miércoles, 25 de mayo de 2016

Dark Light 53

Capítulo 53
Inconsciente

Siguieron caminando, Lily llevaba a Aura consigo que estaba tan afectada que a penas notaba lo que ocurría a su alrededor. Todo para ella eran luces y sonidos y a veces el exterior le daba tanto miedo que no hubiera podido moverse. Lo único que la mantenía en pié era Lily y se alegraba de verla, la primera vez en cinco años.
Llegaron a una calle más apartada del centro, donde ya no circulaban tantos turistas. Lily vio un edificio no muy alto, podía ver desde abajo su azotea, o parte de ella. Se concentró en cada objeto que allí había, las antenas de televisión, la puerta para llegar arriba, que no había ningún muro que impidiera la caída... Cuando se situó, se desvaneció con Aura y desde allí fue a otro edificio más alto y a otro más alto... Así hasta que estuvo en el bloque de apartamentos más alto de ese barrio.
—Lily ¿me escuchas? No conseguimos tener tu posición exacta. ¿Sabes dónde estás? ¿Qué ves? —era la voz de Sally.
—Eh...
Veía solo edificios desde arriba, nada que pudiera ayudarles a encontrarla. Entonces levantó su mano hacia su boca para contestar y se fijó en algo, el anillo localizador de Aura. ¿Por qué no lo había pensado antes? En lugar de contestar, presionó la piedra azul.
—He mandado una señal...
—Tenemos la señal de Aura... ¿Tienes su anillo cierto? ¿Y ella? ¿Ella está?
—Está aquí.
Pasaron unos minutos hasta que empezó a escucharse el sonido de un helicóptero. No llegaron a aterrizar cuando Sally se lanzó desde más de cinco metros de altura hacia allí. Cayó de pie, por suerte, y fue corriendo hacia ellas.
Abrazó a Aura, la besó, Aura también la reconoció y la abrazó, Lily alucinó.
— ¿Vosotras...?
— ¿Algún problema con eso? —dijo Sally sin soltarla.
Lily negó con la cabeza. El helicóptero había aterrizado y Nancy, Edgar y Néstor habían salido.
—Aura...
Los tres se quedaron mirándola. Edgar se acercó a ellas, observó que Aura estaba llorando. Aura los miró unos segundos, luego se desmayó en los brazos de Sally.
— ¿Se ha desmayado? —preguntó Nancy alarmada—. ¿Cómo puede ser? ¿Le has dado algo Sally?
—No... yo no he sido.
— ¿Cuál es el problema? —preguntó Lily.
—Vampiro igual a muerto. Muerto igual a no duerme. No duerme igual a no se desmaya —dijo Nancy—. Solo hay una forma de que pierda la conciéncia tan profundamente y son unos polvos que tienen los elfos.
Los tres volvieron a mirar acusadoramente a Sally.
—La han drogado —dijo Lily.
— ¿Drogado?
—Eso dijo y eso vi.
Néstor ayudó a Sally y subieron a Lily al helicóptero, luego subieron ellos.
—Tenemos que llevarla a la enfermaría rápido —dijo Nancy.
El helicóptero estaba despegando.
— ¿Y por qué no os desvanecéis con ella? Es más rápido —dijo Lily.
—En primer lugar, porque desvanecerse con alguien en ese estado, o alguien que solo estuviera herido, empeoraría mucho su situación y hay pocas probabilidades de que sobreviva —dijo Néstor—. No vamos en avion por gusto Lily.
En ese momento recordó que Víctor lo había mencionado. Si ella estaba herida, podía desvanecerse sin problemas, pero si llevaba a alguien con ella podría empeorar porque no controlaba su situación al desvanecerse.
—Pero entonces tú... Cuando te fuiste con Nancy la pusiste en peligro.
—En ese caso era mejor intentarlo...
Nadie dijo nada más durante todo el viaje. Aura no despertó.

