miércoles, 3 de febrero de 2016

Dark Light 37

Ya que hoy es mi cumpleaños, voy a haceros yo un regalito, que hace mucho que no publico esto ^^
Feliz cumpleaños a mi
Feliz cumpleaños a mi...
Capítulo 37
Alphas III


—Leandra y Edgar... Los mellizos licántropos —recordó Sharon—. ¿Eran familiares?
—Mis primos.
Swan fue la que se dirigió primero a los ordenadores. Se dieron cuenta entonces de que allí no había ni un teclado ni nada parecido, solo monitores y sus mandos a distancia. Swan tecleó algo en su mando y en la pantalla apareció una ficha de Edgar.
—Edgar, fue ascendido a esmeralda hace algunos meses.
— ¿Esmeralda? ¿Eso significa que él ahora es...?
—Inmune al tiempo, sí, inmortal —dijo Swan.
Mientras David pensaba en lo que molaba eso, Swan buscó el nombre de Leandra en los archivos.
—Leandra...
El tono de voz ya se lo había dicho todo a David.
—Murió en una misión de reconocimiento, antes de capturar a Johann.
—No puede... ser cierto —dijo Lily.
David no supo qué más decir, así que se quedó callado. Muerta, ella estaba muerta.
Lily no quería creérselo, ni siquiera había podido hablar con ella para que no la odiara por haber traicionado a Dark Light. De hecho, su última conversación no fue muy memorable. Pero si Leandra había acabado así, tenía que saber que había ocurrido con los demás.
— ¿Karen?
—Fue la primera infectada —dijo Sharon—. La recuerdo bien. Ella también murió.
— ¿Néstor?
Swan lo buscó de nuevo, tardó unos minutos en encontrarlo.
—Rango Zafiro, está en el escuadrón 3. Fue suspendido durante un largo periodo cuando te fuiste.
— ¿Sally y Nancy?
—Las compañeras de tu hermana, están bien —dijo Hermes—. Una de ellas pasó a otro departamento. La otra creo que está en otro equipo.
— ¿Otro equipo? ¿Entonces Aura...?
Todos se quedaron en silencio durante unos segundos. Al final fue Alida la que usó unos botones de su mando y volvió a poner el vídeo del principio, el primer ataque, pero esta vez no lo paró y lo dejó hasta el final. Lily pudo ver cuando llegó Víctor y que fue Aura la que habló con él. Luego, ella dejó todas sus armas al suelo, miró una vez más hacia atrás y se adentró en la niebla mientras algunas personas gritaban su nombre e intentaban ir detrás de ella.
— ¿Dónde ha ido?
—Al mundo que tú conoces. Se fue entonces y no la hemos podido encontrar hasta ahora, ella no ha dado señales de vida de ninguna forma.
Pero seguía viva, Lily estaba segura de que seguía viva, tan vivo como puede estar un vampiro. O eso quería creer... Después de unos largos minutos en silencio, fue ella misma quién decidió romperlo.
— ¿Decís que habéis desintegrado por completo Beta?
—No queda nada, ya no tienen líder.
—Yo creo que no... Cuando volví y antes de electrocutarme, pude oír voces, escuché la voz de Megan en mi cabeza. Ella todavía está por alguna parte, con más gente.
—Espera, esperaesperaesperaespera... ¿Eso significa que ellos todavía tienen algún control sobre ti? —preguntó el hombre de la limpieza.
Parecía realmente alterado, hasta soltó al gato, que maulló y fue a esconderse. Todos los Alphas clavaron sus ojos en ella. Era como si hubieran confiado todo ele tiempo en que ella no iría hasta allí si sabía que Beta todavía podía ver lo que ella hacía. ¿Pero acaso se habían molestado en preguntar antes?
—Nada. Ya lo he dicho, calambrazo y a seguir viviendo.
— ¿Y eso soluciona también que no puedan matarte? —preguntó Sharon con curiosidad.
Lily se encogió de hombros y luego metió la mano en el bolsillo, seguía allí y se lo enseñó a Sharon, que lo miró muy sorprendida.
—... ¿Cómo te lo has sacado?
Para ella era algo imposible, a no ser que se hubiera sometido a una operación muy complicada para quitárselo sin activarlo.
