miércoles, 27 de abril de 2016

Dark Light 49

Capítulo 49
Samantha


Solo cerró los ojos, esperando cualquier cosa, porque ella en realidad no sabía mucho sobre los hombres lobos. Ella no sabía que la mordida solo la convertiría si era luna llena, y aunque esa noche se acercaba, no era el momento.
Estaba contra la pared, Mark sobre ella,  sin embargo él no hizo nada si no reírse.
— ¿De verdad hubieras dejado que lo hiciera?
Lily abrió los ojos, Mark no se había movido, pero tenía una amplia sonrisa.
— ¿O es que en realidad ya sabías que no podía hacerlo si no había luna llena? —Lily le miró desconcertada, no tenía ni idea sobre eso—. No, desde luego no era eso. ¿Entonces qué te hace tener un pensamiento tan suicida?
—Tampoco creo que hubiera sido para tanto...
—Hmm... Qué inocente. De verdad, de todos los males que se le puedan desear a una persona, ni a mi peor enemigo le desearía que pasara por eso. ¿No pensaste tampoco en esto? ¿Para qué hubiera querido yo convertirte el licántropo? ¿Qué me beneficiaría?
Lily no contestó, Mark le quitó el pañuelo de la mano mientras se alejaba de ella.
—Sé más sobre ti de lo que puedas creer. Que los vampiros te quieran tanto que deseen tu inmortalidad, lo entiendo. Pero debes tenertelo muy creído si pensabas que yo buscaba lo mismo.
Lily iba a protestar, no estaba segura de si lo que había dicho era ofensivo o no, pero justo en ese momento vio que Mark salía por una de las ventanas que daban a la escalera de incendios, mientras se ataba el pañuelo al cuello.
—La encontraré antes de la próxima luna llena.
—Eso es mañana...
—Ya lo sé. No hace falta que me esperes, yo te localizaré.
En lugar de bajar por las escaleras como haría cualquier persona, él bajó de un salto y justo antes de tocar el suelo se convirtió en un lobo de color gris, con un pañuelo rojo en el cuello, y se marchó corriendo.
En ese momento Lily recibió un mensaje en su busca, el único mensaje que recibía desde que se había ido, el remitente era "α" (alpha).
<<Recogimos a esos dos que atrapaste en tu antigua casa. Solo escribimos para preguntar. ¿Qué haces? ¿Dónde estás? ¿Cuando volverás? Te echamos de menos ♥ Pero hay alguien que te echa de menos más que nosotros. Tú ya lo entiendes... En fin, no te mueras.>>
Lily se quedó leyendo el principio del mensaje una y otra vez. ¿Dos? ¿Se equivocaban ellos o se había escapado uno. Ella también escribió un mensaje.
<<Eran tres. Un chico y una chica, ambos jóvenes y otro más mayor>>.
Al instante de mandarlo recibió la respuesta.
<<Qué sosa eres... Vale tal vez se escapara uno. Pero podrías saludar de vez en cuando. Y los emoticonos los añadimos para que se usaran >.< >>
<<Vale... >.> ¿se puede saber con quien hablo?>>
<<Axel y Jin :D Sí, ahora nosotros también le llamamos así.>>
<< ¿Y qué os ha pegado de repente por enviarme mensajitos?>>
<< ¿Y qué cosa tan importante estás haciendo tú si tienes tiempo para contestar? En cualquier caso. Todos están trabajando o "trabajando" Hasta a Swan le ha pegado por meterse en misiones y estamos solos y aburridos. Vuelve pronto <3 >>
Lily no volvió a contestar, aunque realmente ella tampoco sabía que hacer en ese momento, a parte de esperar.
Decidió quedarse allí esperando. Durante la noche y el día escuchó ruidos provenientes del edificio y de las afueras, a veces conversaciones en susurros, pero no le importaban. Si tan solo ella hubiera sabido que David estaba una planta por encima de ella y que él de hecho sabía que ella estaba ahí.
Había estado escuchando su conversación con Mark. Por un momento, realmente deseó que él la convirtiera. Pero no lo hizo, así que se había prometido a si mismo que, en el momento en que la luna llena saliera, lo haría el mismo. Así Lily no podría alejarse de él otra vez.

