miércoles, 13 de abril de 2016

Dark Light 47

Capítulo 47
Hogar


Tal vez necesitara muchas prácticas para poder ir a lugares más alejados o precisar. Pero desvanecerse no era tan difícil, siempre y cuando no hubiera nada que la desconcentrara alrededor.
Había pasado mucho tiempo pensando en dónde podría haber ido Aura, pero no se le ocurría nada que no fuera desconsolador. Siempre había un ¿y si...? Porque ¿y si Aura se había convertido en una como los demás? ¿y si había empezado a asesinar humanos? ¿y si había muerto?
Tenía la esperanza de encontrarla, pero no sabía por donde empezar ni si lo conseguiría. Sabía que cuando uno se adentraba en la niebla, no podía salir de ella y llegaría a algún lugar en el que hubiera pasado mucho tiempo. Pero no se le ocurría ningun lugar en el que ella pudiera estar. Solo su antigua casa, pero probablemente estuviera derruida, abandonada, vendida... Además, Aura podía desvanecerse, no se le podía seguir la pista a alguien que aparecía y desaparecía de la nada.
Cuando acabó de escribir todo lo que podía contar sobre el foso, lo que había, lo que vió, a quien vio, lo que creyó ver y se lo dio a los Alphas, estos la dejaron en paz. Podía elegir, unirse a un equipo, la subida de rango imediata (que nadie negaría que se la merecía), hacer otra cosa que no fueran misiones... Pero Lily tenía otros planes y seguramente todos lo sabrían. Además, había conseguido ese permiso especial con el que podía ir a cualquier parte y, prácticamente, hacer lo que le diera la gana. El único problema, era que ella nunca había estado fuera del edificio. Había estado en la azotea, pero no quería lanzarse en picado y ver si tenía suerte y caía bien, teniendo en cuenta que desde ahí no se veía el suelo.
Para hacerlo, tuvo que encontrar a Víctor. Sabía que que estaba vigilando el misterioso pasillo y sabía que ella podía ir allí cuando quisiera, así que subió en el ascensor.
Como de costumbre, Víctor estaba allí y hasta que no la reconoció, no dejó de apuntarla.
— ¿A quién buscas?
—A ti. Necesito un favor. ¿Tienes unos minutos?
Víctor se encogió de hombros. Realmente, aunque ese fuera su trabajo, podía irse de allí en cualquier momento, porque no muchos llegaba hasta ahí arriba.
— ¿Qué clase de favor?
— ¿Tú has estado fuera no? Llevame allí.
— ¿Para qué?
—Ya te lo contaré.
Víctor lo dudó un momento, pero luego le cogió la mano y se desvanecieron.
La ropa de Dark Light era termica, por eso Lily no pudo sentir el frío que hacía allí fuera. Estaban delante de la puerta del edificio, cerrada a cal y canto. Alrededor no había nada, solo nubes, niebla y algún rastro de altas montañas.
Lily volvió a repasar que llevara todo su equipamiento, no quería encontrarse con nadie desconocido. Entonces avanzó un poco con Víctor, hacia las colinas, hacia la niebla densa.
—Llevas tanto trasto que parece que te vayas a una misión de reconocimiento de seis meses. ¿Estás pensando en irte como tu hermana?
Lily solo asintió.
— ¿Para siempre?
—No volveré hasta que la encuentre —reconoció.
— ¿Sabes que a tus conocidos no les hará ninguna gracia que vuelvas a desaparecer?
—Lo sé. Asegurate en mi lugar, de que nadie más se muera mientras no estoy aquí.
—Haré lo que pueda.
Lily respiró hondo e iba a avanzar decidida hacia la niebla. Víctor la cogió de la mano un segundo antes.
—Si necesitas ayuda... Solo dímelo. La contraseña para activarlo es "libélula".
En cuanto le soltó la mano, observó que le había dado un transmisor, el micrófono se lo puso en la manga y el auricular en la oreja.
Lily imitó el saludo que Víctor hacía, él se rió y lo repitió, entonces Lily empezó a correr hacia la niebla.
Cuando se adentró lo suficiente, ya no sabía hacia donde iba, si hacia delante, hacia un lado u otro. Por algunos segundos hubiera jurado oír unas voces, pero desaparecieron tan pronto como ella dejó de ver nada.
Solo siguió corriendo, hasta que de repente tropezó y cayó. Cuando abrió los ojos, estaba sobre un parqué polvoriento, en una habitación casi oscura, solo entraba luz por la rendija de una cortina.
Cuando levantó la mirada, vio una estantería llena de libros y videojuegos, muñecas de princesas, una cama deshecha, un escritorio con libros de texto amontonados, viejos y polvorientos. La habitación completamente desordenada, tal y como la había dejado ella.
Cuando se puso en pie, los tablones crujieron bajo sus pies, luego escuchó sonidos fuera de esa habitación. Recordó entonces algo que había dicho su hermana una vez. En cualquier lugar, como su antigua ciudad, en el que la mayor parte del tiempo estuviera nublado, seguro que habría vampiros.
No esperó a comprobarlo, fuera quien fuera el que estuviera allí dentro, no sería de fiar si estaba en una casa abandonada.
Lily fue hacia la otra punta de la habitación, entonces se dio cuenta de que había numerosas huellas borrosas en el suelo que habían removido el polvo, por lo menos nadie podría seguir las suyas si se confundían con las demás.
Se puso al lado del armario, entre este y la pared, luego se agachó y se sentó en el suelo mientras desenfundaba la pistola.
Conocía bien su casa y sobre todo su habitación, había pasado muchos años allí. Sabía perfectamente los puntos ciegos. Desde la puerta no podía verla nadie, para que se dieran cuenta de que estaba allí tendrían que llegar hasta ella ¿y para qué iban a dar la vuelta a toda la cama para mirar una esquina?
