miércoles, 30 de marzo de 2016

Dark Light 45

Capítulo 45
Lujuria


En la enfermería, Nancy estaba tan inmóvil que parecía haberse muerto otra vez, teniendo en cuenta que no respiraba, porque desde luego los vampiros no dormían.
Lily mandó a Erin a que comunicara el éxito de la misión y mandara el informe, además le dijo que le entregara el informe a la secretaria rubia que siempre perdía las cosas.
Cuando entró el la habitación, realmente se alegró de ver que Nancy estaba en ese estado, al menos estaba técnicamente viva. Sharon y Néstor también estaban allí.
Néstor y Lily cruzaron la mirada durante un incómodo segundo, pero nadie pareció haberse dado cuenta.
— ¿Está bien? —preguntó en cuanto se acercó a Nancy.
—Estable, pronto se recuperará —dijo Sharon.
—Me alegro...
Entonces Nancy abrió los ojos de repente.
— ¿Lo conseguisteis?
Lily se acercó más a ella, entonces pudo observar que tenía toda la piel cubierta de vendajes, había estado realmente cerca de morir por culpa de la luz del sol.
—Sí, lo conseguiste. Uno de los cuchillos de plata que le metiste le perforó no sé qué hueso en la columna y quedó paralítica... Hasta que se cure claro... Pero la tenemos, a ella y a los otros 47.
— ¿Y qué va a ser de ella?
—Es de bajo riesgo, o eso dicen —dijo Lily—. Pero he sugerido que la pongan en la celda de enfrente de Johann, para joderle un poco.
Nancy se rió.
— ¿Y bien? ¿quién es Roxane Levellois?
—Era líder de su propio grupo de vampiros. La cogimos justo después de Johann y confesó absolutamente todo —dijo Néstor.
—Ajá...
Estuvieron un largo rato en silencio, hasta que Sharon hablo.
—Siento decíroslo pero... Vosotros dos seréis sometidos a juicio —dijo refiriéndose a Nancy y Nestor
— ¿Juicio? —dijo Lily.
—Han desertado en medio del ataque —reconoció Sharon.
Lily la miró, incrédula. Sharon también la estaba mirando pero Lily no sabía como decirle que eso era una locura y que no lo hicieran. En ese momento apareció Mae, que venía a cambiarle los vendajes a Nancy.
—Las normas son las normas Lily —dijo Sharon—. Si me perdonáis... 
Sharon se desvaneció, Nancy resopló.
—Juicio... Que guay. Es injusto, no es como si me hubiera ido porque me había rendido...
—No dejaré que lo hagan...
—Tú no puedes hacer nada —dijo Nancy.
—No lo harán, no a ti... —Lily siguió murmurando mientras se alejaban.
Salió de la enfermería dando un portazo, dejando a Néstor y Nancy casi a solas. Estuvieron unos minutos en silencio.
—Bueno, hace rato que se ha ido, puedes seguir contándomelo. ¿Qué pasó antes de que apareciera Víctor? —dijo Nancy de repente.
Mae estaba todavía en la habitación, pero más alejada de ellos, aunque realmente a ellos no les importaba que ella pudiera escuchar.
—Me pegó una bofetada —reconoció Néstor.
— ¿En serio?
Él solo asintió.
—Ya decía yo que había mucha tensión entre vosotros... Que digo... Podía cortarse el aire con un cuchillo. ¡Pero es que tu eres idiota! Vale que te guste y todo eso, vale que pensáramos todos que estaba muerta, pero tío, de verdad, no puedes lanzarte así sin más después de cinco años sin verla.
—Es justamente... porque hacía cinco años que no la veía.