*   *   *

Poco quedaba de Aura en ese pañuelo rojo después de quince años, pero lo suficiente como para que él pudiera encontrarla. Pero si de algo estaba segura era de que Aura no estaba en esa ciudad, probablemente estaba muchísimo más lejos, pero no podía rastrear todo el país en una noche. Tenía que empezar buscando información sobre ella, cosa que no se le daba mal.
Siguió corriendo durante varias horas intentando evitar la ciudad, por carreteras nacionales y bosques, poco después de la media noche llegó a su destino. Un pueblo apartado de la mano de dios, cerca del mar en el que llovía día sí y día también.
En el aparcamiento más vacío del pueblo más vacío, había aparcada una camioneta negra, no había nadie allí. Pero Mark se volvió a convertir y abrió la puerta (no estaba cerrada con llave).
Empezó a tocar el claxon, haciendo el mayor ruido posible, algo que seguramente alteraría a todos los vecinos, pero todos estaban ya acostumbrados, los pocos humanos que vivían allí.
Una vampiresa apareció allí como de la nada, había caído de un salto al capó del coche. Era pelirroja, vestía con un deportivas, unas mallas cortas y camiseta de tirantes a pesar del frío que hacía allí en invierno. ¿Pero qué le importaba ella el frío? era un vampiro, no podía sentirlo, pasaba por una chica deportista común y corriente de ojos rojos y colmillos.
— ¿Cómo te va Mark? ¿A qué viene esta inesperada visita?
— ¿Dónde está Tomás?
—Borracho. ¿Por qué? Yo no te sirvo de ayuda esta vez? —dijo mientras entraba en la camioneta, justo en ese momento caía el primer rayo y comenzaba a llover.
—Tengo que preguntarle por algo de lo que me habló una vez.
—Prueba conmigo. ¿Qué tienes que perder?
Los dos se miraron durante un momento, Mark en el asiento del conductor y Samantha en el del copiloto, que justamente se estaba acomodando apoyando sus pies sobre el salpicadero. Parecía tener unos 14 años, pero ambos sabían que tenía muchísimos más.
Mark suspiró.
—Una vampiresa con mano de plata que vio hace varios meses. Pero no llegó a decirme dónde ni que pasó con ella.
—Oh Dios, esa chiflada...
— ¿La conoces?
—Claro. Estaba con él. ¿Qué? ¿Ahora quieres que te lo cuente? Jajaja. Pues ya no quiero.
—A veces te comportas como una niña.
—Técnicamente lo soy. Pero va, como me caes bien te lo diré. Estaba merodeando por la zona de Chris.
— ¿Tan lejos de aquí?
—Sí. Decía que se llamaba... Eh... Jane o algo así.
— ¿Jane? Descríbela.
Había dos opciones, se había cambiado el nombre o no estaban hablando de la misma persona.
—Pues, rubia, mona, mano de plata, vampírica pero con principios... Cuando Chris le preguntó por Dark Light ella no sabía lo que era eso. ¿Te das cuenta? Yo creo que mentía, ellos nos tienen controlados a todos y cada uno, imposible que no se pusieran en contacto con ella, teniendo en cuenta que dijo que se había convertido en vampiro hacía más de diez años.
— ¿Y por qué lo de chiflada?
—No se. Contaba historias raras sobre una amiga suya que había ido a otra dimensión y no se que rollos. Hablaba como si no le importara nada su vida. ¿Sabías que consiguió pasar tres meses sin comer absolutamente nada de nada? Batió mi record...
— ¿En serio?
—Ya ves, no se como se ha atrevido a romper mi record...
—No lo de los tres meses. Si fuera así no hubiera tenido fuerzas ni para hablar.
—Seguro que ha hecho trampa. En fin, no se. De todas formas, ya está muerta.
Mientras Samantha seguía hablando y perdiendo el rumbo de la conversación, él desvió la mirada hacia el pañuelo que llevaba en el cuello, lo acercó a su nariz y volvió a olerlo. Estaba seguro, ella estaba viva, lo más vivo que puede estar un vampiro, pero lo estaba. En algún lugar, pero no sabía exactamente donde.
— ¿Me escuchas? —protestó Samantha dándole un golpe en le hombro.
—Para nada. ¿Por qué dices que está muerta?
— ¿Tú que crees? Chris no se anda con bromas, sabía que ella mentía. Y en cuanto ella empezó a burlarse de él... Bueno, chasqueó los dedos y dos de sus matones se encargaron de ella.
— ¿La viste morir?
—No.
—Entonces creo que sigue viva. ¿Dijo algo más? Porqué estaba allí o hacia donde iba.
Samantha se quedó pensando mientras daba golpes con sus dedos a la ventanilla de la camioneta.
—Hm... No me acuerdo jeje ¿pero por qué crees que está viva? ¿La buscas? ¿Sabes quien es?
—Sí, se quien es más o menos.
—A lo mejor si me refrescas la memoria... Tú ya me entiendes.
Se inclinó hacia él, más bien sobre él y un segundo después Mark la besó. Aunque la felicidad de Samantha no duró demasiado tiempo, porque fue el quien la obligó a separarse más tarde.
— ¿Eeeh? ¿Solo eso? Que tacaño...
—Venga suéltalo.
—Vale, si no recuerdo mal mencionó que venía de la capital y tenía planeado ir a Londres a buscar algo. Pero ya te lo he dicho, es probable que haya muerto. Y yo no te recomendaría ir donde Chris después de vuestra pelea...
— ¿No confías en mi criterio? Aura está viva.
— ¿Has dicho... Aura?
Mark se arrepintió de haber hablado demasiado.
—No importa. Creo que ya me marcho.
Abrió la puerta e iba a salir cuando Samantha le agarró del brazo y le miró con pena.
— ¿No me das las gracias? ¿No te despides? ¿Nada?
—Sam, gracias pero solo eres una niña pequeña.
— ¡Pues soy mayor que tú idiota!
—Te convertiste en mala edad, pero tu mente también parece ser que se quedó bloqueada.
Salió de la camioneta bajo la lluvia y volvió a convertirse.
— ¡Ya volverás! —le gritó Samantha mientras él se iba—. Siempre vuelves...