Cuando llegaron a Dark Light, Sharon le prometió que cuidaría de ella y haría que volviera sana y salva, por el bien de todos. Pero no les dejaron entrar en su habitación mientras todos los médicos y enfermeros de Dark Light se paseaban por allí, tratando de encontrar una solución.
Al principio, todos esperaron en el pasillo, con la esperanza de que lo consiguieran pronto. Pero finalmente Edgar se durmió en el suelo y cuándo despertó, Néstor le convenció de que tenía que dormir, los dos se fueron.
Erin llamó a Nancy para una misión, por lo que también se vio obligada a irse.
Sally fue la siguiente en dormirse, pero ella en cuanto despertó, solo se movió hacia uno de los sofás que había en la sala de espera cerca de la enfermería para seguir durmiendo.
Lily trató de estar despierta todo el tiempo. Estaba sentada en el suelo, con la espalda en la puerta de la habitación, cuando una enfermera bastante joven salió, llevaba las manos manchadas de sangre.
Lily reprimió un grito al verla así.
—Ah... No, no te preocupes —dijo Mae—. No es su sangre, lo juro. O sea... Le hemos tenido que poner un gotero con sangre, porque no sabemos cuanto tiempo ha pasado en ayunas, y a mi se me rompió una bolsa... Pero no le pasa nada.
— ¿Ha despertado?
—No... No hay cambios de momento así que se va a quedar lo que queda de día en observación.
— ¿Puedo entrar?
—La doctora ha dicho que no. Que si despierta, tiene que hacerlo por su propia voluntad sin que nadie la altere o podría no ser la misma.
— ¿Pero sabeis que le ha pasado?
—Es una droga extraña que lleva mucho tiempo tomando. Creemos que es eso lo que al final ha podido con ella y está en un estado de coma, técnicamente esta durmiendo. Han conseguido sacar una muestra y la están analizando. Sabemos que algunos de los efectos son parecidos a los de la cocaína, pero nada más. Alucinaciones, perdida del apetito... Esperan que despierte pronto.
— ¿Para poder interrogarla cierto?
—No somos tan malos.
Alida apareció de pronto en el pasillo.
—Queremos a Aura mucho más de lo que parece. Si la interrogamos a ella o a ti, es solo porque somos curiosos y queremos saber. ¿Qué ocurre cuando caes al foso? ¿Qué le pasó a ella? ¿Qué es esa droga? Pero nuestra prioridad es que vuelva a ser la que era, aunque ya no quiera estar en Dark Light.
Mae se quedó mirando a la bibliotecaria un poco alucinada, nunca la había visto hablar.
—Estoy segura de que conseguirá despertar, no te preocupes por ella.
Alida se fue y Mae y Lily se quedaron a solas otra vez. Sharon también salió de la habitación sin decirles nada.
Mae comenzó a limpiarse las manos con su bata.
—Tú... ¿No sabrás algo sobre David? —preguntó Lily de repente.
— ¿No has hablado con él desde ese día?
Lily negó con la cabeza. Eso solo podía significar una cosa, David tenía razón. Y Mae tenía que cumplir su parte del trato con David.
—Él se fue. El siguiente día de que tu le dijeras adiós, después de hablar con su primo.
— ¿Cómo que se fue?
—Dijo que él vino a Dark Light para estar con Leandra. Pero Leandra ha muerto y solo le quedabas tú. Pero tú le olvidas facilmente, así que decidió irse y no volver a no ser que tu le buscaras.
— ¿Dónde ha ido? —Lily se levantó de repente, no podía creerse lo que escuchaba.
—No me lo dijo. De todas formas, llegas tarde. Dos meses tarde. ¿No creerías que iba a esperarte eternamente no?
Esas palabras realmente le dolieron. Eternamente no, ella tampoco había pensado mucho en David en todo ese tiempo, pero ahora que se había ido...
—Bueno, es hora de que me vaya. Sharon se ha dejado la puerta abierta —Mae señaló hacia la habitación de Aura—. Pero si confías un poco en la doctora, no deberías entrar. Adiós.
Mae desapareció por el pasillo. Lily puso una mano en la puerta, con la tentación de abrirla, pero nada más, solo se quedó esperando.
Miró hacia el suelo y encontró una llave.
—Oye ¿se te ha caído? —le preguntó a Mae mientras la recogía.
Ella se dio la vuelta y la miró.
—No. Mío no es. Pero a lo mejor deberías ver para qué sirve.
Entonces se marchó hacia los ascensores.
Lily se quedó mirando la llave, era de una taquilla, la número 5524.