*   *   *

Lily subió en el ascensor pensando en su habitación, pero solo cuando llegó a pasillo se dio cuenta de que no recordaba ni el número ni en qué lado estaba. Caminó despacio mirando todas las puertas, buscando algo que le llamara la atención, aunque todas eran iguales.
Suerte que aquel que se pateaba todo el edificio limpiando los pasillos con una fregona, estaba allí cerca y vio la cara de confusión de Lily. Se sintió un poco ridícula cuando volvió a ver as flechas azules luminosas que a guiaban por el pasillo. 
—Estáis por todas partes —le dijo Lily.
El Alpha de la limpieza la saludó con la mano, entonces observó que llevaba puestos unos auriculares. Lily siguió su camino, después de unos pasos se dio cuenta de que era justamente con alguien como él con quién quería hablar, pero al darse la vuelta vio que se había desvanecido, dejando el cubo y la fregona en medio del pasillo.
Cuando llegó a su habitación las señales desaparecieron, la puerta estaba entre abierta aunque ella no se había dado cuenta.
Entró y lo primero que vio fue que las toallas que había dejado tiradas por el suelo no estaban, alguien había limpiado. Luego levantó la mirada y vio a Jin sentado en su cama leyendo un manual, el típico manual de entrenamiento que había en todas las habitaciones. Lily ahogó un grito y desenfundó su pistola, pero cuando disparó se dio cuenta de que estaba descargada, lo había olvidado.
— ¿De verdad ibas a disparar? —dijo Jin.
—Lo haré, te lo dije —dijo Lily, mientras quitaba el cargador y lo cambiaba por otro.
Jin vio que iba totalmente en serio, tardó a penas dos segundos en sacar su mando del bolsillo, colgárselo de la muñeca y teclear. Cuando Lily apretó el gatillo, no disparó.
—Permiso denegado —dijo la voz electrónica.
Jin se rio.
—Pensaba que teníais que estar todos para hacer eso —dijo Lily.
—Para grandes cambios sí, pero esto es insignificante. Y al parecer de vida o muerte. ¿Ibas a disparar en serio?
—De aviso... ¿Qué haces tú aquí? Te dije que no volvieras...
Lily guardó de nuevo el arma en su cinturón, pero no apartó la mano.
—Vengo a darte un mensaje directo de Alpha. Porque si lo mandáramos escrito seguramente no lo leerías, pero bueeeeno... Insistimos en que necesitamos que nos des una detallada descripción de que ocurrió después de tu caída en el foso.
—Ya... Pues no me apetece contarlo.
—Tu tranquila, también sabemos leer si no quieres hablar. 
—Sabes que no me refiero a eso.
Jin se encogió de hombros, luego se puso en pié.
—Seguro que podemos llegar a un acuerdo.
Lily lo pensó durante un segundo, había pocas cosas que ella quisiera en ese momento.
—Indultad a Néstor y Nancy.
—Eso no es tan fácil. Uno de los compañeros de la misión ha mandado el aviso. Es una queja colectiva por huir en mitad de una misión. ¿Por qué no pides que te enseñemos a desvanecerte?
—Eso me gustaría, pero antes quiero lo primero. No han hecho nada malo. Nancy ha sido quien ha detenido a Megan, si no ella hubiera escapado. Néstor solo quería evitar que muriera.
—Las normas son las normas.
—Sois vosotros los que habéis escrito las normas, no os costaría nada mirar un poco más de cerca el caso en particular. Hay veces que os beneficia más que hayan roto las normas.
Jin se quedó pensando un momento.
—Bueno, haré lo que pueda. Pero tu tienes que cumplir con tu parte del trato.
—Lo haré.
Se miraron durante unos segundos, en los cuales Jin no dejó de sonreír. Lily ya no sabía si le gustaba o le daba miedo, probablemente lo segundo o una combinación de las dos. Pasó un largo minuto, hasta que Lily no pudo soportarlo más.
—En conclusión... ¿Te vas a ir ya o qué?
—Ah ¿no quieres que me quede?
—No.
Jin se rió y se desvaneció, pero cuando Lily quiso darse cuenta, estaba detrás suya. Ella se dio la vuelta al tiempo que sacaba un cuchillo de su cinturón con cada mano, algo que él no podía desactivar electrónicamente.
Pero no tuvo tiempo de usarlos, Jin la había agarrado de las muñecas, en un segundo ella había caído sobre su cama.
—Suéltame.
—No.
La tenía agarrada tan fuerte que finalmente Lily aflojó sus manos y los dos cuchillos cayeron a sus lados. Lily volvió a mirar a Jin que estaba sobre ella, a continuación su mirada se dirigió al mando que colgaba de su muñeca. No tuvo la oportunidad si quiera de pensar en lo que quería hacer.
—Hablando seriamente, ni se te ocurra tocarlo, porque de hacerlo, nadie te salvará de las consecuencias.
— ¿Cómo...?
—Ahora mismo, puedo saber todo lo que piensas.
Lily no dijo nada. No le gustaba la idea de que pudiera saber en qué pensaba. Intentaba evitar pensar sobre algunas cosas, pero era difícil no hacerlo, sobretodo teniéndole a él encima suya.
—Puedo ver que estás bastante enfadada, también ¿algo de deseo? Incluso parece que tu misma estás confundida.
—No es verdad —le interrumpió ella rápidamente.
— ¿Ah no? Entonces ¿por qué no te has librado de mi ya, sabiendo que puedes hacerlo perfectamente?
Lily dudó, dijera lo que dijera, hiciera lo que hiciera, sabía que le estaba dando razón, sin embargo... 
Él estaba tan cerca de ella, podía sentir su respiración. Él la besó, y al contrario que cuando lo hizo Néstor, ni pudo ni quiso pararlo, durante unos segundos. Porque de hecho, seguía habiendo una parte de ella que le decía que no, profundamente, se lo gritaba. Hasta que finalmente Jin se separó de ella.
—Vamos,  que solo es una broma.
—Tus bromas no me gustan...
—Ah, pero yo si ¿verdad?
Le aflojó las muñecas, ella vaciló pero acabó quitándoselo de encima y se puso en pié.
—En realidad, es lo más normal del mundo. El efecto que provoco al estar cerca de ti o de cualquiera, lujuria. No piensas por ti misma y tal vez llegues a hacer cosas que de normal no harías.
—...
Aunque no lo dijera, eso la había aliviado un poco. No se reconocía a si misma. Pero sabía leer entre líneas y había entendido una cosa, solo había sido un experimento suyo, quería probar cuánta influencia tenía sobre ella. Agarró de nuevo uno de los cuchillos que había soltado y se dio la vuelta. Si Jin no hubiera desaparecido en aquel momento, se lo habría llevado él, sin embargo el cuchillo quedó clavado en la pared.