miércoles, 20 de abril de 2016

Dark Light 48

Capítulo 48
Luna


No conocía a Mark, aunque él sí que había oído hablar de Lily. No le costó encontrarlo, ya que en realidad sabía más sobre él de lo que podría saber sobre cualquier conocido suyo. Estaba relacionado con Dark Light, pero no pertenecía a la organización. Él era un hombre lobo, conocía a Edgar y a David y tenía una extraña historia de amor con Leandra. De hecho, había sido Leandra la que le había convertido en lo que era.
Lily se imaginaba que habría perdido el contacto con Dark Light después de que Leandra muriera, pero al contrario se enteraba de cada movimiento que allí ocurría, como un espía. Ella supo donde encontrarlo por la cantidad de veces que Leandra le había hablado sobre él, pero a pesar de las descripciones no le reconoció a primera vista.
Ella esperaba en frente de la puerta de un bar de moda que había en la ciudad en la que había vivido Leandra, toda su familia de hecho, en Barcelona, dicho bar se llamaba "La Luna", valga la redundancia, era un centro de reuniones para los licántropos de allí.
Escuchaba voces en el interior, era hora punta y el bar estaba lleno, esa noche se acercaba a la luna llena, pero todavía faltaba un día más para que lo fuera.
Cuando la puerta se abrió ella estaba de espaldas, Mark salía a tiempo que se ponía la chaqueta de cuero, la vio desde el primer momento.
—Vaya señorita no es buena idea pasear sola por este barrio y a estas horas, sobre todo faltando una sola noche para la luna llena.
Lily se dio la vuelta y le miró de arriba a bajo, no pudo evitar recordar a Leandra y su exhaustiva descripción sobre su novio, le entró verdadera nostalgia. Era tan alto como lo había sido una vez su amiga, tenía el pelo negro azabache y algo rizado, vestía con vaqueros y una sudadera, además de la chaqueta que, según recordaba Lily, la misma Leandra le había regalado. Tenía los ojos marrones, sin embargo en esa oscuridad tenían un brillo dorado, tenía además la piel tan pálida que podría ser confundido por un vampiro. Era más mayor que ella, por lo menos seis o siete años, aunque una vez tuvieron casi la misma edad.
—Lily Edwin —dijo él—. Me han hablado mucho de ti. De hecho, me mencionaron que habías vuelto a desaparecer. ¿Qué buscas por aquí?
—A ti, de hecho.
—Vaya que directa...
Mark sacó en ese momento un paquete de tabaco de su bolsillo y un mechero, no tardó nada en encender un cigarrillo.
— ¿Y qué es lo que quieres exactamente de mi?
—Supongo que has estado enterado de los sucesos ocurridos en Dark Light los últimos años.
—Querida, yo sé todo lo que pasa en todos los bandos, de hecho soy el primero en enterarme siempre de todo. Pero refréscame la memoria.
—Aura Edwin, mi hermana que abandonó Dark Light hace varios años.
Mark sonrió mientras se apoyaba en una de las paredes del edificio, una pareja salía del bar en ese momento, el chico saludó con la cabeza a Mark y este le devolvió el saludo, la chica en su lugar miró a Lily detenidamente, pero se fueron.
—Si quieres que hablemos de tu hermana, será mejor irnos de aquí. Supongo que sabes bien que ella no es precisamente alguien que caiga bien a la gente.
— ¿Por qué ha apresado demasiados delincuentes?
—Porque los delincuentes nunca se ven como lo que son y para mucha gente que hay aquí, como la chica de hace un momento, cualquier intento de ayudarla es un atentado contra ellos.
— ¿Y qué hay de ti? ¿No estás a caso con Dark Light?
—Nosotros tenemos una relación solo de intereses. Ellos me buscan cuando me necesitan y lo mismo por mi parte. Tú debes de estar muy desesperada para venir a mi.
Mark tiró la colilla al suelo y pisó sus restos con el pié, luego le tendió la mano a Lily. Ella le miró con desconfianza.
— ¿Puedes desvanecerte?
—Igual que tú. Pero si vienes conmigo, vas a tener que comprometerte a cumplir mi trato. Mi ayuda no es gratis y acostumbro a cobrar por adelantado ¿aceptas los riesgos?
—Mientras no me pidas cualquier cosa que no me pertenece, todo lo que sea.
Lily le dio la mano a Mark y los dos se desvanecieron al mismo tiempo que alguien más salía del bar.
De haber visto Lily a David salir en ese momento, no se lo hubiera creído, pero hacía mucho tiempo que no hablaba con él o preguntaba sobre él, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.


