miércoles, 9 de marzo de 2016

Dark Light 42

Capítulo 42
Reencuentro


—Mi nombre es Lily Edwin, rango Principiante. Si no me conocéis por ser "la traidora que volvió de Beta" o por entrar en la prisión por la fuerza... Seguro que conocéis a mi hermana, Aura, la leyenda de Dark Light que se fue hace unos años. Bien, pues ahora estáis a mi mando, gusto en conoceros —dijo con una sonrisa en la boca.
En ese momento empezaron los gritos.
— ¿Es esto una broma?
— ¿Principiante?
—No tiene sentido.
—Nos a quieren jugar.
—A la hoguera...
—¿Ha dicho traidora?
— ¿Por qué Alerta Beta?
—Esa pregunta es interesante —dijo Lily en cuanto la escuchó, y señaló a la chica del pelo rapado de la esquina, que estaba junto a Nancy—. Estais aquí porque sois lo mejor de Dark Light y os necesitamos para acabar de una vez por todas con esta organización. Porque no, no ha acabado. Sabemos que tienen otro líder y dónde están —la imagen de la pantalla cambió por un mapa de Aejandría—. Y vamos a ir a por ellos ahora mismo. No son nada, solo una fuerza de resistencia, pero no podemos dejar que sigan intentando reclutar. Hay, ahora mismo organizaciones más grandes, grupos y bandas, pero este es nuestro plan y... Como sabréis, no podéis negaros a participar en una misión como esta, la lidere una principiante o no.
A continuación Lily hizo una presentación de lo que iban a hacer. No era muy complicado, pero podría ser arriesgado. Alguien de Dark Light tenía que hacerse el mismo tatuaje que ellos e ir allí primero, para reconocer que Megan estuviera allí. Luego rodearían el edificio y se teletransportarían dentro para atrapar al mayor número de personas con vida. Aunque solo había una norma, atrapar a Megan con vida, si por el camino alguno de los otros morían, no importaba. Pero no debían dejar escapar a nadie.
Cuando acabó la explicación, se fue antes de que comenzaran las preguntas. Tenían una orden directa, ir a los helicópteros y prepararse para el asalto. No todos estaba de acuerdo, pero no podían rechazar esa misión.
Lily se preparó para hacer lo mismo.
—Si salgo viva de esta misión —dijo a los Alphas—. Tendremos que hablar sobre estos uniformes.
— ¿Qué tienen de malo? —dijo Swan—. Los diseñé yo. Son perfectos, no los atraviesan las balas, mantienen la temperatura...
—Pero son incómodos y demasiado evidentes en misiones ocultas. Así que por lo menos la norma de llevarlo fuera habría que cambiarla. Ah, por cierto, pienso saltármela hoy.
Y diciendo esto se marchó de la sala, completamente sola, dirigiéndose al ascensor, solo sabía una cosa, en la azotea no podía aparecer nadie por arte de magia.
Ella no imaginaba que alguien realmente fuera a esperar a que saliera. De hecho ¿por qué? todos pensaban que ella siendo la líder de la misión aparecería allí primero. Pero Néstor la esperó.
Casi se chocó contra él, Lily se vio obligada a parar, ellos se miraron durante un segundo. Ninguno de los dos había cambiado nada desde la última vez que se vieron. Seguían teniendo la misma diferencia de altura y Lily seguía pareciendo una muñeca de porcelana a su lado.
— ¿De verdad eres tú? —le dijo Néstor.
Él todavía no podía asimilar que hubiera vuelto, además era mago, sabía de todas las ilusiones que se podían crear, no podía fiarse de sus propios ojos.
— ¿No me crees?
—No puedo.
Conocía a Lily, o eso creía. No podía aceptar que hubiera cambiado tanto su actitud. Ya no era la misma humana principiante que no paraba de hacer preguntas. Ya no parecía tenerle miedo a nada. Imaginaba que habría vuelto hacía poco, y no entendía como ella podía aceptar tan fácilmente que su hermana se hubiera ido, cuando fue un golpe muy duro para todos ellos.
Víctor iba en ese momento hacia ella, pero en cuanto giró la misma esquina que ella, se detuvo y dio un paso atrás. Decidió esperar unos segundos más antes de llamarla.
Néstor no había esperado a que Lily dijera una palabra más, solo había acercado sus manos a ella, comprobando que era real, luego a besó.
De todas las cosas que hubieran podido ocurrir, Lily no se había esperado eso. Y sentía que tampoco aquel momento fuera el idóneo para una declaración de amor, si era eso.
El pasillo estaba completamente vacío, Lily le pegó una bofetada que resonó a lo largo de toda la planta, dio un paso hacia atrás.
— ¿A qué ha venido eso? —se había puesto roja.
Néstor sonrió mientras puso una mano sobre su propia mejilla ardiente.
—Desde luego, esta eres tú.
Víctor actuó como si no se hubiera dado cuenta de nada cuando apareció allí.
—Te habías adelantado —le dijo a Lily—. ¿No recuerdas que soy yo quien te tenía que acompañar?
—Pero en la azotea no...
—Confía en mí.
Lily no respondió, Víctor cogió su brazo  y los dos se desvanecieron, dejando a Néstor solo, que no tardó demasiado en dirigirse solo hacia el ascensor. Solo podía pensar en una cosa, había merecido totalmente a pena.


*   *   *

—Yo entraré —le dijo Nancy en cuanto la vio.
Ellas dos junto con Edgar subieron en el mismo helicóptero.
—Pasé por la misma situación que tú —continuó, luego se subió la manga izquierda y le enseñó a Lily el tatuaje—. Pero fue hace tantos años, que ni Megan ni Johann sabrían quien soy.
Lily no pudo pegas cuando Nancy le reveló ese secreto.
— ¿Estás segura de que nadie te reconocería?
—Seguro. No pasé demasiado tiempo allí, no era muy importante para ellos. Puedo hacerlo.
—Confío en ti, aunque tengo otro plan que incluye cambiar tu aspecto...
Entonces subió Edgar y se sentó a su lado, al principio no dijo nada, hasta que despegaron.
—No me puedo creer que estés viva... Yo te vi caer.
—Caí, pero conseguimos volver. Te alegrará saber que David está en la enfermería y le he prometido que irías a verle.
Edgar sonrió y no pudo evitarlo, abrazó a Lily, ella también le devolvió el abrazo mientras sobrevolaban as nubes.
—No puedo traer a Karen ni a Leandra de vuelta —dijo Lily—. Pero después de esto, encontraré a Aura y Sally volverá con nosotros.

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