miércoles, 23 de marzo de 2016

Dark Light 44

Capítulo 44
Final


Megan no pudo ni siquiera gritar, porque lo que Nancy intentaba era ahogarla un poco, para que no llamara la atención. Pero no le duró mucho.
— ¡Jefa nos atac....!
Uno de sus guardias acababa de abrir la puerta de un golpe para darle la alarma, pero no supo que decir al ver a Nancy. Ella se rió nerviosa sin dejar de apretar a Megan, cuando tres hombres lobo entraron dentro y fueron a por ella. Entonces se vio obligada a soltarla y defenderse.
Por mucha experiencia que tuviera uno desvaneciéndose, no podía hacerlo tan preciso con otra persona a su lado resistiéndose.
—Segundo piso, derecha, refuerzos —dijo acercando su mano a la boca.
El primero se convirtió en lobo antes de que se diera cuenta, se le lanzó encima. Consiguió deshacerse de él de una patada, pero no tuvo tiempo a levantarse del suelo cuando los otros dos se transformaron.
Retrocedió hasta chocar contra la mesilla de noche, al primero que se lanzó a por ella le pegó con la lámpara, pero aunque consiguió aturdirlo un poco, la lámpara se hizo añicos. Ella no dejaba de repetirselo "podría ser peor, has salido de situaciones peores".
Finalmente consiguió ponerse en pié, justo cuando otro lobo saltaba sobre ella, pero ella se tiró sobre la cama esquivandolo, el animal no pudo frenar y salió despedido por el ventanal, llevándose una de las cortinas consigo.
Media habitación quedó inundada por la luz del amanecer y los dos lobos restantes lo sabían e intentarían aprovecharlo. Nancy pudo ver como Megan se levantaba y salía corriendo.
Megan no llegó muy lejos, a los dos lados de la escalera había agentes esperándola. Entonces optó por hacer lo mismo que el anterior hizo por error. No tardó nada en transformarse en un lobo pardo y volver corriendo hacia la habitación. 
Tres la siguieron, uno se quedó por el camino, el otro ayudó a Nancy a librarse de los dos lobos con balas de plata, al último le dispararon los que llegaban detrás de ellos. Pero Nancy sabía una cosa, a Megan la tenían que coger viva.
La loba había conseguido caer de pié, al contrario que su compañero, pero eso no significaba que no estuviera herida, de hecho tardó en conseguir moverse.
Nancy cogió del cinturón de su compañero caído dos cuchillos, los primeros que pilló y los únicos de plata. Solo tenía una oportunidad, ella lo sabía y el sol también. Retrocedió cuanto pudo y echó a correr hacia la ventana rota, lanzándose por ella igual que Megan.
Sintió el primer contacto con el sol como una gran llama que le abrasaba la piel, divisó al lobo pardo en el suelo, cojeando, pero no pudo ver nada más porque la luz acabó cegándola.
Cayó sobre ella y los dos cuchillos de plata se hundieron en su espalda, escuchó al lobo aullar de dolor y ya no se movió, solo sabía que ella estaba en el suelo y que, si no lo había conseguido, había intentado detener a Megan hasta el último momento. Mientras ella se deshacía.