*   *   *

Se encontraban en la planta más alta de un bloque de apartamentos que nunca se había terminado de construir. El paso quedaba prohibido para cualquier persona. ¿Pero a quien le importaba? Todo el mundo sabía que los: vagabundos, pandilleros, drogadictos (y los hombres lobo a veces) entraban en ese edificio y hacían lo que les daba la gana.
La planta en la que estaban ellos era bastante grande, como una nave industrial, solo pilares, ni una pared que separara habitaciones, solo la de la escalera. Por todas partes había grafitis y pintadas varias, restos de botellones... A parte de eso no había nada más, por lo que Lily se preguntó si Mark viviría allí o solo era un escondite. 
Mark se acercó a uno de los grandes ventanales, sin marco ni cristal obviamente, todo lo que allí había era ladrillo y cemento.
— ¿Qué es lo que quieres que haga por tu hermana exactamente?
—Encontrarla.
—Sabes que desapareció hace años ya. ¿Has pensado que no quiere que la encuentre nadie?
—Yo solo sé que ella sigue pensando que yo he muerto. Si quiere volver o no, será desición suya. pero tengo que verla, ella tiene que verme a mi.
Mark resopló, a veces no comprendía como la agente podía arriesgar tanto por otras personas.
— ¿Y por qué acudes a mi? Hay rastreadores mejores en Dark Light.
—Sabes que eso es mentira.
—Pero ellos ya la buscaron y no encontraron ni una sola pista de su paradero. ¿Qué te hace pensar que yo la encuentre dos años después?
—Porque ellos realmente no tenían nada personalmente suyo con lo que buscarla, yo sí. Y tú sabrás tan bien como yo que en Dark Light no se distinguen las esencias de las personas, en cambio fuera, es mucho más facil.
Entonces se descolgó del cuello el pañuelo rojo de seda que había robado anteriormente del cuarto de Aura, siempre fue su favorito y siguió colgado de su perchero todo el tiempo que estuvo desaparecida.
Mark volvió a sonreir, Lily era más lista de lo que él había pensado en un principio. ¿Pero qué riesgos estaría dispuesta a correr por obtener su ayuda?
—Además, tu bien has dicho que te enteras antes que nadie de lo que ocurre en todos los bandos. Puede que incluso tengas información sobre ella y no te hayas dado cuenta aún.
Mark se giró de repente hacia ella, no se había dado cuenta cuanto se había acercado Lily a él.
—Muy bien. Este es mi trato, yo la encuentro a cambio a ti te convertiré ahora mismo.
— ¿Y si no la encuentras? —dijo Lily sin temerlo ni un solo segundo.
—Estoy seguro de que lo haré.
Lily se encogió de hombros.
—Entonces no es un precio tan alto. ¿Pero sabes que es lo más interesante de esto? En todos estos años, eres la única persona que ha amenazado con convertirme en algo que no es un vampiro.
Y de esta forma, Mark se abalanzó sobre ella sin que Lily pusiera ningún tipo de resistencia.

