miércoles, 10 de febrero de 2016

Dark Light 38

Capítulo 38
Permiso


Cuando Lily despertó, no supo cuántas horas habían pasado, pero le daba igual de todas formas. Primero observó que tenía una nota en a mesilla, recordaba haberla visto antes de dormirse, pero no la había leído. Decía "Por nosotros haz lo que te de la gana, pero no te des a la fuga que aún tenemos que hablar contigo". Los Alphas podían ser muy directos e incluso bruscos en situaciones informales...
Lo primero que hizo fue irse a la ducha, ya no recordaba cuando había sido la última vez que se había dado una ducha caliente. Solo entonces, cuando se miró al espejo, se dio cuenta de que no habían sido pocas las veces que ella había muerto.
Comenzando por su cuello, la primera marca de mordedura de vampiro casi ni se veía, la de Samuel había pasado de una simple marca de colmillos a una gran cicatriz que se extendía casi hasta su hombro, esto debido a la brutalidad que tenía él cuando se comía a sus víctimas. El resto volvían a ser marcas de dientes por casi todo su cuello. En el pecho, el recuerdo de David. Cerca de sus costillas, en la parte derecha, numerosas marcas de cortes que fueron profundos, uno era de la primera pelea con April, los demás de otras varias con la misma persona. Tenía muchas más cicatrices, en sus brazos y en sus piernas, pero muchas ni siquiera recordaba cómo se las había hecho.
No se dio cuenta de cuanto tiempo había pasado en la ducha, ya que había estado pensando en todas las cosas que tenía pendientes por hacer, no podía perder el tiempo.
Salió del baño con el pelo mojado y solo una toalla enrollada cubriéndola. Cuando abrió la puerta y salió, no se dio cuenta de que tenía compañía hasta que escuchó su voz.
—Buenos días preciosa.
Su presencia la inquietó mucho, si hubiera tenido algo a mano para tirarle, hubiera dado de lleno en su cara.
— ¿¡Qué haces tú aquí!?
El gemelo de Axel estaba sentado en medio de su cama, tan tranquilamente.
—Solo vengo a visitarte.
—Pues ya puedes irte.
Intentó no prestarle mucha atención mientras buscaba apresuradamente un uniforme en el armario.
— ¿Y esa hostilidad? Antes no eras así conmigo...
—Ya, antes.
Cuando cogió toda la ropa volvió a encerrarse en el baño.
—Así que... ¿Vas a ir a visitar a tu amigo hoy?
— ¿Y a ti que te importa eso?
—Nada, solo preguntaba. ¿Pero no solo vas a verle a él no? Creo que a un prisionero también...
— ¿Y tú qué sabes?
—Puedo saber todo lo que has pensado mientras dormías en esta cama —dijo él, que estaba sentado allí expresamente.
—Nota mental: No pensar en la cama. Nota mental dos: No volver a acercarme a la cama. Nota mental tres: No dejar que el rarito se siente en mi cama...
Lily salió en ese momento del baño, estaba ya vestida.
—Qué velocidad...
—Oye, y si te tomas tantas libertades de estar aquí, podrías al menos decirme como te llamas.
—Por si te interesa, todos los Alphas tienen nombres falsos, obviamente no iban a decirte como se llaman en realidad, no pronuncian sus verdaderos nombres nunca. A mi no me apetece inventarme un nombre.
—Pues llevarás unos cuantos años sin nombre... Yo te pongo uno. A partir de ahora te vas a llamas Jin.
— ¿Jin? ¿Y eso a que viene?
—Es lo primero que se me ha ocurrido. Ahora, si no te importa, Jin, más te vale que no estés aquí cuando vuelva, porque pienso volver armada.
Estuvo a punto de salir, pero llamaron entonces a la puerta de su habitación.
—... Adelante —dijo Lily.
Víctor abrió la puerta y entró.
— ¡Esto no es justo! A él no le dices nada por estar aquí —dijo Jin.
—Por lo menos ha llamado a la puerta y no ha entrado a escondidas...
Víctor no estaba seguro de qué ocurría.
— ¿Y tú que quieres? —le preguntó Lily.
—Me han dicho que te avise de que tu amigo está despierto y pregunta por ti.
—Ah... Vale. Luego iré a verle.
Hizo ademán de irse, pero otra vez la interrumpieron.
—Lily... ¿Sabías que no se puede acceder a la zona de alta seguridad sin un permiso especial? —le dijo Jin.
— ¿Ah sí? Pues dame un permiso especial.
—Bueno... Si me lo pides tan amablemente.
Jin sacó su mando del bolsillo y se lo enganchó en la muñeca, pulsó algunos botones rápidamente.
—La solicitud está enviada. Pero aunque los demás la acepten en los próximos cinco minutos no la recibirías hasta el próximo mes.
— ¿Es una broma?
—No, los Alphas no podemos tomar todas las decisiones por nuestra cuenta, siempre tenemos que hacer todos la misma acción para que se produzca. Y los permisos especiales... Aunque nosotros lo aceptemos, hay que avisar a un montón de departamentos para que sea válida y te lo den. No es tan fácil como parece.
Jin sonrió, pero a Lily no le hacía ninguna gracia.
—No me obligues a entrar por la fuerza —le dijo con tono amenazante.
—Uy, que Lily se nos pone violenta... Vale, vale, con tranquilidad. Víctor te puede acompañar, él si que tiene permiso.
Una luz roja empezó a parpadear en su mando a distancia.
—Me llaman. ¡Hasta otra!
Jin desapareció. Lily salió de la habitación seguida de Víctor.
Nada parecía haber cambiado en el edificio, los pasillos seguían siendo igual de luminosos e igual de laberínticos.
— ¿En qué planta estamos? —preguntó Lily.
—Que monos son los nuevos —dijo una chica que había pasado por su lado—. Siempre tan perdidos.
—Mona se va a quedar ella de la ostia que le voy a meter —murmuró Lily.
Fue decidida hacia aquella chica que ya estaba metros por delante suya, pero justo antes de que llegara a tocarla, desapareció sin darle tiempo a su venganza. La chica se dio la vuelta.
— ¿Has oído algo? —le preguntó a su compañero.
Pero él nunca se interesaba por las personas con las que se cruzaba por el pasillo. Podría haber visto hasta a su propia hermana de pié delante suya y ni se habría enterado.
—Esa voz me sonaba de algo... —contestó Edgar.

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