ya no recordaba cuando había sido la última vez que se había dado una ducha caliente. Solo entonces, cuando se miró al espejo, se dio cuenta de que no habían sido pocas las veces que ella había muerto.
Comenzando por su cuello, la primera marca de mordedura de vampiro casi ni se veía, la de Samuel había pasado de una simple marca de colmillos a una gran cicatriz que se extendía casi hasta su hombro, esto debido a la brutalidad que tenía él cuando se comía a sus víctimas. El resto volvían a ser marcas de dientes por casi todo su cuello. En el pecho, el recuerdo de David. Cerca de sus costillas, en la parte derecha, numerosas marcas de cortes que fueron profundos, uno era de la primera pelea con April, los demás de otras varias con la misma persona. Tenía muchas más cicatrices, en sus brazos y en sus piernas, pero muchas ni siquiera recordaba cómo se las había hecho.
No se dio cuenta de cuanto tiempo había pasado en la ducha, ya que había estado pensando en todas las cosas que tenía pendientes por hacer, no podía perder el tiempo.
Salió del baño con el pelo mojado y solo una toalla enrollada cubriéndola. Cuando abrió la puerta y salió, no se dio cuenta de que tenía compañía hasta que escuchó su voz.
—Buenos días preciosa.
Su presencia la inquietó mucho, si hubiera tenido algo a mano para tirarle, hubiera dado de lleno en su cara.
— ¿¡Qué haces tú aquí!?
El gemelo de Axel estaba sentado en medio de su cama, tan tranquilamente.
—Solo vengo a visitarte.
—Pues ya puedes irte.
Intentó no prestarle mucha atención mientras buscaba apresuradamente un uniforme en el armario.
— ¿Y esa hostilidad? Antes no eras así conmigo...
—Ya, antes.
Cuando cogió toda la ropa volvió a encerrarse en el baño.
—Así que... ¿Vas a ir a visitar a tu amigo hoy?
— ¿Y a ti que te importa eso?
—Nada, solo preguntaba. ¿Pero no solo vas a verle a él no? Creo que a un prisionero también...
— ¿Y tú qué sabes?
—Puedo saber todo lo que has pensado mientras dormías en esta cama —dijo él, que estaba sentado allí expresamente.
—Nota mental: No pensar en la cama. Nota mental dos: No volver a acercarme a la cama. Nota mental tres: No dejar que el rarito se siente en mi cama...
Lily salió en ese momento del baño, estaba ya vestida.
—Qué velocidad...
—Oye, y si te tomas tantas libertades de estar aquí, podrías al menos decirme como te llamas.
—Por si te interesa, todos los Alphas tienen nombres falsos, obviamente no iban a decirte como se llaman en realidad, no pronuncian sus verdaderos nombres nunca. A mi no me apetece inventarme un nombre.
—Pues llevarás unos cuantos años sin nombre... Yo te pongo uno. A partir de ahora te vas a llamas Jin.
— ¿Jin? ¿Y eso a que viene?
—Es lo primero que se me ha ocurrido. Ahora, si no te importa, Jin, más te vale que no estés aquí cuando vuelva, porque pienso volver armada.
Estuvo a punto de salir, pero llamaron entonces a la puerta de su habitación.
—... Adelante —dijo Lily.
Víctor abrió la puerta y entró.
— ¡Esto no es justo! A él no le dices nada por estar aquí —dijo Jin.
—Por lo menos ha llamado a la puerta y no ha entrado a escondidas...
Víctor no estaba seguro de qué ocurría.
— ¿Y tú que quieres? —le preguntó Lily.
—Me han dicho que te avise de que tu amigo está despierto y pregunta por ti.
—Ah... Vale. Luego iré a verle.
Hizo ademán de irse, pero otra vez la interrumpieron.
—Lily... ¿Sabías que no se puede acceder a la zona de alta seguridad sin un permiso especial? —le dijo Jin.
— ¿Ah sí? Pues dame un permiso especial.
—Bueno... Si me lo pides tan amablemente.
Jin sacó su mando del bolsillo y se lo enganchó en la muñeca, pulsó algunos botones rápidamente.
—La solicitud está enviada. Pero aunque los demás la acepten en los próximos cinco minutos no la recibirías hasta el próximo mes.
— ¿Es una broma?
—No, los Alphas no podemos tomar todas las decisiones por nuestra cuenta, siempre tenemos que hacer todos la misma acción para que se produzca. Y los permisos especiales... Aunque nosotros lo aceptemos, hay que avisar a un montón de departamentos para que sea válida y te lo den. No es tan fácil como parece.
Jin sonrió, pero a Lily no le hacía ninguna gracia.
—No me obligues a entrar por la fuerza —le dijo con tono amenazante.