miércoles, 13 de abril de 2016

Dark Light 47

Capítulo 47
Hogar


Tal vez necesitara muchas prácticas para poder ir a lugares más alejados o precisar. Pero desvanecerse no era tan difícil, siempre y cuando no hubiera nada que la desconcentrara alrededor.
Había pasado mucho tiempo pensando en dónde podría haber ido Aura, pero no se le ocurría nada que no fuera desconsolador. Siempre había un ¿y si...? Porque ¿y si Aura se había convertido en una como los demás? ¿y si había empezado a asesinar humanos? ¿y si había muerto?
Tenía la esperanza de encontrarla, pero no sabía por donde empezar ni si lo conseguiría. Sabía que cuando uno se adentraba en la niebla, no podía salir de ella y llegaría a algún lugar en el que hubiera pasado mucho tiempo. Pero no se le ocurría ningun lugar en el que ella pudiera estar. Solo su antigua casa, pero probablemente estuviera derruida, abandonada, vendida... Además, Aura podía desvanecerse, no se le podía seguir la pista a alguien que aparecía y desaparecía de la nada.
Cuando acabó de escribir todo lo que podía contar sobre el foso, lo que había, lo que vió, a quien vio, lo que creyó ver y se lo dio a los Alphas, estos la dejaron en paz. Podía elegir, unirse a un equipo, la subida de rango imediata (que nadie negaría que se la merecía), hacer otra cosa que no fueran misiones... Pero Lily tenía otros planes y seguramente todos lo sabrían. Además, había conseguido ese permiso especial con el que podía ir a cualquier parte y, prácticamente, hacer lo que le diera la gana. El único problema, era que ella nunca había estado fuera del edificio. Había estado en la azotea, pero no quería lanzarse en picado y ver si tenía suerte y caía bien, teniendo en cuenta que desde ahí no se veía el suelo.
Para hacerlo, tuvo que encontrar a Víctor. Sabía que que estaba vigilando el misterioso pasillo y sabía que ella podía ir allí cuando quisiera, así que subió en el ascensor.
Como de costumbre, Víctor estaba allí y hasta que no la reconoció, no dejó de apuntarla.
— ¿A quién buscas?
—A ti. Necesito un favor. ¿Tienes unos minutos?
Víctor se encogió de hombros. Realmente, aunque ese fuera su trabajo, podía irse de allí en cualquier momento, porque no muchos llegaba hasta ahí arriba.
— ¿Qué clase de favor?
— ¿Tú has estado fuera no? Llevame allí.
— ¿Para qué?
—Ya te lo contaré.
Víctor lo dudó un momento, pero luego le cogió la mano y se desvanecieron.
La ropa de Dark Light era termica, por eso Lily no pudo sentir el frío que hacía allí fuera. Estaban delante de la puerta del edificio, cerrada a cal y canto. Alrededor no había nada, solo nubes, niebla y algún rastro de altas montañas.
Lily volvió a repasar que llevara todo su equipamiento, no quería encontrarse con nadie desconocido. Entonces avanzó un poco con Víctor, hacia las colinas, hacia la niebla densa.
—Llevas tanto trasto que parece que te vayas a una misión de reconocimiento de seis meses. ¿Estás pensando en irte como tu hermana?
Lily solo asintió.
— ¿Para siempre?
—No volveré hasta que la encuentre —reconoció.
— ¿Sabes que a tus conocidos no les hará ninguna gracia que vuelvas a desaparecer?
—Lo sé. Asegurate en mi lugar, de que nadie más se muera mientras no estoy aquí.
—Haré lo que pueda.
Lily respiró hondo e iba a avanzar decidida hacia la niebla. Víctor la cogió de la mano un segundo antes.
—Si necesitas ayuda... Solo dímelo. La contraseña para activarlo es "libélula".
En cuanto le soltó la mano, observó que le había dado un transmisor, el micrófono se lo puso en la manga y el auricular en la oreja.
Lily imitó el saludo que Víctor hacía, él se rió y lo repitió, entonces Lily empezó a correr hacia la niebla.
Cuando se adentró lo suficiente, ya no sabía hacia donde iba, si hacia delante, hacia un lado u otro. Por algunos segundos hubiera jurado oír unas voces, pero desaparecieron tan pronto como ella dejó de ver nada.
Solo siguió corriendo, hasta que de repente tropezó y cayó. Cuando abrió los ojos, estaba sobre un parqué polvoriento, en una habitación casi oscura, solo entraba luz por la rendija de una cortina.
Cuando levantó la mirada, vio una estantería llena de libros y videojuegos, muñecas de princesas, una cama deshecha, un escritorio con libros de texto amontonados, viejos y polvorientos. La habitación completamente desordenada, tal y como la había dejado ella.
Cuando se puso en pie, los tablones crujieron bajo sus pies, luego escuchó sonidos fuera de esa habitación. Recordó entonces algo que había dicho su hermana una vez. En cualquier lugar, como su antigua ciudad, en el que la mayor parte del tiempo estuviera nublado, seguro que habría vampiros.
No esperó a comprobarlo, fuera quien fuera el que estuviera allí dentro, no sería de fiar si estaba en una casa abandonada.
Lily fue hacia la otra punta de la habitación, entonces se dio cuenta de que había numerosas huellas borrosas en el suelo que habían removido el polvo, por lo menos nadie podría seguir las suyas si se confundían con las demás.