*   *   *

Lily fue la primera en entrar en cuanto dieron la señal y abrieron. Por el tejado también estaban entrando muchos, ella se había armado con una pistola en una mano y en la otra tenía el localizador de Nancy. Pronto pudo escucharla pedir ayuda y mandó a un grupo a por ella.
Comenzó a disparar a diestro y siniestro, no le importaba realmente si mataba a algunos, siempre y cuando fueran de los malos. Ella tampoco tenía la intención de comenzar a esposarlos a todos uno a uno, le bastaba con ver que no podían moverse. Pero por algún lugar tenía que empezar. 
La primera decena del vestíbulo quedó rápidamente inmovilizada. Tres pequeños equipos comenzaron a rastrear la planta baja puerta por puerta. Una de las brujas se aseguraba de marcar a todos los que caían. Si Megan no había mentido, eran 48 y no debían dejar escapar a ninguno.
Antes de abandonar la planta baja, había escuchado la ventana romperse, entre muchas otras cosas, y el chillido de un lobo agonizando. Solo deseaba que esa fuera Megan y no consiguiera escapar. En la primera planta, se encontró con una vieja enemiga de pelo pelirrojo y ojos rojos.
—Gusto en verte Bailey —le dijo Lily.
Tenía la intención de descargar lo que le quedaran de balas de la pistola sobre ella, pero no había prestado atención de que había saltado la alerta de munición y no le quedaba. Antes de que pudiera coger otra pistola, Bailey la derrumbó y Lily cayó al suelo boca abajo. Bailey se puso encima suya y la cogió del pelo estirandola para que levantara la cabeza.
— ¿Volvemos a vernos? Esta vez no te dejaré ir, aunque sea lo último que haga.
—Ya no me dan miedo los vampiros.
Antes de que pudiera morderla, Bailey observó las marcas de colmillos de su cuello, pensando en las terribles consecuencias que tendría beberse la sangre de un vampiro. Dudó lo suficiente de si había visto bien a Lily, que cuando fue a mirarla a la cara otra vez, para comporbar si tenía los ojos rojos y colmillos, ella ya había cogido otra pistola. Recibió un único tiro en el corazón, que la atravesó por completo.
Para cuando se levantó, otro lobo estaba aullando de dolor, pero también alguien más gritaba en el piso de arriba.
Subió tan deprisa como pudo, en la escalera había una de las suyas muerta, en la habitación que Nancy había dicho había un lobo muerto convirtiendose en humano y otro agente de Dark Light muerto, junto a la ventana otro. Lily se acercó para mirar.
La luz del sol inundaba la calle, Nancy estaba inmovil en el suelo, Megan se acababa de transformar otra vez, pero tenía los dos cuchillos clavados en la espalda. Consiguió quitarse uno, pero el otro no lo alcanzaba.
Plata para el lobo y luz para el vampiro, las dos habían recibido a su enemigo más mortal.
Lily sabía que no tenía que involucrar sentimientos en una misión como esa, más siendo la lider, ¿pero como iba a dejar a Nancy allí después de todo? Anque realmente, cuando ella salió por la ventana y comenzó a bajar escalando las paredes, no pensó en cómo podría ayudarla.
Pero antes que ella, llegó Néstor que, desobedeciendo una de las normas más importantes de Dark Light durante una misión, no huir mientras todavía haya agentes en peligro, se desvaneció junto con Nancy.
Lily siguió hacia adelante, donde estaba Megan agonizando de dolor. Se quitó un par de esposas de su cinturón y se las puso en las manos en la espalda. Megan no dijo nada al girar la cabeza y verla a ella, se rindió sin más.
Lily escuchó por su transmisor, lo último que necesitaba para finalizar la misión.
—Todas las plantas completas.
—Cuarenta y ocho justos jefa, si no nos ha mentido, estos son todos —concluyó la bruja.
—Haced recuento de los vivos y los muertos y llamad a los pilotos para transportar prisioneros.
Dicho esto volvió a entrar en el edificio. Ya extinguidos los disparos, gritos y explosiones, todo se calmó. Los aviones esperaban en la azotea, pero los primeros a los que cargaron fueron a sus propios compañeros heridos o muertos. Habían comenzado esa misión con 94 agentes contándose a si misma, y habían terminado con solo 79, sin contar a Nancy y Néstor. Pero lo habían conseguido. Ese era el final de Beta.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Dark Light 43

Capítulo 43
Roxane


Nancy acudió a Néstor para que la transformara. Había discutido con Lily, ya que esta le decía que tenía que cambiar el uniforme de Dark Light. A Nancy no le importaba el hecho de que le dispararan, lo único que le daba miedo era la norma de llevar el uniforme en las misiones. Lily tardó en convencerla de que no habría problema con eso. 
Con un poco de magia, Nancy se cambió la ropa por algo más normal y que la ocultara del terrible sol de Egipto, que saldría en poco tiempo, también se cambió el color del pelo a negro, para que nadie pudiera reconocerla. No tenían planeado un cambio completo, pero pronto Nancy se dio cuenta de que habría una forma mucho mejor de ganarse la confianza de Megan.
Aunque no todos estaban de acuerdo con el plan de Lily, mucho menos de acuerdo a que Nancy fuera la infiltrada.
— ¿Por qué tiene que ser ella? —había dicho la compañera de Nancy, que se llamaba Erin.
—Ella está más que preparada para confundir a Beta —dijo Edgar.
—Sip. Mi tatuaje es original y mola mucho —le dijo Nancy.
Cuando se lo enseñó, Erin no pudo creérselo, además no lo veía correcto.
— ¿Estais de broma? ¿Fuiste una espía?
—Ya ves que sí.
Si había algo que molestara a Erin, era la actitud de Nancy.
—No podemos fiarnos de ella. Exijo que lo haga otra persona —le dijo a Lily directamente.
—Me fío más de ella que de ti. Si no te gusta tienes mi permiso para irte ahora mismo, hasta entonces... ¡A sus posiciones! —ordenó Lily.