miércoles, 18 de mayo de 2016

Dark Light 52

Capítulo 52
Libélula

Ninguna de las dos reaccionó. Aura miró al vampiro que estaba a su lado de nuevo, estaba suficientemente despierta para saber lo que él iba a hacer, algo que hubiera hecho ella misma un minuto antes si no hubiera visto a Lily... ¿Pero como podría abandonarla así?
Él sacó una jeringuilla y le cogió el brazo a Aura, pero ella retrocedió, liberó su mano.
—Sabes que lo quieres Jane. ¿Por qué ibas a resistirte a esto?
Pero esa vez ella no sentía esa agonía y sufrimiento que la llevaba a dorgarse, no lo quería realmente, por lo que empezó a forcejear con él, obviamente ella era la más débil.
—Libélula... —consiguió murmurar Lily.
Intentó apartarse de su hermana, pero alguien se había sentado a su lado impidiéndole la salida.
—Qué dulce bocado nos has traído esta vez... —afirmaba el vampiro que tenía al lado.
Toda la gente allí hablaba a gritos, la música estaba tan alta que a penas se escuchaba a las personas hablar.
— ¿Lily? ¿Estás bien? —decía la voz de Víctor en su oído.
De repente se vio rodeada, no estaba solamente el que había a su lado, otras dos vampiresas más mayores se habían subido encima de la mesa y se acercaban peligrosamente a ella. Aura a su lado había perdido su batalla.
—No... —ni siquiera ella supo si le había contestado a la pregunta a Víctor, o simplemente se negaba a quedarse allí.
Llevó una mano a su cinturón y desenfundó el arma, pero después de levantarla sintió como si le pesara mucho y simplemente la dejó caer, quedándose con la mano ligeramente levantada.
—Uff... Con que es una agente de Dark Light. ¿Qué se sentirá siendo tan importante como ella?
— ¿Qué se sentirá estando así ahora?
— ¿Lily? ¿Dónde estás? Contesta. Dime dónde estás, podemos ayudarte —decía Víctor.
Y con cada palabra que él pronunciaba, sabía que había algo más por lo que luchar, pero no podía quedarse allí eternamente.
Acercó la mano hacia su boca y susurró hacia donde ella sabía que estaba el micrófono.
—Solo sigue hablándome.
El ruido allí dentro era insoportable, de hecho no estaba segura de si Víctor la habría oído, para colmo todos habían empezado a reírse de ella.
— ¿Qué siga... hablando?
Y de repente Víctor se calló.
— ¿Podemos comérnosla ya? —decía una de las vampiresas, se había bajado de la mesa y había ocupado el lugar entre Aura y Lily.
—Esperemos a que nuestra anfitriona haga los honores ¿no? —dijo el vampiro del principio, que miraba a Aura—. Ella lleva mucho aquí, sin embargo todavía no lo ha hecho.
Dejaron de nuevo sitio entre ellas dos.
—Lily, estamos localizando tu posición, pero la señal del comunicador se interrumpe con algo y tardaremos un rato. ¿Qué está pasando ahí? Solo espera unos minutos más.
Justo cuando Víctor había dicho las últimas palabras, Aura se había abalanzado sobre ella. Lily todavía consiguió pararla con sus brazos y tenía la suerte de que sus colmillos no podían atravesar el uniforme. Solo tenía que pensar en un lugar, un lugar al que volver, pero su mente no estaba lo suficientemente clara y demasiadas imágenes se movían por su cabeza, no conseguía concentrar para desvanecerse de allí.
—Tenemos que irnos de aquí —dijo Lily.
Los ojos rojos de Aura se clavaron en ella y en medio de todo el caos de música y voces, las dos desaparecieron.


*   *   *

En medio de una gran multitud, todos hicieron una cuenta atrás, cuando esta llegó a cero comenzaron a sonar campanas, era el Big Ben dando la media noche. Cuando toda la gente comenzó a gritar, Aura la abrazó. Se oyeron explosiones y cientos de luces de colores iluminaron el cielo oscuro, eran fuegos artificiales, en medio de todo esto, Aura le susurró.
—Nunca más vuelvas a irte.
—Entonces dame ejemplo de hermana mayor.
Ninguna de las dos dijo nada más durante unos momentos, hasta que la voz de Víctor volvió a interrumpir en su cabeza.
— ¿Lily? ¿Sigues ahí? Un equipo se está dirigiendo hacia London, pero tienes que confirmar tu posición para que puedan recogerte. Contesta. ¿Estás bien? ¿Qué es ese ruido?
Lily volvió a hablarle a la pulsera de su muñeca.
—La tengo Víctor, la tengo. Estamos cerca del London Eye.
— ¿Tienes...? ¿Aura? Está bien, voy a pasarte a otra red de comunicación. Buscad un lugar aislado para que puedan aterrizar. Cambio y corto.
La conexión se cortó durante unos segundos. Lily miró a su hermana, que a su vez estaba mirando embobada hacia el cielo y los fuegos artificiales. La cogió por el brazo y empezó a arrastrarla entre la multitud.
—Tiene gracia que en tu carta de despedida de hace 15 años dijeras que ibas a Londres y ahora te encuentre aquí.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Dark Light 51

