miércoles, 16 de marzo de 2016

Dark Light 43

Capítulo 43
Roxane


Nancy acudió a Néstor para que la transformara. Había discutido con Lily, ya que esta le decía que tenía que cambiar el uniforme de Dark Light. A Nancy no le importaba el hecho de que le dispararan, lo único que le daba miedo era la norma de llevar el uniforme en las misiones. Lily tardó en convencerla de que no habría problema con eso. 
Con un poco de magia, Nancy se cambió la ropa por algo más normal y que la ocultara del terrible sol de Egipto, que saldría en poco tiempo, también se cambió el color del pelo a negro, para que nadie pudiera reconocerla. No tenían planeado un cambio completo, pero pronto Nancy se dio cuenta de que habría una forma mucho mejor de ganarse la confianza de Megan.
Aunque no todos estaban de acuerdo con el plan de Lily, mucho menos de acuerdo a que Nancy fuera la infiltrada.
— ¿Por qué tiene que ser ella? —había dicho la compañera de Nancy, que se llamaba Erin.
—Ella está más que preparada para confundir a Beta —dijo Edgar.
—Sip. Mi tatuaje es original y mola mucho —le dijo Nancy.
Cuando se lo enseñó, Erin no pudo creérselo, además no lo veía correcto.
— ¿Estais de broma? ¿Fuiste una espía?
—Ya ves que sí.
Si había algo que molestara a Erin, era la actitud de Nancy.
—No podemos fiarnos de ella. Exijo que lo haga otra persona —le dijo a Lily directamente.
—Me fío más de ella que de ti. Si no te gusta tienes mi permiso para irte ahora mismo, hasta entonces... ¡A sus posiciones! —ordenó Lily.