*   *   *

En un remoto rincón de Alejandría, había un pequeño hotel muy antiguo. Los visitantes que llegaban allí por casualidad o porque eran demasiado tacaños para pagarse un hotel no tan mortal, acababan muriendo a manos de los vampiros que allí había. Los empleados de ese hotel eran vampiros y hombres lobo, Megan no quería a nadie más a su mando.
El grupo de ataque esperaba lo suficientemente lejos de allí para que no les encontraran. Nancy había ido a pié, era de madrugada y estaba a punto de amanecer.
Al final llegó a las puertas, pero estaban cerradas y el interior parecía oscuro. Nancy subió las pocas escaleras hacia la entrada y miró a través del cristal. Por un momento no pudo ver nada, pero de repente apareció una cara al otro lado del cristal.
Se asustó y dio un paso atrás, pero luego se calmó y recordó las pocas semanas que ella había pasado en esa "pandilla". Se quitó las gafas de sol y luego se subió las mangas de la ropa hasta descubrir su tatuaje, la cruz egipcia, y enseñárselo.
Enseguida la persona desapareció y menos de un minuto después, se abrieron las puertas. Nancy no dudó ni un segundo en entrar, volvieron a cerrar detrás de ellas.
Aún a oscuras, ella pudo ver que no estaba sola en el vestíbulo, había más vampiros mirandola recelosos. Ellos tambié sabían que no podían fiarse de nadie nuevo.
Nancy llevaba un único micrófono escondido en una de sus numerosas pulseras de plata, no podían arriesgarse más o podrían pillarla. En cuanto ella viera a Megan y la tuviera acorralada, tendría que decir una contraseña para dar la entrada a todo el mundo. El único problema que tendrían era si alguien podía desvanecerse, pero Lily dudaba que supieran hacerlo pocos de ellos.
—Bueno, pero qué bienvenida tan calurosa —dijo Nancy con un tono frívolo—. ¿Puedo saber qué es lo que ha pasado? He recorrido medio mundo y nada, todo el mundo se había esfumado. ¿Es esto una broma?
—Todas las bases han caído —dijo una voz.
— ¿De verdad? Pero si cuando me fui estabais a punto de dominar a esos necios de Dark Light. Han pasado cinco malditos años ¿no debería haberlos extinguido ya el virus Beta? ¿Dónde está mi querido Johann? No voy a decir una palabra más hasta que le vea.
—Johann ya no está, está preso. ¿Y quién eres tú y cómo has tardado cinco años en llegar aquí?
Nancy sonrió, mientras se quitaba el pañuelo y el abrigo y lo tiraba en el suelo, cual dama que espera que su sirviente venga a recogerlo todo. Avanzó solo unos pocos pasos hacia la escalera, pero le obstruyeron el paso.
— ¿Me preguntais a mi quién soy? Aquí me conocen como Roxane, pero... ¿quién es el líder ahora? no vengo a jugar con vosotros niños, yo vengo aquí a hacer negocios.
Megan comenzó a bajar la escalera, si Lily la hubiera visto se habría dado cuenta de que no había cambiado nada. Ni en la edad, ni en apariencia, ni la sonrisa de psicópata.
— ¿Roxane Levellois?
—Se mois —le contestó Nancy.
Megan sonrió.
—Johann dijo que vendrías...
— ¿Quién eres tú? Hueles... a perro. Buff...
—Megan —dijo con desprecio—. La nueva jefa de Beta.
Nancy se quedó unos segundos pensando, sorprendida.
— ¿Mujer y lobo dirigiendo Beta? Qué sorpresa... Oui... Alguien debe ponerme al corriente. ¿vas a decirles a tus perritos que me dejen pasar o tengo que mancharme los dedos?
Megan hizo un gesto con la cabeza, a continuación Nancy pudo subir escaleras arriba siguiendo a la líder. Los pisos superiores estaban más iluminados, Megan la hizo pasar a la suite de lujo, que para ese hotel tampoco era muy lujosa, pero era bastante grande y tenía un gran ventanal por el que podía entrar la luz del sol.
—Oh por favor cierra esas cortinas ¿no ves que va a amanecer? —dijo Nancy mientras se sentaba en uno de los sillones.
Uno de los seguratas de Megan cerró las cortinas, mientras ella se sentaba cerca de Nancy. Las dos eran polos opuestos, o al menos el papel que Nancy interpretaba. Una señorita elegante y fina frente a la guerrillera de Megan.
—Fracasó. Hiciste el virus inútil frente a vampiros —Megan dejó claro que la palabra vampiros le desagradaba—. ¿Por qué?
—No iba a crear un virus que pudiera matarme a mi misma ¿no? O que pudiera matar a vuestro líder, que por cierto espero volver a ver pronto. ¿Tenéis algún plan para rescatarle?
—Él tendrá que esperar. Somos pocos y no tenemos la fuerza para ir a por él ahora.
—Querida. No puede esperar, él tiene que recuperar el poder de esto. Tú sola no puedes dirigir esto, no eres más que una niña con poca experiencia.
—Y tú no eres quién para decir eso. Ni siquiera perteneces a Beta, solo eres una embajadora de tu propio grupo.
—Sé más de Johann, Alexter y Beta que tú misma. ¿Sabes a caso cuántos años llevo aquí? Soy inmortal, tú no.
Megan entonces dudó, hizo una señal para que sus guardias salieran de la habitación.
— ¿De qué color eran los ojos de Johann antes de convertirse?
— ¿A qué viene eso?
—No puedes saberlo si no le viste cuando aún era humano.
Nancy no tenía ni idea, pero sabía una cosa, Megan tampoco. Johhan tenía muchos años, Megan nunca hubiera podido verle antes de convertirse, además dudaba de que se lo hubiera contado, sin embargo Roxane sí lo sabría, porque lo hizo ella.
—Si no recuerdo mal... Johann los tenía verdes moteados. Qué digo, lo recuerdo perfectamente —rió—. Sí, esa mirada suya, suplicándome que le diera el don de la vida eterna...
Megan dudó. Estuvo en silencio un largo rato mirándola, luego cruzó las piernas y se relajó más en su sillón, se lo había tragado.
— ¿Y qué venias a hacer aquí?
—Solo buscaros. Habéis desaparecido del mapa. ¿Solo os queda esto? —Megan asintió—. Si lo que quereis es recuperar a vuestro líder, yo puedo ayudaros, os prestaré las fuerzas que nesecitais.
—A cambio de qué.
—De nada, de momento. Pero él sí que me deberá un gran favor... ¿Cuántos sois exactamente?
—Solo 48 conmigo.
Nancy suspiró decepsionada.
—Vaya... ¿Estais todos aquí? Solo ví a unos diez en el vestíbulo.
—Todos. Hemos intentado contactar con otros, pero nadie responde. Nadie ha quedado vivo o libre después de los ataques de Dark Light.
—Vaya... "Entonces creo que este plan no era tan malo Erin"
— ¿Qué plan? ¿Erin?
Nancy no tenía armas para defenderse, ni sabía si al entrar ellos darían la alarma y Megan intentaría huir. Se desvaneció frente a los ojos de Megan, apareció detrás suya y la agarró por detrás, rodeándole el cuello con sus brazos y quemandola con las pulseras. Solo necesitaba un segundo para desvanecerse con ella. Lástima que no fueran a concedérselo.