Capítulo 51
Alucinaciones


Lily trató de entrar a la mencionada discoteca cuando llegó, pero los guardias de seguridad le preguntaron por su nombre, por su ropa, por quien la había invitado... Ella no tenía ninguna invitación, ni tampoco un pase premiere, estaba sola y obviamente no consiguió entrar.
Pero esperó a que se hiciera de noche y vigiló de cerca. Vio como la cola para entrar se hacía cada vez más larga y las luces de neón se encendían y atraían a un gran público. Reconoció a una gran cantidad de humanos, sobretodo los que esperaban a la cola, pero también otros tipos de seres mágicos, los más abundantes los vampiros, que pasaban sin que nadie preguntara.
Lily supo que ese sitio no tenia nada de bueno cuando vio cómo entraban dos adolescentes que llevaban mucho tiempo esperando en la cola. Iban vestidas de fiesta, con vestidos muy cortos pese al frío que hacía. Estaban súper emocionadas mientras esperaban, porque tenían una invitación de a saberse quién. Cuando llegó su turno, los guardias las dejaron entrar amablemente dejando a sus acompañantes fuera, sin que ellas opusieran ningún tipo de resistencia. Detrás de la cortina de la entrada, no supo que ocurría, pero seguro que no era nada, nada bueno.
Merodeó alrededor del edificio y consiguió adentrarse dentro del callejón que daba a la parte trasera de la discoteca. Había una puerta de emergencia, pero al parecer solo se podía abrir desde dentro. Iba a cambiar sus planes y a irse, pero las casualidades empezaron a juntarse.
Vio salir a una chica de pelo rubio y largo, aunque no tenía bastante revuelto y desordenado, pero las grandes cantidades de laca lo mantenían con volumen, aunque le tapaba bastante la cara. Llevaba unos tacones negros de aguja tan altos que podría haberse caído en cualquier momento con la forma en la que se tambaleaba al caminar. Tenía medias de rejilla que a penas cubrían sus piernas, una minifalda de tubo de color dorado, un top de tirantes con la espalda al aire y un gran escote, también llevaba numerosas pulseras en sus manos e iba muy maquillada, pero solo cuando dirigió su mirada hacia ella la reconoció. No podía creérse que esa de ahí fuera su hermana.
No... Tú otra vez no. Déjame ya en paz... Solo te pido eso, olvídame.
—Aura... ¿En qué te has convertido?
— ¿Por qué sigues aquí? —decía mientras se llevaba las manos a la cabeza—. ¿Por qué?
Lily no lo entendía, se comportaba de una forma muy rara, como si hubiera enloquecido.
—He venido a buscarte Aura. Como tú a mi ¿lo recuerdas? ese día.
—Nunca debí hacerlo. Yo te metí en todo esto. Te obligué a hacerlo. Todo es mi culpa. Solo mía... Solo mía...
Repetía y repetía mientras intentaba huir de la mirada de Lily, finalmente se rindió y cayó al suelo encogida, llorando. Las voces nunca se callaban, la perseguían fuera a donde fuera, hiciera lo que hiciera. Y ella siempre estaba allí. Y esta vez la perseguían dos fantasmas. Lily estaba de pié, equipada con el uniforme y las armas de Dark Light, pero también estaba a su lado sentada, con la ropa que vestía el día que fue a buscarla.
—Eres una inútil. No has conseguido hacer nada con tu vida después de todo este tiempo —decía su voz.
—Cállate.
—Yo no he dicho... —Lily se dio cuenta finalmente de que hablaba sola.
Aura no la veía a ella, parecía estar alucinando. Tal vez ni la hubiera escuchado.
—Pareces drogada —dijo Lily.
—Jajajajaja ¿a qué es divertido? —decía Aura—. ¿A qué no sabías que las drogas si afectan a los vampiros?
—.... ¿De verdad? —dijo Lily incrédula.
—Estás fatal.
—Vuelve con ellos.
—No deberías estar aquí fuera.
—Te odio.
—Desaparece de mi vista.