Se puso al lado del armario, entre este y la pared, luego se agachó y se sentó en el suelo mientras desenfundaba la pistola.
Conocía bien su casa y sobre todo su habitación, había pasado muchos años allí. Sabía perfectamente los puntos ciegos. Desde la puerta no podía verla nadie, para que se dieran cuenta de que estaba allí tendrían que llegar hasta ella ¿y para qué iban a dar la vuelta a toda la cama para mirar una esquina?
La puerta se abrió y ella no se movió. Escuchó los pasos de dos personas.
— ¿En esta casa vivieron humanos cierto? —dijo uno, era la voz de un hombre muy mayor.
—Hace años que esta abandonada —contestó otro.
—Todavía se siente su esencia.
Ella sabía que probablemente esa "ESENCIA" era ella misma, pero de momento no parecían sospechar. Uno de ellos siguió andando hasta la estantería, leyó algunos títulos de los polvorientos libros y siguió mirando la exposición de CDs y muñecas. El otro avanzó hacia el armario y miró el calendario colgado en la puerta, ya estaba más que caducado.
Lily no esperó más, se desvaneció.
Apareció en el comedor y tuvo el tiempo justo para agacharse detrás de la barra de la cocina, para que la mujer que estaba allí no la viera.
Volvió a desvanecerse para ver si había alguien en el salón o en otras habitaciones, pero solo parecían estar ellos tres.
No quería perder demasiado tiempo allí, pero tampoco tenía la intención de dejarles allí a su aire por su casa. Solo eran tres y no iba a ser complicado detenerlos, aunque tampoco quería alarmar al resto de personas que vivían cerca.
Pronto los otros dos vampiros también bajaron al piso de abajo, Lily aprovechó para ir arriba y bloquear todas las puertas desde dentro, para que no pudieran volver a entrar, igual que las ventanas.
Tenía la mala suerte de que la puerta del salón no se podía cerrar con llave, pero poco a poco e intentando hacerlo en silencio, bloqueó el pasillo. El único espacio que les quedaba era el salón el pasillo hasta la entrada.
Cogió unas llaves y también cerró esa puerta, de repente empezó a escuchar música. Alguien había puesto su CD de Avril Lavigne en el reproductor, Lily no podía creerse que aún tuviera batería después de tanto tiempo. Al principio solo sonaban canciones aleatorias que no dejaba a penas empezar, pero finalmente quien puso el CD se decantó por "Bad Girl". Subió tanto el volumen que probablemente ni siquiera oirían a Lily, pero ella tenía que llamar su atención.
Intentando hacer el mayor ruido posible, descolgó uno de los marcos del cristal del pasillo y lo tiró al suelo, justo delante de la entrada.
Mientras esperaba, se ocultó en la escalera, cuando vio aparecer al primero el más mayor, se desvaneció detrás suya y le siguió. Él miró de donde provenía el ruido y observó el marco roto, luego se dio la vuelta para mirar detrás suya, pero no había nadie.
Lily se había vuelto a desvanecer y estaba delante suya, aprovechó ese segundo en el que no estaba mirando para hacerle caer al suelo con una patada. No le dio tiempo a gritar, lo primero que hizo fue rodearle la boca con cinta adhesiva mientras forcejeaba con ella, luego le puso las esposas normales y corrientes y le enganchó a uno de los barrotes de la escalera. Entonces siguió esperando.
Su compañera, al ver que este no volvía ni contestaba a sus gritos, salió a ver qué había pasado. Le encontró solo y esposado a la escalera. Solo tenía que devolverse dos pasos atrás para avisar a su otro compañero, pero Lily se le había adelantado, estaba detrás suya y cerró la puerta de un golpe. Le rodeó el cuello con los brazos y comenzó a ponerle cinta en la boca mientras ella intentaba morderla sin éxito. La esposó, pero no le dio tiempo a dejarla junto al primero, obviamente el último se había dado cuenta de que algo iba mal. Apagó la música y la casa volvió a quedarse en silencio.
Abrió la puerta lentamente, intentando no hacer ruido, pero esta chirrió en el momento menos inesperado, entonces abrió la puerta por completo y Lily esta vez no se desvaneció, sacó la pistola y apuntó con ella, aunque no tenía ni la menor intención de disparar.
—No te muevas —le dijo y él no se movió.
Se miraron durante unos segundos, él pareció intentar sacar un arma, pero Lily se había lanzado sobre él haciéndole un placaje digno de fútbol americano y le tapó la boca igual que a los otros, con muchas capas de cinta resistente. Luego le esposó.
Los dejó a los tres encadenados en la escalera, la chica intentaba decirle algo, pero a Lily no le importaba lo más mínimo. Sacó un pequeño localizador con forma de chincheta de su cinturón, un truco para marcar un punto interesante al que volver o al que ir a recoger presos, cuando no era la misión principal, por eso les tuvo que poner esposas normales, para que cuando fueran a recogerlos pudieran hacerlo.
Se despidió con la mano e hizo el saludo de Víctor por hacer la gracia, luego se desvaneció de allí.


