miércoles, 23 de marzo de 2016

Dark Light 44

Capítulo 44
Final


Megan no pudo ni siquiera gritar, porque lo que Nancy intentaba era ahogarla un poco, para que no llamara la atención. Pero no le duró mucho.
— ¡Jefa nos atac....!
Uno de sus guardias acababa de abrir la puerta de un golpe para darle la alarma, pero no supo que decir al ver a Nancy. Ella se rió nerviosa sin dejar de apretar a Megan, cuando tres hombres lobo entraron dentro y fueron a por ella. Entonces se vio obligada a soltarla y defenderse.
Por mucha experiencia que tuviera uno desvaneciéndose, no podía hacerlo tan preciso con otra persona a su lado resistiéndose.
—Segundo piso, derecha, refuerzos —dijo acercando su mano a la boca.
El primero se convirtió en lobo antes de que se diera cuenta, se le lanzó encima. Consiguió deshacerse de él de una patada, pero no tuvo tiempo a levantarse del suelo cuando los otros dos se transformaron.
Retrocedió hasta chocar contra la mesilla de noche, al primero que se lanzó a por ella le pegó con la lámpara, pero aunque consiguió aturdirlo un poco, la lámpara se hizo añicos. Ella no dejaba de repetirselo "podría ser peor, has salido de situaciones peores".
Finalmente consiguió ponerse en pié, justo cuando otro lobo saltaba sobre ella, pero ella se tiró sobre la cama esquivandolo, el animal no pudo frenar y salió despedido por el ventanal, llevándose una de las cortinas consigo.
Media habitación quedó inundada por la luz del amanecer y los dos lobos restantes lo sabían e intentarían aprovecharlo. Nancy pudo ver como Megan se levantaba y salía corriendo.
Megan no llegó muy lejos, a los dos lados de la escalera había agentes esperándola. Entonces optó por hacer lo mismo que el anterior hizo por error. No tardó nada en transformarse en un lobo pardo y volver corriendo hacia la habitación. 
Tres la siguieron, uno se quedó por el camino, el otro ayudó a Nancy a librarse de los dos lobos con balas de plata, al último le dispararon los que llegaban detrás de ellos. Pero Nancy sabía una cosa, a Megan la tenían que coger viva.
La loba había conseguido caer de pié, al contrario que su compañero, pero eso no significaba que no estuviera herida, de hecho tardó en conseguir moverse.
Nancy cogió del cinturón de su compañero caído dos cuchillos, los primeros que pilló y los únicos de plata. Solo tenía una oportunidad, ella lo sabía y el sol también. Retrocedió cuanto pudo y echó a correr hacia la ventana rota, lanzándose por ella igual que Megan.
Sintió el primer contacto con el sol como una gran llama que le abrasaba la piel, divisó al lobo pardo en el suelo, cojeando, pero no pudo ver nada más porque la luz acabó cegándola.
Cayó sobre ella y los dos cuchillos de plata se hundieron en su espalda, escuchó al lobo aullar de dolor y ya no se movió, solo sabía que ella estaba en el suelo y que, si no lo había conseguido, había intentado detener a Megan hasta el último momento. Mientras ella se deshacía.


*   *   *

Lily fue la primera en entrar en cuanto dieron la señal y abrieron. Por el tejado también estaban entrando muchos, ella se había armado con una pistola en una mano y en la otra tenía el localizador de Nancy. Pronto pudo escucharla pedir ayuda y mandó a un grupo a por ella.
Comenzó a disparar a diestro y siniestro, no le importaba realmente si mataba a algunos, siempre y cuando fueran de los malos. Ella tampoco tenía la intención de comenzar a esposarlos a todos uno a uno, le bastaba con ver que no podían moverse. Pero por algún lugar tenía que empezar. 
La primera decena del vestíbulo quedó rápidamente inmovilizada. Tres pequeños equipos comenzaron a rastrear la planta baja puerta por puerta. Una de las brujas se aseguraba de marcar a todos los que caían. Si Megan no había mentido, eran 48 y no debían dejar escapar a ninguno.
Antes de abandonar la planta baja, había escuchado la ventana romperse, entre muchas otras cosas, y el chillido de un lobo agonizando. Solo deseaba que esa fuera Megan y no consiguiera escapar. En la primera planta, se encontró con una vieja enemiga de pelo pelirrojo y ojos rojos.
—Gusto en verte Bailey —le dijo Lily.
Tenía la intención de descargar lo que le quedaran de balas de la pistola sobre ella, pero no había prestado atención de que había saltado la alerta de munición y no le quedaba. Antes de que pudiera coger otra pistola, Bailey la derrumbó y Lily cayó al suelo boca abajo. Bailey se puso encima suya y la cogió del pelo estirandola para que levantara la cabeza.
— ¿Volvemos a vernos? Esta vez no te dejaré ir, aunque sea lo último que haga.
—Ya no me dan miedo los vampiros.
Antes de que pudiera morderla, Bailey observó las marcas de colmillos de su cuello, pensando en las terribles consecuencias que tendría beberse la sangre de un vampiro. Dudó lo suficiente de si había visto bien a Lily, que cuando fue a mirarla a la cara otra vez, para comporbar si tenía los ojos rojos y colmillos, ella ya había cogido otra pistola. Recibió un único tiro en el corazón, que la atravesó por completo.
Para cuando se levantó, otro lobo estaba aullando de dolor, pero también alguien más gritaba en el piso de arriba.
Subió tan deprisa como pudo, en la escalera había una de las suyas muerta, en la habitación que Nancy había dicho había un lobo muerto convirtiendose en humano y otro agente de Dark Light muerto, junto a la ventana otro. Lily se acercó para mirar.
La luz del sol inundaba la calle, Nancy estaba inmovil en el suelo, Megan se acababa de transformar otra vez, pero tenía los dos cuchillos clavados en la espalda. Consiguió quitarse uno, pero el otro no lo alcanzaba.
Plata para el lobo y luz para el vampiro, las dos habían recibido a su enemigo más mortal.
Lily sabía que no tenía que involucrar sentimientos en una misión como esa, más siendo la lider, ¿pero como iba a dejar a Nancy allí después de todo? Anque realmente, cuando ella salió por la ventana y comenzó a bajar escalando las paredes, no pensó en cómo podría ayudarla.
Pero antes que ella, llegó Néstor que, desobedeciendo una de las normas más importantes de Dark Light durante una misión, no huir mientras todavía haya agentes en peligro, se desvaneció junto con Nancy.
Lily siguió hacia adelante, donde estaba Megan agonizando de dolor. Se quitó un par de esposas de su cinturón y se las puso en las manos en la espalda. Megan no dijo nada al girar la cabeza y verla a ella, se rindió sin más.
Lily escuchó por su transmisor, lo último que necesitaba para finalizar la misión.
—Todas las plantas completas.
—Cuarenta y ocho justos jefa, si no nos ha mentido, estos son todos —concluyó la bruja.
—Haced recuento de los vivos y los muertos y llamad a los pilotos para transportar prisioneros.
Dicho esto volvió a entrar en el edificio. Ya extinguidos los disparos, gritos y explosiones, todo se calmó. Los aviones esperaban en la azotea, pero los primeros a los que cargaron fueron a sus propios compañeros heridos o muertos. Habían comenzado esa misión con 94 agentes contándose a si misma, y habían terminado con solo 79, sin contar a Nancy y Néstor. Pero lo habían conseguido. Ese era el final de Beta.

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