Cada vez que hablaban, sus palabras entraban más y más en su mente. ¿Qué hacia allí? No quería ver a esas alucinaciones, ella quería, quería...
—Aura ¿que te ocurre, no me reconoces? —dijo Lily—. Vuelve conmigo, no pasa nada.
—Miente. No la escuches.
Odiaba verla, a todas horas, no quería volver a verla nunca pero también tenía miedo de olvidarla por completo. Pero realmente solo había una parte buena en esa alucinación.
—Mientes... —dijo Aura—. No eres real. Olvídadme. Olvídame.
Pero de repente Aura calló, sonrió y miró hacia su izquierda, un fantasma. A través de los ojos de Aura, la figura de una niña sentada a su lado jugando con una muñeca, parecía estar viva todavía, estaba tan cerca de ella que...
La puerta volvió a abrirse y salió un hombre que debía de tener unos 30 años, era un vampíro y buscaba a Aura. En cuanto ella le vio se levantó y fue a atacarle como por acto reflejo. Pero él la agarró por los brazos y la abrazó por la espalda mientras ella miraba hacia Lily y se mordía los labios rozándolos con sus colmillos. De repente tenía unas enormes ganas de sangre, sin embargo nunca podría atacar a su hermana, aunque fuera una alucinación.
A Lily le sorprendía como se había dejado atrapar por él, sin decir nada, ella no se movió.
— ¿Y quién es tu amiguita Jane?
— ¿Qué? ¿Quién? ¿De qué hablas?
—Estás peor de lo que aparentas... No deberías escapar así de mi y lo sabes. ¿Y? ¿no nos presentas?
Él miró a Lily, Aura lo hizo también.
— ¿Qué? ¿Tú también la ves?
Todas las alucinaciones de Aura habían desaparecido, excepto la verdadera.
Él se rió, mientras daba unos golpes en la puerta y alguien del interior abría. Empujó a Aura hacia dentro y se quedó mirando a Lily, a la espera de que ella también cediera. Y ella sabía que la única forma de sacar a Aura de allí era seguirla, pero por alguna razón, entraba allí sin pensar en sus planes.
Había algo en el interior de ese local, lo sintió tan pronto como atravesó la puerta, le invadió un gran sentimiento de desimportancia. Algo le decía que no merecía la pena hacer nada, no merecía la pena Aura, ni todos sus amigos, no merecía la pena resistirse a nadie. No necesitaba luchar, podría quedarse allí para siempre, sin tener que hacer nada.
Antes de que se diera cuenta, estaba en la zona vip, sentada en un sofá rojo de forma circular, había una mesa delante, su hermana estaba a su lado, el vampiro que había ido a por ella estaba también allí.
Miró hacia su cinturón de armas ¿por qué no se lo habían quitado? Tenía que hacer algo... pero sus manos no respondían a sus deseos interiores, no merecía la pena coger un arma... A penas controlaba ninguno de sus movimientos, pero por suerte recordó algo. Llevaba puesto todavía el comunicador de Víctor, solo tenía que activarlo... ¿pero para qué iba a hacerlo?
Miró un momento a su izquierda, un poco más lejos de donde estaban ellos, una de las chicas a las que había visto entrar estaba tendida en una mesa, podía verle perfectamente la cara, estaba muerta, de hecho, su amiga estaba a su lado bebiendo su sangre, mientras otros miraban.
Sintió algo helado tocando su mejilla, era una mano, pero no de carne y hueso, era una mano helada de plata, era Aura. Por alguna razón no la sorprendió, tal vez fuera porque le daba igual casi todo... pero en el fondo ella lo sabía ¿no le habían dado decenas de pistas?
—Eres real... —dijo Aura, al comprobar que su mano no atravesaba a su alucinación—. Lily... ¿Eres real?
Ella despertó en ese momento, asintió levemente mientras veía como la expresión de Aura cambiaba a una mezcla de alegría de que volviera a verla y angustia de que estuviera allí.
—No deberías estar aquí... —susurró.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Dark Light 50