*   *   *

En un remoto rincón de Alejandría, había un pequeño hotel muy antiguo. Los visitantes que llegaban allí por casualidad o porque eran demasiado tacaños para pagarse un hotel no tan mortal, acababan muriendo a manos de los vampiros que allí había. Los empleados de ese hotel eran vampiros y hombres lobo, Megan no quería a nadie más a su mando.
El grupo de ataque esperaba lo suficientemente lejos de allí para que no les encontraran. Nancy había ido a pié, era de madrugada y estaba a punto de amanecer.
Al final llegó a las puertas, pero estaban cerradas y el interior parecía oscuro. Nancy subió las pocas escaleras hacia la entrada y miró a través del cristal. Por un momento no pudo ver nada, pero de repente apareció una cara al otro lado del cristal.
Se asustó y dio un paso atrás, pero luego se calmó y recordó las pocas semanas que ella había pasado en esa "pandilla". Se quitó las gafas de sol y luego se subió las mangas de la ropa hasta descubrir su tatuaje, la cruz egipcia, y enseñárselo.
Enseguida la persona desapareció y menos de un minuto después, se abrieron las puertas. Nancy no dudó ni un segundo en entrar, volvieron a cerrar detrás de ellas.
Aún a oscuras, ella pudo ver que no estaba sola en el vestíbulo, había más vampiros mirandola recelosos. Ellos tambié sabían que no podían fiarse de nadie nuevo.
Nancy llevaba un único micrófono escondido en una de sus numerosas pulseras de plata, no podían arriesgarse más o podrían pillarla. En cuanto ella viera a Megan y la tuviera acorralada, tendría que decir una contraseña para dar la entrada a todo el mundo. El único problema que tendrían era si alguien podía desvanecerse, pero Lily dudaba que supieran hacerlo pocos de ellos.
—Bueno, pero qué bienvenida tan calurosa —dijo Nancy con un tono frívolo—. ¿Puedo saber qué es lo que ha pasado? He recorrido medio mundo y nada, todo el mundo se había esfumado. ¿Es esto una broma?
—Todas las bases han caído —dijo una voz.
— ¿De verdad? Pero si cuando me fui estabais a punto de dominar a esos necios de Dark Light. Han pasado cinco malditos años ¿no debería haberlos extinguido ya el virus Beta? ¿Dónde está mi querido Johann? No voy a decir una palabra más hasta que le vea.
—Johann ya no está, está preso. ¿Y quién eres tú y cómo has tardado cinco años en llegar aquí?
Nancy sonrió, mientras se quitaba el pañuelo y el abrigo y lo tiraba en el suelo, cual dama que espera que su sirviente venga a recogerlo todo. Avanzó solo unos pocos pasos hacia la escalera, pero le obstruyeron el paso.
— ¿Me preguntais a mi quién soy? Aquí me conocen como Roxane, pero... ¿quién es el líder ahora? no vengo a jugar con vosotros niños, yo vengo aquí a hacer negocios.
Megan comenzó a bajar la escalera, si Lily la hubiera visto se habría dado cuenta de que no había cambiado nada. Ni en la edad, ni en apariencia, ni la sonrisa de psicópata.
— ¿Roxane Levellois?
—Se mois —le contestó Nancy.
Megan sonrió.
—Johann dijo que vendrías...
— ¿Quién eres tú? Hueles... a perro. Buff...
—Megan —dijo con desprecio—. La nueva jefa de Beta.
Nancy se quedó unos segundos pensando, sorprendida.
— ¿Mujer y lobo dirigiendo Beta? Qué sorpresa... Oui... Alguien debe ponerme al corriente. ¿vas a decirles a tus perritos que me dejen pasar o tengo que mancharme los dedos?
Megan hizo un gesto con la cabeza, a continuación Nancy pudo subir escaleras arriba siguiendo a la líder. Los pisos superiores estaban más iluminados, Megan la hizo pasar a la suite de lujo, que para ese hotel tampoco era muy lujosa, pero era bastante grande y tenía un gran ventanal por el que podía entrar la luz del sol.
—Oh por favor cierra esas cortinas ¿no ves que va a amanecer? —dijo Nancy mientras se sentaba en uno de los sillones.
Uno de los seguratas de Megan cerró las cortinas, mientras ella se sentaba cerca de Nancy. Las dos eran polos opuestos, o al menos el papel que Nancy interpretaba. Una señorita elegante y fina frente a la guerrillera de Megan.
—Fracasó. Hiciste el virus inútil frente a vampiros —Megan dejó claro que la palabra vampiros le desagradaba—. ¿Por qué?
—No iba a crear un virus que pudiera matarme a mi misma ¿no? O que pudiera matar a vuestro líder, que por cierto espero volver a ver pronto. ¿Tenéis algún plan para rescatarle?
—Él tendrá que esperar. Somos pocos y no tenemos la fuerza para ir a por él ahora.
—Querida. No puede esperar, él tiene que recuperar el poder de esto. Tú sola no puedes dirigir esto, no eres más que una niña con poca experiencia.
—Y tú no eres quién para decir eso. Ni siquiera perteneces a Beta, solo eres una embajadora de tu propio grupo.
—Sé más de Johann, Alexter y Beta que tú misma. ¿Sabes a caso cuántos años llevo aquí? Soy inmortal, tú no.
Megan entonces dudó, hizo una señal para que sus guardias salieran de la habitación.
— ¿De qué color eran los ojos de Johann antes de convertirse?
— ¿A qué viene eso?
—No puedes saberlo si no le viste cuando aún era humano.
Nancy no tenía ni idea, pero sabía una cosa, Megan tampoco. Johhan tenía muchos años, Megan nunca hubiera podido verle antes de convertirse, además dudaba de que se lo hubiera contado, sin embargo Roxane sí lo sabría, porque lo hizo ella.
—Si no recuerdo mal... Johann los tenía verdes moteados. Qué digo, lo recuerdo perfectamente —rió—. Sí, esa mirada suya, suplicándome que le diera el don de la vida eterna...
Megan dudó. Estuvo en silencio un largo rato mirándola, luego cruzó las piernas y se relajó más en su sillón, se lo había tragado.
— ¿Y qué venias a hacer aquí?
—Solo buscaros. Habéis desaparecido del mapa. ¿Solo os queda esto? —Megan asintió—. Si lo que quereis es recuperar a vuestro líder, yo puedo ayudaros, os prestaré las fuerzas que nesecitais.
—A cambio de qué.
—De nada, de momento. Pero él sí que me deberá un gran favor... ¿Cuántos sois exactamente?
—Solo 48 conmigo.
Nancy suspiró decepsionada.
—Vaya... ¿Estais todos aquí? Solo ví a unos diez en el vestíbulo.
—Todos. Hemos intentado contactar con otros, pero nadie responde. Nadie ha quedado vivo o libre después de los ataques de Dark Light.
—Vaya... "Entonces creo que este plan no era tan malo Erin"
— ¿Qué plan? ¿Erin?
Nancy no tenía armas para defenderse, ni sabía si al entrar ellos darían la alarma y Megan intentaría huir. Se desvaneció frente a los ojos de Megan, apareció detrás suya y la agarró por detrás, rodeándole el cuello con sus brazos y quemandola con las pulseras. Solo necesitaba un segundo para desvanecerse con ella. Lástima que no fueran a concedérselo.


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