miércoles, 17 de febrero de 2016

Dark Light 39

Capítulo 39
Montaje


—Tiene razón, un poco violenta sí que estás.
Víctor y Lily estaban dentro de un ascensor.
—Tú no me conoces...
—Ya, tú a mi tampoco. ¿A quién querías visitar?
El ascensor estaba bajando, llegó a su destino y paró.
—Al ex-líder de Beta.
— ¿Por qué?
—Pura diversión supongo.
Víctor no hizo más preguntas mientras las puertas se abrían y ellos dos salían. El guardia de siempre estaba allí, leyendo el periódico, Lily se llegó a plantear si leía el mismo todos los días. Víctor hizo un saludo al que el guardia respondió con desgana, miró a Lily un poco con recelo. Seguro que la recordaba, ella le sonrió.
No les dijo nada, Víctor sacó una tarjeta de su bolsillo y se la enseñó, en cuanto el guardia la pasó por el escáner, les dejó entrar.
— ¿El permiso especial te deja entrar con armas? —preguntó ella en cuanto hubieron avanzado por el pasillo.
—Desde luego, te lo permite todo.
Él la fue guiando a través de todos esos pasillos y niveles con escaleras, se encontraban a veces con otros vigilantes que vestían igual que David, todos hacían el mismo, repetitivo y automático saludo. De vez en cuando, cuando entraban en otro nivel de seguridad volvían a pedirles identificación para pasar. Pero no tuvieron ningún problema.
Cuando cruzaron la última puerta que cerraron a presión detrás de ellos, llegaron al último pasillo.
Había celdas a los dos lados del pasillo, en lugar de barrotes tenían cristal, aunque Lily suponía que no sería un cristal frágil como otro cualquiera. Pasando por algunas, pudo observar varios de los prisioneros, unos tenían más movilidad que otros. Los había sueltos, con cadenas o completamente inmovilizados.
— ¿A qué viene eso?
—Realmente no lo sé, creo que porque son demasiado agresivos... Yo no trabajo en este sector nunca. La celda de Johann es la penúltima al fondo de pasillo. Para hablar con él tienes que ponerte los auriculares, ya que el cristal aisla el sonido completamente. Aquí me quedo yo.
Víctor paró en mitad del pasillo, el único sitio en el que no había celdas. Le dio la tarjeta a Lily.
—Para que puedas activar el sonido. Realmente, con esto puedes entrar también, pero no te recomendaría hacerlo. Ponerte al alcance de ese loco... 
—Eso sí que sería una locura. Vale, gracias Víctor.
No le preguntó porqué no la acompañaba, ya que tampoco quería que él lo hiciera. Además Víctor no quería ver a alguien que también estaba alojado al fondo del pasillo.
Lily avanzó despacio. Vio que en las paredes, al lado de cada celda, había paneles táctiles donde estaba escrito el nombre y el delito de cada preso, su número de identificación y todos sus crímenes, además de un escaner para leer las tarjetas. Todos los presos que estaban allí, eran líderes de algún grupo, probablemente nunca habían cometido ningún crimen peor que el de matar a alguien, pero habían mandado a hacer cosas peores a otras personas.
Lily paró justo antes de llegar a la penúltima celda, observó que la de enfrente estaba vacía. Pasó a tarjeta por el escaner, cuando se puso a luz verde descolgó los auriculares, se los puso y ajustó el micrófono a su medida. Avanzó hacia la celda y paró en frente del gran cristal.
Johann seguía igual que siempre, excepto por su cambio de ropa y las cadenas en las manos y los tobillos, estaba de espaldas a ella, de pié. No se imaginaba que podría estar haciendo, era una celda completamente vacía, en la que solo había una solitaria cama, todas las paredes estaban acolchadas, como en un manicomio.
—Vaya que pena... el uniforme de presidiario no te favorece para nada —dijo Lily con tono burlón.
Johann había reconocido su voz, pero no se movió. Estaba evaluando la situación, pensando que no era posible que ella estuviera allí. Ella había muerto.
—Bueeeeno... ¿Qué tal lo estás pasando desde tu jubilación? ¿Ascendiste a alguien a tu puesto?
Entonces él se dio la vuelta, la miró de arriba abajo, asegurándose de que no se equivocaba de persona.
—Lily...