miércoles, 9 de marzo de 2016

Dark Light 42

Capítulo 42
Reencuentro


—Mi nombre es Lily Edwin, rango Principiante. Si no me conocéis por ser "la traidora que volvió de Beta" o por entrar en la prisión por la fuerza... Seguro que conocéis a mi hermana, Aura, la leyenda de Dark Light que se fue hace unos años. Bien, pues ahora estáis a mi mando, gusto en conoceros —dijo con una sonrisa en la boca.
En ese momento empezaron los gritos.
— ¿Es esto una broma?
— ¿Principiante?
—No tiene sentido.
—Nos a quieren jugar.
—A la hoguera...
—¿Ha dicho traidora?
— ¿Por qué Alerta Beta?
—Esa pregunta es interesante —dijo Lily en cuanto la escuchó, y señaló a la chica del pelo rapado de la esquina, que estaba junto a Nancy—. Estais aquí porque sois lo mejor de Dark Light y os necesitamos para acabar de una vez por todas con esta organización. Porque no, no ha acabado. Sabemos que tienen otro líder y dónde están —la imagen de la pantalla cambió por un mapa de Aejandría—. Y vamos a ir a por ellos ahora mismo. No son nada, solo una fuerza de resistencia, pero no podemos dejar que sigan intentando reclutar. Hay, ahora mismo organizaciones más grandes, grupos y bandas, pero este es nuestro plan y... Como sabréis, no podéis negaros a participar en una misión como esta, la lidere una principiante o no.
A continuación Lily hizo una presentación de lo que iban a hacer. No era muy complicado, pero podría ser arriesgado. Alguien de Dark Light tenía que hacerse el mismo tatuaje que ellos e ir allí primero, para reconocer que Megan estuviera allí. Luego rodearían el edificio y se teletransportarían dentro para atrapar al mayor número de personas con vida. Aunque solo había una norma, atrapar a Megan con vida, si por el camino alguno de los otros morían, no importaba. Pero no debían dejar escapar a nadie.
Cuando acabó la explicación, se fue antes de que comenzaran las preguntas. Tenían una orden directa, ir a los helicópteros y prepararse para el asalto. No todos estaba de acuerdo, pero no podían rechazar esa misión.
Lily se preparó para hacer lo mismo.
—Si salgo viva de esta misión —dijo a los Alphas—. Tendremos que hablar sobre estos uniformes.
— ¿Qué tienen de malo? —dijo Swan—. Los diseñé yo. Son perfectos, no los atraviesan las balas, mantienen la temperatura...
—Pero son incómodos y demasiado evidentes en misiones ocultas. Así que por lo menos la norma de llevarlo fuera habría que cambiarla. Ah, por cierto, pienso saltármela hoy.
Y diciendo esto se marchó de la sala, completamente sola, dirigiéndose al ascensor, solo sabía una cosa, en la azotea no podía aparecer nadie por arte de magia.
Ella no imaginaba que alguien realmente fuera a esperar a que saliera. De hecho ¿por qué? todos pensaban que ella siendo la líder de la misión aparecería allí primero. Pero Néstor la esperó.
Casi se chocó contra él, Lily se vio obligada a parar, ellos se miraron durante un segundo. Ninguno de los dos había cambiado nada desde la última vez que se vieron. Seguían teniendo la misma diferencia de altura y Lily seguía pareciendo una muñeca de porcelana a su lado.
— ¿De verdad eres tú? —le dijo Néstor.
Él todavía no podía asimilar que hubiera vuelto, además era mago, sabía de todas las ilusiones que se podían crear, no podía fiarse de sus propios ojos.
— ¿No me crees?
—No puedo.
Conocía a Lily, o eso creía. No podía aceptar que hubiera cambiado tanto su actitud. Ya no era la misma humana principiante que no paraba de hacer preguntas. Ya no parecía tenerle miedo a nada. Imaginaba que habría vuelto hacía poco, y no entendía como ella podía aceptar tan fácilmente que su hermana se hubiera ido, cuando fue un golpe muy duro para todos ellos.
Víctor iba en ese momento hacia ella, pero en cuanto giró la misma esquina que ella, se detuvo y dio un paso atrás. Decidió esperar unos segundos más antes de llamarla.
Néstor no había esperado a que Lily dijera una palabra más, solo había acercado sus manos a ella, comprobando que era real, luego a besó.
De todas las cosas que hubieran podido ocurrir, Lily no se había esperado eso. Y sentía que tampoco aquel momento fuera el idóneo para una declaración de amor, si era eso.
El pasillo estaba completamente vacío, Lily le pegó una bofetada que resonó a lo largo de toda la planta, dio un paso hacia atrás.
— ¿A qué ha venido eso? —se había puesto roja.
Néstor sonrió mientras puso una mano sobre su propia mejilla ardiente.
—Desde luego, esta eres tú.
Víctor actuó como si no se hubiera dado cuenta de nada cuando apareció allí.
—Te habías adelantado —le dijo a Lily—. ¿No recuerdas que soy yo quien te tenía que acompañar?
—Pero en la azotea no...
—Confía en mí.
Lily no respondió, Víctor cogió su brazo  y los dos se desvanecieron, dejando a Néstor solo, que no tardó demasiado en dirigirse solo hacia el ascensor. Solo podía pensar en una cosa, había merecido totalmente a pena.


