miércoles, 30 de marzo de 2016

Dark Light 45

Capítulo 45
Lujuria


En la enfermería, Nancy estaba tan inmóvil que parecía haberse muerto otra vez, teniendo en cuenta que no respiraba, porque desde luego los vampiros no dormían.
Lily mandó a Erin a que comunicara el éxito de la misión y mandara el informe, además le dijo que le entregara el informe a la secretaria rubia que siempre perdía las cosas.
Cuando entró el la habitación, realmente se alegró de ver que Nancy estaba en ese estado, al menos estaba técnicamente viva. Sharon y Néstor también estaban allí.
Néstor y Lily cruzaron la mirada durante un incómodo segundo, pero nadie pareció haberse dado cuenta.
— ¿Está bien? —preguntó en cuanto se acercó a Nancy.
—Estable, pronto se recuperará —dijo Sharon.
—Me alegro...
Entonces Nancy abrió los ojos de repente.
— ¿Lo conseguisteis?
Lily se acercó más a ella, entonces pudo observar que tenía toda la piel cubierta de vendajes, había estado realmente cerca de morir por culpa de la luz del sol.
—Sí, lo conseguiste. Uno de los cuchillos de plata que le metiste le perforó no sé qué hueso en la columna y quedó paralítica... Hasta que se cure claro... Pero la tenemos, a ella y a los otros 47.
— ¿Y qué va a ser de ella?
—Es de bajo riesgo, o eso dicen —dijo Lily—. Pero he sugerido que la pongan en la celda de enfrente de Johann, para joderle un poco.
Nancy se rió.
— ¿Y bien? ¿quién es Roxane Levellois?
—Era líder de su propio grupo de vampiros. La cogimos justo después de Johann y confesó absolutamente todo —dijo Néstor.
—Ajá...
Estuvieron un largo rato en silencio, hasta que Sharon hablo.
—Siento decíroslo pero... Vosotros dos seréis sometidos a juicio —dijo refiriéndose a Nancy y Nestor
— ¿Juicio? —dijo Lily.
—Han desertado en medio del ataque —reconoció Sharon.
Lily la miró, incrédula. Sharon también la estaba mirando pero Lily no sabía como decirle que eso era una locura y que no lo hicieran. En ese momento apareció Mae, que venía a cambiarle los vendajes a Nancy.
—Las normas son las normas Lily —dijo Sharon—. Si me perdonáis... 
Sharon se desvaneció, Nancy resopló.
—Juicio... Que guay. Es injusto, no es como si me hubiera ido porque me había rendido...
—No dejaré que lo hagan...
—Tú no puedes hacer nada —dijo Nancy.
—No lo harán, no a ti... —Lily siguió murmurando mientras se alejaban.
Salió de la enfermería dando un portazo, dejando a Néstor y Nancy casi a solas. Estuvieron unos minutos en silencio.
—Bueno, hace rato que se ha ido, puedes seguir contándomelo. ¿Qué pasó antes de que apareciera Víctor? —dijo Nancy de repente.
Mae estaba todavía en la habitación, pero más alejada de ellos, aunque realmente a ellos no les importaba que ella pudiera escuchar.
—Me pegó una bofetada —reconoció Néstor.
— ¿En serio?
Él solo asintió.
—Ya decía yo que había mucha tensión entre vosotros... Que digo... Podía cortarse el aire con un cuchillo. ¡Pero es que tu eres idiota! Vale que te guste y todo eso, vale que pensáramos todos que estaba muerta, pero tío, de verdad, no puedes lanzarte así sin más después de cinco años sin verla.
—Es justamente... porque hacía cinco años que no la veía.