Lily señaló con el pulgar hacia David, que seguía sin decir palabra y sin prestar atención a la conversación. Lo sentía por él, pero en ese momento tenía planes más importantes que consolarle.
Los Alphas no sabían casi nada sobre el foso y cómo funcionaban las cosas en ese mundo, así que no podían ni siquiera imaginarse qué había ocurrido allí abajo.
—Vaya... ¿Y te quedaron cicatrices del otro mundo?
—Tengo cicatrices para dar y regalar.
—Antes de que cambiemos de tema —Jenebith se acercó a David—. ¿Lo hago ya o queda algo por decir?
Ninguno de los Alphas dijo nada, así que Jenebith tenía vía libre. David quiso decirlo cuando vio que la bruja se acercaba a él, pero no le dio tiempo a preguntar: ¿Hacer qué?
Él se desmayó de repente, pero Jenebith no dejó que cayera al suelo.
—Lily, perdón, pero te va a tocar explicárselo todo de nuevo. (Sharon, llévatelo a la enfermería). Evitando contarle quienes somos, por supuesto.
— ¿Qué le habéis hecho? —preguntó Lily un poco alarmada.
—Solo le ha borrado la memoria, él no entraba en el plan, no tiene que saber quienes somos —dijo Sharon.
Cogió de un brazo a David y se desvaneció junto con él.
— ¿Plan? ¿Y por qué yo si tengo que saber quienes sois?
—En primer lugar, porque había una posibilidad entre millones de que encontraras la vela que tenía tu nombre, que lanzamos nosotros. Has conseguido salir y queremos que nos cuentes todo lo que ha pasado.
—Claro, porque no tenéis ni idea, pero tiráis allí a los presos sin más...
—La otra razón —dijo Axel sin hacerle ningún caso— es simplemente que eres como una leyenda para nosotros y nos hacía ilusión.
—Y hay más, pero de momento nos ha quedado un solo tema por resolver... No tenemos que dejar a nadie de Beta libre —dijo Hermes—. Sin un líder poderoso no son nada ahora, pero no podemos arriesgarnos a que vuelvan a fortalecerse. Aunque eso puede esperar hasta mañana.
— ¿Mañana?
—Los Alphas también duermen —dijo Axel.
Y sin decirle nada más, la invitaron a salir amablemente, es decir, la empujaron hacia la salida.
Fuera estaba Víctor, esperando todavía.
— ¿Se acabó tu reunión? ¿Y el otro?
—En la enfermería...
—Ajá...
Víctor le ofreció el brazo, pero Lily solo se le quedó mirando un poco desconfiada.
—Me han encargado llevarte a tu nueva habitación —le aclaró él.
— ¿Ah sí? ¿No se supone que eres quien vigila este pasillo?
—Solo en ocasiones ¿vamos o prefieres ir tú sola? Aunque dudo que sepas dónde está ya que la han cambiado.
Lily se cogió de su brazo y se desvanecieron de allí. Por un momento pensó que no era nada justo, él llevaba allí menos tiempo que ella, técnicamente, y ya sabía teletransportarse.
Llegaron a su nueva habitación, que era de una sola persona y no tenía tanto equipo como otras. Tan solo había una cama, un escritorio, el típico armario empotrado en la pared y una mesilla de noche, a un lado una puerta que seguramente llevaba al baño.
—Se siente extraño...
— ¿El qué?
—Como si estuviera volviendo a casa.
—Ah... Bueno, hasta mañana Lily Edwin. Creo que tienes algunos planes ¿verdad?
Lily asintió. Víctor hizo un saludo militar.
—Pasaré a buscarte por la mañana.
Víctor se desvaneció antes de que Lily tuviera tiempo de despedirse. Seguía sin entender cómo podía haber mañana y noche en un lugar como aquel.
Tenía demasiada información que asimilar, había sido como una sobrecarga para su cerebro, una sobrecarga peor que la que se dio a si misma con la pistola eléctrica. No se había dado cuenta hasta ese momento de lo cansada que estaba. A penas tuvo tiempo de sentarse en la cama, porque cayó rendida y se durmió en muy pocos segundos.

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