*   *   *

—Yo entraré —le dijo Nancy en cuanto la vio.
Ellas dos junto con Edgar subieron en el mismo helicóptero.
—Pasé por la misma situación que tú —continuó, luego se subió la manga izquierda y le enseñó a Lily el tatuaje—. Pero fue hace tantos años, que ni Megan ni Johann sabrían quien soy.
Lily no pudo pegas cuando Nancy le reveló ese secreto.
— ¿Estás segura de que nadie te reconocería?
—Seguro. No pasé demasiado tiempo allí, no era muy importante para ellos. Puedo hacerlo.
—Confío en ti, aunque tengo otro plan que incluye cambiar tu aspecto...
Entonces subió Edgar y se sentó a su lado, al principio no dijo nada, hasta que despegaron.
—No me puedo creer que estés viva... Yo te vi caer.
—Caí, pero conseguimos volver. Te alegrará saber que David está en la enfermería y le he prometido que irías a verle.
Edgar sonrió y no pudo evitarlo, abrazó a Lily, ella también le devolvió el abrazo mientras sobrevolaban as nubes.
—No puedo traer a Karen ni a Leandra de vuelta —dijo Lily—. Pero después de esto, encontraré a Aura y Sally volverá con nosotros.

miércoles, 2 de marzo de 2016

Dark Light 41

Capítulo 41
Regreso


La sala estaba casi a oscuras. Solían reunirse allí jefes de escuadrón, es decir los que tenían el rango Diamante, y siempre hacían las reuniones con el mismo escuadrón, así que no había porqué hacer preguntas. Pero aquella vez no había nadie en el estrado y todos los presentes eran unos desconocidos los unos para los otros. Esa situación era algo caótica, inesperada y muy angustiosa, todos querían explicaciones. Cada uno con un rango más alto mandaba que alguien les dijera que estaba pasando, pero en ese momento, ellos no eran más que peones de ajedrez en el juego de Lily.
— ¿Se puede saber para que nos han llamado?
—Me han sacado expulsado de una misión para poder venir aquí, algo importante será.
— ¿Quién demonios nos ha convocado? No tengo tiempo para tonterías —gritó alguien finalmente.
Las voces de la muchedumbre se fueron apagando poco a poco cuando él habló. Debía tener unos treinta años, era alto, el pelo rubio oscuro y largo, los ojos grises, cicatrices en a cara, una en especial que le cruzaba el ojo. En su uniforme, tenía la insignia Esmeralda, probablemente uno de los que tenía e rango más alto.
No lo hubiera reconocido de no ser por haber hablado. Estaba bastante cambiado, más mayor, con a expresión más... salvaje. El tiempo lo había vuelto así.
— ¿Edgar?
Edgar desvió la mirada hacia aquel que pronunciaba su nombre. Hacía tanto tiempo que no le veía, que casi no pudo creérselo, el mago no había cambiado nada.
—Néstor... No te veo desde... Desde ese día.
Los dos recordaban perfectamente el día que Lily desapareció y el día que Aura no volvió a dirigirles la palabra nunca más, desde aquel día, no volvieron a verse ninguno de ellos.
—Me contaron lo que le pasó a Leandra —le recordó Néstor—. Lo siento.
La expresión de Edgar no cambió ni un segundo, aunque cada vez que lo recordara tuviera unas terribles ganas de sangre, nunca dejaba que nadie se diera cuenta.
—Karen también murió ¿no me equivoco no? La primera infectada.
Néstor solo asintió.
— ¡Chicos!
Una estridente voz desde la otra esquina de la sala, la vampiresa se abrió paso entre toda la multitud y se lanzó a los brazos de los dos.
—Hacia tanto tiempo que no os veía. ¿Por qué desaparecisteis? —empezó a llorar, aunque lloraba de felicidad.
—Nancy... Eso significa... ¿Sally también está aquí? —Edgar miró a su alrededor, pero no la veía por ninguna parte.
—No ella... Fue suspendida el día en que Aura desapareció. Y aunque intentaran que volviera a formar equipo, ya no es la misma. Siempre acababa cometiendo algún error tonto que la devolvía a la suspensión... Ahora tengo otro equipo y ella ha dejado lo de las misiones.