*   *   *

Lily subió en el ascensor pensando en su habitación, pero solo cuando llegó a pasillo se dio cuenta de que no recordaba ni el número ni en qué lado estaba. Caminó despacio mirando todas las puertas, buscando algo que le llamara la atención, aunque todas eran iguales.
Suerte que aquel que se pateaba todo el edificio limpiando los pasillos con una fregona, estaba allí cerca y vio la cara de confusión de Lily. Se sintió un poco ridícula cuando volvió a ver as flechas azules luminosas que a guiaban por el pasillo. 
—Estáis por todas partes —le dijo Lily.
El Alpha de la limpieza la saludó con la mano, entonces observó que llevaba puestos unos auriculares. Lily siguió su camino, después de unos pasos se dio cuenta de que era justamente con alguien como él con quién quería hablar, pero al darse la vuelta vio que se había desvanecido, dejando el cubo y la fregona en medio del pasillo.
Cuando llegó a su habitación las señales desaparecieron, la puerta estaba entre abierta aunque ella no se había dado cuenta.
Entró y lo primero que vio fue que las toallas que había dejado tiradas por el suelo no estaban, alguien había limpiado. Luego levantó la mirada y vio a Jin sentado en su cama leyendo un manual, el típico manual de entrenamiento que había en todas las habitaciones. Lily ahogó un grito y desenfundó su pistola, pero cuando disparó se dio cuenta de que estaba descargada, lo había olvidado.
— ¿De verdad ibas a disparar? —dijo Jin.
—Lo haré, te lo dije —dijo Lily, mientras quitaba el cargador y lo cambiaba por otro.
Jin vio que iba totalmente en serio, tardó a penas dos segundos en sacar su mando del bolsillo, colgárselo de la muñeca y teclear. Cuando Lily apretó el gatillo, no disparó.
—Permiso denegado —dijo la voz electrónica.
Jin se rio.
—Pensaba que teníais que estar todos para hacer eso —dijo Lily.
—Para grandes cambios sí, pero esto es insignificante. Y al parecer de vida o muerte. ¿Ibas a disparar en serio?
—De aviso... ¿Qué haces tú aquí? Te dije que no volvieras...
Lily guardó de nuevo el arma en su cinturón, pero no apartó la mano.
—Vengo a darte un mensaje directo de Alpha. Porque si lo mandáramos escrito seguramente no lo leerías, pero bueeeeno... Insistimos en que necesitamos que nos des una detallada descripción de que ocurrió después de tu caída en el foso.
—Ya... Pues no me apetece contarlo.
—Tu tranquila, también sabemos leer si no quieres hablar. 
—Sabes que no me refiero a eso.
Jin se encogió de hombros, luego se puso en pié.
—Seguro que podemos llegar a un acuerdo.
Lily lo pensó durante un segundo, había pocas cosas que ella quisiera en ese momento.
—Indultad a Néstor y Nancy.
—Eso no es tan fácil. Uno de los compañeros de la misión ha mandado el aviso. Es una queja colectiva por huir en mitad de una misión. ¿Por qué no pides que te enseñemos a desvanecerte?
—Eso me gustaría, pero antes quiero lo primero. No han hecho nada malo. Nancy ha sido quien ha detenido a Megan, si no ella hubiera escapado. Néstor solo quería evitar que muriera.
—Las normas son las normas.
—Sois vosotros los que habéis escrito las normas, no os costaría nada mirar un poco más de cerca el caso en particular. Hay veces que os beneficia más que hayan roto las normas.
Jin se quedó pensando un momento.
—Bueno, haré lo que pueda. Pero tu tienes que cumplir con tu parte del trato.
—Lo haré.
Se miraron durante unos segundos, en los cuales Jin no dejó de sonreír. Lily ya no sabía si le gustaba o le daba miedo, probablemente lo segundo o una combinación de las dos. Pasó un largo minuto, hasta que Lily no pudo soportarlo más.
—En conclusión... ¿Te vas a ir ya o qué?
—Ah ¿no quieres que me quede?
—No.
Jin se rió y se desvaneció, pero cuando Lily quiso darse cuenta, estaba detrás suya. Ella se dio la vuelta al tiempo que sacaba un cuchillo de su cinturón con cada mano, algo que él no podía desactivar electrónicamente.
Pero no tuvo tiempo de usarlos, Jin la había agarrado de las muñecas, en un segundo ella había caído sobre su cama.
—Suéltame.
—No.
La tenía agarrada tan fuerte que finalmente Lily aflojó sus manos y los dos cuchillos cayeron a sus lados. Lily volvió a mirar a Jin que estaba sobre ella, a continuación su mirada se dirigió al mando que colgaba de su muñeca. No tuvo la oportunidad si quiera de pensar en lo que quería hacer.
—Hablando seriamente, ni se te ocurra tocarlo, porque de hacerlo, nadie te salvará de las consecuencias.
— ¿Cómo...?
—Ahora mismo, puedo saber todo lo que piensas.
Lily no dijo nada. No le gustaba la idea de que pudiera saber en qué pensaba. Intentaba evitar pensar sobre algunas cosas, pero era difícil no hacerlo, sobretodo teniéndole a él encima suya.
—Puedo ver que estás bastante enfadada, también ¿algo de deseo? Incluso parece que tu misma estás confundida.
—No es verdad —le interrumpió ella rápidamente.
— ¿Ah no? Entonces ¿por qué no te has librado de mi ya, sabiendo que puedes hacerlo perfectamente?
Lily dudó, dijera lo que dijera, hiciera lo que hiciera, sabía que le estaba dando razón, sin embargo... 
Él estaba tan cerca de ella, podía sentir su respiración. Él la besó, y al contrario que cuando lo hizo Néstor, ni pudo ni quiso pararlo, durante unos segundos. Porque de hecho, seguía habiendo una parte de ella que le decía que no, profundamente, se lo gritaba. Hasta que finalmente Jin se separó de ella.
—Vamos,  que solo es una broma.
—Tus bromas no me gustan...
—Ah, pero yo si ¿verdad?
Le aflojó las muñecas, ella vaciló pero acabó quitándoselo de encima y se puso en pié.
—En realidad, es lo más normal del mundo. El efecto que provoco al estar cerca de ti o de cualquiera, lujuria. No piensas por ti misma y tal vez llegues a hacer cosas que de normal no harías.
—...
Aunque no lo dijera, eso la había aliviado un poco. No se reconocía a si misma. Pero sabía leer entre líneas y había entendido una cosa, solo había sido un experimento suyo, quería probar cuánta influencia tenía sobre ella. Agarró de nuevo uno de los cuchillos que había soltado y se dio la vuelta. Si Jin no hubiera desaparecido en aquel momento, se lo habría llevado él, sin embargo el cuchillo quedó clavado en la pared.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y tú que opinas?