miércoles, 18 de mayo de 2016

Dark Light 52

Capítulo 52
Libélula

Ninguna de las dos reaccionó. Aura miró al vampiro que estaba a su lado de nuevo, estaba suficientemente despierta para saber lo que él iba a hacer, algo que hubiera hecho ella misma un minuto antes si no hubiera visto a Lily... ¿Pero como podría abandonarla así?
Él sacó una jeringuilla y le cogió el brazo a Aura, pero ella retrocedió, liberó su mano.
—Sabes que lo quieres Jane. ¿Por qué ibas a resistirte a esto?
Pero esa vez ella no sentía esa agonía y sufrimiento que la llevaba a dorgarse, no lo quería realmente, por lo que empezó a forcejear con él, obviamente ella era la más débil.
—Libélula... —consiguió murmurar Lily.
Intentó apartarse de su hermana, pero alguien se había sentado a su lado impidiéndole la salida.
—Qué dulce bocado nos has traído esta vez... —afirmaba el vampiro que tenía al lado.
Toda la gente allí hablaba a gritos, la música estaba tan alta que a penas se escuchaba a las personas hablar.
— ¿Lily? ¿Estás bien? —decía la voz de Víctor en su oído.
De repente se vio rodeada, no estaba solamente el que había a su lado, otras dos vampiresas más mayores se habían subido encima de la mesa y se acercaban peligrosamente a ella. Aura a su lado había perdido su batalla.
—No... —ni siquiera ella supo si le había contestado a la pregunta a Víctor, o simplemente se negaba a quedarse allí.
Llevó una mano a su cinturón y desenfundó el arma, pero después de levantarla sintió como si le pesara mucho y simplemente la dejó caer, quedándose con la mano ligeramente levantada.
—Uff... Con que es una agente de Dark Light. ¿Qué se sentirá siendo tan importante como ella?
— ¿Qué se sentirá estando así ahora?
— ¿Lily? ¿Dónde estás? Contesta. Dime dónde estás, podemos ayudarte —decía Víctor.
Y con cada palabra que él pronunciaba, sabía que había algo más por lo que luchar, pero no podía quedarse allí eternamente.
Acercó la mano hacia su boca y susurró hacia donde ella sabía que estaba el micrófono.
—Solo sigue hablándome.
El ruido allí dentro era insoportable, de hecho no estaba segura de si Víctor la habría oído, para colmo todos habían empezado a reírse de ella.
— ¿Qué siga... hablando?
Y de repente Víctor se calló.
— ¿Podemos comérnosla ya? —decía una de las vampiresas, se había bajado de la mesa y había ocupado el lugar entre Aura y Lily.
—Esperemos a que nuestra anfitriona haga los honores ¿no? —dijo el vampiro del principio, que miraba a Aura—. Ella lleva mucho aquí, sin embargo todavía no lo ha hecho.
Dejaron de nuevo sitio entre ellas dos.
—Lily, estamos localizando tu posición, pero la señal del comunicador se interrumpe con algo y tardaremos un rato. ¿Qué está pasando ahí? Solo espera unos minutos más.
Justo cuando Víctor había dicho las últimas palabras, Aura se había abalanzado sobre ella. Lily todavía consiguió pararla con sus brazos y tenía la suerte de que sus colmillos no podían atravesar el uniforme. Solo tenía que pensar en un lugar, un lugar al que volver, pero su mente no estaba lo suficientemente clara y demasiadas imágenes se movían por su cabeza, no conseguía concentrar para desvanecerse de allí.
—Tenemos que irnos de aquí —dijo Lily.
Los ojos rojos de Aura se clavaron en ella y en medio de todo el caos de música y voces, las dos desaparecieron.


*   *   *

En medio de una gran multitud, todos hicieron una cuenta atrás, cuando esta llegó a cero comenzaron a sonar campanas, era el Big Ben dando la media noche. Cuando toda la gente comenzó a gritar, Aura la abrazó. Se oyeron explosiones y cientos de luces de colores iluminaron el cielo oscuro, eran fuegos artificiales, en medio de todo esto, Aura le susurró.
—Nunca más vuelvas a irte.
—Entonces dame ejemplo de hermana mayor.
Ninguna de las dos dijo nada más durante unos momentos, hasta que la voz de Víctor volvió a interrumpir en su cabeza.
— ¿Lily? ¿Sigues ahí? Un equipo se está dirigiendo hacia London, pero tienes que confirmar tu posición para que puedan recogerte. Contesta. ¿Estás bien? ¿Qué es ese ruido?
Lily volvió a hablarle a la pulsera de su muñeca.
—La tengo Víctor, la tengo. Estamos cerca del London Eye.
— ¿Tienes...? ¿Aura? Está bien, voy a pasarte a otra red de comunicación. Buscad un lugar aislado para que puedan aterrizar. Cambio y corto.
La conexión se cortó durante unos segundos. Lily miró a su hermana, que a su vez estaba mirando embobada hacia el cielo y los fuegos artificiales. La cogió por el brazo y empezó a arrastrarla entre la multitud.
—Tiene gracia que en tu carta de despedida de hace 15 años dijeras que ibas a Londres y ahora te encuentre aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Y tú que opinas?