miércoles, 11 de mayo de 2016

Dark Light 51

Capítulo 51
Alucinaciones


Lily trató de entrar a la mencionada discoteca cuando llegó, pero los guardias de seguridad le preguntaron por su nombre, por su ropa, por quien la había invitado... Ella no tenía ninguna invitación, ni tampoco un pase premiere, estaba sola y obviamente no consiguió entrar.
Pero esperó a que se hiciera de noche y vigiló de cerca. Vio como la cola para entrar se hacía cada vez más larga y las luces de neón se encendían y atraían a un gran público. Reconoció a una gran cantidad de humanos, sobretodo los que esperaban a la cola, pero también otros tipos de seres mágicos, los más abundantes los vampiros, que pasaban sin que nadie preguntara.
Lily supo que ese sitio no tenia nada de bueno cuando vio cómo entraban dos adolescentes que llevaban mucho tiempo esperando en la cola. Iban vestidas de fiesta, con vestidos muy cortos pese al frío que hacía. Estaban súper emocionadas mientras esperaban, porque tenían una invitación de a saberse quién. Cuando llegó su turno, los guardias las dejaron entrar amablemente dejando a sus acompañantes fuera, sin que ellas opusieran ningún tipo de resistencia. Detrás de la cortina de la entrada, no supo que ocurría, pero seguro que no era nada, nada bueno.
Merodeó alrededor del edificio y consiguió adentrarse dentro del callejón que daba a la parte trasera de la discoteca. Había una puerta de emergencia, pero al parecer solo se podía abrir desde dentro. Iba a cambiar sus planes y a irse, pero las casualidades empezaron a juntarse.
Vio salir a una chica de pelo rubio y largo, aunque no tenía bastante revuelto y desordenado, pero las grandes cantidades de laca lo mantenían con volumen, aunque le tapaba bastante la cara. Llevaba unos tacones negros de aguja tan altos que podría haberse caído en cualquier momento con la forma en la que se tambaleaba al caminar. Tenía medias de rejilla que a penas cubrían sus piernas, una minifalda de tubo de color dorado, un top de tirantes con la espalda al aire y un gran escote, también llevaba numerosas pulseras en sus manos e iba muy maquillada, pero solo cuando dirigió su mirada hacia ella la reconoció. No podía creérse que esa de ahí fuera su hermana.
No... Tú otra vez no. Déjame ya en paz... Solo te pido eso, olvídame.
—Aura... ¿En qué te has convertido?
— ¿Por qué sigues aquí? —decía mientras se llevaba las manos a la cabeza—. ¿Por qué?
Lily no lo entendía, se comportaba de una forma muy rara, como si hubiera enloquecido.
—He venido a buscarte Aura. Como tú a mi ¿lo recuerdas? ese día.
—Nunca debí hacerlo. Yo te metí en todo esto. Te obligué a hacerlo. Todo es mi culpa. Solo mía... Solo mía...
Repetía y repetía mientras intentaba huir de la mirada de Lily, finalmente se rindió y cayó al suelo encogida, llorando. Las voces nunca se callaban, la perseguían fuera a donde fuera, hiciera lo que hiciera. Y ella siempre estaba allí. Y esta vez la perseguían dos fantasmas. Lily estaba de pié, equipada con el uniforme y las armas de Dark Light, pero también estaba a su lado sentada, con la ropa que vestía el día que fue a buscarla.
—Eres una inútil. No has conseguido hacer nada con tu vida después de todo este tiempo —decía su voz.
—Cállate.
—Yo no he dicho... —Lily se dio cuenta finalmente de que hablaba sola.
Aura no la veía a ella, parecía estar alucinando. Tal vez ni la hubiera escuchado.
—Pareces drogada —dijo Lily.
—Jajajajaja ¿a qué es divertido? —decía Aura—. ¿A qué no sabías que las drogas si afectan a los vampiros?
—.... ¿De verdad? —dijo Lily incrédula.
—Estás fatal.
—Vuelve con ellos.
—No deberías estar aquí fuera.
—Te odio.
—Desaparece de mi vista.