—Sí, así me llamo. Gracias por recordármelo.
—Deberías estar muerta.
Avanzó tanto como pudo hacia ella, pero las cadenas enganchadas a la pared no le dejaban seguir adelante, estaba a medio metro del cristal.
— ¿En qué sentido lo dices? ¿En el que tu creías que había muerto, o quieres que haya muerto?
—Puede que los dos traidora.
— ¡Vaya! Pero si antes te encantaba eso de que fuera una traidora.
La actitud de Lily parecía cabrear cada vez más a Johann.
— ¿Qué pena que tu imperio se haya destruido finalmente no? No has sido capaz de mantener tu juramento con Alexter.
Podía ver toda la rabia en sus ojos, sin embargo, tenía una media sonrisa que no intentó disimular.
—Algún día, saldré de aquí. Ese día ellos me estarán esperando.
Primera confesión.
— ¿Ellos? ¿todavía queda alguien? —la voz de Lily se quebró con esas palabras.
Johann se rió de ella.
—Nadie puede destruir Beta.
— ¡Ah! Espera, tú te refieres a Megan ¿no? Jaja... qué gracia ¿cómo pudiste confiarle todo esto a Megan? Ella no es capaz de mantener nada, de hecho, no fue capaz.
Él no dijo nada, sabía que lo que decía Lily podría ser una mentira.
— ¿Por qué crees que yo sigo viva si no? Porque la encontramos, la encontramos y destruimos todo lo que quedaba de ella y de tus seguidores. Todas vuestras armas, toda vuestra tecnología... ¿No me hubiera matado ya Megan si viera que estoy aquí burlándome de vosotros?
—... Mientes.
— ¿Tú crees? Puedo describirte exactamente como la encontramos —empezó a hablar más despacio, buscando crear tensión—. Tú te fiaste de la espía equivocada. Ella también se fió del espía equivocado. En cuanto él volvió a Dark Light, descubrimos su paradero fácilmente. No esperamos ni un segundo, entramos y fuimos a por ella. Puedo recordar cómo suplicaba, cuando vio que no le quedaba nada a lo que aferrarse. "Oh porfavor Johann, perdóname, perdóname porque te fallé" —dijo imitando la voz de Megan, Johann no pudo contener por más tiempo su expresión de sorpresa—. "Pero volveré, volveré contigo". A ti te perdonaron la vida. Pero a ella no. Tres disparos, de tres personas diferentes. El mío lo recibió en a cabeza —dijo señalándose a si misma la sien—. Y otros dos de mis compañero, en el corazón. Puedo asegurarte que ella ya es cenizas.
—No, es imposible que hayáis conseguido destruirlo todo...
Segunda confesión.
—Claro que sí. Cuando te cogieron a ti, todas tus bases. Japón, Manhattan, Nueva York —con cada nombre Johann parecía derrumbarse más—. La famosa Rumanía... Transilvania... Todo. Y cuando fuimos a por Megan, su última esperanza, la última esperanza de Alexter y tuya... A...
—Alejandría... —murmuró él.
Tercera confesión. Lily no esperaba que hubiera caído tan rápido. No iba a decir en ningún momento ese nombre, si no a seguir dándole vueltas al asunto, pero ya había conseguido su cometido.
—Claro... ¿Quién hubiera sospechado que los vampiros se esconderían en un sitio tan caluroso? Encima con tantos turistas en tantos edificios... Pensaríamos que sería difícil que os escondierais ahí. Sin embargo...
— ¿Quién se acercaría a un hotel destartalado? Tan imperceptible dentro de una gran ciudad tan lujosa —dijo él para si mismo, sin tener en cuenta que Lily seguía escuchando.
Cuarta confesión, definitiva.
— ¿Solo vienes por eso? ¿Para burlarte de mi derrota?
—No... Realmente, cuando bajé aquí... No hubiera imaginado que caerías tan fácilmente.
Lily se quitó los cascos en ese momento, justo a tiempo para que Johann se diera cuenta de lo que acababa de hacer y ella no pudiera oír todas las cosas que gritaba.
Le vio hablando a través del cristal, pero no le importaba lo que dijera, Lily solo sonrió y se despidió con la mano.
Cuando volvió donde estaba Víctor y se encaminaron hacia la salida, le dijo:
—Manda un mensaje a Alpha, diles que preparen un equipo, el mejor que tengan para destruir a Beta de una vez.
—Vale... Pero ellos me han mandado un mensaje a mi, que tu amigo se ha puesto un poco de los nervios, dicen...

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