La puerta se abrió y ella no se movió. Escuchó los pasos de dos personas.
— ¿En esta casa vivieron humanos cierto? —dijo uno, era la voz de un hombre muy mayor.
—Hace años que esta abandonada —contestó otro.
—Todavía se siente su esencia.
Ella sabía que probablemente esa "ESENCIA" era ella misma, pero de momento no parecían sospechar. Uno de ellos siguió andando hasta la estantería, leyó algunos títulos de los polvorientos libros y siguió mirando la exposición de CDs y muñecas. El otro avanzó hacia el armario y miró el calendario colgado en la puerta, ya estaba más que caducado.
Lily no esperó más, se desvaneció.
Apareció en el comedor y tuvo el tiempo justo para agacharse detrás de la barra de la cocina, para que la mujer que estaba allí no la viera.
Volvió a desvanecerse para ver si había alguien en el salón o en otras habitaciones, pero solo parecían estar ellos tres.
No quería perder demasiado tiempo allí, pero tampoco tenía la intención de dejarles allí a su aire por su casa. Solo eran tres y no iba a ser complicado detenerlos, aunque tampoco quería alarmar al resto de personas que vivían cerca.
Pronto los otros dos vampiros también bajaron al piso de abajo, Lily aprovechó para ir arriba y bloquear todas las puertas desde dentro, para que no pudieran volver a entrar, igual que las ventanas.
Tenía la mala suerte de que la puerta del salón no se podía cerrar con llave, pero poco a poco e intentando hacerlo en silencio, bloqueó el pasillo. El único espacio que les quedaba era el salón el pasillo hasta la entrada.
Cogió unas llaves y también cerró esa puerta, de repente empezó a escuchar música. Alguien había puesto su CD de Avril Lavigne en el reproductor, Lily no podía creerse que aún tuviera batería después de tanto tiempo. Al principio solo sonaban canciones aleatorias que no dejaba a penas empezar, pero finalmente quien puso el CD se decantó por "Bad Girl". Subió tanto el volumen que probablemente ni siquiera oirían a Lily, pero ella tenía que llamar su atención.
Intentando hacer el mayor ruido posible, descolgó uno de los marcos del cristal del pasillo y lo tiró al suelo, justo delante de la entrada.
Mientras esperaba, se ocultó en la escalera, cuando vio aparecer al primero el más mayor, se desvaneció detrás suya y le siguió. Él miró de donde provenía el ruido y observó el marco roto, luego se dio la vuelta para mirar detrás suya, pero no había nadie.
Lily se había vuelto a desvanecer y estaba delante suya, aprovechó ese segundo en el que no estaba mirando para hacerle caer al suelo con una patada. No le dio tiempo a gritar, lo primero que hizo fue rodearle la boca con cinta adhesiva mientras forcejeaba con ella, luego le puso las esposas normales y corrientes y le enganchó a uno de los barrotes de la escalera. Entonces siguió esperando.
Su compañera, al ver que este no volvía ni contestaba a sus gritos, salió a ver qué había pasado. Le encontró solo y esposado a la escalera. Solo tenía que devolverse dos pasos atrás para avisar a su otro compañero, pero Lily se le había adelantado, estaba detrás suya y cerró la puerta de un golpe. Le rodeó el cuello con los brazos y comenzó a ponerle cinta en la boca mientras ella intentaba morderla sin éxito. La esposó, pero no le dio tiempo a dejarla junto al primero, obviamente el último se había dado cuenta de que algo iba mal. Apagó la música y la casa volvió a quedarse en silencio.
Abrió la puerta lentamente, intentando no hacer ruido, pero esta chirrió en el momento menos inesperado, entonces abrió la puerta por completo y Lily esta vez no se desvaneció, sacó la pistola y apuntó con ella, aunque no tenía ni la menor intención de disparar.
—No te muevas —le dijo y él no se movió.
Se miraron durante unos segundos, él pareció intentar sacar un arma, pero Lily se había lanzado sobre él haciéndole un placaje digno de fútbol americano y le tapó la boca igual que a los otros, con muchas capas de cinta resistente. Luego le esposó.
Los dejó a los tres encadenados en la escalera, la chica intentaba decirle algo, pero a Lily no le importaba lo más mínimo. Sacó un pequeño localizador con forma de chincheta de su cinturón, un truco para marcar un punto interesante al que volver o al que ir a recoger presos, cuando no era la misión principal, por eso les tuvo que poner esposas normales, para que cuando fueran a recogerlos pudieran hacerlo.
Se despidió con la mano e hizo el saludo de Víctor por hacer la gracia, luego se desvaneció de allí.


*   *   *

Más tarde, cuando salió de su casa con un pañuelo nuevo en el cuello, se cruzó con una vecina. Ella la vio aparecer ahí de la nada.
— ¿Lily? ¿Eres tú?
Esa vecina era una de las mejores amigas de su madre y ya era muy mayor. Se santiguó al mismo tiempo que se acercaba a ella.
—Cariño, desapareciste de repente. ¿Dónde estuviste todo este tiempo? Te buscamos...
—Estuve con Aura.
— ¿Cómo? ¿Os habéis vuelto a reunir? ¿Y cómo es que vuelves de repente?
—Simplemente, tenía que recoger unas cosas. Estoy bien, las dos estamos bien. Nos vemos.
Lily se desvaneció, la anciana se quedo perpleja, pensando que había sido una alucinación.

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