Cada vez que hablaban, sus palabras entraban más y más en su mente. ¿Qué hacia allí? No quería ver a esas alucinaciones, ella quería, quería...
—Aura ¿que te ocurre, no me reconoces? —dijo Lily—. Vuelve conmigo, no pasa nada.
—Miente. No la escuches.
Odiaba verla, a todas horas, no quería volver a verla nunca pero también tenía miedo de olvidarla por completo. Pero realmente solo había una parte buena en esa alucinación.
—Mientes... —dijo Aura—. No eres real. Olvídadme. Olvídame.
Pero de repente Aura calló, sonrió y miró hacia su izquierda, un fantasma. A través de los ojos de Aura, la figura de una niña sentada a su lado jugando con una muñeca, parecía estar viva todavía, estaba tan cerca de ella que...
La puerta volvió a abrirse y salió un hombre que debía de tener unos 30 años, era un vampíro y buscaba a Aura. En cuanto ella le vio se levantó y fue a atacarle como por acto reflejo. Pero él la agarró por los brazos y la abrazó por la espalda mientras ella miraba hacia Lily y se mordía los labios rozándolos con sus colmillos. De repente tenía unas enormes ganas de sangre, sin embargo nunca podría atacar a su hermana, aunque fuera una alucinación.
A Lily le sorprendía como se había dejado atrapar por él, sin decir nada, ella no se movió.
— ¿Y quién es tu amiguita Jane?
— ¿Qué? ¿Quién? ¿De qué hablas?
—Estás peor de lo que aparentas... No deberías escapar así de mi y lo sabes. ¿Y? ¿no nos presentas?
Él miró a Lily, Aura lo hizo también.
— ¿Qué? ¿Tú también la ves?
Todas las alucinaciones de Aura habían desaparecido, excepto la verdadera.
Él se rió, mientras daba unos golpes en la puerta y alguien del interior abría. Empujó a Aura hacia dentro y se quedó mirando a Lily, a la espera de que ella también cediera. Y ella sabía que la única forma de sacar a Aura de allí era seguirla, pero por alguna razón, entraba allí sin pensar en sus planes.
Había algo en el interior de ese local, lo sintió tan pronto como atravesó la puerta, le invadió un gran sentimiento de desimportancia. Algo le decía que no merecía la pena hacer nada, no merecía la pena Aura, ni todos sus amigos, no merecía la pena resistirse a nadie. No necesitaba luchar, podría quedarse allí para siempre, sin tener que hacer nada.
Antes de que se diera cuenta, estaba en la zona vip, sentada en un sofá rojo de forma circular, había una mesa delante, su hermana estaba a su lado, el vampiro que había ido a por ella estaba también allí.
Miró hacia su cinturón de armas ¿por qué no se lo habían quitado? Tenía que hacer algo... pero sus manos no respondían a sus deseos interiores, no merecía la pena coger un arma... A penas controlaba ninguno de sus movimientos, pero por suerte recordó algo. Llevaba puesto todavía el comunicador de Víctor, solo tenía que activarlo... ¿pero para qué iba a hacerlo?
Miró un momento a su izquierda, un poco más lejos de donde estaban ellos, una de las chicas a las que había visto entrar estaba tendida en una mesa, podía verle perfectamente la cara, estaba muerta, de hecho, su amiga estaba a su lado bebiendo su sangre, mientras otros miraban.
Sintió algo helado tocando su mejilla, era una mano, pero no de carne y hueso, era una mano helada de plata, era Aura. Por alguna razón no la sorprendió, tal vez fuera porque le daba igual casi todo... pero en el fondo ella lo sabía ¿no le habían dado decenas de pistas?
—Eres real... —dijo Aura, al comprobar que su mano no atravesaba a su alucinación—. Lily... ¿Eres real?
Ella despertó en ese momento, asintió levemente mientras veía como la expresión de Aura cambiaba a una mezcla de alegría de que volviera a verla y angustia de que estuviera allí.
—No deberías estar aquí... —susurró.

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