Capítulo 50
Londres


Sabía que no podía pasearse por el territorio de Christopher así como así, que tendría antes que hacerle saber que iría, hablar con el y esas historias, porque si no se pensarían que iba a atacarles, que les estaba invadiendo y etc, etc. Pero para localizar el rastro de Aura (o Jane).
Tuvo la suerte de pasar desapercibido aquella noche, sobre todo porque todo el maldito mundo le conocía y si alguien le veía le reconocería enseguida, persona o lobo. Pero encontró su rastro.
No le fue difícil seguirlo, pero tampoco duró mucho, porque en cuanto se acercó a la guarida de Christopher, supo que allí paraba. Aunque también le extrañaba que después de todo ese tiempo no se hubiera ido su esencia. 
El caso era que Aura podía desvanecerse y seguir a alguien que desaparecía de un lugar e iba a otro era muy complicado, porque interrumpía su rastro y tal vez no la encontrara nunca.
Siguió vagando toda la noche por los alrededores, buscando esa esencia perdida, algo más reciente que el de la guarida de Christopher, pero solo cuando amaneció se dio por vencido. No había otra forma de buscarla que adentrarse en Londres, si es que había llegado allí, así que se desvaneció.
Pero no tuvo en cuenta que el lugar en el que había aparecido, a plena luz del día y con muchos turistas, no era muy bueno para que andara paseandose un lobo gigante. La gente empezó a gritar y a huir, él tuvo que hacer lo mismo para pasar desapercibido, hasta que se alejó de la masa de población para poder transformarse de nuevo en una persona.
Entonces se dio cuenta, de que su objetivo estaba cada vez más cerca, muy cerca. No se había equivocado. Solo tenía que encontrarla definitivamente, y eso no le costaría más que unas pocas horas. Luego solo tendría que volver a encontrar a Lily


*   *   *

Era cerca del atardecer cuando vio a Mark aparecer en frente suya. Ella seguía donde la había dejado, solo que se había sentado en el suelo.
—No te has movido ni un milímetro en todas estas horas? —le dijo en tono burlón.
—No es que tuviera planes en realidad. ¿Ya la tienes o es que te has rendido porque va a caer la noche?
—Qué poca confianza... Claro que la he encontrado. Esta es la dirección —sacó un papel de su bolsillo—. El lugar donde la vi por última vez, no te será muy dificil encontrarla esta noche.
Lily se levantó del suelo y cogió el papel de su mano.
—Es una discoteca —dijo Mark.
—Oye... ¿Y qué hay del trato? ¿Cómo voy a pagarte por esto?
—Dejémoslo en que me debes un gran favor. Mientras tanto, si no te importa, y si te importa me da igual, ahora es mío —dijo señalando el pañuelo rojo que llevaba en el cuello—. El resto es problema tuyo.
Lily advirtió que iba a irse, pero ella todavía tenía algo que pedirle.
—Oye espera.
Mark se dio la vuelta.
— ¿Y ahora qué?
—... Es que nunca he estado en Londres —reconoció un poco avergonzada.
Mark la miró, sin creérselo, luego suspiró y le dio la mano. Los dos se desvanecieron, pero cuando Lily apareció en medio de la ciudad, estaba sola y tenía que comenzar a buscar.


*   *   *

Y ya muy entrada la noche no pudo soportar mucho más tiempo su presencia. El ruido a su alrededor volvió a hacerse insoportable, el aire que respiraba aunque no lo necesitara... Se deshizo de su brazo bruscamente y desapareció entre la multitud de gente.
Las luces parpadeantes y casi epilépticas, las personas que no dejaban de moverse y gritar. Un borracho aquí, otro desmayado por allí, alguien muerto por allá... Un auténtico caos.
Ella estaba mareada de nuevo, empezaba a ver borroso y ya no distinguía las palabras que decía la gente. Su pesadilla volvía a acercarse, a cernirse sobre ella y recordarle todo lo que había hecho. Quería escapar de allí, cuanto antes. A un lugar tranquilo, donde dejara de escuchar toda esa música taladrándole en los oidos, donde no pudieran encontrarla jamás. Pero no había ningun lugar así.
Los guardias la tenían ya muy vista, ni siquiera le hicieron caso cuando se acercó sola a la puerta trasera, aunque nadie podía salir de allí sin permiso. Fue tambaleandose hasta llegar a la salida, abrió la puerta y se hizo el silencio.
Era un callejón completamente oscuro que nadie transitaba, no había ni una sola luz excepto la de la luna llena y las que provenían de la calle desde lejos. Cualquiera se hubiera acercado allí. El suelo estaba mojado, de hecho había algunos charcos por la constante lluvia, pero había parado. Levantó la mirada al cielo y vio algo que no veía desde hacía mucho tiempo, las estrellas. Tantas estrellas que no las hubiera podido contar.
Pero volvió a perder el equilibrio y cerró los ojos mientras se agarraba a uno de los muros. Ella podía escuchar restos de la música de dentro.
Cuando abrió los ojos, una sombra se estaba acercando a ella, pero paró unos metros atrás, en frente suya y se la quedó mirando inquisitiva.
—No... Tú otra vez no —dijo Aura con la voz cortada—. Déjame ya en paz... Solo te pido eso, olvídame.