Se quedaron en silencio un rato, mientras la multitud seguían hablando.
— ¿Cómo pasa el tiempo no? Poco a poco, nos separamos. Y ahora, es como si quedaramos solo nosotros tres —dijo Edgar.
—Llegó Aura y resultó que Galileo era un traidor —dijo Néstor, recordandolo.
—Luego casi perdimos a Aura con Alexter —dijo Edgar.
—Y llegué yo. Y más tarde Lily —dijo Nancy—. Seguida muy de cerca por David. Karen se nos adelantó.
—Pero David cometió un error y le perdimos —dijo Edgar—. Y cuando se suponía que iba a volver después de unos años, resulta que lo lanzaron al foso por error. Y que Lily nos traicionó.
—Perdimos a Lily y cuando la recuperamos yo la dejé ir otra vez para siempre.
—Y al final Karen —dijo Edgar.
—Y Aura—dijo Néstor.
—Y Leandra. Y Sally... Es como una cadena de desgracias. Y no parece que los vayamos a recuperar. ¿Cuándo nos tocará? Jajaja...
—Ya estamos separados, nos tocó hace mucho tiempo —dijo Edgar.
—Y pensar que un día quisimos formar nuestro propio escuadrón.
Se quedaron callados un rato.
—Nancy, si has acabado de parlotear vuelve aquí —le mandó una chica de pelo rapado—. Equipo unido.
— ¿Es tu equipo? —preguntó Edgar.
—Y no me caen demasiado bien...
Nancy se alejo de ellos sin despedirse. Edgar pronto comenzó a hablar a través de su transmisor y acabaron mezclándose los dos con la multitud, separándose de nuevo.


*   *   *

Lily estaba solo a una pared de distancia, leyendo la lista de participantes que le acababan de entregar. Todos tenían muy buen historial, sobretodo sus conocidos. Swan estaba detrás de ella, con las manos en su pelo.
—Tienes que crear impacto cuando salgas ahí fuera —le decía mientras la peinaba.
—Creo que deberíamos subirle el rango para crear impacto verdadero —sugirió Axel.
—Sí. ¿Qué tal un Diamante? Que se note la fuerza. Es el rango mínimo que necesita para reunir a tanta gente aquí —dijo Hermes.
—Nada de subidas de rangos —dijo Lily—. Si queréis impacto, miradles la cara cuando les diga que aún soy "Principiante".
—Pero no te tomarán en serio —dijo Víctor.
—No importa, lo harán o me pondré a pegar tiros —dijo sonriendo mientras se equipaba sus nuevas armas al cinturón.
Se situó frente a la puerta y respiró hondo. Pero Sharon apareció a su lado y la detuvo.
—Ponte esto, te dará suerte.
Le dio un anillo a Lily y ella no tardó en reconocerlo. Ese anillo con la piedra azul que había dejado atrás Aura. Víctor hizo por último un saludo militar hacia ella y entonces cruzó la puerta.
En el momento en el que a cruzó, la pantalla de detrás de ella se puso en negro y aparecieron dos señales. Una de ALERTA y una gran β, las dos de color rojo. En el escenario solo estaba ella de pié y toda la luz se centraba en ella.
Todo el mundo de calló de repente. Nadie sabía quién era ella y nadie la había visto. Los que si la conocían, tardaron en darse cuenta de ello.
Lily no dijo nada los primeros segundos. Miró a toda a gente que estaba reunida, eran unas cuantas decenas, ella estaba a mucha más atura en comparación a ellos. Cruzó la mirada con un par de personas, algunas se la quedaron mirando escépticos, otros enseguida apartaron a mirada. Cuando ella y Edgar cruzaron la mirada, él no sabía como buscar a Néstor para preguntarle si veía lo mismo que él. Él había visto como Lily caía al foso, ella no podía estar allí. Igualmente Nancy se llevó las manos a la boca sin poder creérselo. Cuando Néstor la vio, primero retrocedió unos pasos, pensando que era una alucinación, tal vez le sentimiento del culpa había vuelto al hablar sobre ella. Luego intentó ir hacia adelante sin apartar la mirada de su espejismo. Quería decirle algo... Pero Lily no se lo permitió.
En cuando comenzó a hablar, nadie dijo nada más y nadie se movió.