*   *   *

Más tarde, cuando salió de su casa con un pañuelo nuevo en el cuello, se cruzó con una vecina. Ella la vio aparecer ahí de la nada.
— ¿Lily? ¿Eres tú?
Esa vecina era una de las mejores amigas de su madre y ya era muy mayor. Se santiguó al mismo tiempo que se acercaba a ella.
—Cariño, desapareciste de repente. ¿Dónde estuviste todo este tiempo? Te buscamos...
—Estuve con Aura.
— ¿Cómo? ¿Os habéis vuelto a reunir? ¿Y cómo es que vuelves de repente?
—Simplemente, tenía que recoger unas cosas. Estoy bien, las dos estamos bien. Nos vemos.
Lily se desvaneció, la anciana se quedo perpleja, pensando que había sido una alucinación.

miércoles, 6 de abril de 2016

Dark Light 46

Capítulo 46
Pase


El desayuno, hipotéticamente por la mañana, era el momento en el que más gente había en la cafetería. Aunque casi no hubieran agentes, ya que estos solían trabajar afuera y no le daban importancia a las horas dentro del edificio. Pero otras personas, como el equipo de médicos y enfermeros, algunos vigilantes con el turno libre y demás funcionarios del edificio, sí que se tomaban en serio la hora del desayuno.
Todos estaban sentados por grupos, como pandillas en un instituto. Sharon estaba con todos los médicos, eran como los más populares, ocupaban una mesa al fondo. El Teniente acababa de entrar con todo su grupo y empezaron a sentarse casi al lado, eran mucho más numerosos. Jennebith estaba con un grupo de magos, todos trabajaban en el departamento de armas. Alida estaba sola en una mesa, no llevaba el modulador ¿quién querría sentarse a comer con una chica que si hablaba te dejaba sordo? Pero en cuanto entró Swan, también fue con ella, las dos marginadas, Swan porque se había ganado una reputación de inepta en su trabajo. El de la limpieza estaba mezclado entre algunos agentes normales y corrientes. La vampiresa se unió al grupo de médicos, aunque ella no pertenecía a ellos. Axel acababa de entrar, convertido en un puma, entonces llegó a su mesa y volvió a ser una persona normal, se sentó en frente de Lily.
Lily estaba comiendo cereales mirando a la nada, hacía poco que acababa de despertar, no estaba realmente despierta, más bien empanada. Parecía que Axel le estuviera hablando, pero no se enteraba de lo que decía.
Cuando Jin apareció, para tomarle nota a su hermano que acababa de sentarse.
— ¿Oye seguro que se lo dijiste ayer Jin? Porque no me esta haciendo ni puñetero caso —dijo Axel.
— ¿Decir qué? ¿También vosotros lo estais llamando así? —dijo Lily.
— ¿No me estabas escuchando? —dijo Alexy
Lily se encogió de hombros mientras comía otra cucharada de cereales. Axel se llevó las manos en la cabeza.
—Lily, recuerda nuestro trato —dijo Jin.
—Vale, vale. Ya lo hago.
Primero miró a su alrededor, todos los Alphas que estaban allí presentes la estaban mirando fijamente, como si pudieran escuchar la conversación. Lily cogió el cuaderno que siempre ponían en cada mesa, luego cogió un bolígrafo y comenzó a escribir. Primero el título "Memorias de una loca que se tiró al vacío".
—Buena chica —dijo Jin.
—Tienes suerte de que esté comiendo cereales —dijo Lily enseñándole su cuchara—. Pero todavía puedo robar un cuchillo de la mesa de al lado.
—Uy que miedo —contestó Jin.
—Vete de aquí, antes de que me enfade de verdad.
Entonces él se dio cuenta, de que tal vez las amenazas de Lily fueran en serio, simplemente se alejó de ella. Mientras Lily siguió escribiendo.
Pocos minutos después, Axel se fue y la cafetería empezó a vaciarse. Entonces apareció Víctor, que la saludó igual que siempre.
— ¿Y tú que quieres? Estais todos muy pesados ultimamente —dijo Lily.
—Eh... Solo venía a darte esto.
Dejó una tarjeta de plástico sobre la mesa. Era un pase, tenía su nombre, su rango y su fotografía. Un pase para el sector M.
—Uff... Que mal salgo en esta foto.
— ¿En serio te importa eso?
—No, era broma. ¿Cuándo puedo empezar?
—Ya mismo.
Lily se levantó de golpe, cogió el pase y se lo colgó en el cuello. Luego cogió el cuaderno y el bolígrafo con el que estaba escribiendo.
—Creo que no puedes llevarte eso de la cafetería... —dijo Víctor.
—No creo que les importe.