—Uy, que Lily se nos pone violenta... Vale, vale, con tranquilidad. Víctor te puede acompañar, él si que tiene permiso.
Una luz roja empezó a parpadear en su mando a distancia.
—Me llaman. ¡Hasta otra!
Jin desapareció. Lily salió de la habitación seguida de Víctor.
Nada parecía haber cambiado en el edificio, los pasillos seguían siendo igual de luminosos e igual de laberínticos.
— ¿En qué planta estamos? —preguntó Lily.
—Que monos son los nuevos —dijo una chica que había pasado por su lado—. Siempre tan perdidos.
—Mona se va a quedar ella de la ostia que le voy a meter —murmuró Lily.
Fue decidida hacia aquella chica que ya estaba metros por delante suya, pero justo antes de que llegara a tocarla, desapareció sin darle tiempo a su venganza. La chica se dio la vuelta.
— ¿Has oído algo? —le preguntó a su compañero.
Pero él nunca se interesaba por las personas con las que se cruzaba por el pasillo. Podría haber visto hasta a su propia hermana de pié delante suya y ni se habría enterado.
—Esa voz me sonaba de algo... —contestó Edgar.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Dark Light 37

Ya que hoy es mi cumpleaños, voy a haceros yo un regalito, que hace mucho que no publico esto ^^
Feliz cumpleaños a mi
Feliz cumpleaños a mi...
Capítulo 37
Alphas III


—Leandra y Edgar... Los mellizos licántropos —recordó Sharon—. ¿Eran familiares?
—Mis primos.
Swan fue la que se dirigió primero a los ordenadores. Se dieron cuenta entonces de que allí no había ni un teclado ni nada parecido, solo monitores y sus mandos a distancia. Swan tecleó algo en su mando y en la pantalla apareció una ficha de Edgar.
—Edgar, fue ascendido a esmeralda hace algunos meses.
— ¿Esmeralda? ¿Eso significa que él ahora es...?
—Inmune al tiempo, sí, inmortal —dijo Swan.
Mientras David pensaba en lo que molaba eso, Swan buscó el nombre de Leandra en los archivos.
—Leandra...
El tono de voz ya se lo había dicho todo a David.
—Murió en una misión de reconocimiento, antes de capturar a Johann.
—No puede... ser cierto —dijo Lily.
David no supo qué más decir, así que se quedó callado. Muerta, ella estaba muerta.
Lily no quería creérselo, ni siquiera había podido hablar con ella para que no la odiara por haber traicionado a Dark Light. De hecho, su última conversación no fue muy memorable. Pero si Leandra había acabado así, tenía que saber que había ocurrido con los demás.
— ¿Karen?
—Fue la primera infectada —dijo Sharon—. La recuerdo bien. Ella también murió.
— ¿Néstor?
Swan lo buscó de nuevo, tardó unos minutos en encontrarlo.
—Rango Zafiro, está en el escuadrón 3. Fue suspendido durante un largo periodo cuando te fuiste.
— ¿Sally y Nancy?
—Las compañeras de tu hermana, están bien —dijo Hermes—. Una de ellas pasó a otro departamento. La otra creo que está en otro equipo.
— ¿Otro equipo? ¿Entonces Aura...?
Todos se quedaron en silencio durante unos segundos. Al final fue Alida la que usó unos botones de su mando y volvió a poner el vídeo del principio, el primer ataque, pero esta vez no lo paró y lo dejó hasta el final. Lily pudo ver cuando llegó Víctor y que fue Aura la que habló con él. Luego, ella dejó todas sus armas al suelo, miró una vez más hacia atrás y se adentró en la niebla mientras algunas personas gritaban su nombre e intentaban ir detrás de ella.
— ¿Dónde ha ido?
—Al mundo que tú conoces. Se fue entonces y no la hemos podido encontrar hasta ahora, ella no ha dado señales de vida de ninguna forma.
Pero seguía viva, Lily estaba segura de que seguía viva, tan vivo como puede estar un vampiro. O eso quería creer... Después de unos largos minutos en silencio, fue ella misma quién decidió romperlo.
— ¿Decís que habéis desintegrado por completo Beta?
—No queda nada, ya no tienen líder.
—Yo creo que no... Cuando volví y antes de electrocutarme, pude oír voces, escuché la voz de Megan en mi cabeza. Ella todavía está por alguna parte, con más gente.
—Espera, esperaesperaesperaespera... ¿Eso significa que ellos todavía tienen algún control sobre ti? —preguntó el hombre de la limpieza.
Parecía realmente alterado, hasta soltó al gato, que maulló y fue a esconderse. Todos los Alphas clavaron sus ojos en ella. Era como si hubieran confiado todo ele tiempo en que ella no iría hasta allí si sabía que Beta todavía podía ver lo que ella hacía. ¿Pero acaso se habían molestado en preguntar antes?
