miércoles, 3 de agosto de 2016

Dark Light 55

Capítulo 55
Salto

Parecía una especie de adivinanza o pista, tal vez Mae solo se estaba burlando de ella. Quién sabe qué cosas tenía en la cabeza esa niña.
Lily se fue a ver a Sally y le dijo que le mandara un mensaje si Aura despertaba mientras ella no estaba. Luego fue hacia los ascensores y pensó en la planta 27, la planta de entrenamientos sector B. Era el sector donde se entrenaba el manejo de armas, sabía que ese era el único sitio en el que había taquillas. En las taquillas cada uno guardaba todo lo que llevaba encima antes de coger las armas de entrenamiento. Solo en la planta 27, dónde entrenaban los de rango más alto, tenían taquillas personales, con nombre y llave.
Nadie le prestó atención cuando se coló en la sala de entrenamientos, a pesar de que había mucha gente en el interior, más interesados en hablar con sus compañeros que en entrenar. Tal vez por eso no se fijaron en Lily.
Estuvo paseándose durante un largo rato buscando las taquillas a partir de cinco mil. ¡Eran demasiadas! Después de media hora buscando, encontró finalmente la taquilla 5524. Se dio cuenta solo al final que las taquillas tenían el número del agente de Dark Light, por eso no estaban ordenadas numéricamente. La que ella buscaba estaba al final de la sala, en la parte de arriba, a su altura. Miró la llave para comprobar que era la correcta, solo entonces se dio cuenta de que tenía un llavero de un vampiro chibi. Eso le extrañó, pero no le dio demasiada importancia.
Abrió la taquilla sin darse cuenta de que había un niño a su lado mirándola (era un elfo). Este, en cuanto vio que abría la taquilla, envió rápidamente un mensaje a su compañera.
Dentro de la taquilla no había nada extraño, unos pares de esposas, algo de munición que había sido olvidada allí... Y el pañuelo rojo de Aura.
Lo sacó casi sin poder creérselo, pensando todavía que era imposible que fuera el mismo, pero no cabía duda, era ese. Cuando lo extendió, se dio cuenta de que estaba rasgado, seguía de una pieza, sin embargo, tenía las marcas de unas garras de lado a lado.
Alguien cerró de repente la puerta de la taquilla.
Lily se dio la vuelta asustada. Era una joven, con el pelo rubio y largo, llevaba un vestido de color beige, con volantes de color rojo oscuro y bordados rojos. Una chaqueta larga de color granate con botones y guantes sin dedos. Tenía los ojos rojos, una sonrisa muy simpática y unos colmillos aterradores.
— ¡Vaya! Esa es la llave que perdí. Gracias —dijo con una voz melódica.
Natalie se la quitó de las manos.
—Pero... ¿Por qué la tenías tú eh?
—Yo...
—Ladrona... —murmuró Natalie, su humor parecía haber cambiado de golpe—. ¿Qué hacías husmeando en mi taquilla? ¿Pensabas encontrar algo interesante Lily?
—... ¿Cómo sabes quién soy?
—Primero, conocí a tu hermana. Segundo, todo el mundo sabe quien eres. Pero por si no lo sabías, husmear en las taquillas de tus superiores es un delito gravemente castigado por Dark Light y...
En ese momento, sonó una alarma en el busca de Lily, una alarma que ella no había llegado a escuchar nunca, porque todo el tiempo que llevaba en Dark Light, lo llevaba siento una "Principiante".
Mientras Lily sacaba el busca para mirarlo, Natalie y el niño elfo que estaba a su lado miraron instintivamente hacia el panel de novedades.
—Un Salto. Ha dado un salto de nueve rangos —dijo el niño.
Lily no estaba tan emocionada cuando vio en su busca la notificación de su subida de rango, estaba preparándose para escribir un mensaje. Entonces Natalie vio también la anotación de su próximo ascenso.
—... Esto... Olvida lo que he dicho —dijo Natalie—. Toma, te regalo la taquilla si te hacía tanta ilusión.
Le volvió a poner su llave en la mano.
Pero a Lily no le hacía tanta ilusión tenerla. Le devolvió la llave, pero no soltó el pañuelo de Aura en ningún momento.
—Tengo prisa, adiós.
Lily se fue corriendo.
— ¡Oye! ¡Espera! ...


*   *   *

Sabía perfectamente que no podía desvanecerse hacia la planta de los Alphas, iba a ir corriendo hacia el ascensor. No se dio cuenta de que todo le mundo reconocía su cara y la estaban mirando.
Antes de que llegara a su destino, Víctor se interpuso en su camino, la cogió de la mano y se desvaneció con ella, sin darle la oportunidad de elegir su destino.

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