*   *   *

La forma de no dejar entrar en ese sector a quien no tuviera permiso, era muy simple. Los que no podían desvanecerse y entrar dentro, tenían que tener un pase. Lily tenía uno y Víctor ya la esperaba al otro lado. Cuando Lily entró, le sorprendió que no hubiera demasiada gente.
— ¿Bueno y ahora qué? ¿Cómo se empieza? ¿Quién me enseña?
—Yo mismo.
— ¿Tan fácil es que puedes hacerlo tú?
— ¿Te estás burlando de mi?
Lily asintió con una sonrisa.
—Pues... A ver, hay una tradición con los nuevos y es ponerlos a hacer tonterías a ver si pican —dijo Víctor, señalando a una chica que estaba más lejos de ellos, estaba saltando a la pata coja delante de otra agente que reía disimuladamente.
— ¿Y por qué me lo cuentas? Así no tendrá gracia.
—Ya, es que a mi no me hizo gracia. Así que te lo voy a perdonar. Esto es mucho más facil de lo que parece. Se trata de mucha concentración, para no equivocarte nunca de lugar, desviarte... y también mucha práctica, para poder hacerlo rápidamente, y no tener que pensarte 10 minutos en una misión a dónde vas. Aunque muy pocos logran dominarlo perfectamente, aunque hayan practicado por años y años y años.
>>También hay una excepción, no puedes ir a un lugar que no conozcas o no hayas visto nunca directamente. Es decir, aunque veas una fotografía de Berlín, si no has estado directamente, no puedes ir. Pero una vez hayas ido y hayas visto alguna parte, puedes desvanecerte allí y a todos los lugares que hayas visto desde allí.
—Pero tiene que haber algo más.
—Sí, el secreto de los elfos. Ellos eran los únicos que podían teletransportarse al principio, porque habían creado uan poción que les permitía hacerlo.
— ¿Una poción? ¿En serio? ¿Solo eso?
—Sí. La puerta de allá al fondo. Enséñale tu pase y luego nos vemos para tus prácticas.
Lily, todavía sin creerse que era tan facil, avanzó despacio hacia allí. La vigilante que había en la puerta le pidió el pase. Cuando entró, era una habitación bastante oscura, estaba ella sola con otra chica, que al principio no reconoció, pero cuando se miraron a los ojos, las dos recordaron.
— ¿Sally?
— ¿Lily?
— ¿Qué haces aquí?
— ¡Estas viva!
Sally saltó de su asiento y fue corriendo a abrazarla.
—No me lo puedo creer. ¿Eres tú de verdad?
—Pensaba que ya te lo habrían dicho.
—No hablo con casi nadie desde que... ¿Sabes que Aura...?
—Sí, ya se que se fue. Por eso estoy aquí.
— ¿Quieres buscarla?
Lily asintió, no había nada más que decir.
Sally se sentó e invitó a Lily a hacer lo mismo. Iba sacando algunos botes de los cajones y murmurando.
—Eres humana... Así que tengo que aumentar la dosis de polvo de abeja... ¿Cuantos años tienes?
—16
—No puedes tener 16... Han pasado años.
—Te aseguro que no he llegado a celebrar ni un cumpleaños desde que estoy en Dark Light.
Sally se encogió de hombros, cogió una pequeña cuchara y empezó a echar medidas de diferentes polvos y líquidos dentro de una taza. Finalmente vio como sacaba un bote de miel, igual que el que una persona normal puede comprar en una tienda y lo echaba casi todo. Lo mezcló un poco y se lo dio.
—Listo, bébetelo.
— ¿Y ya está?
Sally asintió. Lily cogió la taza llena por la mitad y empezó a beber. Era empalagoso por culpa de la miel, pero a la vez estaba asquerosamente amargo.
— ¿Te ha gustado?
—Para nada.
—Mejor, porque si te gusta es un síntoma de que se acerca tu muerte.
A continuación, Sally cogió el pase de Lily, unas tijeras y lo cortó en trozos.
—Ya no lo necesitaras.
Lily se levantó.
—Oye Lily... La próxima vez que vengas, espero que vengas con Aura.