—Nada. Ya lo he dicho, calambrazo y a seguir viviendo.
— ¿Y eso soluciona también que no puedan matarte? —preguntó Sharon con curiosidad.
Lily se encogió de hombros y luego metió la mano en el bolsillo, seguía allí y se lo enseñó a Sharon, que lo miró muy sorprendida.
—... ¿Cómo te lo has sacado?
Para ella era algo imposible, a no ser que se hubiera sometido a una operación muy complicada para quitárselo sin activarlo.
Lily señaló con el pulgar hacia David, que seguía sin decir palabra y sin prestar atención a la conversación. Lo sentía por él, pero en ese momento tenía planes más importantes que consolarle.
Los Alphas no sabían casi nada sobre el foso y cómo funcionaban las cosas en ese mundo, así que no podían ni siquiera imaginarse qué había ocurrido allí abajo.
—Vaya... ¿Y te quedaron cicatrices del otro mundo?
—Tengo cicatrices para dar y regalar.
—Antes de que cambiemos de tema —Jenebith se acercó a David—. ¿Lo hago ya o queda algo por decir?
Ninguno de los Alphas dijo nada, así que Jenebith tenía vía libre. David quiso decirlo cuando vio que la bruja se acercaba a él, pero no le dio tiempo a preguntar: ¿Hacer qué?
Él se desmayó de repente, pero Jenebith no dejó que cayera al suelo.
—Lily, perdón, pero te va a tocar explicárselo todo de nuevo. (Sharon, llévatelo a la enfermería). Evitando contarle quienes somos, por supuesto.
— ¿Qué le habéis hecho? —preguntó Lily un poco alarmada.
—Solo le ha borrado la memoria, él no entraba en el plan, no tiene que saber quienes somos —dijo Sharon.
Cogió de un brazo a David y se desvaneció junto con él.
— ¿Plan? ¿Y por qué yo si tengo que saber quienes sois?
—En primer lugar, porque había una posibilidad entre millones de que encontraras la vela que tenía tu nombre, que lanzamos nosotros. Has conseguido salir y queremos que nos cuentes todo lo que ha pasado.
—Claro, porque no tenéis ni idea, pero tiráis allí a los presos sin más...
—La otra razón —dijo Axel sin hacerle ningún caso— es simplemente que eres como una leyenda para nosotros y nos hacía ilusión.
—Y hay más, pero de momento nos ha quedado un solo tema por resolver... No tenemos que dejar a nadie de Beta libre —dijo Hermes—. Sin un líder poderoso no son nada ahora, pero no podemos arriesgarnos a que vuelvan a fortalecerse. Aunque eso puede esperar hasta mañana.
— ¿Mañana?
—Los Alphas también duermen —dijo Axel.
Y sin decirle nada más, la invitaron a salir amablemente, es decir, la empujaron hacia la salida.
Fuera estaba Víctor, esperando todavía.
— ¿Se acabó tu reunión? ¿Y el otro?
—En la enfermería...
—Ajá...
Víctor le ofreció el brazo, pero Lily solo se le quedó mirando un poco desconfiada.
—Me han encargado llevarte a tu nueva habitación —le aclaró él.
— ¿Ah sí? ¿No se supone que eres quien vigila este pasillo?
—Solo en ocasiones ¿vamos o prefieres ir tú sola? Aunque dudo que sepas dónde está ya que la han cambiado.
Lily se cogió de su brazo y se desvanecieron de allí. Por un momento pensó que no era nada justo, él llevaba allí menos tiempo que ella, técnicamente, y ya sabía teletransportarse.
Llegaron a su nueva habitación, que era de una sola persona y no tenía tanto equipo como otras. Tan solo había una cama, un escritorio, el típico armario empotrado en la pared y una mesilla de noche, a un lado una puerta que seguramente llevaba al baño.
—Se siente extraño...
— ¿El qué?
—Como si estuviera volviendo a casa.
—Ah... Bueno, hasta mañana Lily Edwin. Creo que tienes algunos planes ¿verdad?
Lily asintió. Víctor hizo un saludo militar.
—Pasaré a buscarte por la mañana.
Víctor se desvaneció antes de que Lily tuviera tiempo de despedirse. Seguía sin entender cómo podía haber mañana y noche en un lugar como aquel.
Tenía demasiada información que asimilar, había sido como una sobrecarga para su cerebro, una sobrecarga peor que la que se dio a si misma con la pistola eléctrica. No se había dado cuenta hasta ese momento de lo cansada que estaba. A penas tuvo tiempo de sentarse en la cama, porque cayó rendida y se durmió en muy pocos segundos.